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INDICE
Introducción.
CAPITULO I
Descubrimiento y Exploración
CAPITULO II
Montañas
CAPITULO III
Sierra Negra Bobalí Ocaña
CAPITULO IV
Nevado del Tolima Huila Guanacas El Puracé
CAPITULO V
Montañas de María Torrá Tatamá Farallones de Cali Baudó Serranías de Panamá EI Picacho Chiriquí
CAPITULO VI
Los Llanos Montes del Caquetá Volcanes de lodo Volcanes de Turbaco
CAPITULO VII
Los ríos El Magdalena El Cauca El Patía El Sumapaz El Bogotá El Salto de Tequendama El Sogamoso El Saravita Laguna de Fúquene
CAPITULO VIII
El Cauca El Nechí El San Jorge Río Viejo Boca de Ceniza Desembocadura del Magdalena El Sinú El Atrato Río Sucio El San Juan El Truandó El Napipí
CAPITULO IX
El Orinoco El Guaviare El Atabapo El Rionegro Maipures El Casanare El Meta El Chagres El Bayano El Tuira
CAPITULO X
Golfo de San Blas Laguna de Chiriquí Mareas Golfo de San Miguel El Mícay El Izcuande El Patía El Patía EL Telembí El Tequendama Laguna de Guatavita La Cocha ó Gran Lago Se los Mocoas El clima
CAPITULO XI
Lluvias y enfermedades Flora y fauna Palmeras y helechos Bambuseas y bejarias Quina y guaco El Curare Orquídeas Mamíferos Aves Saurios Peces
CAPITULO XII
Etnografía Los Guaymies Costumbres Los Cunas o Cuna Catíos, Nutabes y Tahamies Los Pijaos Los Yareguies Los Arhuacos Los Motilones Los Arhuacos Los Goajiros Raza y lengua
CAPITULO XIII
Los Goajiros Ritos y ceremonias Los Tunebos Los Otomacos Misiones Los Salivas Tribus salvajes Záparos Tribus salvajes Migraciones Maipures y Caribes Tipos actuales Pastusos Antioqueños
CAPITULO XIV
Panameños Poblaciones San Agustín Neiva, Purificación, El Guamo Ortega, El Chaparral, El Espinal y Girardot Fusagasugá, Nemocón, Zipaquirá Funza Bogotá Caminos y ferrocarriles Fómeque, Cáqueza y Los Llanos Villavicencio y San Martín
CAPITULO XV
Girardot IbaguéAmbalema Lérida Honda Mariquita Villeta Guaduas Pacho Nare Río negro Mariquita Puerto BérrioFerrocarril de Antioquia Valle del Opón Puerto Wilches Tunja Boyacá, Guateque, Pesca, Paipa, Duitama Sogamoso Soatá Ch
CAPITULO XVI
Málaga Piedecuesta Sube Los Santos Ubate Chiquinquirá Caldas Saboya Villa de Leiva Moniquirá- Puente Nacional Vélez Socorro Charcalá San Gil Barichara Zapatoca Girón Bucaramanga Los Llanos Concepción Pamplona Chinacot
CAPITULO XVII
Palmira, Buga, Tulúa, Roldanillo - Cartago Anserma Pereira-- Manizales Marmato Supía- Riosucio Pácora - Arma Aguadas Sonsón Abejorral Santa Bárbara Sopetrán San Jerónimo Evéjico Medellín Medellín Envigado -Itagüí Santa R
CAPITULO XVIII
Sabanilla, Salgar Puerto Colombia y Santa Marta Dibulla Riohacha Portete Bahía Honda Soldado Valledupar y San Juan de César Codazzi Chiriguana Cartagena Burú Bocagrande Islas de San Andrés y Providencia El Chocó - Quibdo U
CAPITULO IXX
Nóvita Buenaventura Micay Izcuandé Gorgona - Almaguer El Patia Castigo Tuquerres Pasto Pasto Barbacoas Tumaco Ipiales Cabo Mangles Caquetá Boca del Toro David, Pedregal. Cañofístola, Alanje, Bugabita Los SantosSantiag
CAPITULO XX
Chagres Matachín Manazanillo Colón Istmo y canal de Panamá San Blas Chepo Putricanti - Puerto escocés - Santa Maria - Cana El Darien Yavisa Pinogana san Miguel
CAPITULO XXI
Proyectos de canales San Pablo Enfermedades Terrenos baldíos Frutos y alimentos Agricultura Agricultura y Ganadería Animales y Ganadería
CAPITULO XXII
Minas e Industria Comercio exterior Aduanas y movimiento mercantil Vías de comunicaciones Vapores y Ferrocarriles Correos Instrucción pública - Prensa Criminalidad - Organización política
APENDICE
Apéndice
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Etnografía - Los Guaymies - Costumbres - Los Cunas o Cuna -
Catíos, Nutabes y Tahamies - Los Pijaos - Los Yareguies - Los
Arhuacos - Los Motilones - Los Arhuacos - Los Goajiros - Raza y
lengua
grande y rostro aplanado, caminador y carguero infatigable, se
asemeja al otomí de México
(1)
; y como el quiche y el cackchiquel de
Guatemala, tiene su totem o animal tutelar, en especial, según
Pinart, una especie de lorito. Cuando se hace adoleseente se le
somete á rudas pruebas junto con sus camaradas, y pasa en el
bosque, lejos de sus padres, un periodo de noviciado; ancianos con
el cuerpo pintarrajeado, una máseara en el rostro y una corona de
hojas en la cabeza, le enseñan las tradiciones, los cánticos
compuestos en el dialecto misterioso y sagrado; después, cando
está bastante endurecido, de suerte que puede sufrir sin quejarse,
le admiten en el número de los hombres y le dan un nombre
definitivo. Por lo que hace á las jóvenes, limitarse á celebrar su
pubertad casándolas ó más bien vendiéndolas inmediatamente. La
fiesta principal, llamada balzeria por los españoles, se verifica
de ordinario al principiar el verano, el día indicado por los nudos
que han hecho en sendos bejucos enviados á las familias. Después de
un baño general, las mujeres emplean algunas horas en pintar el
cuerpo de los hombres de rojo ó azul y en adornar sus caras con
arabeseos y figuras extravagantes, análogas á las de sus antiguas
vasijas, tras lo cual visten el histórico traje: la pampanilla de
corteza y la piel de un animal. Entonces principia la orgía, ú que
sigue la danza de los hombres y el juego de la balza trozo de
madera liviana que los bailarines se arrojan sucesivamente tratando
de derribarse, no siendo pocos los que resultan heridos de
gravedad. La religión del guaymi es la del terror: todo ruido le
espanta, pues según sus creencias, es producido por un espíritu
malévolo, que ora se hace conjurar por el hechicero, ora se con
gracia con ofrendas. Cuando se cree segura la muerte de un enfermo
los deudos le llevan al bosque y allí le abandonan, sin dejarle
otra cosa que algunos plátanos (bananas) y una calabaza con agua.
Después de la muerte. se extiende el cadáver sobre un tinglado de
madera, y un año después se recogen los restos, se limpian los
huesos y con ellos se forma un atado, que se entierra en el
cementerio de la familia
(2)
.
Según Pinart; el historiador de los Guaymíes, aún existen cosa
de 4,000; pero en 1883 una de las tribus, la Mudi, apenas contaba
300 individuos. En la vertiente meridional de la serranía otra
tribu distinta, que tiene su lengua especial, los Doraces, está
reducida á 1,300 ó 1,400 personas que sean de sangre pura y que
usen el antiguo dialecto. Cuanto á los indios Seguas, voz que en
lengua terraba significaba "extranjero" fueron también llamados
Mexicanos ó Chichimecos por los españoles. Eran Nahuas más ó
menos bárbaros, hallados por Vásquez de Coronado en un valle
tributario de la laguna de Chiriquí, y con los cuales no pudo
entenderse sino con el auxilio de un intérprete mexicano. Eloy no
se sabe con certeza cuál es la zona en que ellos vivían: diversos
informes indujeren á Pinart á darles por antiguo asiento el valle
del Rovalo, que desagua en la parte occidental de la bahía,
atribuyendo á sus artistas la obra de las más bellas vasijas y de
los objetos de oro cincelados con más primor que se han
deseubierto en la comarca
(3)
. En fin, al Este de la cordillera de
Chiriquí, hasta el istmo de San Blas, todos los pueblos indígenas
han desaparecido, sea por el cuchillo, sea por fusión con los
habitantes mestizos de lengua española
(4)
, no volviéndose á encontrar tribus de
indígenas sino en la parte oriental de la provincia., en la Costa
del golfo y en las islas de San Blas, en las hoyas. del Bayano, del
Tuira y del Atrato. Empero, estos indios tampoco se han mantenido
en cuerpo de nación que conserve, junto con su independencia, sus
tradiciones históricas y la memoria de sus antepasados; no
recuerdan ya la soberanía de los antiguos Paparos ó Darienes, cuyo
nombre se trasmitió á la parte oriental del istmo americano, y que
probablemente pertenecían á la misma raza que los Quera ó Cuevas
de que hablan Oviedo y Valdés y los otros eseritores españoles de
los primeros tiempos de la conquista
(5)
.
Con excepción de los Chocoes, que viven en los macizos del Sur y
se relacionan con los indígenas colombianos, los varios pueblos
indios del Darién, a pesar de la diversidad de dialectos,
pertenecen á una sola y misma nación
(6)
, la de los Cunas ó Cuna-cuna, llamados
también Ti ó "gentes de los ríos" porque sus cabañas aisladas y sus
pueblos se alzan siempre á orillas de las aguas; por esto mismo en
la hoya del
Atrato los indios Chocoes se designan con el nombre de Do,
palabra que en su lengua tiene precisamente igual significación
(7)
. Los Cunas, al
igual de otras naciones, se llaman Tule, es decir, "los hombres
por excelencia. Se les cree de raza caribe, y los más altivos de
entre ellos, los que han mantenido con más energía su independencia
- hacia las fuentes del Chucunaque y el Cañaza, afluente del
Bayano,-se consideran por algunos como inmigrantes goajiros
venidos de la península que media entre Colombia y Venezuela;
pero esta asimilación gratuita entre dos tribus distantes una de
otra ¿no provendrá tan sólo de que los Cunas del Chucumaque han
sabido, como los indios de la Goajira, permanecer libres y
conquistar el respeto de sus enemigos?
En general, los Cunas son pequeños, macizos, con gran tendencia
á la obesidad; asemejase mucho á los Guaymíes, salvo en que de
ordinario muestran piel más atezada. Entre ellos los albinos no son
raros y algunos hombres de piel blanca y cabello ¡ojo dan
'testimonio del paso frecuente y la larga permanencia de los
piratas en el país de los Cunas. El cabello es comúnmente muy
negro, abundante y recio entre esos indios, y por decirlo así,
jamás cae, ni en la vejez, y pocas veces encanece; fáltales la
barba, y los ojos se presentan ligeramente embridados. En otra
época se pintaban, pero á la fecha se limitan á untarse el cuerpo
con el jugo negruzco de la jagua (garripa americana), que les
conserva fresea la piel; en las. grandes fiestas se pintan en el
rostro líneas rojas por medio del achiote (bixa orellana)
(8)
. Su lenguaje puede
decirse es una cantinela: á cada frase sucede una pausa, que los
interlocutores aprovechan para aprobar lo dicho. Entre los Cunas el
sistema de numeración es vigesimal, como entre los Aztecas,
pudiendo mirarse tal hecho como indicio de que la civilización
nahua penetró antes hasta la región terminal de los istmos.
Los usos y costumbres de los Cunas difieren poco de los vistos
entre los Guaymíes, y hasta los que no se hallan en contacto
inmediato con los "españoles" se hispanifican; todos toman parte en
el comercio como exportadores ó mercaderes de cacao silvestre,
cocos, caucho, ragua, y ese tráfico lleva más y más los objetos
extranjeros á su comarca. Traje, armas, instrumentos, todo cambia
poco á. poco. El Obispo Thiel, que visitó esos indios algunos años
después de Viguier, Wyse y A. Reclus, bautizando entonces la mayor
parte de ellos
(9)
,
no encontró ya los indígenas descritos por Wagner
(10)
y los exploradores franceses.
Cada grupo de casas tenía un cacique ó capitán.
(11)
y su lelé, á la vez
sacerdote, médico y mago. El tercer personaje de la comunidad era
el carnotaro, músico oficial, coreógrafo y maestro de ceremonias;
cuanto al urunia, es el velador, á la vez agente de policía y
guarda rural. La mujer da á luz en una cabaña aislada, bajo la
vigilancia de una vieja, la que después de bañar á la madre y al
hijo en el río, los conduce á donde el lelé, á fin de que sean
fumigados por éste con tabaco y así combata la mala suerte. Lo
mismo que entre los Guaymíes, la pubertad de una niña en motivo de
una fiesta en que por primera vez recibe un nombre público, pues
antes no lo tiene sino secreto, y desde el año siguiente tiene el
derecho de casarse con el hombre que sea de su agrado. Yo es raro
entre los Cunas que el hermano se despose con la hermana; según
Armand Reclus, éstas serían las uniones mas frecuentes. El esposo
adquiere derechos sobre todas las mujeres con las cuales lo
emparienta el matrimonio
(12)
. Sin embargo, las costumbres son muy
severas: el hijo reputado ilegítimo se entierra vivo ó se arroja al
río, y el extranjero que presenciase el parto de una mujer sería
castigado con la muerte. La costumbre de la "pollazón " prevalece
en todas las tribus de esta raza
(13)
; también los blancos y los negros del
litoral neogranadino participan más ó menos de la superstición que
mueve al marido á creerse solidario de los dolores de parto de lii,
esposa; á la enfermedad de ésta, al madrejón, corresponde el
padrejón del esposo. Cuando un cuna muere, se coloca en su cabaña
un pico de tucán, sin duda para que este pájaro acompañe al difunto
al otro mundo, y se ponen á la vez en la tumba provisiones para el
viaje. En algunas tribus los muertos se colocan en una hamaca y se
cree que vagan hambrientos en el país de las sombras en tanto que
las cuerdas de aquélla no se han roto naturalmente
(14)
.
La nación de los Chocoes, dividida en tribus numerosas, Baudó,
Citará, Noánama, Tadó, ocupa toda la parte occidental de Colombia
en los valles del Atrato y el San Juan, y más al Sur hasta el
Ecuador
(15)
;
también señorea los contrafuertes septentrionales de la cordillera
del lado del Atlántico, la base de las mesas de Antioquia, y aun
pequeños grupos de ella la representan en el istmo de la América
Central
(16)
. Las
diversas tribus de los Catios, entre el Atrato y el Cauca,
pertenecían á esta rama étnica; entre los pueblos salvajes de
Colombia son quizás estos los que presentan estado social menos
avanzado, y aun se dice que en los pantanos del bajo Atrato esos
indios viven en el ramaje de los árboles como los antiguos
Guaraunos
(17)
.
Antes andaban enteramente desnudos ó apenas con una angosta
pampanilla de corteza, y se comían sus prisioneros después de
engordarlos
(18)
.
A la fecha, reducidos á algunos miserables restos, huyen ante los
españoles, bien que su lenguaje se mezcle día por día con voces
castellanas, no estando quizás lejana la época en que, lo mismo que
los quichuas de Popayán y los Muiscas de Cundinamarca, hablen el
idioma de sus conquistadores. Todos los idiomas chocoes muestran
grande analogía.
Los Nutabés y los Tahamíes de Antioquia, de los que los primeros
ocupaban el territorio comprendido entre el Cauca y el Porce, y
los segundos la región montañosa de entre el Porce y el Magdalena,
se asemejaban á los Muiscas por sus costumbres y estado social;
ejercían también una agricultura rudimentaria, fabricaban vasijas
de barro tejían y teñían telas de algodón y trabajaban el oro
modelando figurillas de hombres y animales. Aun cuando estos indios
no hayan dejado en la historia la fama que los Muiscas, como pueblo
civilizado, parece que sus conocimientos no eran inferiores á los
de sus vecinos de ultra-Magdalena
(19)
; el olvido en que se les dejó proviene
sin duda de que no obedecían á reyes poderosos ni constituían una
nación guerrera
(20)
. Los mismos españoles, súbditos de un
emperador que aspiraba al imperio del mundo, no medían la
civilización de los pueblos sino por la extensión de los dominios
que poseían los jefes y por las riquezas que éstos guardaban en su
tesoro. Empero, como las regiones de Antioquia eran más ricas que
Cundinamarca en yacimientos anrífcros, las tumbas de los Nutabés y
de los Tahamíes han dado á los buscadores cantidades de oro más
considerables que las de los Muiscas; bien que se hallen mas
dispersas y no se agrupen en torno de santuarios frecuentados por
un cien mil de peregrinos provistos de su ofrenda. Los guaqueros de
Antioquia, los "excavadores de guacas, son muy hábiles en adivinar
entre todas las desigualdades del suelo las que encierran restos y
joyas. En 1833 de una sola guaca se extrajeron joyas por valor de
90,000 francos
(21)
, ó sean $ 18,000 en oro. los valles
pantanosos que al Este de Antioquia se inclinan hacia el Magdalena
están habitados por algunos restos de los Pantagoros, antes muy
temidos por los colonos españoles. Entre las diversas tribus. que
recorrían las selvas bravías de esta vertiente de la cordillera
central, la más bárbara era la de los Pijaos ó Páez (Páeces)
(22)
, quienes
escogían víctimas inocentes para ofrecerlas á sus divinidades. El
enemigo muerto era víctima indiferente para los dioses, en tanto
que la mujer, el niño, el extranjero inofensivo, los seres puros,
constituían verdadero sacrificio y por lo mismo acogían los bien
los genios ávidos de sangre. Sin embargo, la benevolencia divina no
se adquiría sino para un cierto número de lunas, pasadas las
cuales ó se cometía nuevo asesinato ó la tribu vivía sin dios
(23)
.
Menos ricos en oro que los Muiscas y los Tahamíes, los
civilizados Guanes, que poblaban las tierras.
altas recortadas por las profundas gargantas del bajo Sogamoso,
ciertamente no les eran inferiores en civilización y aun parece
que les aventajaban por sus cualidades morales de valor,
resistencia y honradez
(24)
; con los Citareros, los Agataes y los
Luches, que tenían la singular costumbre de criar como mujer cada
quinto hijo nacido en toda pareja familial
(25)
, los Guanes fueron los
antepasados de los Socorranos y los Pamploneses actuales, pero
dejando á la vez algunos descendientes que han vuelto al estado
salvaje
(26)
.
Indios aún no sometidos viven en el valle del Carare, protegidos
contra los blancos por la insalubridad del profundo valle y por el
espesor de la selva; entre las altas tierras de Antioquia y las del
Socorro se prolonga, de Sur á Norte, una zona de más de 100
kilómetros de anchura, en donde no hay colonos de origen europeo,
salvo en raras escalas ribereñas del Magdalena. Estos indios del
Carare, que descienden de los antiguos Guanes
(27)
, lo mismo que los mestizos de
las mesas vecinas, son conocidos con diversos nombres: cítanse
entre ellos los Aripíes, nietos de los Muzos y que aún reivindican
su independencia, bien que sean los aliados respetuosos de los
colombianos; si no convienen en ir á trabajar como mercenarios en
las plantaciones ó en las minas, á lo menos consienten en construir
con troncos y lianas los puentes suspendidos que franquean el alto
Carare ó Minero
(28)
. Mas abajo, en el mismo valle, viven
los Yareguies, enemigos de los blancos, cuyo contacto evitan
cuidadosamente. Otra tribu, la de los Arnacos, lleva el mismo
nombre que los indios de la Sierra Nevada de Santa Marta; pero
esta homonimia de seguro no implica identidad de origen, ya que los
españoles llamaron Aravak, Aruacos, á tribus muy diversas entre sí.
Según Camacho Roldán, los indígenas del Carare que viven
completamente alejados de las gentes de lengua española no pasan
de un millar
(29)
.
Al norte de las mesas los blancos han abandonado los valles de
la cordillera oriental á varias tribus poco conocidas y por lo
tanto más temidas; sin embargo, algunos viajeros han visitado sus
madrigueras, en las cuales han sido bien acogidos
(30)
. Aunque sin pruebas, acúsase
de antropofagia á los Chimilas de la Sierra de Perijaá. En la misma
cadena sus vecinos, los Tupes, comprimen el cráneo de los niños.
Cuanto á la región montañosa de la frontera situada al Este del río
César, está ocupada por los Motilones, que pertenecen á la raza
caribe, y apenas son poco mas de 3,000. En época anterior se les
había reservado expresamente un territorio especial entre el curso
navegable del César y la cresta de la Sierra, en el cual se
incluían tres pueblos, de los que él uno tenía el rango de capital
(31)
; pero, a lo
que parece, no se supo hacer simpática la colonización, porque a
menudo ocurrieron conflictos sangrientos entre los Motilones y los
mestizos españoles; organizáronse cacerías de hombres para reclutar
colonos, y los Motilones recalcitrantes se vengaron bloqueando las
Poblaciones de la llanura: nadie pudo salir sin riesgo de la vida,
y para ir a cortar leña ó á coger agua los habitantes se vieron en
la necesidad de hacerlo en partidas
(32)
. El peligro del viaje hizo abandonar un
boquerón que atraviesa la montaña entre San Juan do César, en el
valle colombiano de hipar, y Perijaá, en el distrito venezolano de
Maracaibo.
Respecto a los indígenas que pueblan algunas aldeas de la
Sierra Nevada de Santa Marta, los Arhuacos (Aruacos, Aurohuacos)
hace largo tiempo que viven en paz con sus vecinos de lengua
española, y ya principió su mesticismo. La mayor parte comprende el
idioma de los conquistadores, y los niños hasta lo hablan y lo
escriben
(33)
; sin
embargo, las lenguas nativas se conservan: el cöggaba en la
vertiente septentrional de la Sierra, el bintucua hacia la
extremidad meridional del macizo, el guamaca al Este y al Sudeste.
¿Cuál es el origen de estos Arhuacos, cuyo nombre coincide con el
de una gran familia de tribus indígenas en las Guayanas, Venezuela
y el Brasil?
¿Pertenecen á la misma raza y descienden de fugitivos arrojados
de las llanuras por los invasores españoles, como lo piensa
Simnons? ¿Son refugiados de otra procedencia que recibieron el
nombre genérico de Arhuacos aplicado al acaso por los
conquistadores, como tantos otros apelativos indígenas? Lo cierto
es que los tales indios no se designan á sí mismos con ese nombre,
y aun lo rechazan como injurioso. Se llaman Cóggaba, es decir,
"hombres"
(34)
.
Por poco numerosos que sean, tres mil apenas, se figuran que antes
representaron la humanidad por excelencia, al igual de los demás
pueblos según Sievers, quizá son parientes de los Muiscas
(35),
otra nación que
también se gloriaba de formar el conjunto de los "hombres.» Los
Arhuacos no guardan tradiciones relativas á su llegada al país; se
dicen originarios del suelo y muestran unas rocas de donde creen
haber salido; todos sus relatos míticos están relacionados con las
montañas circunvecinas. Venidos de otro punto, trasportaron sus
leyendas aplicándolas á distintos sitios, puesto que no es posible
considerarles como descendientes de los Taironas que venció
Fernández de Lugo, y aún recuerdan ser pueblo de magos, hábiles en
modelar el oro con los dedos. Los Arhuacos no heredaron esa
civilización, toda vez que no saben forjar los metales, pero ni aun
conservar los caminos embaldosados que existían aquí y allá en
las.. montañas
(36)
; á lo menos son hábiles constructores
de puentes: en pocos días tienden de ribazo á ribazo un emplanchado
oscilante, sostenido por estacones y lianas entrelazadas. Los
Arhuacos, diferentes de los Taironas en civilización, se distinguen
aún más de ellos por su carácter; muy tímidos, no se enfrentan con
un blanco, le huyen, y no se miden con él sino en palabras y bajo
la influencia de la chicha.
Aunque oficialmente convertidos al catolicismo, los Arhuacos no
se toman la pena de ocultar sus supersticiones paganas; después
del bautismo cristiano los padres llevan el niño al río para
lavarle en agua pura; el matrimonio de una pareja santificado por
un sacerdote no les basta: lo complementan con una ceremonia de
los antiguos ritos: las danzas, una de las. cuales lleva el
singular nombre de "subir al cielo," acompañadas con gritos y
silbidos que imitan voces de animales. Tienen sacerdotes, los
mancas, quienes dirigen sus preces á los astros y á las montañas y
saben cambiar el destino por medio de palabras mágicas también
curan las enfermedades, y el pueblo cree que igualmente pueden
producirlas introduciendo en el cuerpo arañas, escorpiones,
lagartos; atribúyeseles además la ciencia de los tesoros, y todos
dicen que de ellos estriba el que no se hayan descubierto aún por
los colombianos los montones de oro y piedras preciosas escondidos
por los Taironas en la montaña. A la vez se les honra y se les
teme, y sobre sus sepulturas se colocan pedruzcos de granito
análogos á los "dolmes" bretones. Los Arhuacos celebran sus
fiestas en lugares sagrados, cuyo acceso impiden á los curiosos, á
los traficantes blancos y negros. Uno de sus usos ha adquirido
fuerza religiosa: el esposo nunca vive en la misma cabaña que su
esposa y sus hijos: cada grupo de familia tiene dos habitaciones
distintas, y cuando el hombre apetece comer, va á sentarse ante una
piedra colocada en medio de los dos tugurios, y á ese punto le
lleva la mujer los alimentos, llueva ó haga sol. Los Arhuacos
cultivan el suelo: en torno de cada choza, que de lejos con su
pajizo y cónico techo semeja estupenda colmena, las mujeres
siembran cebollas, arracachas, papas, y no lejos queda un cercado
con bananos, caña de azúcar y algunas otras plantas alimenticias.
También poseen ganados, pero no se toman el trabajo dé llevarlos á
pastorear, por lo cual los animales se alzan y retornan bravíos,
salvo que los cazadores colombianos domiciliados temporalmente en
el país acaben por apropiárselos. Los productos de la industria
local, debidos á las mujeres arhuacas, como sacos (costules),
cuerdas (lazos) de fibra de maguey, pertenecen de antemano á los
traficantes, quienes, según su tradicional costumbre, se adueñan
del futuro trabajo de los obreros sosteniendo con créditos
hábilmente calculados una deuda que no se cancela jamás.
Consuélanse los Arhuacos de esa esclavitud mascando las bojas de
la coca (hayo), mezcladas con cal quemada, con la cual se frota el
interior del poporo ó calabazo que usan en la mano. En lo general
este pueblo no revela buena salud y entre sus hombres son comunes
las enfermedades del pecho
(37)
.
Los Goajiros-guahiros de los antiguos autores- contrastan con
los Arhuacos por su aspecto, carácter, costumbres y género de vida.
Habitantes de las llanuras que se dilatan al Este del Ranchería,
entre Riohacha y Maracaibo, los Goajiros moran en un suelo
absolutamente diverso de las montañas en dónde viven los Arhuacos,
separados en grupos distintos por páramos difíciles de franquear.
Físicamente son más grandes, más fuertes, más ágiles, y se
distinguen sobre todo por el tinte mucho más claro de la piel, lo
que puede atribuirse á su alimentación, casi exclusivamente
animal. En tanto que los Arhuacos, prácticamente vegetarianos, no
comen carne de res ó de cerdo sino en los días festivos, los
Goajiros, poseedores de rebaños, grandes pescadores de tortugas y
faltos de todo producto agrícola por la aridez de su patria, no
mezclan á sus alimentos sino muy pocos granos ó legumbres
(38)
. Hasta una edad
avanzada los Goajiros, hombres y mujeres, guardan el vigor de los
músculos y la belleza de las formas; los jefes, al contrario,
tratan de engordar, pues creen que con esto ganan en majestad. De
ordinario estos indios andan casi desnudos; pero cuando visitan á
los blancos en los pueblos mercantes de la frontera, llevan una
manta, especie de peplum de algodón; hacia el lado de Venezuela la
tela es blanca, azul en los territorios vecinos de Colombia;
también las mujeres de esta zona, que coronan su cabellera con
plumas ó una guirnalda de convólvulos, se pintarrajean figuras en
el rostro con achiote.
Puede ser que el nombre español do los Goajiros venga de la
nominación "Guayu" que ellos mismos se dan. Estos indios parece que
no tienen leyendas históricas sobre su origen; sus relatos son de
orden mítico, entre otros el que los hace descender de la Luna;
pero su aspecto físico, su carácter audaz y activo, lo mismo que su
lenguaje, indican de 8obra que pertenecen á la familia caribe. Su
lengua armoniosa, en la cual dominan las vocales, tiene condiciones
gramaticales idénticas á las de los dialectos caribes y galibis del
Este, y aunque en menor proporción, también se les asemeja por su
vocabulario
(39)
.
Al presente, y lo mismo que sus hermanos los Motilones, se hallan
muy alejados del grueso de su raza, cuyos hijos ocupan
principalmente las regiones centrales y orientales del continente,
bien que algunos indicios permitan creer que antes vivían más al
Este. Los Goajiros, dice un viajero de los primeros años de este
siglo
(40)
, los
Goajiros que en nuestros días viven orgullosamente alejados de los
venezolanos y granadinos blancos ó mestizos, fueron antes amigos de
los españoles; sus diversas tribus poblaban la península y
contornos del lago de Maracaibo hasta las montañas de Mérida y
Trujillo, recibían las enseñanzas de los misioneros y se llamaban
"cristianos". Más inteligentes ó industriosos que la mayor parte de
los indios, prometían ser los colaboradores más útiles de la gente
española, cuando la avidez, y sobre todo la lujuria de los
"civilizadores," los precipitaron á la revuelta. Con motivo del
rapto de unas mujeres goajiras las tribus se sublevan, saquean los
campos y destruyen las moradas de los blancos y logran entrar hasta
la ciudad de Trujillo, en la cual asesinan á muchos de los vecinos.
Esto ocurría hacia fines del siglo XVI y desde entonces los
Goajiros, renunciando á la religión de sus enemigos, viven libres
en sus extensas sabanas y en los valles de sus montañas.
La Península Goajira ofrece sitio favorable de refugio á la
nación caribe, por más que la rodee el agua y en su costa se hallen
excelentes puertos sobre el Mar de las Antillas. En ella los
pastores nómades pueden trasladarse fácilmente de un lugar á otro
con sus rebaños, siéndoles fácil ocultarse en el laberinto de
colinas que ocupan la parte oriental; en tanto que los invasores
erran en la llanura, buscando agua en vano, los Goajiros, que
conocen los sitios en donde hay pozos, pueden, á su antojo,
refocilarse y preparar sus emboscadas
(41)
. Los Goajiros conservaron su
independencia durante el régimen colonial; pero los mapas
publicados á fin del siglo XVIII prueban que el interior de la
península era bien conocido de los tratantes, quienes allí fundaron
numerosos pueblos. El período de guerras y revoluciones que en
América corresponde á las luchas nacionales é intestinas de España,
produjo muchos conflictos entre colombianos y goajiros, logrando
éstos tanto expulsar á todos los extranjeros como dar á su
territorio límites infranqueables á blancos y negros; del lado de
la Nueva Granada el río Ranchería, inmediatamente al Este de Rio
Hacha, constituía la frontera, que sólo franqueaban los mismos
Goajiros en los días festivos
(42)
.
Hace tiempos se dice que "la civilización se mide por el respeto
que el hombre tiene por la mujer. Desde este punto de vista los
Goajiros son una de las naciones más adelantadas: tienen las
mayores consideraciones por sus esposas, consultan con ellas todos
los asuntos y nunca cierran un negocio sin su consentimiento
(43)
. En caso de
riña la esposa puede poner en paz á los combatientes, quitarles.
las armas, romperlas y arrojar lejos sus pedazos. Si un viajero
recorre el país bajo la guarda de una mujer será respetado de todos
y nadie le negará hospedaje
(44)
. Y sin embargo, el matrimonio es una
especie de compra: después del período de claustración que sufren
todas las doncellas en la época de su pubertad, el padre fija el
precio de la desposada en ganados que reparte en el acto entre su
propia familia y la <le su mujer
(45)
. El mando
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(1)
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Y también á los Cunas - cunas -V. y V.
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(2)
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W. Gabb, Procedings of the Philosophical Society, Philadelphie,
1876.-Pinart., etc.-E. R
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(3)
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Revue d'Ethnographie, de Hamy, 1887-E.
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(4)
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Aún quedan indios salvajes en esta zona, en especial en
Tabasara, los que suelen negociar con los blancos; en Guasaro,
cuyos padres no ha mucho saquearon la población de Santa fe, y en
Tuabre.-V. y V.
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(5)
|
Berend. American Record and Repertory of notes and Queries,
1874.-E. R.
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(6)
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Alph Pinart.-Viguier, Memoires de le Societé d'Ánthropologie,
1878.-E. R.
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(7)
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Alph Pinart.-Armand Reclus-Lucien B. Wyse, obras citadas.-E.
E.
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(8)
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Alph. Pinart, Revue d'Ethngrophie, 1887.-Lucien B. Wyse, Le
Canal de Panamá.-E. R.
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(9)
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Polakowsky, Petermann's Mittheilungen, 1886, Heft IX-E.
IR.
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| (10)
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Moritz Wagner, Petermann's Mittheilungen, 1862.-
E. R.
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(11)
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Personaje que hoy solícita uniforme y nombramiento del supremo
Gobierno del país, pues nada seduce tanto a esos indios como las
plumas y galones de los millares, no siendo raro que muchos de
ellos viajen por las Antillas -V, y V
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(12)
|
C. Viguier, memoria citada-E. R.
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(13)
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L. E. Wyse, obra citada.-E. R.
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(14)
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A. Pinart ; B. Thiel ; Polakowsky, obras citadas.-E. R.- Según
los escritores colombianos, todo lo que antecede sobre los Cunas es
inexacto y simple copia de la relación del Gobernador Ariza.
Codazzi dice que estos indios en sus viajes no llevan víveres, los
cuales toman en las labranzas del tránsito sin pagarlos, por creer
que A ello tienen derecho. De los matrimonios indica es costumbre
que A poco de principiado el festín los cónyuges se alejen en una
harca, no volviendo hasta la noche. Tampoco suelen reunirse para
formar pueblos, bien que den tal nombre al conjunto de las casas
situadas A orillas de un mismo río, aunque disten entre sí dos o
más leguas Codazzi distinguió en esta zona siete grupos de indios,
todos de raza caribe. Según E. Restrepo (Viaje al Darién), nunca se
casan les hermanos, pero en sus borracheras no respetan vínculo
ninguno; los picos de tucán no indican el número de muertos en cada
casa, acostumbrándose además quemar las habitaciones donde mueren
varios individuos; no sufren escasez de alimentos no practican ya
la pollazón ; la gran fiesta es la de la llegada de las niñas a la
pubertad ; hoy no existen los urunias; los indios tejen sus 'telas,
cuentan pos decenas, tienen tradiciones y leyendas, etc.-V. y
V.
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(15)
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Los indios que vivían en el bajo Chocó eran los Barbacoas y
Telembíes, pero hoy sólo moran la reducida tribu de los Cuaiqueres
y algunos restos salvajes de las primeras.-V. y V.
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(16)
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Alph. Pinart, Revue d'Ethnographie, 1887.- E. R.- Los indios de
Do y Ti, ó sea los del Darién y el Chocó, se reconocen como
pertenecientes a un mismo grupo étnico-V.
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(17)
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Síu embargo, el Padre Simón afirma que estos indios constituían
la nación más culta é inteligente del territorio antioqueño, les
atribuye el uso de los jeroglíficos, dice usaban pesas y medidas,
eran antropófagos, metempsicosistas, de extraordinaria ligereza en
la Carrera y lo que es más raro, que cuando moría alguno, heredaba
A su esposa y bienes el más viejo de sus esclavos. Los Chocoes
también eran enteramente salvajes.-V. y V.
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(18)
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Manuel Uribe Ángel, Geografía de Antioquia.-E. R.-Lo niega
Andrés Posada Arango.-V. y V.
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(19)
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Estas tribus estaban mucho mas atrasadas que los Chibchas y
sólo les aventajaban en orfebrería.-V. R.;-Y en el arte de
construir puentes de bejucos y de excavar sus tumbas-V. y V.
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(20)
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Al contrario, los cronistas dicen que los indios del valle dé
Aburrá, por no sujetarse A la esclavitud, se ahorcaron en gran
número con sus propias mantas.-V. y V.
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(21)
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Muchas de estas guacas no pertenecen A indios de esas tribus
sino a la de los Quimbayas, que moraba en la porción norte del
valle' del Cauca y sin duda ninguna eran caribes que señorearon el
suelo ocupado antes por un pueblo quichua mas civilizado que ellos;
pero en sus tumbas es en donde, salvo las del Zenú, se han
encontrado mayores depósitos de oro, metal que trabajaban con suma
habilidad.-V. y V.
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(22)
|
Es ésta grave confusión los Pijaos ya no existen, y ocultaban
la cordillera del Tolima al Huila, mientras los Páeces viven aun
pero mas al Sur. Entre los Pijaos halláronse ídolos de piedra y un
reloj de sol y en las tumbas de los jefes una especie de plano de
su dominio labrado en piedra. Como otros muchos indios, creían en
la metempsicosis. En caso de guerra, si perdían, el Mohán
indemnizaba A las familias de los que morían en la lucha. Cuanto a
los Paeces, bueno es indicar que no conocen todos los colores.-V. y
V.
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(23)
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Piedrahita; Ternaux-Compans, obras citadas-E. R.- Los Píjaos no
miraban estas victimas como divinidades, sino como genios
protectores de la tribu ; como los Muiscas y tantas otras tribus
americanas, creían que sólo la inocencia sacrificada podía
establecer lazo entre Dios y el hombre. Sorprende hallar en
pueblos tan salvajes la idea madre del cristianismo. Cerca A los
Pijaos quedaban los Gorrones o indios de Anserma, quienes llenaban
de ceniza los pellejos de los prisioneros devorados, y ponían las
cabezas en postes de guadúa dispuestos de tal modo, que el aire
producía melancólicos sonidos.-V. y V.
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(24)
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Los Guares sin duda alguna pertenecían al mismo grupo étnico
que los Chibchas, pero los cronistas hablan mal de la virtud de sus
mujeres.-V. y V.
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(25)
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Estos Laches, esencialmente guerreros, tenían por diversión
principal las momas ó verdaderas luchas en que tomaban parte tanto
hombres como mujeres; por desgracia su moralidad era ninguna.- V. y
V.
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(26)
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Los Guanes se sometieron íntegramente a los españoles y fueron
los indios que con mas facilidad aprendieron la lengua de los
conquistadores. V. y V.
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(27)
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Los restos de tribus que habitan la hoya del Carare son
descendientes de los Yareguies y los Achaguas, y no tienen relación
ninguna con los Guanes, que moraban algunas leguas al Oriente.--V,
R.
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(28)
|
M. Ancízar, obra citada.-E. R.-Hoy puede decirse están ya
hispanificados, y han formado pueblos en donde hay autoridades
nacionales.-V. y V.
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(29)
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Los indios salvajes del Cazare-Opón no pueden estimarse en
menos de 3,000-V. y V.
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(30)
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En las selvas del bajo Catatumbo se hallan restos de tribus
Motilones llamados en el país Patajemenos.-V. y V.
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(31)
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En esto el autor sufre una confusión a dichos indios nunca se
reservó territorio especial ; éste se organizó por cuanto el Estado
del Magdalena carecía de recursos para administrar esa zona, y sin
tal requisito no podía hacerlo la Nación. -V. y V.
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(32)
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El origen de la guerra a muerte que allí reina no es ese hasta
el año de 1840 los indios vivían en paz y mantenían comercio activo
con los civilizados. Por entonces un Cacique llevó su hija a casa
de una familia para que la educaran ; pero allí resultó a poco
grávida. El Cacique exigió que el seductor se desposare con la
niña, lo cual no fue aceptado por la familia, pues en la Costa se
considera al indio como inferior al negro Con tal motivo, el
Cacique declaró la guerra; los blancos propusieron entonces
satisfacción y convidaron á los indios al pueblo; algunos bajaron,
y cuando estaban ebrios, se les asesinó sin piedad. La lucha se
hizo mas y más terrible; una tribu continuaba en paz y fue
íntegramente destruida por sus hermanos. Envióse luego tropa
armada a Sicarare, se propusieron tratados a los Indios, y
mientras los jefes discutían las condiciones, la tropa hizo fuego
sobre ellos! La lucha es, pues, a muerte y muy difícil de
extinguir. En el Valle de Upar se cree que los Motilones son 10,000
y que á la hora menos pensada harán un ataque serio al valle; pero
hasta hoy no han salido de la montaña.
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(33)
|
F. A. Simons, periódico citado.-E. R.
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(34)
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Rafael Celedón, Gramática de la lengua köggaba.-
E. R.
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(35)
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W. Siervers, Zeitschrift der Gesellschaft fur Erdkunde zu
Berlin, 1886.-E. R-Lo cual es sencillamente pura fantasía: los
Arhuacos no tienen relación ninguna con los Muiscas.-V. y V.
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(36)
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Esos antiguos indios, que no eran antropófagos, tampoco
formaban un solo pueblo. En la montaña era usual que los padres se
casaran con los hijos mientras hacia la costa había usos
singulares: los delitos se castigaban encerrando al delincuente en
un templo, donde lo ponían a tejer mantas ; mantenían fuego
sagrado; practicaban la gimnasia; el común ayudaba á los pobres y
sostenía a los mendigos; los Mohanes celebraban terribles ayunos
hasta por diez y seis años y el pueblo sólo por un día, del cual se
desquitaba en la noche.--V. y V.
|
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(37)
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Bien que todos los Arhuacos pertenezcan a la misma familia,
os idiomas de sus cuatro tribus difieren bastante entré sí, siendo
la mas antigua la cöggaba. Gustan muchísimo de la música y el
baile, deben sus frecuentes enfermedades al abuso del fogón y el
bailo frío, A lo menos cuatro veces al día, y los enfermos se
suicidan con ruina frecuencia. La raza es pequeña, de tez oscura,
inhospitalaria, perezosa, aseada, muy pacífica, abyecta, y en vez
de aumentar, disminuye, ó poco menos. V. y V.
|
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(38)
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La península goajira, salvo una estrecha zona hacia Calabozo,
es íntegramente colombiana. El traje guajiro se compone del
guayuco, el She ó manta, especie de ruana, y de una ancha y larga
laja ó Sishira; en viaje las mujeres usan un sombrero especial-V. y
V.
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(39)
|
E. Uricoechea; R. Celedón, Gramática de la lengua
goajira-E. R.
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(40)
|
J. J. Dauxiom-Lavaysse, Voyage aux iles de Trinidad, de Tobágo
et au Venezuela-E. R.
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(41)
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Dadas las condiciones actuales de la península, la sumisión de
los Goajiros a la fuerza no seria difícil, siendo en todo caso un
grave descuido no haberles obligado a reconocer la soberanía
colombiana- V. y V.
|
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(42)
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El suelo de la península se deseca, y hace ya algunos años que
los Guajiros en los fuertes veranos no tienen otro recurso para sus
ganados sino las aguas del Calancala, lo cual facilita aun más su
sometimiento-V, y V.
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(43)
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Ese respeto no es sino interés, ya que en la Guajira la esposa
trabaja para mantener al marido holgazán, quien si cuida á su mujer
es por evitar el riesgo de tenerla que pagar dos veces si tunero
por su culpa-V. y V.
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(44)
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A. A. Simons, periódico citado, 1886, VII.-E. R.-La
hospitalidad Guajira se ha exagerado en demasía; la dan si de ello
resalta ventaja al indio-V. y V..
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(45)
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El período de claustración de la doncella goajira, que entrada
singulares detalles, es a la vez el de su educación, por lo cual
dura poco en las familias pobres y mucho en las ricas, de donde la
mayor utilidad y consiguiente valor de las jóvenes acomodadas. El
precio de ellas lo reparte el padre principalmente entre sus
parientes.
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