INDICE




Introducción.

CAPITULO I
Descubrimiento y Exploración

CAPITULO II
Montañas

CAPITULO III
Sierra Negra — Bobalí — Ocaña

CAPITULO IV
Nevado del Tolima — Huila —Guanacas —El Puracé

CAPITULO V
Montañas de María — Torrá — Tatamá — Farallones de Cali — Baudó — Serranías de Panamá — EI Picacho — Chiriquí

CAPITULO VI
Los Llanos — Montes del Caquetá — Volcanes de lodo — Volcanes de Turbaco

CAPITULO VII
Los ríos — El Magdalena — El Cauca — El Patía — El Sumapaz — El Bogotá — El Salto de Tequendama — El Sogamoso — El Saravita— Laguna de Fúquene

CAPITULO VIII
El Cauca — El Nechí — El San Jorge — Río Viejo — Boca de Ceniza — Desembocadura del Magdalena— El Sinú — El Atrato — Río Sucio — El San Juan — El Truandó — El Napipí

CAPITULO IX
 El Orinoco — El Guaviare — El Atabapo — El Rionegro — Maipures — El Casanare — El Meta — El Chagres — El Bayano — El Tuira

CAPITULO X
Golfo de San Blas — Laguna de Chiriquí — Mareas — Golfo de San Miguel — El Mícay — El Izcuande — El Patía — El Patía — EL Telembí — El Tequendama  — Laguna de Guatavita — La Cocha ó Gran Lago Se los Mocoas — El clima

CAPITULO XI
Lluvias y enfermedades — Flora y fauna — Palmeras y helechos — Bambuseas y bejarias — Quina y guaco — El Curare — Orquídeas — Mamíferos — Aves — Saurios — Peces

CAPITULO XII
Etnografía — Los Guaymies — Costumbres — Los Cunas o Cuna — Catíos, Nutabes y Tahamies — Los Pijaos — Los Yareguies — Los Arhuacos — Los Motilones — Los Arhuacos — Los Goajiros — Raza y lengua

CAPITULO XIII
Los Goajiros — Ritos y ceremonias — Los Tunebos — Los Otomacos — Misiones — Los Salivas — Tribus salvajes — Záparos — Tribus salvajes — Migraciones — Maipures y Caribes — Tipos actuales — Pastusos — Antioqueños

CAPITULO XIV
Panameños — Poblaciones — San Agustín — Neiva, Purificación, El Guamo  — Ortega, El Chaparral, El Espinal y Girardot — Fusagasugá, Nemocón, Zipaquirá — Funza  — Bogotá — Caminos y ferrocarriles — Fómeque, Cáqueza y Los Llanos — Villavicencio y San Martín

CAPITULO XV
Girardot — Ibagué—Ambalema —Lérida — Honda — Mariquita —Villeta — Guaduas — Pacho —Nare — Río negro — Mariquita —Puerto Bérrio—Ferrocarril de Antioquia —Valle del Opón — Puerto Wilches — Tunja —Boyacá, Guateque, Pesca, Paipa, Duitama  —Sogamoso— SoatᗠCh

CAPITULO XVI
Málaga — Piedecuesta — Sube — Los Santos Ubate — Chiquinquirá — Caldas —Saboya— Villa de Leiva — Moniquirá- Puente Nacional — Vélez — Socorro — Charcalá — San Gil — Barichara — Zapatoca — Girón — Bucaramanga — Los Llanos — Concepción — Pamplona — Chinacot

CAPITULO XVII
Palmira, Buga, Tulúa, Roldanillo - Cartago  — Anserma —Pereira-- Manizales   — Marmato Supía- Riosucio – Pácora - Arma  — Aguadas — Sonsón — Abejorral —Santa Bárbara  — Sopetrán — San Jerónimo — Evéjico — Medellín  — Medellín— Envigado -Itagüí   — Santa R

CAPITULO XVIII
Sabanilla, Salgar Puerto Colombia y Santa Marta — Dibulla — Riohacha — Portete —Bahía Honda — Soldado — Valledupar y  San Juan de César — Codazzi  — Chiriguana — Cartagena — Burú — Bocagrande   — Islas de San Andrés y Providencia  — El Chocó —- Quibdo — U

CAPITULO IXX
Nóvita — Buenaventura  — Micay— Izcuandé — Gorgona - Almaguer   — El Patia — Castigo — Tuquerres — Pasto — Pasto — Barbacoas — Tumaco — Ipiales — Cabo Mangles — Caquetá — Boca del Toro — David, Pedregal. Cañofístola, Alanje, Bugabita  — Los Santos—Santiag

CAPITULO XX
Chagres – Matachín – Manazanillo   — Colón  — Istmo y canal de Panamá   — San Blas – Chepo  — Putricanti - Puerto escocés - Santa Maria - Cana   — El Darien – Yavisa – Pinogana – san Miguel

CAPITULO XXI
Proyectos de canales — San Pablo — Enfermedades  — Terrenos baldíos — Frutos y alimentos — Agricultura — Agricultura y Ganadería — Animales y Ganadería

CAPITULO XXII
Minas e Industria — Comercio exterior — Aduanas y movimiento mercantil — Vías de comunicaciones — Vapores y Ferrocarriles — Correos — Instrucción pública - Prensa — Criminalidad - Organización política

APENDICE
Apéndice
Nóvita - Buenaventura  - Micay- Izcuandé - Gorgona - Almaguer   - El Patia - Castigo - Tuquerres - Pasto - Pasto - Barbacoas - Tumaco - Ipiales - Cabo Mangles - Caquetá - Boca del Toro - David,  Pedregal.
Cañofístola, Alanje, Bugabita  - Los Santos-Santiago-Natá - Panamá 

 

 

en la montuosa costa que corre de Norte á Sur, paralelamente al Atrato y al San Juan, son desconoci­dos para los marinos; algunas barcas penetran en el abra de Baudó, situado en la orilla de un riachuelo que la marca hinche bastante (1) .

Buenaventura, situada en la extremidad de un profundo seno de la costa, en un islote en la boca del río Dagua, sirve en su puerto las tres cuartas partes de los cambios del Cauca con el extranjero. La bahía, profunda y bien abrigada, fue descubierta desde 1539 por Pascual Andagoya, que remontó el Dagua y fran­queó la cordillera; pero sólo algunas cabañas de pes­cadores existían en la ribera, cuando, en 1821, se fundó oficialmente la ciudad; un arrabal continental, Pueblo-nuevo, se ve al Norte sobre la playa de un estuario sin profundidad (2) . Bien que Buenaventura sea el puerto colombiano más activo en la costa continental del Pacífico, su movimiento es pequeño como parado con el de Barranquilla (3) , pero se espera progrese, y mucho, cuando el ferrocarril en construcción haya franqueado la cordillera. Muchos viajeros han hablado de las dificultades del actual camino, el cual se recorría remontando el río en canoas con gran len­titud y peligro, y luego por un simple sendero marca­do en los flancos escarpados de la montaña á través de espesa selva. Esos relatos no se aplicarán muy pronto sino a cosas que fueron (4) .

Al sur de Buenaventura se suceden algunos puer­tecillos á lo largo de la costa orlada de islotes panta­nosos. Micay, Timbiquí, patria del poeta Arboleda, Iscuandé, separada del mar por una ancha avenida de paletuvios (5) . En frente surgen Gorgona, la isla de los siete picos, y Gorgonita, al Sur. El gran valle del Patía, que concluye al mediodía, cuenta más población que las hoyas de todos los demás ríos de Colombia tributarios del Pacifico en el continente, porque en vez de abrir sus fuentes sobre la vertiente de la cordillera Occidental, nace más allá, en el macizo de Colombia, al Sur de la diramación de las cadenas mayores, y sus orígenes se entrelazan con los del Cauca, el Magdalena y el Caquetá. La vía na­tural de Cuzco á Quito y Medellín pasa por esa región de las mesas; el valle del Patía en su parte superior continúa la depresión por donde rueda el Cauca. Al­maguer, Bolívar, los pueblos y aldeas edificados sobre las altas faldas, bien aereadas aunque relativamente frías, son bien salubres (6) , en tanto que los monta­ñosas evitan como sitios mortales los grupos de vi­viendas situados más abajo, en las gargantas profun­das en donde el aire se renueva con dificultad y en donde reina una temperatura bochornosa (7) ; sólo los negros y las gentes de color pueden resistir la influencia enervante de ese clima, y, por lo tanto, aprovechar la maravillosa fecundidad del suelo. Todos los productos agrícolas, en especial el tabaco, son de una calidad excepcional, principalmente cerca de El Cas­tigo (Rosario), situado arriba de Minamá, en donde el Patía, que deja su valle longitudinal, gira en vasto remolino, en un circo de rocas pizarrosas, y luego se desliza por una grieta de profundidad desconocida entre las escarpas de la cordillera Occidental. Hay un cacaotal, plantado al principiar cl siglo por un rico español, que cubre unas 40 hectáreas; algunos árboles de ese bosque alcanzan á 40 metros de altura, sin que el fruto haya degenerado como sucede en las plantaciones abandonadas; los monos, que gustan mu­cho de la mazorca, diseminan las semillas por toda la comarca, y los viajeros hallan las almendras en cantidad mas que suficiente. Cerca de la hoz la falda do una colina sustenta árboles enlazados entre sí por redes de vainilla cuyo aroma penetrante alcanza á reco­rrer leguas en alas de los   vientos (8) . Los barcos de vapor pueden remontar el Patia hasta el Salto, á 145 kilómetros de la boca (9) .

Los dos guardianes de la mesa, cerca á la fron­tera ecuatoriana, son las ciudades dc Túquerres y Pasto, situadas al lado de sendos volcanes que llevan su nombre, la una al Oeste, la otra al Este del profundo

fundo  valle del Guáitara (10) , afluente meridional del Patía. Túquerres, así llamada por una extinguida tribu, es una de las ciudades "frías" de Colombia por estar edificada á 3,057 metros de altura, unos 30 más arriba que el pueblo de Mucuchíes, en Vene­zuela; desde su inclinada terraza se disfruta de una vista maravillosa sobre los volcanes, la mesa que les sirve de base y los valles que los estrían (11). Pasto, menos elevada, se halla con todo á casi la misma al­tura que Bogotá y goza de un clima análogo. Ciudad de aspecto original y escala intermedia en el camino de Quito á Popayán, Pasto reemplazó en 1539 la villa de El Madrigal que Belalcázar fundó dos años antes (12). Los pastusos, que dependieron antes de la

diócesis de Quito y se reIacionan con los Quichuas del   Sur por las costumbres y la civilización de sus ante pasados mestizados, constituyen en la República una raza original muy diversa de los demás colombianos. Su ciudad, llamada la "Leona de los andes" se con­servó fiel á los soberanos de España hasta diez aiios después de proclamada la independencia en las de­más ciudades, y no se rindió á Bolívar sino tras san­grienta batalla ganada por el Libertador en Bom­bóná, en las faldas del volcán de Pasto (13) . Los pas­tusos tienen sus industrias especiales: fabrican sobre todo ruanas ó ponchos de lana y algodón y otras telas durables, afamadas por la firmeza de los colores que les suministran los Mocoas del territorio del Caquetá y que ellos fijan con el auxilio de la ceniza, el zumo de limones silvestres y el ácido sulfúrico, que extraen del azufre de los volcanes vecinos. También son co­nocidos como fabricantes de mil pequeños objetos de servicio doméstico y de un barniz inalterable con la goma de la Mapamopa (eloegia utilis), también traída  de la vertiente   oriental de los Andes por los indios Mocoas (14) -.

En el bajo Patía no hay ciudades: la metrópoli de la comarca, Barbacoas, está situada sobre un afluente lateral, el Telembí, navegable por vapor como aquel río mismo. Los valles vecinos encierran are­nas auríferas que aún se explotan; sin embargo, los productos de la recolección de frutos naturales y los del cultivo dan valores más considerables. De Barba­coas á Túquerres, la ciudad más próxima de la mesa, la   ascensión por senderos escarpados, precipicios, barrancas, estrechuras y lodazales, excedo de 3,000 metros, y en ciertos puntos peligrosos para las bestias de carga, los hombres, los cargueros ó estriberos, así llamados por la faja de cuero que cine su   frente, llevan á la espalda viajeros y mercancías, como antes en el Quindío y otros caminos de montaña (15) . Barbacoas tiene por antepuerto marítimo el puerto de Tumaco, situado en una isla, á corta distancia, al Nordeste de la boca del río Mira (16) . El comercio de Tumaco (17) ha decaído mucho desde que su principal artículo de exportación, la tagua ó marfil vegetal, ha disminuido de precio en los mercados de Alema­nia (18) . Algunos otros islotes del litoral aún perma­necen desiertos (19) .

Al Sur de Colombia, sobre la frontera ecuatoria­na, la aduana terrestre, Ipiales, corresponde con Tu­maco, la aduana de mar. Situada á la misma altura que Túquerres, si no á algunos metros más, á 3,081 metros, sobre el río Males, un afluente del Guáitara- Patía, tiene el mismo clima, las mismas industrias y   una población semejante (20). Por más que sea la única puerta comercial abierta entre Colombia y el Ecuador, poca es su importancia como centro de cambios: en 1889 el tráfico total por la aduana subía á poco más de $ 117,000 ó sean unos 580,000 francos. Sin duda una parte notable del tráfico se hace á escondi­das de los vigilantes oficiales (21) .

La vasta región de los Llanos comprendida entre el Guaviare, el Napo y el Amazonas es mucho me­nos conocida que los Llanos colombianos del Norte que pertenecen á los Departamentos de Cundinamar­ca y Boyacá. Los pueblos de la falda son menos gran­des y populosos, y más allá, en la llanura inmensa, los itinerarios aclaran su red hasta puede decirse que la colonización de esas comarcas ha retrocedido desde mediados del siglo XVI, porque en esa época Speier y otros conquistadores, que emplearon años enteros en explorar esa zona de la llanura, encontra­ron en ella numerosas aldeas. Sin embargo, los gran­des ríos se han recorrido en canoa hasta su boca en el Amazonas, y comerciantes de Pasto han intenta­do hasta cl establecimiento de un servicio regular de vapores sobre el Ica ó Putumayo. En ellos puede re­montarse el río hasta el puerto de Guamues, situado en  la confluencia del río del mismo nombre, á 155 kilómetros de Pasto (22)

Hasta hoy el comercio apenas ha rozado, por de­cirlo así, la costa atlántica del istmo entre Chagres y la bahía de Chiriquí. La ciudad de Castillo de Austria, fundada sobre el río Chiriqui-mula (Cricamaula) ó Guaymi en los primeros tiempos de la conquista, des­apareció muy pronto sin dejar vestigios; la comarca hasta principios de este siglo no tenía sino indios por únicos pobladores, cuando negros venidos de Vieja- Providencia y San Andrés desembarcaron en las cos­tas de Chiriquí (23) , en la isla del Drago ó Colón y en otros puntos del archipiélago, desde donde, y poco 4 poco, su descendencia ha ocupado todo el perímetro de la bahía. El pueblo más importante, llamado Boca del Toro, porque se halla sobre el estrecho de ese nom­bre, en la isla de Colón y á la entrada de la laguna de Chiriquí, es el que fundaron esos inmigrantes de origen africano; en 1883 contenía unos 500 habitan­tes, casi todos dc color, ocupados en un comercio bastante activo de cocos, carey, zarzaparrilla y palos de tinte. El puerto de Bocas del Toro, bien protegido por las islas vecinas, tiene profundidad suficiente para recibir navíos de un gran calado; en frente, sobre la orilla occidental de la isla Bastimentos, en inglés Provisión-Island, hallase una aldea rodeada de huertos que producen en realidad los plátanos, 1a-tatas, ñames y otros "viveres" para los navíos de paso. El naciente pueblo de Bocas del Toro es de aquellos que pueden contar con un gran porvenir, porque algún día será el puerto exportador del car­bón de la costa, de los fosfatos de Veragua y de los productos coloniales del interior (24) . En cuanto al oro aún no se han descubierto las minas explotadas du­rante el viaje de Colón, quien supo, "evitando el es­candalo, privar de todos sus granos de oro al príncipe de Veragua.

 En tierra firme el principal establecimiento es el de Gobrante, situado sobre el río Chiriqui-mula, en donde éste principia á navegarse y probablemente en el sitio en donde los conquistadores alzaron el casti­llo de Austria. Un sendero escarpado va de Go­brante al valle de Miranda, poblado por indios Guaymíes, y luego hasta la cumbre de la cordillera, de la cual desciende á las llanuras de David; pero el mejor camino, por el cual pasan hasta bestias, principia más al Oeste, sobre la bahía Francesa, y utiliza uno de los boquerones vecinos del cerro Horqueta; ésta será tarde ó temprano una de las vías internacionales del istmo americano (25). David, capital de la provincia de Chiriquí, es una ciudad pequeña situada á unos veinte kilómetros del Pacífico, en una llanura cortada por barrancos que la dividen en dehesas naturalmente cercadas para los ganados, principal riqueza de la comarca; al Norte se levanta el soberbio cono del Chiriquí, cuyas bases están cubiertas de cafetales. barcos de poco tonelaje entran á los pequeños puer­tos vecinos, Pedregal, Cañafístola, donde se cargan con menestras que llevan á Panamá (26) . A una vein­tena de kilómetros al Oeste, sobre el río Chico, el humilde pueblo de Alanje es lo que queda de la anti­gua capital de la comarca y de un lugar de mercado en el camino de las caravanas que en otra época iban de Guatemala á Panamá.

Más lejos, en Bugabitá, cerca del pueblo de Bugabá, se han descubierto guacas ó tumbas riquísimas en objetos de oro, pero de tal manera, que los primeros hallazgos (1860) valieron al suelo de Chiriquí una nombradía transitoria casi igual á la de California (27) hasta mil quinientos buscadores de oro se hallaron reunidos á un tiempo en esa región, y avanzaron hasta la parte alta del volcán, en donde Morits Wagner descubrió un cementerio prehistórico rico en artefactos de oro y de cobre que representaban animales, en especial ranas. Estos eran, sin duda alguna, ta­lismanes que los indígenas llevaban consigo, puesto que todas esas figurillas tienen anillos de suspen­sión   (28) . De cada veinte ó veinticinco tumbas sólo una, por término medio, encerraba oro; y después de explorar todas las motas funerarias y recogido algo así como doscientos mil pesos, los "buscadores" abandonaron la comarca. La región de David se considera como mucho más salubre que la de Panamá, bien que allí los blancos no se aclimatan de un modo sa­tisfactorio ni pueden fundar establecimientos dura­deros: una colonia alemana fundada cerca de Bugabá tuvo que dispersarse (29) .  Natá, ó Santiago de los Caballeros, es una de las viejas ciudades americanas. Desde 1510 el suelo que ella ocupa fue reconocido por Alonso de Ojeda, y dos alias después la población estaba fundada; por este tiempo hasta el nombre de México se ignoraba en Europa. Situada sobre el río Chico, no lejos de su boca en la bahía de Parita, extremidad occidental de la vasta concha semicircular del golfo de Panamá, Natá domina las llanuras que se extienden entre la cordi­llera de Veragua y la península de Azuero; como David, posee vastas sabanas llenas de reses y caballos. Las alfarerías de Natá surten con sus productos á Pa­namá y á casi todos los distritos del Departamento. También se tejen en Natá con las fibras de la jipijapa algunos de esos sombreros dóciles y fuertes que se lla­man " sombreros de Panamá" (30)  .
La ciudad famosa que dio su nombre al golfo al istmo y al Departamento no se fundó en el sitio que ocupa hoy. En 1518, cuando Pedrarias de Ávila trasladó la capital de la costa atlántica á la del mar del sur, eligió una playa situada en la desembocadura dcl riachuelo Algarrobo, que desagua en la bahía en el punto en donde la curva del golfo desarrolla su ex­trema convexidad hacia el Norte. Esta ciudad de Panamá, ubicada sobre una aldea india del mismo nombre, es la que durante siglo y medio tuvo el mo­nopolio del comercio del istmo. Fue allí donde las flo­tillas españolas desembarcaron las mercancías y todo el oro del Perú; más de dos mil mulas se ocupaban en trasportar los metales preciosos de Panamá á Puer­to Belo, donde los galeones del rey de España venían á tomar su carga. Esos tesoros no podían escapar á los piratas. En 1670 Morgan, "el Exterminador," marchó sobre Panamá á la cabeza de 1,100 hombres, y era tal el terror que infundían los corsarios, que los españoles no se atrevieron á disputarles el paso del istmo; fugá­ronse después de haber hecho un simulacro de defen­sa delante de la ciudad, que abandonaron con los ca­sones y una parte de las riquezas; de los galeones, uno que estaba ya cargado de oro logró hacerse a la mar (31) Panamá fue incendiada y los españoles no osaron volver á la ciudad temerosos de un nuevo ata­que: do esa primitiva ciudad apenas quedan las ruinas informes de dos iglesias, invadidas por los matorrales.

La ciudad actual está construida una decena de kilómetros más al Oeste, al pié del Ancón, cerro ais­lado de 170 metros de altura, y cerca de la boca de un arroyo llamado "Río Grande.» Sólidas murallas de tres metros de grueso rodean á San Felipe ó sea la ciudad propiamente dicha, y una de ellas, que domi­na al mar, forma el magnífico paseo de las Bóvedas. La ciudad se extiende en arrabales hacia las playas y faldas próximas. Como la primera, la segunda Pana­má también encierra ruinas causadas por los incen­dios; pero posee además monumentos en perfecto es­tado de conservación: la catedral, cuyas dos torres sir­ven de balizas y de faros, y diversos conventos trasfor­mados en casas de habitación ó en fábricas (32) . Por más que Panamá hubiese merecido el honor de ser ele­gida en 1824 para la reunión de un congreso de las

repúblicas hispano-americanas, y después como capital, cuando Colombia era una confederación de Estados, hoy provincias de una República "una é indivisi­ble" (33), apenas presenta mínima importancia como centro de población y comercio local; los sombreros llamados de "Panamá" abandonados por la moda, no se tejen en la ciudad cuyo nombre llevan (34) . La razón de ser de Panamá le viene de su posición como sitio de paso de un océano á otro, en la cintura del cuerpo continental; por esto mismo su historia ofrece singulares alternativas de progreso rápido y de deca­dencia, según sea la dirección que toma la corriente comercial.

En efecto, Panamá prosperó cuando dominaba el tráfico del Perú y Chile, despoblándose casi por com­pleto cuando perdió ese monopolio (35) ; el éxodo de los mineros hacia California tornóla en ciudad activa y populosa hasta que se construyeron los ferrocarri­les transcontinentales de los Estados Unidos, que des­viaron el vaivén de viajeros y de mercancías. Los trabajos para la apertura del canal, cuando la com­pañía disponía de veinte mil obreros, levantaron la ciudad por la tercera vez, y hoy está de nuevo en deca­dencia. Sin embargo, ella será siempre uno de los nudos de vibración en las líneas comerciales del

globo, gracias al ferrocarril que atraviesa el istmo en este punto y á los barcos que de la Oceanía, la América   del Norte y la América del Sur con­vergen hacia su golfo. Por desgracia, su rada es un mal surgidero, debido á los vientos del Norte que alteran las aguas; los grandes esteamer sueltan el ancla al abrigo de la isla de Taboga, 18 kilómetros al sur de la ciudad; en el proyecto del canal, éste debía continuarse entre diques en plena mar hasta un pequeño grupo de islotes en donde principia el fondo de 8 1/2 metros ; un canal une ya este surgidero á la orilla. Las islas, que producen ananas exquisitas, sirven de sanatorium á los habitantes de Panamá y á los extranjeros (36) ; el hospital del istmo, estableci­miento grandioso, domina á la ciudad y á su rada desde lo alto de las faldas del Ancón.

Un       camino de herradura trazado en me­dio de la selva en dirección á la abra de Puerto Belo, que se abre casi directamente al Norte, sobre la costa atlántica, fue durante el período español la sola vía de comunicación establecida entre uno y otro mar. Sobre la vertiente del Pacífico aún se hallan algunos vestigios del camino empedrado; pero al norte del río Chagres todo ha desaparecido bajo la yerba; las baldosas han sido levantadas, rotas, comidas por las raíces (37) En cuanto á la antigua escala atlántica,

Puerto Belo, defendido por fortificaciones hoy invadidas por la selva,   no es sino una pobre aldea en donde viven algunos centenares de negros que comercian en reducida escala con Jamaica, Colón y otros puntos de Colombia. El puerto es excelente, profundo y bien abrigado contra los vientos, pero la localidad es insalubre en extremo, precisamente á causa de esa tranquilidad del aire. El famoso navegante y pirata Francisco, Drake murió de repente á la vista de Puerto Belo, en 1595, antes de haber podido pillar este puerto comercial como acababa de hacerlo con las poblaciones de costa firme (38) .

El pueblo de Chagres, situado en la boca del rió del mismo nombre, sobre la orilla derecha, reemplazó luego á Puerto Belo como punto terminal dc pasaje al Norte de Panamá; los convoyes de barcas subían y bajaban el río entre Chagres y el pueblo de Mata­chin, que sólo dista 25 kilómetros, línea recta, del Pacífico

 

 

(1)       Su caudal no es escaso y se navega en 200 kilómetros, la mi­tad con dificultades, y en su valle aumenta bastante la población y el comercio de cabotaje; antes de establecer allí resguardo, era grande el contrabando y muchos los veleros que llegaban á su puerto.-V. y V.
(2) Buenaventura fundada en 1539 y erigida en parroquia en 1826, ocupa, como Cartagena, una isla sin mas agua que la pluvial, ana cuando antes tuvo una fuente; la población fue destruida en 1881 por un incendio, del que todavía no se ha restablecido, y la isla apenas en­cierra 2,000 habitantes. Buenaventura carece de toda industria, el arroz que consume viene de China, y el platano de los municipios del Sur; la entrada del puerto se llama" Bocana," la isla se une al continente por el gran puente del Piñal, y lo estará también en breve por los aluviones del Dagua. Pueblo-nuevo no es pueblo sino en el nombre; pero más al N.; en la boca del tormentoso Calima en el San Juan, se ha fundado el pueblecillo de Palestina, en cuyo municipio, como en el de Baudo, existen aun indios que, lo mismo que las gentes de color, creen en el maleficio, curan los enfermos "bailando la chicha," dirigidos por el hechi­cero y usan la importante y  nutritiva  "chigua," que crece espontánea en la costa, en vez del maíz-V. y V.
(3)       Movimiento comercial de Buenaventura en 1889 Importación, $ 639,798, ó sean 1.650,000 francos. Exportación, $ 501,177, ó sean 1.250,000 francos. Total....    1.140,975             2 900,000 francos, y 151 naves, con 72,689 toneladas de mercancías.-E. R En 1891: Importación, 4,589 toneladas por $1.088,153 ó sean 5.440,765 fs.             Exportación, 1,548      -        -    $1.062,075         5.260,875 fa.             Total....      6,137                 $ 2.140,228   10.701,140 fa. La importación comprende en primer término sal y hierro, y la exportación cacao, café y cueros, en especial para los Estados Unidos. Entraron 158 buques (37,000 toneladas), y salieron 149 (80,000 to­neladas), casi todos bajo bandera inglesa, aunque los buques de vela (la mitad) la llevan colombiana.-V. y V.
(4)  El Dagua no se navega desde 1882, en que lo reemplazó un buen camino de herradura. En cuanto al ferrocarril, que mide apenas. 20 kilómetros que han costado $2.000,000, muy poco produce y su conclusión está aun muy lejana.- V. y V.
(5)       Esta serie de islas, secas, arenosas, fértiles, sanas y bien ventiladas se llaman la "Holanda caucana," y sus moradores, cada día aumentados, extraen regulares productos al suelo y viven en casas sobre   horcones-V. y V.
(6)     Esta región está llena de pueblos esencialmente agrícolas, salvo Almaguer, que debió días de grandeza á las minas, que sólo por quintos reales pagaron $ 11.000,000; hoy está arruinada y la supera La Cruz, linda ciudad del valle del Mayo, entre inmensas plantaciones de anís. V. y V. .
(7)   Aquí no sólo hay gargantas, que también existe una dilatada llanura de 100 kilómetros de longitud por 15 de ancho, rica en ganados excelentes y en arenas auríferas. Llamose antes Cahua; en ella murieron los indios Peruanos que acompañaban á Belalcazar y Ampudia, y su luz y sus paisajes ofrecen sabor esencialmente africano,-V. y V.
(8)     R. B. White, periódico citado.-E. R.-La langosta colom­biana es nativa de esta zona de El Castigo, en el valle del San Pablo.- V. y V. .
 (9) Entre las cordilleras se navega 65 kilómetros ; las balsas pasan con peligro el Salto, que está á 180 kilómetros del mar, de ellos la mitad, ósea desde la boca del Telembí, navegables al vapor-V. y V. .
(10)    Los guardianes de la mesa de Túquerres son Ipiales (á 2,912 metros) y la ciudad de aquel nombre (3,070). Pasto (á 2,544 metros) queda fuera de ella, en el macizo formado por su volcán.-V. y V. 
(11)  Túquerres, de chica extraordinariamente frío, pues en la mesa neva con frecuencia, tiene vecinos otros pueblos de alguna significación, como Pupiales, en cuyas cercanías existen las mujas llamadas Palacio de Inca; Carlosama, en donde estuvo antes la Aduana; Sapuyes, al pié de los     hervideros     que se dice encierran un lago; Guachucal, y Cumbal, que al pié del volcán de su nombre abriga nada de un millar de habitan­tes, á 8,167 (Reise y Stübel) ó 3,219 metros (Boussingeult), y es por lo mismo la población más alta de Colombia. La mesa es un gran centro de producción agrícola y pecuaria.-V. y V. .
(12)  Belalcázar no fundó allí pueblo ninguno; en 1539 Lorenzo Aldana fundó la ciudad de Guacanquer, mudada poco después al valle de Thirz (Atris), con el nombre de Villaviciosa, que el tiempo cambió por el de Pasto, nombre de la región por sus praderas. Pasto, arruina­da por la guerra de Independencia y luego por el terremoto de 1834, es hoy la primer ciudad de Colombia por su movimiento industrial, la tercera, sino la segunda, en vecindario, por sus 24,000 habitantes; ocu­pa un lindo valle y la rodean 21 pueblecillos que encierran 7,000 almas, situadas á distancias de 1 kilómetro á una legua de la ciudad, de la cual muchos no son en verdad sino arrabales. Cerca, al S O., quedan Tangua, notable por sus grandes siembras de exquisito trigo Yacuan­quer, y Guatarilla, no menos agricultores; al O. Sandoná, pueblo novel y ya el primer mercado del Guáitara, y al N. Taminango, que  tiene próximo un pequeño volcán formado no hace mucho á semejanza del Jorullo.-V. y V.
(13)  Bolívar no ganó la batalla, que fue para él y por su impericia un inmenso desastre. Ya principiaba su retirada sobre Popayán cuando recibió del Gobernador García propuestas de capitulación, y sin maliciar siquiera que el hecho necesariamente tenía causa, en su afán de entrar á Pasto vencedor asintió en todo á los deseos de García, que con esto se vio salvarlo, pues ya Sucre, victorioso en Pichincha, le amena­zaba por la espalda con certidumbre de éxito.-V. y V. .
(14) La remigia que produce el barniz ocupa una zona más extensa, (véase página 159) y no es una goma su producto, sino la sustancia que llena el botón ó yema celular antes de formarse la hoja.-  V. y V.
(15)  Barbacoas, edificada en la confluencia del Guagüí y el rá­pido Telembí, que mide 160 metros de anchura, ha sido reducida á la mitad de su antiguo caserío, levantado en horcones, por los incendios y las inundaciones y está rodeada por dilatadas selvas, célebres por sus terribles ofidios; es un oasis del trabajo en esa zona. En su plaza existe una columna de hierro que conmemora la batalla librada allí en 1824, últi­ma de la guerra de la Independencia en Colombia. En la ciudad, que   tiene muchos joyeros, hay salubridad, lo cual se atribuye ó las aguas del Telembí, que no recibe un sólo afluente que surge ciénagas y pantanos, y arrancan del azufral de Túquerrea. El antiguo camino áesta ciudad se ha reemplazado con otro que mide 35 leguas, tam­bién toca en San Pablo, es menos malo y da paso á recuas en su totalidad. De Barbacoas á Tumaco te va en un día en vapor, y se regresa en 3,-V. y V. .
(16) Tumaco, edificado en una isla llana, fértil, llena de flores y ár­boles frutales, tiene lo principal de su caserío sobre un malecón de 500 metros de longitud y desde el cual se ve la cúpula brillante de los ne­vados Chiles, Cumbal y Cotacachi, mientras qué al opuesto lado, entre la isla y el islote Morrito, está el fondeadero de los vapores ingleses del Pacifico y se dominan las puestas de Sol más bellas en este océano. La isla de Tumaco está rodeada por otras muchas que presentan: primero una zona falsa ó de manglares, que el mar inunda, llena de canales que ésa paso á las barcas, algunos artificiales, y produce la leña que consumen les vapores, y luego otra firme, rica en pastos que mantienen 2,000 reses. Los vapores é imbaburas (similares de los champanes del Magdalena) cruzan la bahía, lo que no pueden hacer las casinas por la violenta marejada que combate y destruye estas islas, de suerte que dentro de 30 años no existirá la de Tumaco si no 50 construye una escollera; al O. de la ciudad está el pueblecillo de Trujillo, que hace 5 años se llamaba Usmal, cuando ocupaba un islote más avanzado que ya no existe, y se cree que el que hoy lo sustenta apenas  durará 12 años. En Tumaco fue fusilada por patriota la dama quiteña Rosa de Zárate, y en la bahía esta la celebérrima isla del Gallo, en donde Pizarro trazo en la arena la fa­mosa línea de rebeldía, más allá de la cual sólo podía encontrar una Co­rona o un patíbulo, y él los halló juntos-  V. y V. .
(17) Movimiento comercial de Tumaco: En 1888, $ 387,172, ó sean 1.000,000 de francos. En 1889,$ 219,447, ó sean 550,000 - En 1889 entraron al puerto 284 naves, con 77,739 toneladas-E. R.             En 1891: Importación, 1.290 toneladas en $309,063, ó sean 1,545,315 fcs.             Exportación, 1,075      -        - 134,55        -        671,775         Total   ........ 2,365          $443,418         2217,090 fcs             La principal importación consiste en sal del Perú, y en cuanto á la exportación, comprende cueros y café para los Estados Unidos. -Este, año entraron 94 buques (35,000 toneladas), y salieron 95 (35.000), cuyo tonelaje casi todo es inglés.-V. y V.
(18)   Exportación de tagua por Tumaco en 1888, 4,000 toneladas.- E. R.             -        -        -        1891, 550        - por $ 42,000. Y aun sin esa caída el artículo estaba comprometido por el salvaje sistema de derribar la palma para recoger el fruto. Tumaco vive su es­pecial por su condición de escala obligada del Pacífico, y es puerto que le sirve tanto á Colombia como al Ecuador.-V. y V. .
(19)    Al S. De Tumaco, en el delta del Mira, río tan grande en invierno como pequeño en verano, existió el considerable municipio de Boca-gran­de, cuyo suelo se inunda á cada marejada, habitado por negros que dan considerable inmigración para el Ecuador. Comprendía el municipio varias aldeas: Mataje, que es una Cueva de Rolando, sobre ese río de U metros de anchura que forma la frontera; Boca-grande, con un mal puerto en la boca norte del Mira, y Cabo Mangles, en el brazo S. del mismo río, el que casi se seca en el estiaje, compuesta de casas de dos pisos entre palmeras. El territorio os agricultor y cría ganados.-V. y V.
(20)    Ipiales, ciudad que crece con rapidez, pues ha duplicado su vecindario en 30 años, está situada, como queda dicho, á 2,912 metros, en un llano á orillas del Guáitara, río que en la mesa de Túquerres se llama Males, desde donde se unen Carchi y Blanco, que nacen en Chiles y Cumbal; ese nombre indica la antigua importancia de un pueblo que hoy no es sino un villorio. Cerca de Ipiales está el santuario de la Virgen de la Laja, el Chiquinquirá del Sur, con su templo incrustado á la muralla del cañón que surca el río.-V. y V.
(21)   En 1891 se introdujeron 59 toneladas, por $ 49,000, y se ex­portaron 359 y 2,300 reses, por $ 74,000. Allí el contrabando es enorme, difícil de evitar por el número de personas en él interesadas, salvo enérgicas medidas, y asciende año con año á muy cerca de medio millón de pesos.-V. y V.
 (22) Parte de esta región selvática sin duda fue, no hace dos siglos, pampa de gramíneas. La porción situada al E. de Pasto, en la falda y pié de la cordillera, progresa, aunque con lentitud, en especial en la serranía al respaldo de Almaguer, y encierra una veintena de pueblecillos de los que Mocoa, Aguarico, Santa Rosa, Sebondoy y Santiago son los principales.-V. y V. .
(23)  A. Pinart, periódico citado.-E. R.
(24)  Esta región del istmo, que forma la comarca de Bocas del Toro, comprende 3 corregidurías, 12 caseríos y 6 poblaciones, entre ellas y además de los nombrados el de Chiriquí, y cuenta una población de 6,000 habitantes y su puerto es puerto franco. La comarca es un gran centro productor de guineos, cuya exportación ha duplicado de un año á otro, llegando en 1892 á 23,500 toneladas. El movimiento del puerto da en 1892: Importación,    1,983 toneladas, $ 200,000 plata.             Exportación, 24,272 -                                 $ 387,000 -                         TotaL...     26,255                 $ 557,000   A que deben añadirse 336 toneladas, por $ 46,000, del comercio costanero, dando el todo un movimiento de 451 embarcaciones (las 180 de vapor), con arqueo de 81,000 toneladas. También exporta Bocas del Toro muchos otros artículos en especial cocos, y sin duda es la región más rica y comercial de Colombia dada su escasa población.-V. y V. .
(25)  El sendero de hoy cruza la serranía á 1,600 metros de altura, en la "Playita," pero en la actualidad se explora el terreno para construir un buen camino de David á Chiriquí, obra que será de importancia ca­pital para el istmo.-V. y V.
(26) Las feraces llanuras de David que producen tanto ganado, exportan cada año muchos millares de cabezas para Centro Amé, rica, y á la fecha ya tienen línea de navegación asegurada con la ciudad de Panamá. En la actualidad el movimiento; anual del puerto de David, visitado por 200 barcos, asciende á $ 560,000,-V. y V. .
(27) A. Pinart, periódico citado.-E. R.
(28)   Moritz Wagner, memoria citada.-E. R.-Por desgracia todos los objetos salvados entonces fueron á los museos extranjeros y están en ellos clasificados como de la "América Central."-V. y V.
(29)    Al oriente de David también mejora el istmo; San Lorenzo y Remedios tienen grandes crías y puertos animados; en Viguí se cose­cha sin igual tabaco. En la península de Azuero, el verdadero centro del istmo por su población y riqueza efectiva, merecen mención: la Mesa, por sus ruinas indígenas análogas á las de Centro América; Soné, que en el Tabaraba tiene excelente vía fluvial y produce unos 6,000 no­villos por año; Montijo, por su antigua importancia; las Tablas, por sus fábricas de embarcaciones; Chitré, por su puerto; las Minas, por sus guacas y restos de molinos con que los españoles trabajaban sus minerales; Cañazas, por sus minas en producción; Santa fe, por el Saqueo de los indios el 11 de Noviembre de 1805.; y Aguadulce, que reemplazó á Montijo como puerto introductor para la península. Las dos ciudades de esta hermosa comarca son: Santiago, primitivamente fundada en la costa atlántica por Bartolomé Colón, con alguna indus­tria fabril, y los Santos, dos veces tan grande como   Santiago, toda; de teja,         con alumbrado público, en un llano sinuoso, de vegetación raquítica,   entre palmeras que la dan lindo aspecto  ; su puerto es bastante visitado por veleros, sus salinas producen   500 toneladas por año, y á lo largo de su río, siempre con temperatura superior á la del aire ambiente, tiene grandes cultivos á que las crecientes causan graves daños.-V. y V
(30) Natá no pudo fundarse en 1510, porque en esa época aun no se conocía el mar del Sur; fundóla Espinosa en 1517, fue destruida por los indios en 1529 y vuelta á edificar en 1581. Esta ciudad no conser­va de su grandeza sino el recuerdo; pero su alfarería tuvo tanta fama, que en todo el país se llama "loza de Natá" la más fina y fuerte que fabrican los indígenas. Al O. se halla el pueblo de Olá, que era casi imposible visitar por los celos de los indios. Al Norte está Penonomé, que fue hasta los trabajos del canal la ciudad más populosa del istmo; hoy es la segunda, y no la igualan ni aun tres como los Santos. Ocupa un lindo valle entre colinas y palmeras, á orillas del Saratí, pero su puerto en la vecina costa es malo: produce muchos sombreros de junco y bellota. Más al Oriente se encuentran: San Carlos, que construye barcas y guarda la" Punta-mala," roca á cuyo pié pasa el camino principal, y que azotada de repente por la ola en las pleamares, ocasio­na sin cesar numerosas pérdidas de vidas y haciendas; Chame, al pié de cerros en que abundan cuevas repletas de osamentas y con vestigio de haber sido habitaciones, y Chorrera, en parte convertida en ruinas, pero de tan   buen clima enantes, que en 1826 se eligió para dar descanso a las tropas colombianas que volvían de dar independencia al Perú. En estos llanos ribereños del golfo de Panamá se llaman albinas las playas. que excepcionalmente se descubren en las grandes mareas del plenilu­nio. Esta vertiente del Pacifico no progresa como era natural, atendidas su fertilidad y posición, á causa de que el suelo es de la comunidad, es decir, cada cual tiene derecho al usufructo de una sección mientras   la cultive; pero como los ricos se dedican é la ganadería, resulta que el trabajo agrícola de los pobres está poco menos que ahogado por aquella primitiva industria, hoy, A pesar de todo, decaída de su antigua grandeza, y el Istmo se ve obligado a introducir una gran cantidad de víveres.-V. y V.
(31) A. Oexmelin; Histoire des aventuries.-E. R.
(32)  Panamá, trasladada al lugar que hoy ocupa entre una linda ar­boleda por Fernández de Córdoba, se compone de la ciudad propiamente dicha y de un arrabal desgreñado, tres veces más grande que ella. EL poblado, que se divide en tres barrios, se ha incendiado seis veces á causa de predominar la madera en sus edificios. Panamá,   donde firmó Pizarro  su contrato para ir á descubrir el Perú, tuvo casa de moneda y fue la primera Presidencia creada en el continente. Las torres de su catedral están embutidas de nácar. Panamá tiene un mal clima, pues no mue­ren menos de 5 personas por día (12 por 100 anual), en proporción más considerable los hombres. Sus vecinos hablan con exagerada lentitud. Se asegura en este lugar que el régimen de las estaciones lluvio­sas ha cambiado desde que se construyó el ferrocarril.-V. y V.
(33)  Panamá, asiento de más de un congreso hispano-americano, nunca ha sido ni pensado ser capital de Colombia.-V. y V.
(34)  Con todo, además del consumo interior que sostiene la produc­ción del artículo, pues el solo Sur del Tolima fabrica en sombreros 250,000 al año, aún se exportan por valor de $120,000 para el extranjero.- V. y V.
(35)  Debe rectificarse esta afirmación, puesto que el censo de 1802 la dio 8,000 habitantes, la mitad de la población actual.-V. y V. 
(36)  Taboga estuvo en 1854 a punto de ser causa de una guerra con los Estados Unidos, que pretendían la cediera Colombia como in­demnización por la muerte de unos yankees en una riña con el populacho de Panamá, provocada por una tajada de sandía. Esta isla y las vecinas constituyen uno de los más bellos paisajes colombianos.-V. y V.
(37)  Armand Reclus, obra citada.-.E. R
(38) Justo Zaragoza" Piraterías de los ingleses en la América española."-E. R.-La importancia de Portobelo fue grande cuando allí se celebraba la feria para surtir á las colonias del Pacifico, la cual duraba 60 días en los que no podían alterarse los precios fijados por la autori­dad. En 1721, por ejemplo, la flota de 6 galeones mercantes llevó a Es­paña $ 12.000,000 en monedas y pasta de metales finos, y 1,600 toneladas de mercancías, que no valían menos de 3.000,000. En esa época, cuando   recuas de 100 y más mulas cruzaban el istmo con escolta, previo el pago del convoyage, el alquiler de las casas durante la feria alcanzaba hasta á $ 100 diarios. Recién fundado el pueblo, lo apretaba de tal modo la selva, que las fieras causaban continuos desmanes en las calles. Su ri­queza en esos tiempos le valió numerosos ataques de los filibusteros y aun de loa ingleses, quienes, en 1726, sufrieron frente á sus baluartes   en gran descalabro. El magnifico puerto de la ciudad es cegado poco a poco por los aluviones. Al E. de Portobelo existe el caserío de Pa­lenque, antes pueblo, fundado por negros cimarrones.-V. y V.

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