INDICE




Introducción.

CAPITULO I
Descubrimiento y Exploración

CAPITULO II
Montañas

CAPITULO III
Sierra Negra — Bobalí — Ocaña

CAPITULO IV
Nevado del Tolima — Huila —Guanacas —El Puracé

CAPITULO V
Montañas de María — Torrá — Tatamá — Farallones de Cali — Baudó — Serranías de Panamá — EI Picacho — Chiriquí

CAPITULO VI
Los Llanos — Montes del Caquetá — Volcanes de lodo — Volcanes de Turbaco

CAPITULO VII
Los ríos — El Magdalena — El Cauca — El Patía — El Sumapaz — El Bogotá — El Salto de Tequendama — El Sogamoso — El Saravita— Laguna de Fúquene

CAPITULO VIII
El Cauca — El Nechí — El San Jorge — Río Viejo — Boca de Ceniza — Desembocadura del Magdalena— El Sinú — El Atrato — Río Sucio — El San Juan — El Truandó — El Napipí

CAPITULO IX
 El Orinoco — El Guaviare — El Atabapo — El Rionegro — Maipures — El Casanare — El Meta — El Chagres — El Bayano — El Tuira

CAPITULO X
Golfo de San Blas — Laguna de Chiriquí — Mareas — Golfo de San Miguel — El Mícay — El Izcuande — El Patía — El Patía — EL Telembí — El Tequendama  — Laguna de Guatavita — La Cocha ó Gran Lago Se los Mocoas — El clima

CAPITULO XI
Lluvias y enfermedades — Flora y fauna — Palmeras y helechos — Bambuseas y bejarias — Quina y guaco — El Curare — Orquídeas — Mamíferos — Aves — Saurios — Peces

CAPITULO XII
Etnografía — Los Guaymies — Costumbres — Los Cunas o Cuna — Catíos, Nutabes y Tahamies — Los Pijaos — Los Yareguies — Los Arhuacos — Los Motilones — Los Arhuacos — Los Goajiros — Raza y lengua

CAPITULO XIII
Los Goajiros — Ritos y ceremonias — Los Tunebos — Los Otomacos — Misiones — Los Salivas — Tribus salvajes — Záparos — Tribus salvajes — Migraciones — Maipures y Caribes — Tipos actuales — Pastusos — Antioqueños

CAPITULO XIV
Panameños — Poblaciones — San Agustín — Neiva, Purificación, El Guamo  — Ortega, El Chaparral, El Espinal y Girardot — Fusagasugá, Nemocón, Zipaquirá — Funza  — Bogotá — Caminos y ferrocarriles — Fómeque, Cáqueza y Los Llanos — Villavicencio y San Martín

CAPITULO XV
Girardot — Ibagué—Ambalema —Lérida — Honda — Mariquita —Villeta — Guaduas — Pacho —Nare — Río negro — Mariquita —Puerto Bérrio—Ferrocarril de Antioquia —Valle del Opón — Puerto Wilches — Tunja —Boyacá, Guateque, Pesca, Paipa, Duitama  —Sogamoso— SoatᗠCh

CAPITULO XVI
Málaga — Piedecuesta — Sube — Los Santos Ubate — Chiquinquirá — Caldas —Saboya— Villa de Leiva — Moniquirá- Puente Nacional — Vélez — Socorro — Charcalá — San Gil — Barichara — Zapatoca — Girón — Bucaramanga — Los Llanos — Concepción — Pamplona — Chinacot

CAPITULO XVII
Palmira, Buga, Tulúa, Roldanillo - Cartago  — Anserma —Pereira-- Manizales   — Marmato Supía- Riosucio – Pácora - Arma  — Aguadas — Sonsón — Abejorral —Santa Bárbara  — Sopetrán — San Jerónimo — Evéjico — Medellín  — Medellín— Envigado -Itagüí   — Santa R

CAPITULO XVIII
Sabanilla, Salgar Puerto Colombia y Santa Marta — Dibulla — Riohacha — Portete —Bahía Honda — Soldado — Valledupar y  San Juan de César — Codazzi  — Chiriguana — Cartagena — Burú — Bocagrande   — Islas de San Andrés y Providencia  — El Chocó —- Quibdo — U

CAPITULO IXX
Nóvita — Buenaventura  — Micay— Izcuandé — Gorgona - Almaguer   — El Patia — Castigo — Tuquerres — Pasto — Pasto — Barbacoas — Tumaco — Ipiales — Cabo Mangles — Caquetá — Boca del Toro — David, Pedregal. Cañofístola, Alanje, Bugabita  — Los Santos—Santiag

CAPITULO XX
Chagres – Matachín – Manazanillo   — Colón  — Istmo y canal de Panamá   — San Blas – Chepo  — Putricanti - Puerto escocés - Santa Maria - Cana   — El Darien – Yavisa – Pinogana – san Miguel

CAPITULO XXI
Proyectos de canales — San Pablo — Enfermedades  — Terrenos baldíos — Frutos y alimentos — Agricultura — Agricultura y Ganadería — Animales y Ganadería

CAPITULO XXII
Minas e Industria — Comercio exterior — Aduanas y movimiento mercantil — Vías de comunicaciones — Vapores y Ferrocarriles — Correos — Instrucción pública - Prensa — Criminalidad - Organización política

APENDICE
Apéndice
Sierra Negra - Bobalí - Ocaña

 

de la soberbia montaña (1) , alta de 3,600? metros se­gún Simons (2) . Al Sur del cerro Pintado la cresta, desarrollada siguiendo el meridiano se rebaja gra­dualmente, pues en el territorio de los Motilones su mas altiva cumbre, las Tetas, no pasa de 2,500 metros, y su altitud media sólo alcanza a 1,500 metros. Después las cimas disminuyen aún, y en la región donde el río Colorado, afluente del Magdalena, y el río del Oro, tributario del lago de Maracaibo por el Gatatumbo, entremezclan sus cabeceras, existe brecha que forma boquerón de 900 metros entre las dos hoyas, puerta natural por la cual se comunican fácilmente una y otra comarca (3).

Al Sur de estos pasos el sistema andino continúa su desarrollo con rumbo al mediodía, aunque sin pre­sentar la forma de una cordillera normal, puesto que se ensancha y grietea para constituir un conjunto de cadenas, valles y macizos irregulares que ocupan an­chura considerable |(4) . Una cima importante, el Bo­balí (2,055 metros), marca el primer resalto de los montes que sirven de contrafuertes a la gran mesa colombiana. Empero, la arista principal no ofrece aún alturas alpinas; las moles de Simana no exceden de 1.500 metros, y casi bajo la misma latitud que Ocaña, situada en la vertiente oriental ó del lago de Mara­caibo, un col de 1,300 metros cruza la cordillera |(5).

Mas allá surge una segunda grada en la mesa; las cadenas laterales crecen en volumen y longitud ,los valles  intermedios se alzan, las cimas culminantes exceden de 2,500 metros; el Macho Rucio alcanza 3,000 metros y el Cerro pelado, en el macizo del Espí­ritu Santo, 3,350 metros. En esta región las rocas de los montes calcareos que se apoyan al Oeste sobre la saliente granítica |(6) de la arista principal, están llenos de pailas ó embudos en los cuales se hunden las aguas lluvias, que se unen en arroyos en galerías subterráneas y reaparecen en fuentes abundantes al pié de las alturas, a la hoya del Lebrija |(7).

Aristas secundarias que parten del nudo de la ca­dena central que se levanta entre Ocaña y Bucara­manga (8) , se dirigen al Este y Noreste hacia las fron­tera de Venezuela, mostrando a trechos pitones sober­bios, tales como la Horqueta (3,281 metros), Paramillo (3,183 metros),Cerro Mina (3,350 metros), y las altas ta­blas de mesas cubiertas de pastales que miden (3,281) metros y surgen envueltas por precipicios ó pendien­tes rápidas |(9). Mas al Sur otro macizo central de la cordillera da nacimiento a las crestas que van a reu­nirse a la Nevada de Mérida, constituyendo la magis­tral entre las aguas que descienden al Magdalena por el Lebrija y el Sogamoso, las que ruedan hacia el lago de Maracaibo y los afluentes del Orinoco, el Arauca y el Apure. Páramos que rebasan el límite de la vegetación arbórea y alcanzan el de las tormentas de nieve, se alzan sobre estos macizos; las indentaciones de la cresta, poco acentuadas; pedregosas y cor­tadas por precipicios, son de ordinario de difícil tra­vesía |(10) ; pero ¡ cuan ricos valles penetran a lo lejos hasta el corazón de las montañas, cuantos graciosos vallejuelos se hallan como suspendidos en los flancos al pié de los picachos, cuanta infinita variedad en los paisajes! El pitón mas elevado de estos Alpes colombianos, el Cachirí (4,200 metros), constituye el hito central del sistema |(11) , y el Tamá (4,000 metros) forma la frontera entre los dos Estados. Al Oeste se pro­yecta la cadena de Juan Rodríguez (12) , cuyos pasos, que miden 3,500 metros, figuran entre los mas fre­cuentados en Colombia (13).

Puede decirse de toda la Cordillera oriental, de la cadena de Sumapaz, que es por excelencia la cresta de los Páramos (14) , es decir, de las altas grupas que rebasan el límite superior de la vegetación arbores­cente y se exponen a los vientos fríos y a las tormen­tas de nieve. Los Páramos son muy temidos por los montañeses colombianos, y numerosos viajeros dan grandes rodeos para evitarlos, alargando su cabalgata

por días y aun semanas enteras. Bajo los trópicos la piel es mas sensible que en las regiones templadas de fríos y calores alternados, y cuando se pasa de las regiones selvosas inferiores donde la temperatura ex­cede a menudo de 30º centígrados a las mesas vento­sas donde el aire desciende a 6º y aun menos, corre el viajero gran riesgo de entorpecerse (emparamarse): la sangre circula menos fácilmente, provoca detenerse, sentarse, y si no se reacciona con violencia, si no se hacen esfuerzos para marchar, frotándose y aun gol­peándose |(15) , el individuo se emparama, es decir, se entiesa y muere. Los casos de muerte en hombres y animales son frecuentes en los Páramos atravesados de ordinario; hasta las aves que se llevan en jaulas perecen, aun cuando ellas se envuelvan en lana. Quizás también el soroche ó mal de montaña propiamen­te dicho contribuya a aumentar los peligros del entor­pecimiento causado por los vientos fríos (16) .

El profundo valle en el cual corre el Sarare, uno de los ríos madres del Apure (17) , separa el Tamá y

sus Páramos de los contrafuertes de uno de los gran­des macizos colombianos, la Sierra Nevada del Cocuy ó Chita. Este grupo de altas cimas |(18) se levanta, como la mayor parte de las grandes salientes del relieve, al Este de la magistral, la cual pasa a una centena de kilómetros al Oeste, por las cercanías de Bucaraman­ga, para en seguida replegarse al Este y Sudeste para alcanzar la cadena Nevada (19) . La cumbre culminan­te se alarga en muro de una quincena de kilómetros, vestida con fulgente manto de unos 600 metros de altura vertical, y coronada por cinco protuberancias a modo de cúpula, cuyas ennegrecidas escarpas contrastan con la blancura de las nieves circunvecinas: el mas alto de los cinco promontorios alcanza 5,085 me­tros (20) , cerca de 300 mas que el Mont-Blanc. Una pared vertical rodea el nevado, sólo interrumpida por una hielera que desciende por el flanco hasta la cota 4,150 metros y se prolonga con un circo de pastales, el Llano Redondo, en donde una mujer vive siempre a la altura de 3,985 metros (21) . Rocas pulimentadas, morenas laterales y frontales que se encuentran en todas las gargantas excavadas en el flanco de la Sierra del Cocuy, prueban que los hielos descendieron antes mucho mas abajo, franjeando todo el contorno del macizo (22) . A una decena de kilómetros al Sureste del Cocuy existe una laguna de origen glacial, si­tuada a 3,548 metros de altura, entre estratas de cal­carea y asperón, objeto de leyendas indias que la suponían llena de tesoros; se la desecó y en su fondo se hallaron huesos de mastodonte (23) . El cerro Guerra que señorea este pantano-Laguna Verde-alcanza 4,200 metros, pero no toca el nivel de las nieves per­petuas. Al Este de la cadena, en la vertiente del Orinoco, derruida por los torrentes que descienden hacia el Arauca y el Meta, ábrense profundos precipicios producidos por los derrumbes de la montaña; los de­rrubios forman al pié de la cadena enormes montones que constituyen por sí solos todo un sistema orográ­fico. Uno de los circos de erosión, que tiene el aspec­to de un cráter, se abre entre paredes de 800 metros, casi verticales, inmediatamente al pié de la nevada corona. Al Sur se levanta la Serranía de Guasina (4,300 metros), erizada con centenares de agujas y dientes rocallosos (24) .

Al Sur del gran macizo las montañas de la ma­gistral no presentan sino en muy raro sitio aristas agudas, formando Páramos difíciles de franquear, no ya por culpa de su altura ó de las dificultades del ca­mino, sino a causa de la anchura de los topes bañados por las nubes y azotados por las tormentas: su altu­ra media es de unos 3,000 metros (25) , y las salientes qué sustenten de trecho en trecho no pasan de 3,900. Destrozada por los ríos que descienden hacia el Orinoco.

la Cordillera presenta en su flanco oriental, sobre los llanos, una pendiente mucho mas abrupta que en la falda opuesta que se vuelve hacia los montes y mesas del Occidente |(26). Evidentemente el trabajo continuo de erosión producido por los torrentes ha arruinado el revestimiento oriental de la cadena y excavado grandes circos en el espesor mismo del re­lieve; la especie de golfo en el cual nacen el Upía y sus mayores afluentes es un ejemplo de esta obra de destrucción de las lluvias y otros agentes meteóricos (27) . Al Sur de Tunja un paso en el páramo de Venta-quemada no mide sino 2,989 metros de altura. Todas las montañas se suceden en amplias ondulaciones que apenas ofrecen algunas salientes rocallosas, estriadas en su base por barrancas de erosión y flanqueadas por taludes; de la base a la cima de los montes las gramí­neas ondulan al viento, y apenas algunos grupos de árboles se ven junto a las raras viviendas regadas en las pendientes (28) . Esta parte de la cadena madre de los Andes no tiene en manera alguna carácter al­pestre.

El reborde oriental del sistema andino se ramifica hacia el Occidente con una cadena trasversal alzada al Norte del antiguo lago de Bogota (29) , y que en rea­lidad es un simple lomo divisorio dejado en pié entre las cuencas fluviales por las aguas que brotan hacia una y otra de aquéllas. De ambos lados el espacio limitado al O. por el río Magdalena es un vasto caos de montañas, en donde no pueden reconocerse los pliegues primitivos de la mesa, recortados en macizos distintos por los ríos que hunden profundamente su lecho en el espesor de las rocas |(30). Varias salientes y numerosas crestas se alzan sobre ese laberinto, mas sin indicar de un modo preciso con su orientación el eje general de la protuberancia; mas fácil es recono­cerlo en el alineamiento de los valles por donde van las aguas corrientes. Así la vaguada del alto Magda­lena se continua al Nordeste con la del río Funza-Bo­gota, y, por mas allá de los montes, ésta se prolonga con las hoces del río Chicamocha, arriba de las gargantas transversales abiertas en la dirección del Magdalena. Entre el Chicamocha y el gran río colom­biano, el río Suárez se orienta igualmente en el mismo sentido, así como también el Minero, el Opón, el Le­brija y otros menos abundantes (31) . La dirección general de los montes es, pues, paralela al reborde oriental de la Cordillera que señorea la inmensidad de los llanos. En el mismo sentido, hacia el Suroeste ó el Nordeste, se han precipitado las enormes masas de aguas lacustres que llenaron otro tiempo los circos de las mesas, aguas cuyo paso modificó el relieve pri­mitivo al excavar gargantas, arrasar montes, aglo­merar grandes taludes al pié de las escarpas y for­mar vastas capas de aluvión a expensas de las rocas superiores destrozadas. Todas estas mesas tienen una altitud media de 2,500 metros, en tanto que las ranu­ras intermediarias bajan 1,000 mas en el espesor de las capas calcareas (32) , y en mas de un sitio es muy difícil atravesarlas, no sólo a causa de los precipicios y aspereza de las pendientes, sino también por las sel­vas vírgenes que las cubren sin pueblos ni caminos.

Al Sur del nudo de montañas donde brotan el Upía, el Chicamocha y el Funza, para descender hacia diversos puntos del horizonte, el reborde exterior de la Cordillera oriental se desarrolla en largos Páramos, el Gachaneque dominado por el cono del Pan de Azú­car (3,700 metros), el alto de las Cruces, el Choque, la Carbonera (3,440 metros) (33) . Inmediatamente al Este de Bogota los Páramos de Choachí, Cruz verde, Chi­paque, elevados de 3,200 a 3,300 metros, forman la magistral entre el Magdalena y el Orinoco. Otras cumbres desnudas, que guardan algunas lagunetas en sus valles superiores, enlazan este muro al macizo llamado Nevado de Sumapaz ó la "Paz suprema," baluarte que se avanza al E. de la magistral y por lo mismo hace juego a la Sierra del Cocuy, aun cuando sin alcanzar la misma altura. El mas alto pitón, que se apoya en poderosos contrafuertes de origen volcá­nico, se alza a 4,310 metros |(34), bajo el límite ideal de las nieves perennes, puesto que aquí se funden durante mas de la mitad del año. El macizo de Su­mapaz ha dado sin embargo su nombre al conjunto de la Cordillera oriental, sin duda porque mas próxi­mo a la capital, ha llamado la atención popular, quizás también a causa de la poesía de su nombre. Vistas de Bogota estas bellas montañas que el sol poniente dora, parecen un olimpo, una morada de los dioses bienaventurados que gozan de eterna paz (35) .

El alto de las Cazuelitas (3,900 metros), la cum­bre de las Oseras (3,800 metros), el  Ariari (3,500 me­tros) y después otras cimas algo menos elevadas flan­quean al Suroeste del Nevado de Sumapaz, en el án­gulo de los montes donde nace el Guayabero, fuente la mas occidental dcl Orinoco (36) , y constituyen así el mojón ó piedra angular de las grandes montañas.

Mas al Sur una brecha, la Cuchilla, no mide sino 1,900 metros sobre el mar, y la Venta del Viento |(37) se halla a 2,000 metros entre las dos vertientes. Allí comienza el último fragmento de la cordillera, la llamada cade­na de Miraflores, que se eleva menos que las otras, puesto que su mas altiva mole, el Miraflores, no pasa de 2,800 metros. Su reborde oriental, recortado por las erosiones en línea sinuosa, se desarrolla hacia el Suroeste sobre los tres pitones de la Fragua (3,000 metros), cuyo nombre mismo parece indicar su natu­raleza volcánica, y como tales se les representa en los antiguos mapas; sin embargo, la roca predominante allí es la sienita, según Codazzi |(38) . En su parte meri­dional, la Cordillera, que ha perdido todo aspecto de montaña, no presenta sino una ligera protuberancia que se perfila sobre las altas llanuras en el sitio de la Ceja (1,600 metros) no rebasa sino en un centenar de metros el valle en el cual serpea el naciente Mag­dalena |(39) . Es en la Fragua donde concluye la Cordillera­

 

 

(1)   W. Sievers, Reise in der Sierra Nevada de Santa E. R.
(2) 2,900 a 3,000 según Sievers.
(3) F. J. Vergara y Velasco-Nueva Geografía de Colombia-E. R. Por desgracia al Oriente se halla malsanísima y desierta selva-V. y V.
(4) Naturalmente, por cuanto este suelo no es otra cosa que una gran mesa-V. y V.
(5)  La Cordillera no el reborde Occidental de la mesa cuyo suelo se inclina de E. a 0. a la par que de S. a N.: el muro oriental es un kilómetro mas alto-V. y V.
(6) Los puntos culminantes de la mesa de Ocaña son traquíticos ; las pailas se hallan principalmente al Sur del Pelado-V. y V.
(7) También en la del Zulia-V. y V..
(8)  Entre Ocaña y Cúcuta mas bien; pero estas cimas son simples accidentes de la mesa de Ocaña-V. y V..
(9) Vergara y Velasco-Nueva Geografía de Colombia R.
(10) El boquerón del Carbón, próximo a Cachirí, sólo alcanza a 2,879 metros.-V. y V..
(11)    Cachirí es mero accidente comparado con Santurban y Guerre­ro-V. y V.
(12)  Aquí no hay cadena, sino una vasta mesa que a la par es nudo; nudo que 'también abarca a Santurban y la Colorada, juntas cimas de mas de 4,0 00 metros V. y V.
(13)   Increible parece que la célebre herradura de Maracaibo, capital en estas montañas, no haya merecido descripción mas detallada en esta obra del gran geógrafo francés -V. y V..
(14)  Vergara y Velasco; obra citada..-E. R.
(15) Los montañeses usan con frecuencia suma la panela como pre­ventivo contra este riesgo. El autor olvida indicar cuan peligroso es ha­cer ruido al atravesar un páramo, porque el menor desequilibrio en el aire provoca instantáneamente la tormenta, cuya fuerza no depende de la altura sino de la exposición del páramo, que por esto se llama bravo cuando en él perecen muchos transeúntes-V. y V..
(16)  W.Sievers, Venezuela-E. R.-No estamos de acuerdo con Sievers, porque si bien es cierto que el Soroche puede influir en ciertos viajeros, no sucede lo mismo con los montañeses. Y puesto que la tormenta en el páramo esta constituida por rapidísimo movimiento del aire, más lógico en suponer una asfixia, por lo cual el ejercicio que mueve los pulmones combate el peligro. Cuando uno principia a entorpecerse, se siente algo parecido a cuando se respira ácido carbónico-V. y V..
 (17) Del Arauca y el Apure; esta zona bien merecía algunas Iineas más-V. y V.
(18) Todas estas breñas no forman sino un solo todo, una gran mesa.
(19) Esto necesita aclararse Chita parte aguas entre el Orinoco y el Magdalena, pero, siguiendo una ley encontrada por nosotros, carga las aguas de su cima hacia el E., puesto que al O. solo desgaja mínimos arroyos-V. y V..
(20) F. J. Vergara y Velasco, Nueve Geografía de Colombia.-E. R.
(21) Vivió hoy ese llano está desierto-V. y V.
(22) Y se extendían largo trecho hacia el Norte, hasta la Colorada (aún frecuentemente nevada), como lo prueba el  estado actual de las cumbres intermedias-V. y V..
(23)  Manuel Ancízar, Peregrinación de Alpha-E. R.
(24) F. J, Vergara y Velasco, obra citada-E. R
(25)  Ningún paso medido en ésta zona es inferior a 3.200 metros- V. y V..
(26)   Esta Cordillera, de que tanto habla el autor, es simplemente el reborde oriental de la gran mesa que se alza entre el Magdalena y los Llanos, aquí con su suelo a considerable altura-V. y V.
(27)  Si el llamado valle de Tanza y otros de esta zona han sido profundamente modificados por la erosión; que aquí las lluvias presentan intensidad extraordinaria, esa acción se ha verificado sobre grietas ó valles de fractura. Es sensible que el autor no conceda una frase siquiera a la canosa Serranía de Casanare, tendida al pié de la principal y hacia su Oriente; no menos que al resto de la mesa, en la cual hay breñas importantísimas, como las que dividen entre sí al Chicamocha, al Sara­rita, al Carare y al Magdalena-V. y V..
(28)  Hoy son mas numerosas las viviendas, y la selva ocupa aún grandes extensiones, de suerte que sí es alpestre el paisaje en infinidad. de sitios-V. y V..
(29) Disentimos del autor en este punto el terreno presenta en esta zona una larga serie de cuencas tendidas del S0. al NE. en el lomo mismo de nuestra gran mesa oriental-V. y V.
(30)   Esta zona no es sino el escalón occidental de la mesa de que tratamos, y no es tan difícil orientarse cuanto a su relieve como lo dice el autor: la gran mesa se inclina al Norte y hacia el Sur como lo indican las cotas, pero su superficie esta compuesta de numerosas cuen­cas-V. y V..
(31)  F. J. Vergara y Velasco, obra citada-V. y V.
(32) Es esta zona verdadero museo geológico, por lo cual los valles inferiores se abren entre rocas de distintísima especie-V. y V..
(33)   Aquí creemos hay un error. En efecto, alguno de los páramos nombrados (Cruces, Choque) están en el centro de la mesa, entre el Funza y el Saravita, y aún cuando los otros quedan en la erecta que divide aguas entre el Magdalena y el Orinoco, al Oriente de ellos hay otra cumbre no menos alta, bien que muy destrozada por las aguas-V. y V..
(34) F. J. Vergara y Velasco, obra citada-V. y V.
(35)  El cuadro es verdadero; pero esas cumbres no se divisan desde Bogota, tanto por la distancia como por la altura de las cumbres inter­puestas. Bueno es indicar que frió Balbi el primer geógrafo que dio el nombre de Sumapaz a todas las montañas tendidas entre el Magdalena y el Orinoco, sin duda convencido de que ellas eran algo mas que una simple cordillera, Cuanto al nombre mismo, lo creemos simple alteración de alguna voz indígena-V, y V.
(36)   F. J. Vergara y Velasco, obra citada,-E. R.
(37)  Cumbre desierta, así llamada por los quineros a causa de la continua ventolina que la azota y es lo único que allí se encuentra- V. y V..
(38)  Hermann Karsten--Geologie de l'ancienne Colombie bolivarienne. E. R-Codazzi jamás dijo semejante dislate: los volcánes de los antiguos mapas quedan al E. de Patascoy, advirtiendo el célebre italiano que en ese sitio hay a traquita entre la sienita, como sucede en grande extensión en la cresta del Quindío. Cuanto a la Fragua, es volcánica y no está en la Cordillera de Sumapaz, sino en la del Quindío. Es por cierto muy sensible que el autor hubiera tenido por autoridad a Karsten, cuya geo­logía no es sino un inmenso cúmulo de desaciertos, algunos de los cuales no los comete ni aun el mas ignorante en geología-V. y V..
 (39) La célebre depresión de la Ceja esta al N. y no al S. de la Fragua, y su dominación sobre el valle del Magdalena sube a 800 metros, pues no baja a 300-100 sino con respecto al Suaza-V. y V

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