INDICE




Introducción.

CAPITULO I
Descubrimiento y Exploración

CAPITULO II
Montañas

CAPITULO III
Sierra Negra — Bobalí — Ocaña

CAPITULO IV
Nevado del Tolima — Huila —Guanacas —El Puracé

CAPITULO V
Montañas de María — Torrá — Tatamá — Farallones de Cali — Baudó — Serranías de Panamá — EI Picacho — Chiriquí

CAPITULO VI
Los Llanos — Montes del Caquetá — Volcanes de lodo — Volcanes de Turbaco

CAPITULO VII
Los ríos — El Magdalena — El Cauca — El Patía — El Sumapaz — El Bogotá — El Salto de Tequendama — El Sogamoso — El Saravita— Laguna de Fúquene

CAPITULO VIII
El Cauca — El Nechí — El San Jorge — Río Viejo — Boca de Ceniza — Desembocadura del Magdalena— El Sinú — El Atrato — Río Sucio — El San Juan — El Truandó — El Napipí

CAPITULO IX
 El Orinoco — El Guaviare — El Atabapo — El Rionegro — Maipures — El Casanare — El Meta — El Chagres — El Bayano — El Tuira

CAPITULO X
Golfo de San Blas — Laguna de Chiriquí — Mareas — Golfo de San Miguel — El Mícay — El Izcuande — El Patía — El Patía — EL Telembí — El Tequendama  — Laguna de Guatavita — La Cocha ó Gran Lago Se los Mocoas — El clima

CAPITULO XI
Lluvias y enfermedades — Flora y fauna — Palmeras y helechos — Bambuseas y bejarias — Quina y guaco — El Curare — Orquídeas — Mamíferos — Aves — Saurios — Peces

CAPITULO XII
Etnografía — Los Guaymies — Costumbres — Los Cunas o Cuna — Catíos, Nutabes y Tahamies — Los Pijaos — Los Yareguies — Los Arhuacos — Los Motilones — Los Arhuacos — Los Goajiros — Raza y lengua

CAPITULO XIII
Los Goajiros — Ritos y ceremonias — Los Tunebos — Los Otomacos — Misiones — Los Salivas — Tribus salvajes — Záparos — Tribus salvajes — Migraciones — Maipures y Caribes — Tipos actuales — Pastusos — Antioqueños

CAPITULO XIV
Panameños — Poblaciones — San Agustín — Neiva, Purificación, El Guamo  — Ortega, El Chaparral, El Espinal y Girardot — Fusagasugá, Nemocón, Zipaquirá — Funza  — Bogotá — Caminos y ferrocarriles — Fómeque, Cáqueza y Los Llanos — Villavicencio y San Martín

CAPITULO XV
Girardot — Ibagué—Ambalema —Lérida — Honda — Mariquita —Villeta — Guaduas — Pacho —Nare — Río negro — Mariquita —Puerto Bérrio—Ferrocarril de Antioquia —Valle del Opón — Puerto Wilches — Tunja —Boyacá, Guateque, Pesca, Paipa, Duitama  —Sogamoso— SoatᗠCh

CAPITULO XVI
Málaga — Piedecuesta — Sube — Los Santos Ubate — Chiquinquirá — Caldas —Saboya— Villa de Leiva — Moniquirá- Puente Nacional — Vélez — Socorro — Charcalá — San Gil — Barichara — Zapatoca — Girón — Bucaramanga — Los Llanos — Concepción — Pamplona — Chinacot

CAPITULO XVII
Palmira, Buga, Tulúa, Roldanillo - Cartago  — Anserma —Pereira-- Manizales   — Marmato Supía- Riosucio – Pácora - Arma  — Aguadas — Sonsón — Abejorral —Santa Bárbara  — Sopetrán — San Jerónimo — Evéjico — Medellín  — Medellín— Envigado -Itagüí   — Santa R

CAPITULO XVIII
Sabanilla, Salgar Puerto Colombia y Santa Marta — Dibulla — Riohacha — Portete —Bahía Honda — Soldado — Valledupar y  San Juan de César — Codazzi  — Chiriguana — Cartagena — Burú — Bocagrande   — Islas de San Andrés y Providencia  — El Chocó —- Quibdo — U

CAPITULO IXX
Nóvita — Buenaventura  — Micay— Izcuandé — Gorgona - Almaguer   — El Patia — Castigo — Tuquerres — Pasto — Pasto — Barbacoas — Tumaco — Ipiales — Cabo Mangles — Caquetá — Boca del Toro — David, Pedregal. Cañofístola, Alanje, Bugabita  — Los Santos—Santiag

CAPITULO XX
Chagres – Matachín – Manazanillo   — Colón  — Istmo y canal de Panamá   — San Blas – Chepo  — Putricanti - Puerto escocés - Santa Maria - Cana   — El Darien – Yavisa – Pinogana – san Miguel

CAPITULO XXI
Proyectos de canales — San Pablo — Enfermedades  — Terrenos baldíos — Frutos y alimentos — Agricultura — Agricultura y Ganadería — Animales y Ganadería

CAPITULO XXII
Minas e Industria — Comercio exterior — Aduanas y movimiento mercantil — Vías de comunicaciones — Vapores y Ferrocarriles — Correos — Instrucción pública - Prensa — Criminalidad - Organización política

APENDICE
Apéndice
Panameños - Poblaciones - San Agustín - Neiva, Purificación, El Guamo  - Ortega, El Chaparral, El Espinal y Girardot - Fusagasugá, Nemocón, Zipaquirá - Funza  - Bogotá - Caminos y ferrocarriles - Fómeque, Cáqueza y Los Llanos - Villavicencio y San Martín - Orocué - La Mesa - Tocaima - Agua de Dios


 

 

cafetales de Cúcuta son originarios de las mesas de Santander (1) .

Los habitantes de la provincia de Panamá son en su gran mayoría, como sus vecinos de la América Central, los representantes de una raza mezclada de español, indio y negro, bien que la parte del elemento africano sea más fuerte que en aquellas cinco Repú­blicas. Después de la abolición de la esclavitud, Jamaica no ha cesado de enviar al istmo inmigrantes negros y de color, esto sin contar los millares que fue­ron atraídos como obreros por las empresas del ferro­carril y del canal, y los cuales quedaron en el país como mercachifles ó como cultivadores, debido á que el clima les sienta muy bien y les basta roturar un terreno inculto para adquirir el derecho de propiedad definitiva del suelo así ocupado (2) . En muchos po­blados de la Costa atlántica constituyen la mayoría de la población, y hasta en el conjunto de la comarca pueden considerarse, desde más de un punto de vista, como el elemento civilizador, puesto que son ellos los que sostienen el movimiento comercial, son los portadores de las mercancías, las noticias y las ideas, y los que contribuyen más activamente a modificar las cos­tumbres de los aborígenes. En fin, son los iniciadores de los ribereños en la jerga, a la vez inglés y españolnecesaria en las transacciones usuales con los marinos del cabotaje.
También en las regiones del litoral de tierra fir­me, sobre el Atlántic9 y sobre el Pacífico, ha tomado parte notable el elemento africano; y en la batalla de la vida se ha conservado y aun acrecentado á ex­pensas de las otras razas; oficios como cargueros, bo­gas etc. no se practican sino por los zambos, nombre general que cobija ti todos los mestizos en quienes do­mina la sangre negra (3) . Toda familia, inclusive las más elevadas, presenta por la forma de los rasgos y el matiz de la piel, una visible mezcla de las razas (4) , de suerte que uno se pregunta si en un clima cálido, bajo una atmósfera debilitante y cargada de humedad, esa parte de sangre africana no contribuye a dar á los habitantes, junto con su bondad natural, esa alegría negligente, esa amabilidad sin objeto, ese amor de la charla desprovisto de ideas, tan común en toda comarca, pero en ésta quizás como en ninguna otra (5).

 

 

 

VII-Poblaciones colombianas

 



El río Magdalena es la grande arteria de la Re­pública, su principal vía para el comercio el lazo de unión natural entre las diversas provincias, y, en fin, la principal causa de la unidad nacional; luego es justo describir las ciudades colombianas siguiendo el orden indicado por el curso del río y de sus afluentes. Además, sería imposible hacer de un modo lógico esta descripción, puesto que la República carece de centro económico; la capital, Bogotá, el centro polí­tico y administrativo del país, no es centro de atrac­ción para las partes exteriores de la comarca, ni aun para ciudades del interior tales como Medellín y Bu­caramanga.
La hoya alta del Magdalena está poco poblada; no ha recuperado aún los habitantes que tenía en la época de la conquista y presenta más ruinas que po­blaciones prósperas (6) ; la mayor parte de sus aldeas y ciudades debieron ser reconstruidas después de las guerras encarnizadas que concluyeron con la destruc­ción de los indios Andaquies, Yalcones, Pijaos. El villorio más elevado del alto valle, San Agustín (7) , situado a 1,634 metros sobre el mar, no ocupa sino un rincón del vasto territorio sagrado donde en otro tiempo se reunían los Andaquies para celebrar susceremonias religiosas. Los restos de un templo, con­vertido en informe reunión de escombros por los buscadores de tesoros, permiten reconocer que se compo­nía de una laja de basalto sostenida por pilares y bajo la cual se abría una cámara subterránea. Grose­ras esculturas de rostros humanos y de animales, entre éstos la rana., uno de los ídolos más comunes en la re­gión de los Andes septentrionales, se alzan de tre­cho en trecho marcando otras tantas estaciones en donde los peregrinos debían detenerse en época probablemente anterior a la civilización muisca (8) . Al Oriente y a unos diez kilómetros de San Agustín, pero hacia la parte opuesta al templo y al camino de los ídolos, encuéntrese el llano de la Matanza, en donde los españoles dieron muerte a  un gran número de Andaquies para pillar luego tranquilamente sus santuarios y robarse los idolillos de oro (9) .

Al Nordeste de San Agustín queda la villa de Timaná, y a más baja puesto que no está sino a 1,066 me­tros, (10) rodeada de plantaciones; fue el primer asiento de los españoles en la comarca, pero no pudieron con­servarla y su fundador se vio reducido ti la esclavi­tud por una Cacica india que lo llevó consigo. Otra población, La Plata, así llamada por las minas de ese metal explotadas allí algún tiempo, también fue des­truida por los Pijaos, reconstruyéndosela luego en otro sitio, por no haber podido encontrar el ocupado por las minas (11) . Antes más de tres mil familias de Ti­maná, Naranjal y los distritos vecinos, vivían de una industria muy lucrativa: la fabricación de sombreros de paja nacuma, muy estimados en las Antillas y el Brasil; pero la moda ha cambiado, y sombreros de otra clase han reemplazado ti los de esta región del Tolima (12).
Neiva, la capital del Departamento (13) , antes Es­tado del Tolima, está situada á 468 metros (14), en la orilla derecha del Magdalena, al principio de la na­vegación fluvial para barcas y excepcionalmente paravapor. Fundada en 1550 en la confluencia del ríos Neiva, que la dio su nombre, fue destruida como Ti­maná y La Plata, por los Pijaos, reconstruyéndola después los españoles 25 kilómetros más abajo, en el sitio que hoy ocupa, bien escogido por cierto, en frente de las tres brillantes cúpulas del Huila. Uno de los caminos más frecuentados de Colombia parte de Nei­va para flanquear por el Sur el macizo del Huila y llegar a Popayán por el paso de Guanacas. Es Neiva centro comercial, y la rodean las plantaciones, pues dondequiera las primeras faldas de la montaña han sido taladas con el fuego para establecer cultivos y sobre todo praderas artificiales de yerba guinea (pa­nicun maximun) (15) . No hace mucho las selvas de la cordillera vecina daban a los quineros grandes canti­dades de la dicha corteza; la colonia de Colombia, situada unos 100 kilómetros al norte de Neiva, se fundó á causa de esa industria, hoy decaída; sin em­bargo, recientemente se han establecido plantaciones de quinas para reemplazar los árboles destruidos (16).

Las poblaciones de Aipe, Natagaima, Purificación, Guamo, se suceden luego sobre la orilla izquier­da del río Magdalena. Entre las dos últimas, ambas enriquecidas con la ganadería (17) , tributa al río prin­cipal el caudaloso Saldaña, que riega campos tan fér­tilestiles y populosos como los del valle principal; Ortega y Chaparral (18) , situados en dos valles laterales, son los mercados más importantes de esa zona. Después de la confluencia se halla, sobre un a terraza de la mis­ma ribera, El Espinal, a unos veinte kilómetros arriba del gran codo de Flandes ó Girardot, que en el con­junto del valle del Magdalena forma una barrera bien marcada. Las vaguadas de los ríos Saldaña y Bogotá y la parte del curso fluvial que las enlaza constituye \ ti través del eje del Magdalena una línea trasversal de admirable precisión en su trazo (19).

También otro valle se une arriba del Bogotá a la corriente principal; el valle del Fusagasugá. El po­blado que ha derivado su nombre del de ese río está situado a cerca de 1,800 metros de altura, en un circo de montañas, a la salida del camino que franquea la cordillera de Suma Paz (20) , viniendo de los Llanos por el valle del Humadea; fue ese el camino que siguió Fredemann en sentido inverso cuando vino á las tie­rras altas de Cundinamarca en 1537 (21) . Fusagusugá, punto dé veraneo para los ricos de Bogotá, y centro de grandes cafetales, con frecuencia es visitado por los cazadores de orquídeas, los naturalistas y los ar­queólogos; enormes cantos erráticos de asperón se encuentran en Chinautá y Anacutá con glifos complicados de sentido desconocido. A unos 30 kilómetros al -Sureste de esa población se encuentra la aldea de Pandi, famosa por el puente natural de Icononzo y por sus piedras grabadas; el riachuelo Cuja, que cruza el circo de Fusagasugá (22) , se reúne abajo de Pandi al to­rrente de Samapaz, que baja de las montañas de este mismo nombre, para formar un río que soporta barcas desde Melgar, punto en donde viene a concentrarse todo el comercio del valle (23) .

La "Sabana," es decir, la antigua hoya lacustre que recorre el Funza ó Bogotá superior, está llena de poblaciones que recuerdan la historia de los Muiscas. En el ángulo Noreste se encuentra Chocontá, que fue plaza fuerte del Zipa (24). Más al Sur, cerca de un afluente lateral, los dos pueblos de Guatavita y Guasea eran ciudades santas, cuyas lagunas reci­bieron tantos objetos preciosos como ofrendas (25) . Nemocón, uno de los principales mercados chibchas, exporta hacia el Norte el producto de sus salinasexplotadas aún en beneficio del Gobierno colombia­no (26). Zipaquirá, cuyo nombre, "ciudad del Zipa," in­dica haber sido el "Versalles" de los soberanos Muiscas (27), perdió su rango de residencia real, pero ad­quiere importancia repentina como centro manufactu­rero; hoy es el lugar más industrioso y activo de la mesa de Cundinamarca y de toda Colombia (28) , gracias á sus minas de sal y a las de carbón y fierro que existen en las montañas vecinas. La roca salina, en cuya base oriental se encuentra el poblado, representa centenares de millones de metros cúbicos (29). La capa subya­cente se compone de asperón pizarroso, encima de la cual se derraman fuentes saladas que dan productos que representan los dos tercios de la sal consumida en toda la República (30) ; pero desgraciadamente nocontiene yodo, como la de varias fuentes saladas de Antioquia, y en algunos de los distritos en donde ha prevalecido la sal de Zipaquirá se ha formado ó au­menta con rapidez una población de cotudos (31).
Funza, que era la capital de los Muiscas meri­dionales en la época de la conquista, encerraba enton­ces una población probable de unos cien mil habitan­tes, puesto qué Jiménez de Quesada contó en ella veinte mil cabañas (32) ; hoy es apenas una pobre aldea por mas que fuese elegida por algunos días para capital del Estado de Cundinamarca. Antes de la construcción del ferrocarril que la convirtió en estación intermedia de Bogotá a Facatativa (33) , ni aun siquiera pasaba por ella el camino real, a los viajeros se detenían en un mesón vecino, Cuatro-esquinas. La capital Muisca se levantaba en medio de la llanura rasa, entre el Funza y su afluente el Serrezuela; pero en 1538 Quesada eligió nuevo sitio, a20 kilómetros al Sureste, del otro lado del río Funza, al pié de los mon­tes de la cordillera oriental (34) , allí en donde existíaes correcto el precio en pesos, pero no las toneladas, que sólo fueron 10,500, ni los francos, que sólo llegan a 1.941,000. En los 90 primeros años de este siglo se han vendido en Zipaquirá 500,000 toneladas de sal. V. y V.

la aldea indígena de Teusaquillo; casas de campo re­dondas y en forma de torres valieron ti ese lugar el nombre de "'ciudad de los Alcázares," que le dieron los españoles (35) . El nombre de Nuequetá (ó Bacatá), con que se designaba también ti Funza, pasó bajo el régimen español a la nueva ciudad, fundada el 6 de Agosto de 1538 y llamada Santa fe por Quesada; pero hoy, tanto oficialmente como en el lenguaje po­pular (36) , sólo se la designa con el nombre de Bogotá, en chibcha "extremo del campo." De todos los Esta­dos suramericanos ninguno tiene capital que ocupe una posición tan lejana del litoral y por lo mismo tan abandonada a sus propios recursos, lejos de toda ayu­da extraña. La historia de la Nueva Granada debe a esa elección una parte notable de su originalidad (37) .
Situada en la zona "fría," a 2,645 metros de al­tura, en una llanura en donde no crecen otros árboles que el sauce y el manzano, la capital de Colombia se extiende al Este sobre las primeras faldas-cubiertas de bosque con gran trabajo-de dos montes, al Sur Guadalupe (3,255 metros) al Norte Monserrate (3,132), promontorios que se elevan casi a la mismaaltura que la cordillera vecina (38) . Dos arroyos, afluentes del Funza, á veces cambiados por las lluvias en peligrosos torrentes, dividen la ciudad en cuarte­les distintos, y como las corrientes de todas las gran­des ciudades, se trasforman poco a poco en albaña­les bajo la amplia bóveda de los puentes (39) . Una de las plazas, decorada en su centro con la estatua del "Libertador," es el corazón de la ciudad; rodéala los principales edificios y de ella parten las calles co­merciales, que se trasforman en caminos al tocar el campo. Uno de los monumentos conmemorativos de Bogotá, la "columna de los Mártires," recuerda la muerte de más de un centenar de colombianos allí fu­silados en 1816 por los soldados españoles. La uni­versidad de Bogotá, fundada en 1867 (40), es, al Norte de Chile, la mejor escuela superior existente en las re­públicas andinas; la capital de Colombia posee también una preciosa biblioteca, con más de 50,000 volúme­nes (41) , un observatorio, un instituto de bellas artes,varias pinturas, algunas de las cuales del pintor gra­nadino Vásquez, hermosas colecciones, entre otras el herbario de otro colombiano célebre, José Triana. La ciudad está dominada por paseos en donde se ven ad­mirables flores, y de lo alto de las colinas, coronadas por capillas de peregrinaje, se goza de la vista del tablero de la ciudad cortado por los torrentes, continuado por la llanura inmensa, y del otro lado la masa de la cordillera oriental. La ciudad crece rápidamente, en especial al Oeste, hacia Fontibón, y al Norte, en la dirección de Chapinero, a donde la multitud va de paseo los días festivos (42).
Como centro industrial y comercial, Bogotá no posee sino las fábricas y talleres necesarios para la vida de un centenar de millares de habitantes, y su tráfico local está centralizado en los mercados diarios, en donde se ven a un mismo tiempo los productos de las tres zonas cálida, templada y fría, las frutas del trópico al lado de las manzanas y duraznos de Euro­pa. A Bogotá lo único que le falta para que pueda des­arrollarse libremente son buenos caminos que la en­lacen al resto del país y al extranjero. En 1836 toda­vía se empleaban tres largas jornadas en recorrer con gran trabajo el peligroso sendero que enlaza a Bogo­tá con el villorio de Villeta, lleno de atascadales y precipicios, punto en donde aún falta franquear dos boquerones y bajar a dos valles antes de alcanzar el vio Magdalena en frente de honda; a veces en el in­vierno se gastaban los tres días en sólo llegar a Facatativa, es decir, antes de franquear la arista occi­dental de la Sabana de Bogotá. El camino que desde tiempo inmemorial (43) recorrían indios y españoles no era sino un rosario de subidas y bajadas, y en más de dos siglos y medio ninguna corrección se hizo al trazo primitivo. Sin embargo, en 1825 se trató de construir un camino más directo al bajo río, evitando la ascensión del Alto del Sargento y la escala en Honda, para ganar a Guarumo por el valle del Rionegro; pero la trocha que se abrió entonces desapareció luego invadida por el monte.

En cambio, no hay bolsa, y el gobierno no tiene palacio digno de una capital. El comercio anual de Bogotá alcanza a 50 millones de pesos oro-V. y V. 
En 1.847, bajo la dirección del ingeniero Poncet, emprendióse la construcción de un verdadero camino que debía seguir la dirección normal del Noroeste, a fin de ganar el valle continuo que desde Subachoque se inclina con pendiente bastante igual, pero tortuosa, hacia la confluencia del Rionegro y el Grau Río, a 20O kilómetros de Bogota (44) ; con esa vía se evitaban, tanto el ascenso de las cordilleras intermedias, como los raudales de honda, tan peligrosos para los barcos; pero los estragos de las fiebres palúdicas en los obreros y en seguida las guerras civiles pusieron término a esta empresa, que parecía la más racional. Desalen­tados con este fracaso, pensaron entonces los bogota­nos dirigirse al Magdalena por la vía más corta: del Alto del Roble, que constituye a 2,755 metros el reborde de la mesa, quisieron bajar directamente al valle por una serie de zigzags trazados en el flanco de la montaña. Este es el camino llamado de Cambao, por el nombre del puerto situado a mitad del camino, entre Ambalema y Honda, en donde termina el tra­zo (45) ; sin embargo, hasta la fecha no existe en esa dirección sino un estrecho sendero. En los fuertes in­viernos los caminos se ponen intransitables. Aun en 1889 el trasporte de una carga en mula, es decir, 112 kilogramos de peso, que cuesta de ordinario $ 5 de Honda a Bogotá, se ha pagado hasta a $ 15, y la dura­ción del trasporte ha llegado de diez a cuarenta y aunsesenta días. Ya puede juzgarse en qué estado llega­rán las mercancías con tales viajes en caminos sin abrigo (46) .
Los proyectos ferrocarrileros han prevalecido en la opinión pública, pensándose ante todo en tres vías principales para enlazar al fin rápidamente la Sabana de Bogotá con el resto del inundo. Una de esas vías, la del Norte, toma hacia Zipaquirá, Chiquinquirá y Vélez, para ganar el Magdalena central cerca de la boca del Sogamoso (47) ; la segunda, la del Noroeste, sigue hacia la boca del Río negro el antiguo trazo de Poncet; la tercera, al contrario, se dirige en sen­tido inverso de aquéllas puesto que sigue el curso del río Funza ó Bogotá, para alcanzar el Magdalena en Girardot y enlazarse allí a los diversos caminos del alto Magdalena, del Cauca y de Europa, por el canal del río. Actualmente (1892) se trabaja en el camino de Zipaquirá. IDe las otras vías no existe hasta la fe­cha sino un pedazo, el corto ferrocarril de Facatativa, trozo común de los dos futuros ferrocarriles. De la capital ti este lugar, situado en el reborde de la mesa, el descenso no mide sino unos cincuenta metros, pero más allá del promontorio de Los Manzanos, donde se detienen los rieles, principian las dificultades de la bajada (48) . Facatativa fue plaza fuerte de los Muiscas, y algunas rocas de los alrededores tienen glifos aná­logos a los de Pandi. Antes de la construcción de la carretera y del ferrocarril, Facatativa no era sino un grupo de cabañas: hoy es un lugar rico y próspero, el arrabal avanzado de Bogotá en el camino del Mag­dalena (49) .
También en el futuro tendrá Bogotá otras vías que le den paso hacia el mundo exterior, puesto que no está separada del talud de los Llanos sino por un muro montañoso cuya altura en el paso del páramo de Choachí (3,170) apenas rebasa la suya propia en 535 metros. Esta brecha, situada a 8 kilómetros a vuelo de pájaro de la capital, no es de acceso difícil, y del otro lado principia el descenso rápido pero regu­lar hacia las llanuras del Orinoco (50) . Las terrazas y valles superiores, entre los 3,000 y 1,500 metros, cuen­tan allí con población casi tan densa como la de la vertiente opuesta, la cual ha fundado varias pobla­ciones Chipaque, Cáqueza, Ubaque, Choachí, Fóme­que, Quetame, se escalonan en los valles tributarios del Humadea (51), y más al Norte Junín, Gacheta, Ubalá y otras grandes aglomeraciones viven en la alta hoya del Upía (52). Después el número de los habitantes decrece á medida que se avanza hacia los Llanos, y los centros de colonización establecidos á la salida de las montañas, en el linde de la llanura, San Martín, Villavicencio, Medina, no son aún sino villo­nos. Las fiebres, y sobre todo la dificultad de los trasportes, puesto que la mayor parte de los artículos todavía van de Bogotá por caminos de montaña difíci­les y peligrosos, han impedido hasta hoy que los co­lonos utilicen en grande esas tierras maravillosa­mente fértiles (53). En cierto modo puede decirse que en esa zona ha habido notable decadencia en el presente­siglo. La población indígena que recorría esas llanuras era a lo menos tres veces mayor que a la fecha, y tribus enteras como los Achaguas; los Zeo­nas, han desaparecido (54) ; también los rebaños que pertenecían a las misiones superaban en mucho por su numero á los que hoy poseen los criadores colom­bianos; las ruinas de la antigua ciudad de San Juan de los Llanos, sobre el Ariari, no existen hoy (55) .

Sin embargo, se nota tendencia a romper con tal estado de cosas; la reciente decisión de los árbitros españoles, que da a Colombia toda la región de las llanuras hasta el Orinoco, obliga a la República a abrir nuevos caminos hacia esas regiones lejanas (56) ; hanse principiado a explotar las salinas de la vertien­te, en especial en Mambita; plantíos de cacao y café reemplazan a las selvas y matorrales, y sobre el Rumadea y cerca de su confluencia con el Upía se ha establecido (1857) el puertecito de Cabuyaro, a 260 kilómetros de Bogotá y hasta el cual pueden subir los vapores del Meta en la estación favorable, bien que de ordinario las raras embarcaciones que remontan el Meta se detienen mucho más abajo; antes el punto de detención era la isla de Orocué, 300 kilómetros :abajo de Cabuyaro. En 1889 la Aduana de Orocué fue trasladada, por un decreto, más abajo aún, a laconfluencia del Casanare, a fin de evitar el contrabando que se hacía por los diversos afluentes, Una. nueva población, San Rafael, debe alzarse en el sitio elegido para la nueva Aduana del "Meta." Ese año sólo llegaron al puerto fluvial 13 embarcaciones, de ellas 4 de vapor, y el movimiento total de los cambios ascendió a 117,000 pesos, ó sea algo más de 300,000 francos (57) .

El camino de Bogotá (58) hacia el alto Magdalena y el Ecuador tiene por primera etapa la ciudad de La Mesa, así llamada por una terraza de conglomerados de 1,281 metros de altura, que domina al Norte la profunda garganta por donde rueda cl Bogotá, abajo del Salto. Dicha población de la zona templada, ro­deada por cacaotales y cafetales (59) , es el principal centro intermedio entre la capital y los valles tórridos; fuera de Bogotá, sus mercados son los más animados de la provincia. En la base de su terraza y hacia el Sudoeste, el pueblo de Anapoima, que tiene cerca aguas sulfurosas, ocupa el árido asiento de un antiguo lago; al Oeste pasa por un desfiladero elrío Apulo, que nace en las alturas de Anolaima, pue­blo que ya pertenecía a los Panchos antes de la con­quista (60) . El ferrocarril que de Girardot debe ascen­der hasta la Sabana se detiene a 5 kilómetros de la ,confluencia del Apulo, y su próximo esfuerzo será ganar el promontorio de La Mesa por medio de una rampa de cremallera como la del Righi (61).
Tocaima, estación del ferrocarril, era uno de los poblados que atraía antes mayor número de huéspe­des, gracias a sus aguas termales sulfurosas, los cua­les escasean hoy a causa de epidemias de fiebre ama­rilla (62) . La fuente más célebre de los alrededores de Tocaima, Agua de Dios, nombre análogo al de las Divonnes francesas, se reserva a los leprosos, para quienes la provincia de Cundinamarca ha fundado una colonia agrícola y un lazareto, sostenido con un impuesto especial sobre las herencias. El pueblo de Agua de Dios, en donde viven también muchos em­pleados y colonos, en 1890 contaba 520 leprosos, cada uno de los cuales posee un predio de una hectárea, que cultivan, ora por sí mismos, ora por medio de

 

 

 

(1) Esto necesita aclaración: originarios no, descendientes de familias oriundas de esas mesas. En los cafetales de Venezuela trabaja crecido número de santandereanos, y en los de Santander, en especial en el valle del Lebrija, lo hacen muchos millares de boyacenses. Además, el santandereano es el primer industrial del país, y sus tejidos se consumen en toda la República-V y V.
(2)  En toda Colombia el cultivo de un terreno baldío da su posesión absoluta, llenando ciertos requisitos señalados por la ley.-V. V.
(3) Nombre que se emplea A la par con el de mulato, y dicho está, en esas dos zonas los blancos consideran superior el negro al indio-V. y V.
(4) La mezcla de razas es visible en todo el país.-V. y V.
(5) Útil es indicar que entre los colombianos una de las mayores di­ferencias se halla entre los habitantes de la tierra fría y los de la tierra caliente por las condiciones mismas de esos climas. Por lo demás, el 70.8 por 100 de los Colombianos vive en tierra caliente ó templada, y sólo el 29 20 por 100 en suelo frío ó paramoso, bien que la densidad en este sea muy superior a la que se ve en aquella. En tesis general, Colombia es esencialmente tropical.-V. y V.
(6) Esta es una equivocación!, puesto que grandes zonas del Tolima ofrecen positiva y creciente prosperidad y riqueza, en especial al Sur, centro y Noroeste-V. y V..
(7) En el alto valle existen tanto pueblos como caseríos, ubicados a altura mayor que San Agustín, hoy simple caserío; y entre ellos muchos de los pueblos de tierra-adentro (p. e. Vitoncó 2,442), y varios de los que están al pié de Hervé-San Félix (p. e. Marulanda 2.530)-V. y V.
(8)  En 5am Agustín existen, no sólo rostros, sino estatuas enteras, y modernos estudios hacen inaceptable la idea de que esas piedras mar­quen estaciones para los iniciados, no peregrinos, como supuso Codazzi. En toda la zona del macizo Colombia al Huila y en ambas vertientes existen notables ruinas indígenas, tanto de santuarios como de pobla­ciones. San Agustín debió ser una Roma o cosa semejante para el pueblo que en esas montañas vivía en la época Chibcha.-V. y V.
(9)  Para castigar a los destructores de la ciudad de La Plata, revés­ que obligó a los Andaquies (1564) a emigrar al Caquetá.-V. y V.
(10) A 1352, según mejores cálculos.
(11) Que fue un ocultadas por los indios, removiendo millones de metros cúbicos de tierra; la nueva ciudad no es sino pueblo que permanece estacionario-V. y V.
(12) La fabricación de esos sombreros y otros no está sin decadencia en el Tolima, merced al enorme consumo interior del país. En torno de Tima, célebre también por sus cavernas calcáreas, merecen mención Pital, Pitalito y el nato por sus cultivos. Antes de Neiva quedan Garzón y el Gigante, centros comerciales en medio de extensos y valiosísimos ca­caoatoles, ambos señoreados por el Huila. Al Sur, en el valle del Suaza, que sufrió mucho con una inundación en 1827, que destruyó 800,000 árboles de cacao, se halla la aldea de la Ceja, próxima al paso más bajo de la cordillera de Sumapaz.-V. y V.
(13) Neiva, población importante por el número de sus habitantes, (8,000) y centro de un inmenso municipio, no es hoy capital del Toli­ma; antes lo fueron Purificación y el Guamo y en la actualidad lo es Ibagué. En sus inmediaciones Yaguará, Campoalegre y Villavieja son cabeceras de municipios de alguna valía. Cerca al primero están el circo natural de Potrero-grande y las rocas de Cachinzo. Caguán fue ciudad considerable. El cerro Matambo, en la boca del Páez, da el mas bello panorama del Sur del Tolima.-V. y V.
(14) Según Crevaux y Lejame, Neiva esta a la cota de 556.-E. R. A 451, según Reiss y Stübel,-V, y V.
(15)  Y también de otros pastos, en especial de para; esto en el llano y la montaña.-V. y V.
(16) Las plantaciones principales de quina están encima del Cha­parral y de Mocos.-V. y V.
(17)  urificación y Natagaima aún recogen algún oro; la primera es importante centro comercial. El Guamo y El Espinal, ambas en plena llanura, entre valiosas campiñas, recogen, como Ricaurte, considera­ble cosecha de tabaco, y cuentan con bastante industria fabril.- V. y V.
(18)  Ortega hoy no es población importante. Chaparral, célebre por sus múltiples cavernas, ora calcáreas con estalactitas y estalagmitas ora cristalinas, todas abundantes en guapacoes, es centro de valiosos cafetales, quinales y crías, tiene alguna industria y le corresponde importante lugar en el Tolima.-V. y V.
(19)    Vergara y Velasco, obra citada.-E. R.
(20)  Según Vergara y Velasco, el nombre de Suma Paz, a pesar de su apariencia española, es de origen indio, por lo cual su ortografía ra­cional es Sumapaz.-E. R,  
(21)  Fredemann pasó por el valle del Rionegro (Fosca) á Pasca, y no llegó a Fusagasugá; su ruta no ha vuelto a ser recorrida por nadie después.-V. y V.
(22)   En la serranía Occidental de este circo, tan interesante por su ruinoso estado, se encuentran grutas funerarias de los Panches.-V. y V.  
(23)  Al Sur de Melgar, en el valle del Prado, mutable por un puente natural superior al de Icononzo (longitud, 300 metros) y por las rocas volcánicas de Corrales con extraños glifos, está Cunday, centro de plan­taciones de arroz como El Espinal.-V. y V.
(24) Chocontá, población importante de la Sabana, fabrica sillas de montar afamadas por su calidad.-V. y V.
(25)  En la época muisca, Guatavita fue gran ciudad, célebre por la habilidad de sus artífices para trabajar el oro, lo cual motivó la pérdida de su autonomía.-V. y V
(26)            roducción de sal en Nemocón en 1889, 6,165 toneladas por valor de $ 125,595, ó sea 320,000 francos.-E. R.-En 1889 Nemocón produjo 797 toneladas de sal de toda clase, y 7,635 toneladas de agua salada, el todo por un valor de $ 203,100, ó sea 507,750 francos, oro; arrees producía más esta salina, que hoy está poco menos que arruinada. Al SE. de Nemocón y Zipaquirá se halla Sesquilé, que también posee una salina que produce al silo cerca de 1,000 toneladas de sal, por valor de unos $ 62,000.-V. y V.
(27)  El Versalles no; tal nombre sólo expresa la importancia de Zi­paquirá para el tesoro del monarca.-V. y V.
(28) El autor ha sido mal informado; Zipaquirá sin la salina no da movimiento comercial importante; con ello, aún la dejan atrás diez poblaciones a lo menos.-v. y V
(29)            Redondeando cifras, la mina de Zipaquirá encierra 500 millo­nes de metros cúbicos, con peso de 1 1/8 billón de kilogramos.-V y V.
(30)  roducción de sal en Zipaquirá en 1888: 20,542 toneladas, por valor de $ 776,549, ó sean 2.000,000 de francos-E, R.-En 1889 se vendieron 11,000 toneladas de sal, por valor de $ 812,080, ó sean 2.032,000 francos, oro, consumidos por una población de 1.200,000 habitantes. En algún año (1882) se han vendido 13,000 toneladas; en 1888
(31) En esto hay exageración, pues de ese mal no solo no tiene la culpa dicha sal, sino que lo combate.-V. y V.
(32)  A 2,000 debe reducirse el número de esas casas, pues se olvida de ordinario la especie de d, signo del millar que entonces se ante­ponía A los 000 normales, comprobado esto cola lo pequeño del área que en torno de Funza no se inunda en los fuertes inviernos, y porque 160 soldados no pueden guardar contra el incendio 20,000 casas de paja.- V. y V.
(33)         El ferrocarril no pasa por Funza sino por cuatro-esquinas o Mosquera, hoy población en pleno progreso.-V. y V.
(34) De una cresta en la mesa oriental, debiera decir.-V. y V.
(35) Los españoles no llamaron a Teusaquillo "ciudad de los Alcá­zares"; el nombre en referencia es "valle de los Alcázares," impuesto a toda la Sabana por la forma de las casas de la gente principal.- V. y V.
(36) Empero, el Cabildo no se instaló hasta el 29 de Abril de 1539, y la Cancillería real hasta 1540.-V. y V.
(37) Originalidad que no compensa por ciento la imposibilidad en que se halla de dar impulso, no ya al país, pero ni aun a la mesa orien­tal-V. y V..
(38) En la llanura predomina como árbol común el eucaliptos; cre­ce también y en abundancia varios otros, además del sauce y el manzano; las faldas de Monserrate (3,188 metros) y Guadalupe (3,347 metros), escarpadas en demasía, están hoy desnudas. Estos cerros hacen parte de la Cordillera que en esta zona no es sino una mesa. La ciudad está a 2,648 metros, pero el extremo oriental sube 50 metros y el occidental baja 30 de esa cifra, que corresponde al atrio de la catedral. V. y V.
(39) Esos riachuelos sólo dan a la ciudad 1,200 litros por segundo, pero en la llanura, cuando ya van unidos, apenas ruedan 1/3 de metro cúbico de agua por segundo, aun sin aplicación al regadío de los potre­ros a pesar de su calidad.-V. y V.
(40)            La Universidad existe desde 1826.-V. y V.
(41) Y bastantes manuscritos de importantes, a lo cual debe agre­garse el archivo de la Colonia. También existe un museo que contiene algunos objetos históricos de valía.-V. y V.
(42)  Chapinero está unido a la ciudad por ferrocarril, tranvía y carretera. El primer censo de Bogotá levantado en 1673 dio 3.000 ve­cinos, de suerte que ya era la tercera ciudad de la América latina; en 1780 contaba 8,000 habitantes ; en 1860 subió a 40,000, en 1.880 a 100,000 y en la actualidad llegan a 135,000 en el municipio, incluyendo la población flotante; en el casco de la ciudad viven 85,000, en los arrabales 35,000, en Chapinero 5,000 y en los demás campos 10,000. Cuenta Bogotá 3,000 casas, en lo general de teja, y de éstas 400 de dos y más pisos; el área de la porción regularmente edificada sube a 3 kilómetros cuadrados, midiendo 2,800 metros la principal calle, de N. A S y 1,700 la similar de E. A O. Los arrabales, compuestos de centenares de chozas de ordinario pajizas, carecen de todo, en reglo y en ellos hay por­ciones que no difieren de los mas inmundos de cualquier capital extran­jera. En Bogotá millares de individuos viven en 3,000 tiendas, o sea en cuartos que no tienen otro servicio excusado que la calle, de donde el crecido número de muladares; la red de alcantarillas, el acueducto y el firme de las calles dejan mucho que desear. En cada casa no vive de ordinario sino una familia, y en la fecha se cuentan por decenas las habitaciones dig­nas de una capital. Posee además Bogotá varios bancos é imprentas que sólo editan 18 periódicos, una veintena de talleres que usan máquina de vapor, diversas corporaciones científicas, gran número de Colegios y escuelas con 10.000 educandos, 30 iglesias, varios parques, 2 teatros, uno de ellos de primer orden, centenares de almacenes, alumbrado por gas y luz eléctrico, y ofrece al extranjero cuantas comodidades son apetecibles
 
(43) Ese camino no existía en la época india; fue abierto en 1550 por Alcocer y Olaya.-V. y V.
(44) El trazo de esta vía no termina con la boca del Río negro ; en la sic la quebrada Cambras, cruza al Oeste, transmonta la cordillera de Honda y concluye en la Perrera, poco abajo de la florada.-V. y V.
(45) Notable obra de ingeniería por la habilidad con que cruza una tras otra media docena de serranías que allí accidentan el suelo.- V. y V.
(46) T. H. Wheeler, Foreing Office, Diplomatic an consular- Reports; número 804.-E. R.-Y esas cifras aún son inferiores a la realidad, si se cuentan en papel. El trasporte por Cambao es algo más barato. Antes los grandes fardos se subían á hombro de peones, los cuales perecían por decenas en ese tráfico.-V. y V.
(47)   Este ferrocarril construido bajará al Magdalena por la hoya del Carare.-V. y V.
(48)    De Facatativa a Bogotá no puede decirse hay ascenso, puesto que las dos poblaciones ocupan una misma mesa. Los Manzanos no son promontorio, sino el remate O. de la llanura de Facatativa, de suerte que allí principia un ascenso de unos 160 metros antes de comenzar la ba­jada; el ferrocarril de Bogotá a Facatativa (Ferrocarril de la Sabana) mide 80 kilómetros y no ha rebasado aun este último punto.-V. y V.
(49)    Movimiento del ferrocarril de Facatativa: 298,927 pasajeros en 1891.-E. R.-Y 294,000 cargas (30,000 toneladas); pero el tráfico de pasajeros es aún reducido, puesto que todavía no representa dos veces la población de los poblados que cruza. Facatativa siempre ha sido uno de los grandes mercados de la Sabana.-V. y V.
(50) Aquí hay una confusión, puesto que el indicado descenso apenas lleva al fondo de la gran cuenca de Cáqueza, a 1 kilómetro de altura, más allá de la cual, ó se franquea la última y áspera cordillera de Chingasa, o se sigue el formidable cañón del Río negro, cruzándose luego otra serranía terciaria antes de alcanzar el Llano V. y V.
(51)    La cuenca de Cáqueza presenta admirable aspecto por sus violentos contrastes y la magnitud de sus ruinas: en ninguna parte del país como allí se ven tan revueltas y rotas las estratas ni tan perfectas lar huellas del periodo glaciar ; pero el pueblo que mora en ese suelo, esencialmente laborioso, hasta dc la pella desnuda saca provecho para sus grandes plantaciones de fique. Esta cuenca, llamada despensa de Bogotá (de la capital a Chipaque se va en dos horas), es notable por la subdivisión de la propiedad y el hábil empleo del riego que en otras partes en poco menos que desconocido. El contraste entre estos valles orientales y los occidentales llega hasta el extremo-V. y V.
(52)   La cuenca de Gacheta es muy similar a la anterior y en la ac­tualidad cultiva café y caña en grande escala-V. y V..
(53)    Esto necesita aclaración: Villavicencio es hoy, después del in­cendio que lo arrasó, un poblado importante, con bastante comercio y grandes almacenes surtidos por la vía del Meta; sólo dista una jornada del puerto de la Cruz, por suelo que utilizan ya las carretas. San Mar­tín tampoco decae, y en la vía de él a Colombia se ha fundado la pobla­ción de Uribe. En verdad á esta zona, menos fértil de lo que se dice, lo único qué falta son brazos, bien que ya este iniciada la inmigración de los montañeses vecinos que buscan mejor jornal-V. y V.
(54)   Vergara y Vergara, Historia de la literatura en Nueva Grana­da.-E. R.-Los Achaguas del Llano aún existen.-V. y V.
(55)   La población indígena de San Martín torna a crecer lo mismo que los rebaños, y en el Ariari tiene algún tráfico el puerto de la Mi­sión; hoy la navegación del Guaviare no es una hazaña.-V. y V.
(56)   A la fecha, de Casanare se ha formado una intendencia y el Gobierno hace esfuerzos considerables por el progreso de esta zona.- V. y V
(57)  Es Orocué una población de algún caserío en tierna firme, y en su puerto, en 1891, el movimiento de importación-exportación, subió a $ 130,000 (320,000 francos oro). En San Rafael aun no hay pobla­ción, pero las misiones han logrado establecer otros caseríos.-V. y V.
(58) En la Sabana, que cuenta 31 poblaciones y 320,000 habitantes bien merecen mención Chia y Soacha, por sus ricas sementeras, y Subachoque por su gran Ferrería de la Pradera, que fabrica rieles y es el primer establecimiento del país en su clase.-V. y V.
(59)   La riqueza de esta zona proviene, ante todo, del cultivo de la calla de azúcar; el cacao no puede cosecharse en ella y el que se negocia en su mercado, en lo general, proviene de Neiva-Garzón. El movimiento comercial de La Mesa alcanza á 3 millones de pesos al año,- V. y V
(60) Anolaima esta en las mismas condiciones que La Mesa, pues ambas ocupan los restos del antiguo escalón destrozado por las erosio­nes en fragmentos análogos A los dedos de la mano; la zona que guarda las cabeceras del Tobia y el Apulo es una de las más ricas, pintorescas y productivas de Cundinamarca.-V. y V.
(61) El ferrocarril de Girardot alcanza hace algún tiempo la con­fluencia del Apulo (Juntes), pero su estado actual no es satisfactorio ni su tráfico considerable, pues no llega a 100,000 cargas por alo. Ade­más, la continuación de la vía es asunto serio; se han presentado diver­sos proyectos y ninguno de los aceptables pasa por La Mesa.-V. y V.
(62)    Tocaima fue enantes población importante, y los depósitos aurí­feros de su territorio la dieron días de verdadera holganza; como sitio para mudar clima la reemplaza hoy Anapoima.-V. y V..

anterior | índice | siguiente