INDICE




Introducción.

CAPITULO I
Descubrimiento y Exploración

CAPITULO II
Montañas

CAPITULO III
Sierra Negra — Bobalí — Ocaña

CAPITULO IV
Nevado del Tolima — Huila —Guanacas —El Puracé

CAPITULO V
Montañas de María — Torrá — Tatamá — Farallones de Cali — Baudó — Serranías de Panamá — EI Picacho — Chiriquí

CAPITULO VI
Los Llanos — Montes del Caquetá — Volcanes de lodo — Volcanes de Turbaco

CAPITULO VII
Los ríos — El Magdalena — El Cauca — El Patía — El Sumapaz — El Bogotá — El Salto de Tequendama — El Sogamoso — El Saravita— Laguna de Fúquene

CAPITULO VIII
El Cauca — El Nechí — El San Jorge — Río Viejo — Boca de Ceniza — Desembocadura del Magdalena— El Sinú — El Atrato — Río Sucio — El San Juan — El Truandó — El Napipí

CAPITULO IX
 El Orinoco — El Guaviare — El Atabapo — El Rionegro — Maipures — El Casanare — El Meta — El Chagres — El Bayano — El Tuira

CAPITULO X
Golfo de San Blas — Laguna de Chiriquí — Mareas — Golfo de San Miguel — El Mícay — El Izcuande — El Patía — El Patía — EL Telembí — El Tequendama  — Laguna de Guatavita — La Cocha ó Gran Lago Se los Mocoas — El clima

CAPITULO XI
Lluvias y enfermedades — Flora y fauna — Palmeras y helechos — Bambuseas y bejarias — Quina y guaco — El Curare — Orquídeas — Mamíferos — Aves — Saurios — Peces

CAPITULO XII
Etnografía — Los Guaymies — Costumbres — Los Cunas o Cuna — Catíos, Nutabes y Tahamies — Los Pijaos — Los Yareguies — Los Arhuacos — Los Motilones — Los Arhuacos — Los Goajiros — Raza y lengua

CAPITULO XIII
Los Goajiros — Ritos y ceremonias — Los Tunebos — Los Otomacos — Misiones — Los Salivas — Tribus salvajes — Záparos — Tribus salvajes — Migraciones — Maipures y Caribes — Tipos actuales — Pastusos — Antioqueños

CAPITULO XIV
Panameños — Poblaciones — San Agustín — Neiva, Purificación, El Guamo  — Ortega, El Chaparral, El Espinal y Girardot — Fusagasugá, Nemocón, Zipaquirá — Funza  — Bogotá — Caminos y ferrocarriles — Fómeque, Cáqueza y Los Llanos — Villavicencio y San Martín

CAPITULO XV
Girardot — Ibagué—Ambalema —Lérida — Honda — Mariquita —Villeta — Guaduas — Pacho —Nare — Río negro — Mariquita —Puerto Bérrio—Ferrocarril de Antioquia —Valle del Opón — Puerto Wilches — Tunja —Boyacá, Guateque, Pesca, Paipa, Duitama  —Sogamoso— SoatᗠCh

CAPITULO XVI
Málaga — Piedecuesta — Sube — Los Santos Ubate — Chiquinquirá — Caldas —Saboya— Villa de Leiva — Moniquirá- Puente Nacional — Vélez — Socorro — Charcalá — San Gil — Barichara — Zapatoca — Girón — Bucaramanga — Los Llanos — Concepción — Pamplona — Chinacot

CAPITULO XVII
Palmira, Buga, Tulúa, Roldanillo - Cartago  — Anserma —Pereira-- Manizales   — Marmato Supía- Riosucio – Pácora - Arma  — Aguadas — Sonsón — Abejorral —Santa Bárbara  — Sopetrán — San Jerónimo — Evéjico — Medellín  — Medellín— Envigado -Itagüí   — Santa R

CAPITULO XVIII
Sabanilla, Salgar Puerto Colombia y Santa Marta — Dibulla — Riohacha — Portete —Bahía Honda — Soldado — Valledupar y  San Juan de César — Codazzi  — Chiriguana — Cartagena — Burú — Bocagrande   — Islas de San Andrés y Providencia  — El Chocó —- Quibdo — U

CAPITULO IXX
Nóvita — Buenaventura  — Micay— Izcuandé — Gorgona - Almaguer   — El Patia — Castigo — Tuquerres — Pasto — Pasto — Barbacoas — Tumaco — Ipiales — Cabo Mangles — Caquetá — Boca del Toro — David, Pedregal. Cañofístola, Alanje, Bugabita  — Los Santos—Santiag

CAPITULO XX
Chagres – Matachín – Manazanillo   — Colón  — Istmo y canal de Panamá   — San Blas – Chepo  — Putricanti - Puerto escocés - Santa Maria - Cana   — El Darien – Yavisa – Pinogana – san Miguel

CAPITULO XXI
Proyectos de canales — San Pablo — Enfermedades  — Terrenos baldíos — Frutos y alimentos — Agricultura — Agricultura y Ganadería — Animales y Ganadería

CAPITULO XXII
Minas e Industria — Comercio exterior — Aduanas y movimiento mercantil — Vías de comunicaciones — Vapores y Ferrocarriles — Correos — Instrucción pública - Prensa — Criminalidad - Organización política

APENDICE
Apéndice
Proyectos de canales - San Pablo - Enfermedades  - Terrenos baldíos - Frutos y alimentos - Agricultura - Agricultura y Ganadería - Animales y Ganadería 

 


 

al Atlántico por 91 cauce del poderoso Atra­to, que aun cuando es verdad rueda una masa de agua de sobra capaz para soportar los más grandes barcos, queda separado del mar por barras de fango. Uno de esos proyectos fue estudiado por Trautwine en 1852, y luego por otros ingenieros, Porter, Keunish, Michler,Craven utiliza el curso del Truandó, afluen­te occidental del Atrato, para franquear la cordillera por dos subterráneos y dirigirse hacia la pequeña ansa de Paracuchichi. Según un proyecto análogo de Selfridge, Lulí y Collius el canal remonta el Atrato, el Napipí y su afluente el Doguadó, para cruzar tam­bién la cumbre, mediante esclusas y un túnel, á 200 metros de altura, ganando luego el Pacífico en la bahía de Chiri - Chiri, abra del amplio golfo de Cupi­ca. Otro proyecto de los mismos ingenieros america­nos disminuye el número de esclusas (1) . En fin, más al Sur, el canal de Raspadura ó del Padre, indicado por la primer vez por Humboldt, como de una vía de comunicación abierta en 1788 entre los dos océanos,no es en verdad un canal; A. Reclus llega hasta negar su existencia. Apenas puede decirse que existe; es un simple foso de demarcación, de unos 5 kilómetros, abierto precisamente sobre el lomo divisorio de aguas, entre el arroyo de Raspadura, afluente del Atrato, y el de Perico, que baja al San Juan y, por consiguiente, al Pacífico. Sucede á veces que durante la estación lluviosa la zanja se llena íntegramente, y una piragua puede utilizarla para pasar de una á otra vertiente pero ese paso de ocasión no puede ser considerado como base de una navegación seria (2) , y ni un estudio se ha hecho todavía para el trazo de una vía regular á través del lomo que allí divide las dos hoyas. La distancia de mar á mar, de las bocas del Atrato a las del San Juan, mide 362 kilómetros.

 

 

VIII,-Estado actual de Colombia

 

 

 

(DEMOGRAFÍA, AGRICULTURA, MINAS, COMERCIO E  INSTRUCCIÓN PÚBLICA)

 

 

 

La población crece en Colombia con regularidad, año por año, década por década. A pesar de sangrien­tas luchas civiles, á pesar de la insalubridad de las tierras bajas, cálidas, húmedas y nada ventiladas, el período de duplicación á partir de la guerra de Inde­pendencia puede valuarse en un medio siglo. Mucho más lento que en otros países del Nuevo Mundo, Es­tados Unidos, Chile, Argentina, Uruguay, ese movi­miento supera al de Bolivia y cl Perú, por ejemplo, para no compararla sino con otras Repúblicas andinas en el Departamento del Cauca los habitantes han octuplicado desde 17783 en el de Antioquia se han he­cho doce veces más numerosos. La colonización inte­rior, que tiene por centro principal el corazón de An­tioquia, obra de un modo continuo, y cada pueblo constituye un pequeño foco de dispersión sobre las comarcas vecinas. Hace un siglo los antioqueños re­presentaban la décima-séptima parte de la población colombiana; en 1892 constituían la quinta (3) . El De­partamento del Cauca también alimenta una emigra­ción activa en el interior, pero una parte de los colo­nos se dirige fuera de las fronteras, hacia el Ecua­dor (4) . De todos los Departamentos colombianos sólo Panamá recibió, en la época de los trabajos del canal un número considerable de inmigrantes, negros de Jamaica, chinos, europeos; pero tan luego como se sus­pendieron esas obras se ha efectuado un éxodo en sentido inverso. Por todo valuase en 10,000 indivi­duos apenas la cifra de los extranjeros que viven re­gados entre los cuatro millones de colombianos (5) En Bogotá el censo de 1883, que numeró 95,813 habitantes, no contó sino 455 extranjeros, de ellos 130 ita­lianos, 104 españoles y 79 franceses.

Comparada con los países europeos, Colombia cuenta, en verdad, muy pocos habitantes.

Más de la mitad del territorio está desierto, y los espacios relativamente poblados se hallan interrum­pidos por vastas soledades. Hasta las grandes exten­siones que sólo recorren los indios se despueblan día por día; según Vergara, la disminución anual cansa­da por la viruela sube entre los indígenas al vigési­mo. Entre los colombianos propiamente dichos la proporción de los sexos indica un gran desvío numé­rico á favor (de las mujeres; diferencia que sube á 100,000 individuos, ó sean 2.150,000 mujeres por 2.050.000 hombres. Hasta la fecha falta un estudio de conjunto sobre el movimiento de la población por lo que á nacimientos y defunciones se refiere. Las cifras probables, según Vergara, serían de 190,000 á 220,000 de los primeros, y de 110,000 á 135,000 de los segun­dos, dejando un excedente anual de 80,000 á 85,000 existencias. En cuanto á Bogotá, la mortalidad lleva la ventaja casi regularmente cada mes; á esa grande altura los inmigrantes, sobre todo los antioqueños, su­cumben en masa por causa de las dificultades de la aclimatación y por el tifo, debido sin duda alguna á la impureza de las aguas (6) .

Ciertas enfermedades epidémicas son frecuentes, sobre todo en las regiones pantanosas del litoral; fie­bres

palúdicas, que de ordinario revisten carácter per­nicioso, diezman á los ribereños del mar de las Anti­llas, y la fiebre amarilla, ó por lo menos una enfer­medad que presenta á la vista síntomas análogos, ha asolado á veces las tierras bajas de Colombia, pene­trando á lo lejos en el interior, y la ciudad de Tocaima, á pesar de sus 408 metros de altura y de hallarse en. un valle tributario del alto Magdalena, ha sufrido mucho á causa de ella (7). La disentería no es menos mortífera. Las enfermedades de la piel son muy co­munes, entre otras la de los overos, llamada también carate; la piel oscura de los negros, zambos y mesti­zos (sic) se descolora por partes volviéndose rosada, cuando no absolutamente blanca, ó bien presenta una palidez lívida; de suerte que sobre el fondo que con­serva su color normal simula extraños dibujos á modo de archipiélagos; aunque de ordinario se manchan de preferencia las partes expuestas á la luz, también enferma la piel que cubre el vestido, y ni aun los ex­tranjeros blancos se libran siempre de ella: grandes placas de tinte un poco más oscuro que el resto del cuerpo aparecen sobre la epidermis. Por más que los caratosos estén manchados como una pantera, su sa­lud general no se afecta.  ¿Cuál es la causa de esa enfermedad análoga á la de los pintos de México y Centro-América Dícese que sólo aparece en las tierras

cálidas y húmedas: según Saffray, se le pueda curar con el uso directo del mercurio (8) .

La elefantiasis y otras enfermedades análogas imperan en los Llanos; pero una afección mucho más peligrosa se extiende de un modo alarmante desde hace algunos años: la lepra (9) . Este azote no es in­dígena: la tradición dice que el conquistador Jiménez de Quesada murió de él; y suponiendo que el hecho sea exacto, parece factible entonces que de España hubiera traído el germen del mal. El primer caso ob­servado con certeza remonta al año de 1646, época hasta la cual no se cita ni indio ni negro de la Nueva Granada atacado por esa enfermedad. En la actuali­dad cada provincia, cada distrito tiene sus leprosos, sobre todo en los dos Departamentos de Santander y Boyacá. Los más expuestos á contagiarse son los blancos de raza pura; después vienen los mestizos, y por último los indios puros; en cuanto á los negros, rara vez los ataca la enfermedad. No puede explicarse la rápida propagación de ese mal por la clase de alimentos­usados, puesto que los pobladores de las tierras altas, de 2,000 á 3,000 metros de altura, entre los cua­les se observa el mayor número de casos, sobre cada mil habitantes, no comen pescado como los leprosos de Noruega; sin embargo, su alimentación es muy de­fectuosa, y la carne de cerdo, aún peor alimento, entra por mucho en su régimen ordinario (10) . Con frecuencia verificanse matrimonios entre enfermos é indivi­duos sanos, y aun cuando la enfermedad no pase del uno al otro cónyuge, los hijos sí resultan atacados por la lepra casi irremisiblemente y desde su más tierna edad. Algunas estadísticas médicas exageradas va­lúan en cien mil los leprosos de Colombia; pero sí son seguramente más de veinte mil (11) . Los cotudos son todavía superiores en número. Encuéntraseles en todos los valles privados de la luz del Sol en una lar­ga parte del día (sic), en especial en las hoyas altas del Magdalena y el Cauca (12) .La población rural constituye aún la gran mayo­ría de los colombianos (13) , por lo cual el pauperismo industrial todavía no aflige á la República; y aun cuando el país tiene también sus pobres, no sustenta proletarios; cuando los víveres no faltan á causa de alguna inundación ó invasión de langosta, todos tie­nen seguro el pan. La esclavitud fue abolida hace más de medio siglo, pero la servidumbre existe aún en la práctica, porque el régimen de la pequeña pro­piedad dista mucho de ser general y como casi don­dequiera existen grandes posesiones, los pobres se ven obligados á trabajar como peones, siempre en­deudados, en las fincas de los grandes propietarios. Por fortuna Colombia posee aún una reserva inmensa de terrenos incultos, suficiente con exceso para subvenir­á las necesidades de una población agrícola veinte veces más numerosa. El 10 de Junio de 1890 el Gobierno colombiano disponía de 100.771,789 hec­táreas de tierras baldías, dos veces la superficie de la Francia, y durante los años de 1886 y 1889 su domi­nio apenas había disminuido en 53,892 hectáreas (14) . De preferencia es la selva el terreno que se escoge para establecer cultivos: preciso es en ellos derri­bar los árboles, dejarlos secar por muchos meses y luego ponerles fuego, á riesgo de no poderse acercar por meses enteros al lugar del incendio, en donde las innumerables serpientes y otros reptiles quemados esparcen un olor nauseabundo. De ordinario se prin­cipia la rotación de los cultivos con el maíz, que da el primer año rendimientos enormes; pero también con frecuencia se abandona el terreno después de dos ó tres cosechas, y la selva torna á adueñarse del suelo (15).

Las plantas alimenticias por excelencia varían según la altura y las provincias. En las tierras calien­tes

se come sobre todo el pan de yuca ó manioc-el, "casabe" de las Antillas,-preparado con la pulpa bien lavada, prensada y tostada, de la planta venenosa (16); á ese pan agregase el precioso banano, del cual, según el dicho vulgar, "se conocen tantas espe­cies como días tiene el año" La variedad más apre­ciada es el grueso plátano, que se cocina bajo la ceniza y al cual se agrega de ordinario un polvo de azúcar llamado panela en el litoral atlántico (17) . En las tie­rras templadas se hacen las galletas de maíz, ó arepas, que reemplazan al manioc, y en las mesas y tierras frías en Bogotá, por ejemplo, se cosecha el trigo y las,

papas ó turmas como en Europa. Más arriba aún, en la mesa de Pasto, á 3,000 y más metros, se cultiva la oca (oxalis tuberosa), de hojas de trébol y tubérculos irregulares de sabor delicado (18) . Ciertas solanáceas (solanun galeatum) dan frutos de un hermoso amarillo de oro, que los indígenas prefieren á las naranjas (19) . En algunas provincias los agricultores son tan tenaces, que labran el suelo hasta en la vecindad de las nieves: los campesinos del Socórro tienen campos de papas, avena y habas hasta los 3,669 metros de altu­ra (20) . La historia conserva el nombre del primer espa­ñol que sembró el trigo, en 1541, cerca de Tunja, y el de la primera mujer que amasó pan (21) . La enferme­dad de las papas, que apareció en el país en 1805, no causa daños en las tierras altas (22). Otras enferme­dadeshan producido verdaderos estragos, en especial la del tabaco, y cerca del Tolima (sic) la del cacao (23) .

Salvo la región fría, en donde la inclemencia del cielo y la avaricia del terruño obligan al labrador aún continuado trabajo, la agricultura, practicada sólo en las mejores tierras, da cosechas asombrosas, más que suficientes para la alimentación; en ciertos pun­tos del valle del Cauca el maíz produce hasta el tres­cientos por uno (24) . Esta fecundidad exuberante per­mite á los labriegos descansar la mayor parte del año; no se afanan sino por conseguir alimentos y bebida; el maíz les da la chicha y el jugo de la caña se cambia para ellos en guarapo; como en México, en especial en el Cocuy, con la savia de la furcroya se prepara una especie de aguardiente (25) . La fibra de esta planta

les sirve para fabricar telas cuerdas, sacos; la de la carludovica y de otras similares se emplea para tejer sombreros, y las yerbas, las hojas, las raíces del bosque y la sabana producen los colores necesarios para teñir las groseras telas del país (26) . La mayor parte de las plantas usuales de la zona templada se introdujeron muy tarde en Colombia. EI durazno es entre los árbo­les frutales uno de esos viejos colonos; nunca se despoja por completo de sus hojas, en tanto que el pero, llegado más tarde, las perdía aún periódicamente al principiar el siglo (27) . Recientemente se ha introducido el eucaliptos en el país.

Colombia, más concentrada y reducida á sí misma que Venezuela, Perú y Chile, países en donde el mar baña las regiones populosas, cultiva en especial para satisfacer las necesidades de los habitantes (28) . Sin embargoColombia exporta los cafés de Santander y Cúcuta (sic.), los tabacos de El Carmen, de Ambalema y del Cauca (29) . En cuanto á los otros artículos de exportación, si se exceptúan los cueros, en su mayor número son productos naturales, como el marfil vege­tal del phytelephas, la corteza de las chinchonas,y sobre todo el oro de Antioquia (30) . La cría de gana­dos tiene más importancia que la agricultura misma en ciertos distritos, en especial en la de Bogotá; á este respecto ha habido retroceso en la civilización, comparándola con la época chibcha. En sus inmensos llanos Colombia podría mantener tantos animales como su vecina Venezuela; pero de la mesa granadina á las llanuras de origen oceánico de tal modo varían las condiciones del relieve y el clima, que los cambios de domicilio de los habitantes son penosos y aun peligrosos; esto sin contar Con que la explotación de las tierras bajas se ha hecho muy difícil. En Venezuelaal contrario, se pasa sin tropiezo (de las llanuras del Nórte vecinas del mar Caribe á la llanura del Sur bañadas por el Orinoco; los valles de las montanas y las combas de poca altura se abren am­pliamente sobre los Llanos, á los cuales se llega Sin trabajo, de un lado por el litoral, del otro por el movi­ble mar del Orinoco. Según cálculos aproximados (31) , los Llanos colombianos alimentan, en superficie igual, cincuenta veces menos ganado que los Llanos vene­zolanos. Los Llanos eran mucho más ricos en época pasada antes de que los blancos hubiesen robado los ganados de los indios. Con frecuencia los indios gritan aún desde lejos á los viajeros colombianos:

"!Ah ! Pícaros, ¡ vosotros nos habéis robado nues­tros toros y nuestras vacas (32) . En antes Colombia comprendía algunos distritos en donde los animales domésticos se habían hecho salvajes. En el alta valle donde en la actualidad tiene su asiento la ciudad de Neiva, cuando los españoles lo evacuaron obligados por los indios, de tal modo se reprodujo el ganado mayor abandonado por sus dueños, que luego los viajeros en cualquier parte que ranchasen por la noche encontraban una víctima escogida para su co­mida (33)

Los cerdos, introducidos á la Nueva Granada por los soldados de Belalcázar cuando su primera ex­pedición en 1536, se han reproducido con la misma facilidad que en Europa, bien que modificándose lige­ramente á causa del clima y nuevo género de vida; la mayor parte tienen el aspecto del jabalí, orejas tiezas, cabeza ancha, color constante casi íntegra­mente negro. En los valles muy calientes el cerdo se ha tornado rojo como el pecarí joven; en fin, en los páramos, á una altura superior á 2,500 metros, el ani­mal, degenerado, se cubre con pelo muy espeso, a menudo un poco ensortijado, y en ciertos individuos llega á presentarse debajo una especie de lana (34) .

En la oveja se han cumplido fenómenos análogos; en los lugares tórridos el cordero se cubre de lana como en los climas templados, pero si se deja pasar la esta­ción favorable para el esquileo, el vellón se aprieta, se vuelve borra y acaba por caerse á pedazos, dejan­do placas en donde nace un pelo corto y brillante como el de la cabra. Este último animal se ha achica­do, pero tomándose más gracioso, más esbelto y hasta más ágil que la misma cabra de Sicilia. Los indí­genas han domesticado algunos animales salvajes. de Colombia, los cuales sería fácil conservar entre los servidores y amigos del hombre. Tales son los zainos, especie de pecarís, tan inteligentes y no menos fieles que el perro. Desde los primeros años que siguieron á la conquista, las tribus indígenas, basta las no so­metidas, hallaron modo de obtener por compra galli­nas de las que habían traído los soldados de Fredermann, cuidándolas con sumo esmero. Los vecinos de Tuluá, en el valle del Cauca, domestican la gua­characa, ave de figura de pavo y talla de gallina y cuya raza se cruza sin dificultad con la del gallo an­daluz, también crían en sus corrales la iguasa (chenalopex jubata), que se parece al pato. Las ocas no se introdujeron á la mesa de Bogotá sino al prin­cipiar este siglo (35) .

 

 

(1)       Principales proyectos de "canal interoceánico," en las provincias de Panamá y Chocó:                        Ks.)   PUERTO           PUERTO       Lon-   Esclu- Tú-     Autores ATLÁNTICO      PACIFICO     gitud   sas     nel   Panama. Colon  Panama          73        "         "     Wyse y A Reclus "                 "           "                 "           "         "      Lull,Boyer Sauterau San Blas  San Blas Chepillo     53       "      13 Kil Mac Dougal Wyse,                                                                                A  Reclaus Darién. Acanti.    Darién           125      "       17     Kelly,Wyse y                                                                                A Reclaus "     Boca del caquirrí  "              255     22      2     Wyse v a Reclaus Chocó.  Truando.  Paracuchichi 210    "        11   Trautwine, Poter y                                                                                Michler "          Napipí.     Chiri-Chiri        290    22        6   Selfridge, Lull                                                                                 Collins "          "                    "                     "        2      11  "    "   " E.R. En los proyectos que cruzan la serranía de Baudó uno apenas pasa la cumbre (Cupica) a 150 metros de altura. - V. y V.  
(2)         En la guerra de la Independencia por allí pasó la cañonera con que lllingroth venció á los españoles en el Darién; antes ese "canal" que mide 6,133 metros, era más frecuentado por las barcas. -  V. y V.
(3)    Vergara y Velasco, obra citada.-E. R.
 (4) El periodo de duplicación probablemente no pasa de 40 años en Colombia, y se nota que disminuye de un modo notable en toda zona que alcanza bastante densidad, aunque en proporción inversa suelen aumentar los hijos naturales. De Boyacá pasan muchos habitantes á Santander. El progreso de la industria cafetera hace  que cada año centenares y aun millares de personas bajen de la tierra fría, ya densa­mente poblada, á la templada, atraídos por mejores jornales.- V. y V.    
(5)   Vergara y Velasco, obra citadas.- E. R.-Pero la inmigración principia a dejarse sentir, desgraciadamente no de la mejor especie, sobre todo por lo que hace à la italiana; hoy en Bogotá no hay menos de 2,000 extranjeros, siendo de notarse que el mayor número de los que han vivido en la capital no la dejan cuando han ganado una fortuna ni aun para volver ti su país natal.- V. y V.
(6)  Y á la aglomeración de habitantes en estrechas viviendas sin ventilación ninguna. Si Bogotá no recibiese cada año millares de personas, en especial venidas del "reino," su población no aumentaría en un centenar de habitantes por año.-V. y V.
(7)       Esta liebre es también endémica era El Espinal y en Cúcuta. La tisis causa estragos en los lugares expuestos á cambios bruscos de temperatura; la tuberculosis diezma á los habitantes de las tierras altas, de suerte que á más de 2,800 metros sobre el mar es afección común; pero el azote del país es sin duda la clorosis, que á veces toma los caracteres de enfermedad consuntiva, y de ordinario inutiliza á Ios individuos para el trabajo.- V. y V.
(8)   Tour du Monde, 1873, liv. 632.-E. R. En Colombia hay por lo menos dos clases de carate: uno que produce escama y otro sin ella  de más difícil curación éste, y ambos se presentan tanto en los suelos húmedos como en los secos, quizás de preferencia en éstos y más aun si son arenáceos; en cl país corre como verdad innegable que esta enfer­medad aro sólo es contagiosa, sino que puede comunicaras mezclando las escamas á los alimentos dicese que los misioneros del Llano para evitar ese peligro hicieron creer á los indios que si el individuo así con­tagiado se bañaba en la misma agua nueve días y luego se la hervía hasta agotaría, al verificaras esto el uno sanaba y el otro moría en el acto dondequiera que estuviese-V. y V.
(9)  En Colombia la lepra no es un azote; el mal terrible en ci país es la elefantiasis, y precisamente en el Llano no sólo no existe, sino que su clima impide avance el mal, y á veces lo cura.-V. y V.
(10)     El mal hace sus estragos de preferencia en los climas templados, en especial en los suelos calcáreos, y la opinión vulgar lo atribuye al raso del guarapo para refrescar el cuerpo caluroso. En el Chocó la enfermedad predominante es el beriberi, atribuida al uso del arroz chino, que llega fermentado aun cuando á la vista parezca sano.-V. y V.
(11)      T. H. Wheeler, memoria citada.-E. R.-El dato de Wheeler también peca por exceso: 195 más cuidadosos censos apenas acusan 6,000, de modo que sin riesgo de equivocación puede decirse que no pasan de 10,000; hoy se toman eficaces medidas para combatir este azote.-V. y V.
(12)      Los cotudos existen su todo el país y en todos los climas, de suerte que es imposible asignar causa positiva A esta enfermedad, que aquí se combate con la sal yodada ó ron la grasa del coco.-V. y V.
(13)  En Colombia la población se distribuye así: rural, 1.843,000 habitantes; urbana y semiurbana, 2.400,000 habitantes, porque en vastas zonas existe gran tendencia entre los labriegos á vivir agrupa­dos ; pero puede decirse que la verdadera población urbana, la de las grandes aglomeraciones, es muy poca; no pasa de medio millón. H y zonas en donde ya principia la absorción de la ciudad y de un mudo alarmante: Bogotá (3 kilómetros cuadrados) tiene más población que toda la Sabana (1,500 kilómetros cuadrados), lo cuales sin duda ninguna un mal y un peligro: mientras en los campos faltan brazos, en las ciudades sobran, y hay verdadero pauperismo, á la vez que la vida es cara.-V. y V.
(14)  Pero de aquella cifra hay que descontar 34 millones, propie­dad de Venezuela después del Laudo, aunque la verdadera área baldía llega hoy A 105 millones. De 1825 a 1890 solo se han adjudicado cerca de dos millones a colonos y á empresarios de distinta especie.-V. y V.
(15)   Con excepción de los páramos, el suelo del país está cubierto de selva en los puntos que por hoy despeja el aumento de población, de donde la preferencia que el autor indica, acentuada por el hábito de socolar el bosque, es decir, de cortar la maleza y sembrar bajo los gran­des árboles, procedimiento indispensable en el Chocó y tierras simila­res, y a veces en los montes. Los incendios indicados no son comunes, y muchas veces el suelo roturado se abandona por un cubrir luego los gastos. En el Llano, al cautivar un terreno, es decir, al sembrarla por primera ves, se emplea el maíz, cuya cosecha hay que perder, pues por la fuerza de la tierra mata á los animales que lo comen.-V. y V.
(16)   Sólo en el Orinoco se emplea la yuca brava, pues en el resto del país se consume la dulce o verdadera yuca, que nada tiene de vene­nosa, produce el almidón usual y es no grao recurso para los pobres; el casabe y el pan de yuca son dos manjares en absoluto distintos por su preparación.-V. y V.
(17) En primer lugar la panela, aun cuando preparada con la miel de caña, difiere por completo del azúcar y es artículo de inmenso con­sumo en Colombia, sobre todo en Antioquia; y en segundo lugar, sólo en contados sitios se pone azúcar al plátano grande que aquí se llama hartón, dando el nombre de guineo á una variedad pequeña; y ambos se usan verdes ó mudases para preparar los más diversos platos. Corno fru­ta son otros (manzano) los que tienen mayor consumo. El banano es un artículo de imprescindible consumo en las tierras calientes y esa las frías, pues con él y papas se prepara el ajiaco, plato nacional por excelencia á que siguen en importancia el sancocho y el viudo. El banano bien merece su fama, porque una hectárea sembrada con esa planta da comida para 600 personas en un año sin mayor trabajo.-V. y V.
(18)   La mesa de Pasto, si es que la hay, es más baja que la de Bo­gotá, y aquí seguramente se trata de la de Túquerres, debiéndose ad­vertir que la oca, que en la mesa oriental tiene por similares la ibia y otras plantas, nada tiene de delicado al paladar.-V. y V.
(19) Ed. André, revista citada.-E. R.-Esta fruta, llamada luto ó toronja, apenas se emplea para preparar bebidas frescas y nadie la come sola por su acidez.-V. y V.
(20)  M. Ancízar, obra citada. -E~ R.-Aquí su trata de un caso raro, no en Santander, sino en Boyacá, superado aún por la estancia de Corrales (3,800 metros); los cultivos sostenidos no pasan de 3,200 á 3,400, como no suben de 1,800 los puramente tropicales, bien que el de la papa desciende en Quetame (Pipiral) hasta 900 metros, hermanándose allí con la caña de azúcar.-Y. y V.
(21)    J. Acosta, obra citada.-E. R.-Quien trajo las semillas de trigo y cebada fue Jerónimo de Lebrón, pero tocó á Jerónimo de Agua yo sembrarlo el primero, A Pedro Briceño musitar el primer molin9 y A Elvira Gutiérrez amasar el pan por primera vez.-V.y V.
(22)  Es en las altas en las que el mal hace estragos, por cuanto esa pauta no se cosecha en las bajas sino excepcionalmente. En ciertas montañas en donde se siembra bajo los árboles, nunca enferma, y es sabido que los Muiscas prendían hogueras en las noches despejadas para evitar la gota con el humo, que disminuía la irradiación.-V. y V.
(23)  Cerca al Tolima nunca ha habido cacaotales; de seguro quiso el autor referirse a los grandes plantíos que de este árbol existen en varios puntos del Departamento del Tolima, en especial en la provincia del Sur, en donde en efecto el mal toros síntomas alarmantes; apare­ció primero era San Faustino y San Cayetano (Cúcuta), pero de modo que destruyó en absoluto las plantaciones; Luego hizo lo mismo en torno de la ciudad de Antioquia, y ahora invade á Neiva. El anal pre­senta usa carácter extraño, pues ora seca el árbol sin mostrar huella apa­rente ninguna, ora derriba las mazorcas antes de madurar, y es una amenaza para muchos millares de labradores-V. y V.
(24)  En la región fría ni el suelo es avaro de ordinario ni el cielo inclemente; á ella pertenecen tierras tan ricas como las sabanas de Bogotá, Tundama etc. ; y en los páramos, en donde se presenta la segunda de esas condiciones, aún solo existen pocos habitantes que de preferencia siembran cebada y crían ovejas. Tierras calientes hay estériles ó poco menos y la exuberancia del suelo en otras conduce de ordinario a la hol­gazanería en sus moradores, De la fertilidad de ciertas zonas habla muy alto haberse sembrado un almud de arroz, cosechándose 1,600. V. y V.
(25)   No conocemos sitio ninguno en donde el maguey se convierta en bebida : el anisado es de uso general, y mientras la chicha es casi ex­clusiva de las tierras frías, el guarapo lo es de las cálidas.-V. y V.
(26)      Uno de los usos principales del fique es el de fabricar alpargatas, el calzado general del pueblo y en cuanto á las telas, aún cuando no resultan baratas se fabrican tan finas como en el extranjero; hoy casi todo el pueblo del interior casi se viste exclusivamente con telas nacionales (batan), cuyo centro fabril está en Pasto, Boyacá y Santan­der, de suerte que su consumo evita la introducción anual de 10 millones  de pesos en mercancías-V. y V.
(27)    Rollin, obra citada.-E. R.-El eucaliptos amenaza ser árbol exclusivo en muchas partes del país-V. y V.
(28)   En muchos puntos se consumen alimentos extranjeros; en Bogotá, por ejemplo, no sólo se importan harinas, manteca etc de los Estados Unidos, sino hasta sebo para fabricar bujías ordinarias. En alimentos y condimentos se introducen unas 500 toneladas al año y 2,250 en licores y bebidas espirituosas. En cambio sólo se exportan al­gunos centenares de toneladas de maíz, azúcar etc.-V. y V.
(29)   Cúcuta es una sección de Santander, y por lo que hace al café, constituye hoy la única considerable fuente de riqueza general,puesto que su cultivo se extiende á todo el país; la producción aumenta de un modo considerable cada año, y aun hay riesgo de una crisis por la falta de brazos; como en los cafetales se ganan los mayores jornales, á la fecha puede decirse hay un verdadero movimiento de inmigración de las tierras frías á las templadas.-V. y V.
(30)  Algunas cifras sobre los productos vegetales exportados acla­ran mejor este punto; plátanos, 30,000 toneladas, café, 17,700 toneladas; madera, 12,300; palos de tinte, 6,000; tagua, 6,000 ; tabaco, 4,000 ; cocos, 3,000; algodón, 1,000; semillas de idem, 1,750; caucho, 580;~ cacao, 420, etc., cifras á las cuales falta agregar el consumo interior. La produccion total del maíz sube a 250,000 toneladas, á 200,000 la del plátano, á 180,000 la de la caña, á 100,000 la de la yuca, a 50,000 la. del arroz, á 26,000 la de la cebada, á 23,000 la del café, 20,000 la del tabaco, á 15,000 la del trigo, á 10,000 la de la papa y a 5,000 la del cacao y el algordón.-V. y V.
(31)   J. Díaz Escobar, La región oriental de Cclombia-E. R.-En unos puntos, porque en otros no escasean la vacadas, y para el conjunto el cálculo es absurdo, pues equivale á suponer veinte millones de cabe­zas en Venezuela. - V. y V.
(32)  H. Arboleda, folleto citado-E. R.-Imposible nos ha sido. averiguar de dónde deriva el autor la extraña opinión de que era los Llanos había más ganado antes de que los blancos lo robasen á los in­dios. En primer lugar la inversa es la verdadera, y hoy mismo en ciertas regiones no pueden fundaras hatos por las depredaciones de los salvajes, que en especial se roban ó destruyen las bestias de los vaqueros, sin las cuales es imposible mantener un hato. En segundo lugar, la destrucción de esa riqueza provino de la guerra de Independencia; al estallar ésta y derivados de los hatos de las misiones había en el solo Casanare 500,000 reses y 20,000 caballos, que sirvieron para mantener y sostener el ejército de la República.-V. y V.
(33)  Bartolomé Cobo, Historie del Nuevo Mundo.-E. R.-Los es­pañoles nunca abandonaron del todo el valle de Neiva ; lo que allí sucedió fue que el ganado criado en heredades indivisas y vecinas de sa­banas baldías se hizo cimarrón en parte, por lo camal los cazadores veían éste como reses bravías es un hecho fuera de duda que nuesta'os climas bajos y malsanos mejoraron con la introducción del ganado, por lo cual donde éste disminuye se recrudecen aquellos como se ve todos los días; los campeamos se explican el hecho diciendo que el ganado con el pié destruye el rocío de los prados, cuya evaporación es tan per­niciosa, que sufrirla en el acto que sale el sol produce fiebre.-V. y V.
(34)  J. Roulin, obra citada.-E. R.-También los demás animales domésticos muestra su serias modificaciones. El ganado vacuno es pequeño y tiene piel brillante en el Tolima; en la Sabana redundes sus formas; en el Llano se trepa (crece) de un modo extraordinario; en los páramos casi se cubre de lana, se achica y adorna con enorme cornamenta. El caballo no se aparta de la regla, y en la Sabana se ha formado una raza especial, de poso, notable por la suavidad de aras movimientos, de suerte a que quien monta en ellos no se acostumbra luego á cabalgar en otros. Sin embargo, todos los animales, cuando se cuidan y cruzan con reproductores extranjeros, dama productos que no difieren de éstos. V. y V.
(35) Ganadería colombiana: 2.800,000 reses; 341,000 caballos; 257,000 mulas; 2.300,000 cerdos; 361,000 cabras y 746,000 ovejas. Cifras pequeñas sin, duda alguna, por más que otros países posean menos.

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