Sin duda que el punto capital para la inteligencia de la
topografía de un territorio cualquiera es fijar con entera
precisión sus regiones geográficas naturales, tanto porque ellas
resultan de la forma misma del suelo, como porque regulan el
establecimiento y distribución de las aglomeraciones humanas, de
los caminos y de los productos de que aquéllas derivan la
subsistencia. El olvido de estas consideraciones y la mera
observación de las crestas y cumbres, que son simple accidente en
los suelos montañosos, ó de los ríos que corren ciegamente al
través de breñas y llanuras, ha conducido a las más erróneas
clasificaciones, a inventar geografía pero no á escribirla, á
formar estadísticas en que se comparan con gravedad los hechos más
heterogóneos. ¿Puede, en efecto, hacerse comparación alguna á
secas entre sucios húmedos y secos, fríos y cálidos o estériles y
viciosos.? La respuesta es obvia.
Al dirigir la vista sobre el mapa de Colombia, lo que primero
llama la atención es su natural división en dos mitades con
organismos del todo diferentes. En efecto, al O. se aglomeran las
montañas y se retinen los ríos que son en conjunto simple rosario
de raudales; al E. se dilatan como un mar grandiosas llanuras
surcadas por grandes ríos que guardan entre si extraño paralelismo:
allá no faltan planicies, acá hay algunas breñas, pero en juntas
estos accidentes desaparecen ahogados por el rasgo culminante de
cada una.
Lo primero que resulta es, pues, esa subdivisión capital del
territorio.
Cuanto á la región oriental, vésela, al recorrerla, dividida, á
su turno, en dos zonas bastante diversas una de otra: la porción
del N. se compone de planicies que no sustentan sino gramíneas que
mueren en el esto y en invierno se inundan en gran parte. Casi en
su totalidad allí el bosque es escaso, el caballo se impone como
obligada nave de este desierto de género especial, y el ganado
encuentra para crecer ilimitados horizontes.
La porción del S. y más extensa, desaparece- oculta por una
inmensa selva que ahoga hasta las mismas fieras, y, en general,
puede decirse que pertenece á distinta hoya hidrográfica.
Los llanos por excelencia son del Orinoco; la selva similar,
entre nosotros llamada Caquetá, pertenece al Amazonas. También
ambas zonas tienen una porción alta y otra baja, y ambas comprenden
al ocaso el flanco de la serranía que las amuralla á ese rumbo, y
se dividen á lo largo en otras dos partes indicadas por el aspecto
mismo del suelo: los llanos en Casanare (ríos unidos en haz) y San
Martín (ríos separados); Caquetá en Caquetá del Sur ó del lea (ríos
navegables), y Caquetá del Norte ó del Guainía (ríos con
angosturas y raudales). El mapa hará comprender mejor lo justo y
natural de estas divisiones.
Resumiendo, tendremos para ese Oriente en donde escasea la
población, la industria, el progreso y el linero:
Llanos. Casanare: alto y bajo.
San. Martín: d. id.
Selvas: Caquetá boreal: íd. id.
íd. austral: íd. id.
Si volvemos ahora los ojos al Occidente, algunos ochos
culminantes hieran nuestra vista: desde luego, el aislamiento del
Istmo que geográficamente hace parte dc la América Central, y de
ocaso á Oriente presenta diversas fasies: Chiriquí con sus llanuras
senos marítimos y grandes montañas; Veraguas ó Azuero con sus
penínsulas; Colón con sus extensos Mes y diminutas serranías;
Darién con sus grandes s y selvas colosales. Y naturalmente cl ojo
contra el desarrollo de la curva ístmica por otra faja de tierra
que también es orla del Pacífico y ofrece caracteresque lo
convierten en un Darién grande: es el Chocó, la tierra clásica de
los aluviones auríferos y de la platina; la tierra que parece resto
del período carbonífero y ocupa la falda de una arista montañosa y
las húmedas llanuras que besan el mar: llueve allí el año entero y
las casas se levantan en horcones. Y ese Chocó se parte desde luego
en dos mitades: al N. la parte alta, que comprende el valle de dos
grandes ríos que el invierno reúne ó poco menos y corren en opuesta
dirección, pero sobre el mismo eje, á desaguar en distinto océano
y, como es natural, el grupo de alturas (Baudó) que á su O. guarda
ese doble valle, singular límite geográfico de la América del Sur.
Al S, la parte baja guarda ríos de rumbo diametralmente opuesto;
los unos tienen breve curso; los otros lo ofrecen dilatado, abren
parte de su hoya entre montañas y surcan llanura más extensa; pero
todos concluyen en una costa que es dilatado archipiélago de
singulares playones.
Este verdadero Occidente de Colombia comprende, pues:
Istmo Chiriquí; Veraguas; Colón; Darién. David. Santiago.
Panamá. Yavisa,
(Alto: Bandó; San Juan (Nóvíta); Atra.
Chocó: to (Quibdó).
Bajo: Ríos menores (Buenaventura):
Id. mayores (Barbacoas).
Entre el llano-selva por excelencia y el Istmo-Chocó, la vista
sorprende dos grandes grupos de montañas articuladas en Y, que
terminan al Norte en una región relativamente llana, sobre la cual
también se abre el gran valle que forman esos dos brazos
montañosos y en cuyo, fondo rueda el majestuoso Magdalena: en la
llanura dicha (atlántica) se alzan, formando dique transversal á la
Y, varios grupos sueltos de montañas que la dividen en porciones
distintas. A su turno los brazos de la Y están constituidos por
dilatados grupos de tierras altas: las dos ciudadelas
colombianas: la occidental es simple continuación de los -'Andes;
la oriental es asaz diversa y en ella estuvo el
núcleo de lo que se llamó el Nuevo Reino de Granada. Respecto
del valle mayor de la República, tiene una parte con nivel
relativamente alto y otra apenas levantada sobre el mar. En fin,
el brazo oriental de la Y se bífurca, a su turno, para formar una
grande herradura, cuenca en cuyo fondo duerme el único golfo- lago
de la América del Sur y de la cual sólo una pequeña parte
corresponde al país. En fin, de estas diversas porciones puedo
decirse que sólo las dos protuberancias montañosas principales
sustentan climas fríos ósea suelos altos de extensión considerable,
de donde que en la articulación de la Y se halle el principal nudo
orográfico del país, el macizo de Colombia, centro de diramación
de los relieves, también centro natural del país y punto en donde
se confunden las tres grandes vertientes que se reparten nuestra
patria: la occidental (Chocó-Istmo), la oriental (Caquetá-llano) y
la central que estudiamos, y comprende:
La mesa occidental (Andes).
La id. oriental (Sumapaz).
El valle del Magdalena (Tolima; Carare).
Las llanuras atlánticas (Nueva Andalucía).
La cuenca de Maracaibo (Cúcuta).
Pero estas regiones necesitan algunas líneas más:
La mesa occidental presenta de Sur á Norte dos crestas
montañosas laterales que de ordinario se llaman cordilleras del
Chocó y del Quindío, doble, más alta y menos derruida aun cuando
más volcánica ésta, quedando entre las dos un prolongado surco de
nivel vario, era simple cañón, ora con su fondo extendido para
formar valle, partido en diversas secciones por diques
transversales aquí enteros, allá despedazados, y por cuyas hoces
pasan las aguas; las dos cordilleras, después de un largo trayecto
en que tienen apariencia de cresta, se ensanchan bruscamente y se
transforman en sendas mesas con múltiples valles y planicies en su
topo son las mesas de Antioquia y Chocó, entre las cuales y ti
modo de un gran foso está el cañón del Cauca: la primera concluye
con un espolón sobre la confluencia del Cauca y el Magdalena, en
tanto que la segunda termina reventada en haz de digitaciones,
alguna de las cuales toca el mar. En el interior de las crestas
mayores y al Sur del cañón nombrado existe una tierra de
transición
-Salamina-roida por las aguas hasta el exceso; después se
dilata el gran valle caucano, luego el circo montañoso de Popayan,
y por último, la extensa cuenca oval del Patía intercordillerano.
La cuenca del
Patía comprende la elevada mesa de Túquerres, las salvajes
breñas de Pasto, en cuyo centro está el Galera, la llanura ó valle
del Patía y la gran falda de las montañas de Almaguer y Timbio. El
circo Payanense engloba como apéndice el macizo de Colombia y
comprende las montañas de Silvia, la llanura de Calibio y el
variado suelo de Tunja. El valle caucano se compone del valle mayor
ó planicie llamada Llano grande, de la cintura de Buga y del valle
menor ó porción Norte. La tierra de Salamina guarda el macizo del
Oro, el importante valle del La Vieja, el suelo ondulado de Cabal,
el grupo de los cañones de Arma y las breñas de Sonsón. El cañón
del Cauca comprende el valle del San Juan de Bolívar, los circos
de Sopetrán y las hoces de Ituango ó San Andrés. La mesa del Chocó
se fracciona entre las breñas del Carmen y Arquía, los lía-nos de
Murrí, los valles de Dabeiba y la mesa-macizo de Paramillo-Sinú. En
fin, la mesa antioqueña comprende en su complejo y confuso relieve
el circo de Río negro, el valle de Medellín, las montañas de
Yolombó, el macizo de Santa Iosa, los cañones de Anorí, las
tierras altas de Guamacó y el doble valle de Cáceres-Zaragoza.
Después del Paramillo se abre el valle del Sinú, que ya corresponde
a la región atlántica. Es decir: llanura de Loria. Cuanto al
complejo bajo Magdalena, si en el centro muestra lo que puede
llamarse "valle" del río, entre el Delta exterior 6 natural y l
interior ó de Mompox, á la derecha abarca el valle de Upar-de que
es continuación el de Ranchería-y la extraña cinta de Chimiquique,
y á la izquierda engloba el bajo Cauca, el valle del San Jorge con
su marisma o zona baja y las tierras de tiró ó zona alta, las
sabanas de Corozal, que se extienden al pie de la pequeña serranía
de Maria, y la ondulada tierra de Tierra dentro, que el Dique
convierte en isla perfecta. Demás, entre el Delta y el Ranchería
está el macizo de la sierra nevada de Santa Marta; al pié de María
queda el litoral de Morrosquillo; entre el Sinú y el Chocó se halla
la extensa y doble serranía del Águila y las Palomas, cuyo conjunto
es estriado por los valles de Damaquiel; y, por último, entre el
Cesar-Ranchería y el Golfo-lago de Maracaibo culmina la serranía de
Perijaá. De lo dicho resulta que las llanuras atlánticas forman un
todo perfectamente caracterizado y cuyas partes se enlazan entre sí
con toda comodidad, como aparece del siguiente cuadro:
Valles de Damaquiel
Montería.
Sinú Lorica.
Goajira Occidental ó baja.
Alta u oriental.
Delta interior.
Calamar.
Delta marítimo.
Valle de Upar.
Id. del Ranchería.
Sierra de Sta Marta.
Bajo Magdalena Chimiquique.
Bajo Cauca
Valle del San Uré.
Jorge. Marisína.
Las
Sabanas
Tierra
adentro
María
Litoral de Morrosquillo.
Islas.
La cuenca de Maracaibo, que constituye un todo especial, no es
en verdad sino el. extremo boreal de la mesa oriental en donde ésta
se disuelve en dos brazos, uno que penetra en Venezuela ti formar
la sierra nevada de Mérida, y otro que avanza sobre la nevada de
Santa Marta, constituyendo la serranía de Perijaa: este brazo, o
raíz de su origen, forma la tierra alta de Soto (Lebrija), que
vierte al Magdalena y luego se ensancha en la oval mesa de Ocaña
que ya confina con aquella serranía: el otro brazo es íntegramente
venezolano y juntos arrancan de un gran circo de montañas (pilar
de Labateca) cuyas aguas interiores ruedan hacia el Orinoco. De
este pilar hacia el S. E. se halla la nevada de Chita, y hacia el
N. avanza la mesa de Pamplona como un espolón, quedando entre ésta
y la de Ocaña las hoyas del Sardinata y del alto Zulia que es
aledaña de Soto: á la D. de Pamplona está el valle del Táchira.
Todas esas aguas y algunas de Venezuela se unen en una dilatada y
húmeda llanura antes de llegar al Lago.
Ocaña.
Sardinata.
Alto
Zulia.
Cuenca de Maracaibo. Pamplona.
Táchira.
Valles de Cúcuta.
Llanura del Golfo.
En fin, la gran mesa oriental que se alza enfrente de las
montañas de Antioquia, al mediodía se transforma en ondulada cresta
que cierra á la derecha el valle del alto Magdalena y va á reunirse
con estribos del macizo de Colombia El núcleo mismo de la mesa se
divide en dos mitades esencialmente distintas por su relieve: la
mitad Sur presenta como núcleo la sabana de Bogotá, que surge
envuelta por una herradura de valles importantes que constituyen un
escalón más bajo, pues al S. del Nevado se tocan por sus
cabeceras; allí donde principia el cordón terminal citado. A la
izquierda. y después del Cabrera-Prado, están entre 'a Sabana y el
gran río los circos de Fusagasuga, La Mesa, Río negro y Minero: en
aquellos los ríos se dirigen hacia el Sur, en estos hacia el
Norte; a la derecha, entre la Sabana y el llano, y después de las
breñas del Guaviare están los circos escalonados del Ariari-
Humadea, las cuencas de Cáqueza y Gacheta, y la compleja hoyada que
se llama Valle de Tenza: al E. de ella quedan las breñas de Chámeza
y al N. ya se encuentra el circo de Sogamoso. Entre el Minero y
Tenza están la sabana de Ubaté y el valle de Leiva aledaño a los
llanos de Sogamoso. En la segunda mitad, y después de
Fóquene-Leiva, se dilata hasta Soto el gran cañón del Saravita que
a la izquierda y al principio se ensancha con la herradura de
Jesús Maria, a cuyo O. la cuenca del Minero se transforma en valle
del Carare, ya paralelo al del Magdalena: entre él y el Saravita
está el Opón. A la derecha del Saravita se halla un suelo complejo
y vario en demasía, en el cual están el llano de Mogotes y las
brañas de Oiba y Charalá que hidrográficamente pertenecen a aquel
cañón Al N. de Sogamoso se abre el cañón del Chicamocha que por
entre Charalá-Mogotes y el Llano va hasta la nevada de Chita
(Cocuy); allí recibe los valles de Málaga que vienen del pilar de
Labateca y gira al O. por entre eso mismo pilar (que da otros
valles: Guaca) y Mogotes-Charalá a reunirse al del Saravita al pié
de la mesa de Jridas, que ya pertenece ti Soto, y se encuentra
dominada por el gran nudo ó macizo de Juan Rodríguez-Santurbán, que
viene á ser el "macizo de Colombia" de esta zona, pues en él, que
envía sus aguas a todo rumbo, se originan ríos importantes
pertenecientes a las hoyas del Magdalena, Maracaibo y el Orinoco.
Como se ve, es un grave error llamar cordillera este conjunto de
breñas en que domina en las crestas la cúpula y el páramo de
aplanados topes, bien que no falten algún volcanismo y rocas
cristalinas, pero prevaleciendo las sedimentarias, y cuya
topografía puede resumirse así: del nevado de Sumapaz al nevado de
Chita y pilar de Labateca se dilata oblicuamente una crecida zona
de tierras frías, la que, á su derecha, primero tiene varios
grandes valles-cuencas de análoga topografía, y luego avecina
directamente el Llano mientras que á la derecha valles análogos la
separan del valle mayor del Magdalena, sólo que si primero tocan a
la tierra fría, luego resultan alejados de ella, por su oblicuidad,
por un dilatado y complejo circo de montañas (Guanentá), célebre
por sus cañones (Saravita-Sube--Charal), y en el cual no incluímos
la, zona de Sogamoso a Labateca, que constituye el grupo de tierras
de Soatá, ni el grupo de Jesús María-Leiva que forma el suelo de
Vélez Cuanto a los citados valles occidentales, se parten en dos
grupos: el uno que es verdadero escalón de la gran mesa; el otro ya
pertenece al Magdalena central (Carare-Opón), por su bajo nivel:
Bogotá (sabana).
(Muequetú).
Féquene (sabana).
Sogamoso (sabana).
(Hunzaa)
Chicamocha (Soata, Cocuy, Malaga).
Guanentá (Socorro-Charalá-Sube).
Mes oriental. Soto (Lebrija).
Vélez (Popoa-Leiva).
Valles orientales (Caqueza-Gacheta Tenza-Chámeza).
(Garagoa).
I
Valles occidentales (Fusagasuga-Apulo,
Negro--Minero).
(La Mesa).
Las divisiones marcadas concuerdan con la antigua distribución
de las tribus indias, con la geología del terreno, con el clima,
con la historia, con las producciones, y aun con el probable
porvenir de las distintas zonas, de suerte que cada uno de esos
nombres recuerda en el acto una piedra completa de las que forman
el mosaico del suelo colombiano. Como se ve, Chocó Istmo,-llanura
atlántica-Maracaibo y Llanos-Caquetá, forman una enorme herradura:
entre esas porciones la montaña no dificulto. las comunicaciones y
el agua las facilita de un modo extraordinario, a la vez que en el
centro de la herradura, para mejorar aún tules condiciones, se
dilata como eje natural el valle del Magdalena. Al contrario, entre
ese eje y los dos brazos de la herradura culminan las dos grandes
mesas, ciudadelas que si dentro de su recinto estorban el tráfico
con su relieve, fuera de éste, para unirse las zonas bajas que las
envuelven dificultan hasta el exceso la construcción de caminos y
ferrocarriles. Después de lo dicho nadie extrañará las diversas
aspiraciones que prevalecen en las nueve regiones clásicas de
Colombia la importancia del Magdalena para los actuales habitantes,
el aislamiento de Panamá, la falta de población del grande
Oriente, el deseo del Sur (cuenca del Patía) de constituir un
décimo departamento, las rivalidades entre las provincias y la
pugna entre los moradores de las dos grandes mesas, que viven de
distinto modo y no rompen del todo el equilibrio del país, merced
a la existencia del gran valle del Magdalena, que termina
convertido en llanura sobre el mar Caribe, y es el camino obligado
de casi todos los colombianos para ir al extranjero. ¿Puede
extrañarse que la Historia de Colombia registre sus primeros
cincuenta años como interminable era de guerra civil?
Estas regiones naturales dan:
Kilómetros Habitantes Densidad.
cuadrados.
I Istmo 82,600 315,000 3.8
hbs.
II Chocó 100,000 110,000
1.2
III Mesa andina., 81,500 1.120,000
13.7
IV Mesa oriental 62,500 1.635,000
26.1
V Valle del Mag-
dalena 73,000
430,000 5.9
VI Llanura atlán-
tica 120,000
450,000 3.7
VII Cuenca de Ma-
racaibo 18,700 115,000
6.1
VIII Llanos 184,400 60,00 0.3
IX Caquetá 539,300 8,000
0.0
1.262,000 4 243,000
9.3
la densidad, como se comprende, se refiere al numero de
habitantes por kilómetro cuadrado en el llano es doble en Casanare
sobre San Martín; en el valle del Magdalena sube a 77 en la parte
alta, y baja a 1.8 en la parte central; en la llanura atlántica
sube A 7.5 en la mitad occidental, y baja a 2 en la mitad oriental.
En fin, como en el país sólo se hallan cultivados 250,000 ks. os.,
en ellos la densidad resulta 13, cifra aún demasiado pequeña: la
décima parte de la de Bélgica, así como la total es la cuadragésima
(3.3)
Ahora vamos a resumir lo dicho sobre las regiones en un cuadro
necesario para la inteligencia del adjunto mapa.
I.-El Istmo.
A. Chiriquí: B Veraguas; C. Colón; D Darién.
II.-Chocó.
A. Alto Chocó. B bajo Chocó: B 1 Atrato; E 2 San
Juan.
III .-Mesa andina.
A. Cuenca del Patía: A. 1 Tuquerres - Pasto; A 2
Almaguer-Patía.
B. Popayán.
C. Valle del Cauca: C 1 Valle mayor; C 2 Valle menor.
Salamina: D 1 La Vieja-Pereira; D 2 Arma Sonsón;
D 3 Marmato.
E, Mesa antioqueña: E 1 Río negro-Yolombó;
E 2 Medellín-Santa Rosa-Anorí; E 3 Zaragoza- Remedios.
G. Cañón del Cauca: G 1 sección Sur; G 2 sección
Norte.
H. Mesa del Chocó.
IV-Mesa oriental.
A. Sabana de Bogotá y sus valles.
B. Id. de Fuquene id.
C. Id. de Sogamoso id.
E. Labateca-Sarare.
G. Chicamocha: G 1 Soatá; G 2 Cocuy; G 3 Málaga.
H. Saravita: H 1 Socorro-Guanentá; H 2 Charalá Fonce;
H 3 Sube.
D. Soto, Lebrija: D 1 sección alta; D 2 sección baja.
J. Vélez: J1 Popoa; J 2 Leiva.
K. Valles occidentales: K 1 Fusagasuga-La Mesa; K. 2 Negro y
Minero.
L. Valles orientales: L 1 Cáqueza-Gachetá; L 2
Tenza-Chámeza.
V.-Valle del Magdalena.
A. Alto Magdalena: A 1 Neiva; A 2 Espinal ; A 3
Lérida.
B. Magdalena central: B1 banda I, B 2 baud D.
VI.-Llanura atlántica.
A. Sinú (alto y bajo).
B. Morrosquillo y María.
D. San Jorge.
C. Tierra dentro.
E. Delta interior (Mompox, Magangué).
E. Sabanas y María (Corozal, Carmen).
C. Calamar (valle principal).
H. Valle de Upar.
I. Valle del Ranchería.
J. Delta marítimo y Nevada de Santa Murta.
VII -Cuenca de Maracaibo.
A. Ocaña.
B. Alto Zulia y Sardinata.
C. Pamplona.
D. Valles de Cúcuta.
VIII.-Llanos.
A. Casanare: A 1 sección alta (llano arriba); A 2 sección baja
(llano abajo).
B. San. Martín (alto y bajo).
IX.-Caquetá (alto y bajo).
Para completar los datos sobre los municipios, en vez de dar
cotas y temperaturas, éstas un tanto variables en el año, pueden
agruparse los poblados en zonas climátericas, así:
§ Tórrida: de O á 500 metros con temperatura de
31º á 28º.
Ç Cálida: de 500 á 1,-500 metros, con temperatura de
27º á 23º.
< Templada: de 1,500 á 2,200 metros, con temperatura
de
22º a 18º.
> Fría: de 2,200 a 2,800 metros, con temperatura de
17º 13º.
< Paramosa: de 2,800 para arriba, con temperatura de
12º á 0º.
En la lista en referencia, después de cada nombre de lugar,
pueden ponerse dos grupos de cifras letras: con el primero se
puede indicar el departamento y la provincia a que corresponde el
principio y la población de éste: los departamentos señalados con
la respectiva inicial, minúscula para
Boyacá y Cundinamarca, a fin de diferenciar estos dos de Bolívar
y Cauca. La población se puede indicar con millares y décimos de
millar. El segundo grupo indicará la región en donde está el
municipio, por medio de letras y numeres romanos que se refieran a
la clasificación anterior; el clima y altitud con uno de los signos
indicados; la hoya hidrográfica con uno ó dos nombres de ríos en
bastardilla si el pueblo está sobre la corriente ; la distancia del
mismo a Bogotá en kilómetros; un signo L indicará los puertos. En
bastardilla é ITÁLICA irán los nombres de los municipios capital de
provincia y de departamento. Un * antes del nombre mareará si tiene
oficina telegráfica. Dos ** que el lugar tiene, además, importancia
histórica, Con letras griegas ó góticas pueden formarse grupos para
indicar el número de habitantes de las cabeceras, la formación
geológica y física del territorio etc., con lo cual se simplificará
mucho el estudio de la Geografía, como sucedió con la Química
desde que esta ciencia adoptó una nomenclatura racional.
Las dichas secciones se distribuyen entre los nueve
Departamentos así
PANAMÁ. :-El istmo> con tantos montes como llanuras y
colinas, pero aun con grandes selvas y regiones desiertas. Su
clima, aunque muy cálido por la poca altura de la cordillera, es
mitigado en la Costa por las brisas de los dos mares, las que al
encontrarse en la cima de a sierra la enfrían en grado sumo. Tanto
la agricultura como la ganadería están muy atrasadas.