II-Montañas
El grupo mas elevado de las montañas colombianas
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no es una dependencia del
sistema andino: levantase completamente aislado en la ribera del
Atlántico, a modo de pirámide triangular cuya cara mas perfecta da
frente al mar, mientras la segunda mira al Oeste, hacia el
Magdalena, y la otra hacia el César y el Ranchería. Este macizo, la
Sierra. Nevada de Santa Marta, que cubre una área valuada en 16,400
kilómetros cuadrados, surge como una isla de entre los pantanos y
las tierras bajas. En efecto, en época anterior fue una isla: el
paso mas alto del dorso que la separa de las montañas andinas no
excede de 280 metros
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; y consiste en una llanura formada con
los; detritus que arrastraron las aguas, de suerte que en ella no
se alza ni colina ni arista intermedia de ninguna especie; allí
sería fácil excavar un canal entre los dos ríos divergentes, el
César, que desciende al Magdalena, y el Ranchería que envuelve la
extremidad oriental del macizo para concluir en el mar de las
Antillas. Este valle, sin lomo magistral, fue en otra época cauce
del río Magdalena, que, por no haberse abierto aún paso mas al
Oeste, corría con nivel superior al actual: ninguno de los viajeros
que han explorado este corredor lo duda. Ese amplio surco, abierto
entre la Sierra Nevada y la Sierra Negra, ósea la parte de los
Andes que demora mas próxima al Sureste, no puede explicarse sino
por la acción de las aguas.
La Sierra Nevada de Santa Marta, tan abrupta hacia el lado del
mar, alza su horqueta ó roca hendida a mas de 5 kilómetros de
altura vertical, presentando uno de los cuadros mas admirables del
Nuevo Mundo. Vista desde el mar al salir el sol, antes que los
vapores tenues ó las espesas nubes hayan envuelto la cumbre, el,
escalonamiento de las moles aparece en su conjunto, desde las
verdes selvas de la base, que se dirían tajadas en cantiles, a las
azuladas grupas que están a medía altura, a la diadema de rosadas
nieves que corta el cielo azul. Sobre el valle del César las
montañas, menos abruptas, tienen, no obstante, un aspecto casi
terrible, a causa de la esterilidad de las pendientes no
refrescadas ni por el soplo del alisio ni por sus lluvias. Bajo un
sol que hiere verticalmente las rocas desnudas, multicoloras, las
breñas parecen de fuego: diríase que un inmenso incendio se
degalga desde las nieves hacia la llanura
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. Quizás esta formidable apariencia de la
Sierra la ha defendido largo tiempo contra la curiosidad de los
viajeros. Y sin embargo, nada tan natural como estudiar estas
montañas que todos los marinos, al singlar en el mar de las
Antillas, desde Rodrigo de Bastidas y Juan de la Cosa, contemplan
con admiración señoreando el espacio con sus picos nevados.
Es evidente que los primeros marinos españoles la recorrieron:
las "montañas frías" donde el feroz Alfinger pidió. un gran número
de soldados y cargueros ó auxiliares indígenas, transidos por el
frío, no eran sino el alto país de la, Nevada ó Citarma habitado
por los temidos Taironas
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. Mas tarde otras
expediciones españolas fueron a, ellas en busca de oro y
exterminaron a los nativos. Otros indios se establecieron allí
después, lo mismo que unos cuantos mestizos y algunas gentes de
color; mientras que los exploradores blancos fueron muy pocos,
limitándose además varios de ellos a seguir los raros senderos
abiertos por los tratantes. Fane, Hermann Karsten, Acosta, Tetens,
Celedón, Sievers y otros
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han visitado los pueblos
indios de esas montañas y aun subido hasta la vecindad de las
nieves; Simons ha recorrido el macizo durante mas de tres años. En
su primera exploración, en 1875, no visitó sino la parte oriental
de la Sierra, pero aproximándose al gran pico, pues franqueó el
páramo Chirugua, a 4,880 metros de altura. Mas tarde trató de
escalar el pico supremo al través de las nieves y de las
barrancas, pero tuvo que detenerse a 150 metros de la cima. En fin,
en 1891, los exploradores J. de Brettes y Manuel Núñez, acompañados
por un negro y cuatro arhuacos, alcanzaron la última cresta de la
Nevada, a los 5,187 metros de altura
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|), escalándola por la
vertiente meridional, mucho mas accesible gracias a la menor
inclinación de las faldas, a la ausencia de bosques y a lo
reducido de la zona de nieves eternas: subieron allí hasta los
4,880 metros antes de tocar el límite inferior del nevado. La
altura vertical de esta zona apenas excede, pues, de 300 metros
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|.
El grupo central, de formación granítica, se levanta a 45
kilómetros del mar en línea recta, lo que da para el conjunto del
sistema una inclinación de sólo un metro por cada diez; pero los
escalones intermedios, los precipicios y los estribos laterales
hacen en absoluto imposible la ascensión directa, y no puede
llegarse al pico hendido de la Horqueta sino mediante largas
marchas oblicuas por el flanco de las montañas vecinas. Una de las
principales aristas del macizo se dirige de la horqueta hacia el
Noroeste para reventar en el nudo secundario de San Lorenzo en
abanico de numerosas cadenas que terminan en el mar en agudos
promontorios que entre sí forman numerosas bahías ó ancones. Al
Este de la Horqueta otra arista cardinal constituida primero por
parameras, continúa luego con altas grupas sin árboles, en donde el
viento, y también a menudo la lluvia y aun la nieve, son en verdad
terribles, de suerte que los indios, aunque hoy católicos, no las
atraviesan sin invocar a sus antiguas divinidades. No lejos de
allí, hacia el Este, una montaña sagrada, la de Chirua, extiende su
ancha y selvosa mesa rodeada de precipicios, y el cerro Plateado
deja brillar al sol sus inmensas y húmedas laminas de talco. Mas
allá las cimas decrecen pronto, y aunque continúa la cadena, ya no
merecen el nombre de Sierra Nevada. Consisten en colinas de falda
suave, verdosa de la cúspide a la base, salvo en los sitios muebles
que han sido estriados por las aguas: los taludes hechos con estos
despojos tienen forma de pirámide regular, y fingen, por lo tanto
filas de tiendas alineadas al pié de las montañas. Al mediodía de
la Horqueta otra arista, dirigida de Norte a Sur, conserva las
grandes alturas en un trayecto considerable; muchos pitones, tales
como el Mamón, el Chinchicua, rebasan los 3,000 metros. A
continuación de una brecha de 900 metros alzase un último macizo
limitado al Occidente, al Este y al Sur por terrenos inundados,
restos de un antiguo mar; macizo terminado hacia el mediodía con el
promontorio llamado 'Alto de las Minas" (460 metros)
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8)
. Además de los granitos y otras rocas
metamórficas, la Sierra Nevada parece que también guarda algunos
terrenos volcánicos
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, y las tradiciones hablan
de erupciones violentas, verificadas el último siglo en el corazón
de esas montañas. El suelo se estremece allí con frecuencia.
Las nieves que han dado el nombre de "Nevada" a la antigua
Sierra de Tairona no descienden tanto por la falda como pudiera
creerse; paredes de granito micaceo resplandeciente con los rayos
del sol semejan a distancia placas nevadas; sin embargo, cuando la
precipitación húmeda es muy grande, se ven blanquear a menudo las
escarpas hasta menos de los 3,000 metros; cuanto a las nieves
perpetuas no se las encuentra sino a la altura de 4,000 metros,
inclusa la falda del Norte, es decir, aquélla en donde la zona
tiene máxima anchura. De las nieves propiamente dichas arrancan
también algunas hicieras diminutas; la mas extensa, a la que Acosta
dio el nombre del geólogo Beudant, funde con rapidez al medio día
pero se reconstituye con el descenso de la nieve durante el
período mas frío de la noche
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. De
las diez de la mañana a las dos de la tarde se oye un ruido
incesante, causado por los trozos de hielo que se cuartean y cuyos
pedazos ruedan entrechocandose cual si fuesen piedras. A los 2,000
metros, abajo de las actuales hieleras, Acosta encontró huellas
perfectamente visibles de otras mas antiguas; morenas, cantos
erráticos pulimentados, estrías en las rocas. Y ¿ qué otra cosa
son los montones de detritus situados en la base de la montaña,
como represas a la salida de los valles?¿,Qué fuerza los arrancó
de los flancos de la montaña y los arrastró ó empujó hasta afuera
de la Sierra? ¿En la última época glacial los ríos cristalinos
descendían en esta región tropical hasta el nivel del mar?
Las alturas de la península Goajira, al Este y Noreste de la
Sierra Nevada, constituyen igualmente, sino un macizo insular, a lo
menos un grupo de montículos, colinas y cadenas aislados, que no
se enlazan a los montes de Santa Marta ni al sistema andino,.
Geográficamente puede considerárselos, con la Península de
Paraguaná, como una parte de la cadena de Islas que festona el
litoral de la costa firme. La parte Sud-Occidental de la Goajira,
estrechada entre un golfo del mar Caribe y la gran bahía llamada
Ensenada de Calabozo, es una llanura continua que soporta algunas
motas y cumbres aisladas: tal es la teta Goajira (366 metros), el
Jepitz de los indígenas, cono de traquita de regularidad perfecta,
que se ve desde ambos mares y domina toda la llanura. Al Oriente
de ese aislado mojón se perfila una cadena de colinas del Noroeste
al Sureste, a partir del cabo de la Vela:
compónese de rocas abruptas, de cantos sueltos o amontonados,
sin ninguna vegetación: es un vasto caos de piedras, en donde los
indios hallan con facilidad seguras guaridas. La mas alta cima, el
Yuripiche (701 metros), situado en el macizo meridional de la
cadena, levanta su cono volcánico en medio de otras moles casi tan
altas como ella. Paralela a esta primera cadena se desarrolla otra
que tiene por límites extremos al Noroeste Bahía Honda y al
Sureste la laguna de Tucacas; su aspecto no es menos desolado que
el de la arista anterior, pero la visten algunos cactus y árboles y
arbustos espinosos; su cima culminante, el Guajarepa, el cerro
Aceite de los españoles, alcanza 670 metros. En fin, una tercera
cadena, paralela a las dos anteriores, se llama Sierra de Macuira,
por el nombre de su pitón mas elevado (792 metros); uno de sus
contrafuertes, punta oriental de la península, concluye en un
promontorio en forma de espada, de donde su nombre de Punta Espada.
Bien expuestos a los alisios lluviosos los montes de Macuira, que
sirven de pantalla a las otras dos cadenas
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|), reciben cantidad
suficiente de agua para sostener una hermosa vegetación en sus
valles; jardines ocupan las pendientes del gigante goajiro hasta
los 150 metros de la cima. Esta cordillerita, lo mismo que las
otras cadenas a ella paralelas, se compone de rocas eruptivas
alineadas a lo largo de cisuras transversales al eje de la
Cordillera andina
(1
2)
.
Los Andes propiamente dichos comienzan en el cuello de la
Península Goajíra
(
13)
; ligeras
protuberancias cubiertas de bosque y llamadas montes de Oca
constituyen las primeras ondulaciones de la gran cadena y a la par
la frontera política entre Venezuela y Colombia; pero muy pronto
las alturas se agrandan hasta un millar de metros, luego haste
2,000 y aun mas. Estamos en la Sierra de Perijaa, nominada
ordinariamente en su parte mas alta Sierra Negra, sin duda a causa
de las sombrías selvas que cubren las rocas calcareas, contrastando
por encima del valle de Upar con los granitos rojos ó blanquecinos
y las nieves de la Nevada. La cima mayor de estos Andes, el cerro
Pintado, parece puesta como una ciudadela sobre las terrazas
inferiores; baluartes ó estribos de calcareo blanco, rayados con
hilos de verdura, praderas en las hondonadas intermedias y
contrafuertes de asperón rosado en la base han originado el
nombre
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(1)
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El mas elevado rió; ese puesto corresponde a nuestro
Tolima-rey-V. y V
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(2)
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F. J. Vergara Velasco-obra citada-E. R. -
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(3)
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La falda Sur no es árida en absoluto; a mitad de ella existe
alguna selva-V. y V.
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(4)
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Cl. Marlcham, Preceedings of the R. Geographical Society,
Diciembre 1881.-E. R.
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(5)
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Entre ellos el mismo autor de esta Geografía, el eminente
geógrafo E. Reclus-V. y V..
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(6)
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5,334 según Simons-5,300 según Vergara Velasco. E.R.-Según May
7,926 metros, y según algunas cartas marinas 5,079 el Picacho y
4,888 la Horqueta-V. y V.
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(7)
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Revue de Geógraphie, Febrero, 1892-E. 11.
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(8)
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F.A.A. Simons, Proceedings of the R. Geographical Society, Dic.
1891-E. R.
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(9)
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Creemos con Sievers que en este macizo no hay rocas volcánicas;
y cuanto a la única tradición de su erupción de 1565, sobre dudosa,
es inadmisible, puesto que sólo habla de un formidable ruido que se
oyó a 40 leguas de distancia. También en 1657 se sintió otro en
Bogota que se hizo proverbial pena indicar los tiempos de antaño; y
luego se han oído Otros que siempre resultan coincidir con
cataclismos en la Sonda, Centro América o el Ecuador, por lo cual
hemos atribuido a ese fenómeno similar origen-V. y V..
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(10)
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Esto sucede mas o menos lo mismo en todos nuestros Nevados, y
de ahí la creciente normal de medio día que se observa en los ríos
que en ellos nacen-V. y V..
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(11)
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Vientos no faltan en esta Península, los cuales forman médanos
en los arenales que allí tanto abundan; pero son vientos que en vez
de refrescar caldean aún más el suelo, haciéndolo insoportable a
los blancos-V. y V..
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(12)
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F. A. A. Simons-Proceedings of the R. Geographical Society,
Dic. 1885 - E.R.
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(13)
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Si el Geólogo Sievers opina que los Andes concluyen al E. de
Mérida, nosotros hemos sostenido lo hacen en la Fragua en presencia
de un mapa geológico hay que convenir que parte de Colombia esta en
la América Septentrional, y en vista de uno bien acotado es
imposible negar que el ritmo que en su relieve muestran los Andes
de Chile a Antioquia difiere en absoluto del que se ve en Sumapaz;
hasta el sabor de los paisajes varia de un modo capital a los lados
del Magdalena-V. y V..
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