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INDICE
Introducción.
CAPITULO I
Descubrimiento y Exploración
CAPITULO II
Montañas
CAPITULO III
Sierra Negra Bobalí Ocaña
CAPITULO IV
Nevado del Tolima Huila Guanacas El Puracé
CAPITULO V
Montañas de María Torrá Tatamá Farallones de Cali Baudó Serranías de Panamá EI Picacho Chiriquí
CAPITULO VI
Los Llanos Montes del Caquetá Volcanes de lodo Volcanes de Turbaco
CAPITULO VII
Los ríos El Magdalena El Cauca El Patía El Sumapaz El Bogotá El Salto de Tequendama El Sogamoso El Saravita Laguna de Fúquene
CAPITULO VIII
El Cauca El Nechí El San Jorge Río Viejo Boca de Ceniza Desembocadura del Magdalena El Sinú El Atrato Río Sucio El San Juan El Truandó El Napipí
CAPITULO IX
El Orinoco El Guaviare El Atabapo El Rionegro Maipures El Casanare El Meta El Chagres El Bayano El Tuira
CAPITULO X
Golfo de San Blas Laguna de Chiriquí Mareas Golfo de San Miguel El Mícay El Izcuande El Patía El Patía EL Telembí El Tequendama Laguna de Guatavita La Cocha ó Gran Lago Se los Mocoas El clima
CAPITULO XI
Lluvias y enfermedades Flora y fauna Palmeras y helechos Bambuseas y bejarias Quina y guaco El Curare Orquídeas Mamíferos Aves Saurios Peces
CAPITULO XII
Etnografía Los Guaymies Costumbres Los Cunas o Cuna Catíos, Nutabes y Tahamies Los Pijaos Los Yareguies Los Arhuacos Los Motilones Los Arhuacos Los Goajiros Raza y lengua
CAPITULO XIII
Los Goajiros Ritos y ceremonias Los Tunebos Los Otomacos Misiones Los Salivas Tribus salvajes Záparos Tribus salvajes Migraciones Maipures y Caribes Tipos actuales Pastusos Antioqueños
CAPITULO XIV
Panameños Poblaciones San Agustín Neiva, Purificación, El Guamo Ortega, El Chaparral, El Espinal y Girardot Fusagasugá, Nemocón, Zipaquirá Funza Bogotá Caminos y ferrocarriles Fómeque, Cáqueza y Los Llanos Villavicencio y San Martín
CAPITULO XV
Girardot IbaguéAmbalema Lérida Honda Mariquita Villeta Guaduas Pacho Nare Río negro Mariquita Puerto BérrioFerrocarril de Antioquia Valle del Opón Puerto Wilches Tunja Boyacá, Guateque, Pesca, Paipa, Duitama Sogamoso Soatá Ch
CAPITULO XVI
Málaga Piedecuesta Sube Los Santos Ubate Chiquinquirá Caldas Saboya Villa de Leiva Moniquirá- Puente Nacional Vélez Socorro Charcalá San Gil Barichara Zapatoca Girón Bucaramanga Los Llanos Concepción Pamplona Chinacot
CAPITULO XVII
Palmira, Buga, Tulúa, Roldanillo - Cartago Anserma Pereira-- Manizales Marmato Supía- Riosucio Pácora - Arma Aguadas Sonsón Abejorral Santa Bárbara Sopetrán San Jerónimo Evéjico Medellín Medellín Envigado -Itagüí Santa R
CAPITULO XVIII
Sabanilla, Salgar Puerto Colombia y Santa Marta Dibulla Riohacha Portete Bahía Honda Soldado Valledupar y San Juan de César Codazzi Chiriguana Cartagena Burú Bocagrande Islas de San Andrés y Providencia El Chocó - Quibdo U
CAPITULO IXX
Nóvita Buenaventura Micay Izcuandé Gorgona - Almaguer El Patia Castigo Tuquerres Pasto Pasto Barbacoas Tumaco Ipiales Cabo Mangles Caquetá Boca del Toro David, Pedregal. Cañofístola, Alanje, Bugabita Los SantosSantiag
CAPITULO XX
Chagres Matachín Manazanillo Colón Istmo y canal de Panamá San Blas Chepo Putricanti - Puerto escocés - Santa Maria - Cana El Darien Yavisa Pinogana san Miguel
CAPITULO XXI
Proyectos de canales San Pablo Enfermedades Terrenos baldíos Frutos y alimentos Agricultura Agricultura y Ganadería Animales y Ganadería
CAPITULO XXII
Minas e Industria Comercio exterior Aduanas y movimiento mercantil Vías de comunicaciones Vapores y Ferrocarriles Correos Instrucción pública - Prensa Criminalidad - Organización política
APENDICE
Apéndice
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Lluvias y enfermedades - Flora y fauna - Palmeras y helechos -
Bambuseas y bejarias - Quina y guaco - El Curare - Orquídeas -
Mamíferos - Aves - Saurios - Peces
Los 'vientos también soplan de ordinario con gran regularidad;
el dominio del aire pertenece á los vientos alisios, que en estos
sitios, algo desviados por la enorme masa de la América del Sur,
soplan más bien del Norte que del Noreste. Cada día aumentan de un
modo gradual con el calor del Sol, para disminuir de la misma
manera, hasta dejar con frecuencia la noche en perfecta calma.
Durante la época lluviosa, es decir, de Mayo á Noviembre, dominan
en la costa los vendavales ó alisios del Sureste, trasformados en
monzones. Los bruscos huracanes tan temidos por los navegantes en
el golfo mexicano, son menos peligrosos en el litoral ístmico; sin
embargo, no pasa un año sin que una de esas tempestades altere las
aguas en la bahía de Colón, casi siempre de un modo repentino
(1).
Cuanto. á
los huracanes verdaderos, aun cuando se dice que tan formidables
meteoros son desconocidos en Panamá, hay que observar que la ráfaga
de Octubre de 1865, que viniendo del Sudoeste atravesé el istmo,
pasó por Colón y toda la costa mosquitia para contornear el golfo
de México y perderse en el Océano, junto al cabo Hatteras, ofreció
todos los caracteres de un ciclón; este huracán avanzaba con gran
lentitud: de Colón á la península de Florida el desplazamiento de
su núcleo duró cuatro días En 1885 otro viento del Norte hizo
naufragar diez y ocho barcos de vela en el puerto de Colón.
Las lluvias anuales están regladas del mismo modo que los
vientos. Retardadas un mes ó seis semanas con respecto á la marcha
del Sol, caen cuando el anillo de nubes ha pasado al hemisferio
septentrional, entrando el verano cuando ese mismo anillo
franquea el Ecuador en dirección hacia el Sur; además, un veranito
tiene lugar por San Juan y durante el mes de Julio, cuando la zona
nebulosa se extiende sobre México y Cuba
(2)
. Cuanto á la abundancia de las lluvias,
lo mismo que en otros fenómenos, también hay contraste entre los
dos litorales: la costa del Norte, expuesta de lleno al alisio
lluvioso, recibe por lo menos dos veces más aguas que la del Sur
que se vuelve hacia el monzón
(3)
. En más de tres metros se valúa la
cantidad de agua pluvial que recibe la falda septentrional de la
serranía
(4)
. En el
observatorio de Gambote, situado á 30 metros de altura, el medio
higrométrico es 0,96 en invierno y 0,88 en verano.
Cálida, casi constantemente saturada de humedad, infestada por
los miasmas de los pantanos, la atmósfera del Istmo no puede ser
respirada largo tiempo sin peligro por el obrero blanco. Los
primeros españoles que vivieron en Panamá lo llamaron sepultura de
los vivos
(5)
; por lo
cual los inmigrantes de
Europa y los Estados Unidos, atraídos por las empresas; del
ferrocarril y el canal, se han reservado la :dirección y
vigilancia, las industrias fructuosas que no exigen ningún esfuerzo
físico; en especial deben temer las enfermedades de la piel, el
hígado, los tifones, y la fiebre amarilla en los primeros ocho
meses de permanencia; después de ese tiempo y para esta última
enfermedad están tan aclimatados como los naturales
(6)
. Entre los panameños es la tisis
la que causa más defunciones. La labor material ha sido ejecutada
por indígenas de allí y del resto del país y por negros de
Jamaica-éstos por los cuatro quintos del total,-y esa labor cuesta
más vidas humanas, toda proporción guardada, que los trabajos
análogos en la zona templada; bien que sea imposible aún dar cifras
definitivas sobre la influencia del clima, puesto que los datos
publicados lo han sido por compañías financieras interesadas en
presentar de un modo favorable la situación de sus talleres. Lo que
sí es cierto es que se había exagerado mucho la mortalidad de los
traba1 adores-irlandeses, negros, chinos-empleados en la obra del
ferrocarril; la frase "cada traviesa del ferrocarril representa un
muerto" no es sino una figura que indica cuán espantosa fue
entonces la mortalidad
(7).
El suicidio provocado entre los obreros
chinos por la aprehensión de las enfermedades, el trabajo excesivo
y, sobre todo, la nostalgia, aumentó con muchas centenas el número
de los muertos; los desgraciados se ahorcaban ó se acostaban en la
playa a esperar la vuelta de la marea. No parece que, proporción
guardada, hayan exigido tantas víctimas los trabajos del canal,
puesto que según los informes oficiales, la mortalidad de los
obreros no pasó' del 20%. Sin embargo, bien puede preguntarse si se
tuvo mejor cuenta de los hombres que de los escudos, puesto qué:
cifras de otra procedencia indican mortalidad mucho mayor
(8).
V-Flora y fauna
La flora colombiana rivaliza con la del Brasil por la variedad
de las plantas y el brillo del follaje y de las flores. Todas las
especies tropicales de las áreas venezolana y brasilera se
encuentran en ella, junto con las formas andinas y las de la
América Central, venidas del Sur por los valles de las cordilleras,
ó bien del Norte por las regiones ístmicas. Además, las pendientes
de las montañas y las mesas superiores abundan en vegetales que se
parecen á los de la Europa templada y aun á los de las comarcas
polares. El dicho de los viajeros que han recorrido las diversas
comarcas del Nuevo Mundo, y la comparación de los herbarios,
prueban que Colombia no es inferior á las más ricas zonas
forestales de México, ni por la exuberancia de la vegetación ni por
la variedad de los tipos
(9),
Gran número de naturalistas, y de los más
célebres han recorrido los Andes septentrionales siguiendo las
huellas de Mutis y de Caldas, los dos sabios que desde fines del
último siglo principiaron la exploración científica del país; pero
si ya se han enumerado casi todas las plantas del territorio, aún
falta mucho que decir cuanto á su historia, sus virtudes y sus
productos.
Las palmeras, los árboles de la "juventud siempre nueva como
decía Martius, pueblan todas las regiones de Colombia, pero casi en
todas partes en pequeños grupos ó por individuos sueltos
(10)
. Aun allí en donde
son más numerosas, en las faldas de la cordillera de Sumapaz que
miran hacia los llanos amazónicos, no forman bosque continuo y
crecen entremezcladas con otros árboles, pero en tres días de
exploración el botánico André pudo ver hasta 25 (sic,) especies
diferentes. Después de los cocoteros del archipiélago de San Blas,
que transforman todas esas islas en encantadores boscajes de
verdura, los árboles de esa familia que se reúnen en mayor número
son las curuas del Valle de Upar
(11)
y las palmas de cera, ceroxylon
andicola de la cordillera central; encuéntranse éstas en los Andes
del Quindío hasta más de 3,000 metros, á cosa de 2,000 metros más
arriba que la mayor parte de las otras palmeras, y sólo á 800
metros abajo del límite de las nieves persistentes
(12)
. La zona en donde esta
esencia es común no abarca sino la alta región comprendida entre el
Herveo y el Quindío, en la Cordillera central. Tal ceroxylon mide
60 metros de longitud, tan recto y elegante como un junco.
Explotadores bárbaros cortan el árbol para recoger la cera; pero
de ordinario se raspa ésta trepando por el tronco. Cada fuste,
semejante á una columna de marfil, puede suministrar de ocho á doce
kilogramos de una cera blanca ó amarillenta, ó sea por un valor de
veinte u, treinta francos en el mercado de Ibagué, en donde se la
compra para la fabricación de bujías
(13)
. Otra especie de ceroxylon, el
ferrugineum, de menor talla y más común, crece á inferior altura,
en especial al Oeste de la cordillera del Chocó y hasta en la
república del Ecuador
(14)
. Otra especie de palmera, la oreodoxa
friigida, se encuentra también á grandes altitudes en las montañas,
ó sea á más de 2,400 metros. En las faldas de la Sierra Nevada de
Santa Marta las palmeras no rebasan el primer kilómetro; además, la
vegetación Isaías Luján en el Chocó; y en segundo, porque nunca
sube hasta 3,200 metros, quedando por lo tanto, no á 800, sino á
1,500 metros del nivel de la nieve persistente. Al pió de Ceja Alta
vimos un bosque de estas palmeras que mide unos 2 kilómetros de
anchura por 7 de longitud.-V. y V. arborescente se detiene en este
macizo á la costa relativamente baja de :1,525 metros
(15)
, en tanto 'que en la
Sierra de Mérida alcanza á 3,075
(16)
y sube más aún en las cordilleras
colombianas
(17)
.
La palmera moriche; el árbol característico de los llanos
venezolanos, no penetra en el territorio de Colombia sino hasta las
llanuras de San Martín y Casanare
(18)
.
Entre las palmeras de la Cordillera Oriental, en la vertiente de
los llanos, una de las más notables es la corneto (deckeria), árbol
anular como el de la cera, con un fuste no menos fino, y alto: el
tronco no sale directamente del suelo, sino que se apoya sobre una
pirámide de raíces aéreas que afectan la, figura de un pabellón de
fusiles de unos 2 metros de altura; sus frutos, bayas del tamaño
y apariencia de ciruelas, se reúnen en racimos de 50 á 80
kilogramos de peso
(19).
En los llanos los árboles que se encuentran con más frecuencia,
de Ordinario poco elevados, en pequeños grupos o aislados en medio
de las yerbas, son los chaparros (curatella), de follaje áspero y
nauseabundo, y las palmeras copernicia, que rematan en un haz de
peciolos que á su turno concluyen todos formando sendos abanicos;
llámase este árbol palma llanera por excelencia, porque no crece
sino en los terrenos que en su vegetación presentan los caracteres
del llano. También se la llama palma cobija porque sus hojas, de
tres, cuatro y aun cinco metros de longitud, se emplean para
techar las cabañas
(20)
; en los Llanos existen palmares de
esta planta dispuestos naturalmente al tresbolillo, como los pinos
ó abetos de las selvas de la Europa Occidental, y en los cuales no
se encuentran ni matorrales ni lianas, como en las otras selvas
del trópico
(21)
;
tan sólo se ven aquí y allá, en torno del palmar, el follaje de una
mimosa ó el retorcido tronco de un chaparro. Las sensitivas,
llamadas dormideras
(22)
por los indígenas de los Llanos,
esmaltan en diversos puntos el suelo con su maleza verde y
rosada.
Entre las grandes palmeras del trópico, una de las más comunes
en la hoya del Orinoco es el moriche (mauricia flexuosa), " el
árbol de la vida» para numerosas tribus
(23)
. No sólo da á los habitantes la madera
con que construyen sus caballas, las hojas que sirven de techo, las
fibras con las cuales tejen sus hamacas y cuerdas, sino también
alimento y bebida con su fruto, su medula y su savia en diversos
estados de fermentación. La palma moriche es para ellos lo que el
cocotero para los insulares del antiguo mundo. Por esto una leyenda
señala esa palmera como antepasado de la humanidad. Después del
diluvio una pareja humana refugiada en la cima de una alta
montaña, arrojó huesos de moriche á, las olas que ya se retiraban,
y de esos granos nacieron los hombres y mujeres que repoblaron los
continentes
(24)
.
Esta palma exige una grande humedad, la cual sabe hallarla en lo
hondo del suelo, gracias á sus raíces, que en la tierra penetran
muchos metros. La humedad absorbida en las capas subterráneas sube
á la superficie con tal abundancia, que en torno de esos árboles el
suelo se hace fangoso. El viajero Chaffanjon ha visto una especie
de pozo artesiano formado por las raíces de una de esas palmas
muerta de vetustez. Si el palmar se destruye, el suelo húmedo se
vuelve seco y duro
(25)
. Sin embargo, abandonado á sí mismo el
moriche no crece sino en un suelo muy húmedo: de ahí el doble
significado de la palabra morichal, grupo de palmeras moriche y
pantano
(26).
Otro árbol abarcado por la familia de las palmeras es la tagua
(phytelephas macrocarpa), que tiene la figura de un cocotero joven
y crece en abundancia á las orillas del Magdalena, el Atrato y el
Patía
(27)
. Su
voluminosa nuez, llamada "cabeza de negro, de forma de melón,
encierra numerosos granos que resisten el diente de los pecarís y
de los monos; es el "marfil vegetal" empleado por la industria para
la fabricación
de mil pequeños objetos
(28)
. En fin, varias otras palmeras
entregan al comercio sus fibras y sus hojas: la pandanea llamada
carludovica palmata, y designada con diversos nombres por los
indígenas, da sus pajas, es decir, las nervaduras de sus hojas que
forman abanico, con las cuales se fabrican los sombreros llamados
de "Panamá"
(29)
.
Los fiques
(30)
y
varias plantas del género furcroya, análogas al maguey de México,
son otros tantos talleres vivos en donde los habitantes encuentran
hilos y cordeles para sus cables, sacos, tejas, sandalias y
hamacas.
Las macanas ó helechos arborescentes no son menos numerosas que
las palmas en las selvas colombianas
(31)
. Lindig encontró treinta y dos especies
en la parte de los Andes situada al norte del Ecuador. La zona en
donde crecen estos "helechos" es mucho más extensa de lo que creía
Humboldt: se les encuentra bien alejados de los 400 y 1,600 metros
indicados como límites extremos por el gran viajero; se ven desde
200 metros hasta los límites de la vegetación arborescente, á
3,500 metros
(32)
.
Cerca de Fusagasugá, en donde la temperatura húmeda favorece el
crecimiento de una quincena de esas especies, se emplean los
troncos para construir el firme de los caminos enlodados en donde
el viajero corre peligro de resbalar: éstos son los caminos
empalizados
(33)
.
El bambú (bambusa guadua), planta que parece esencialmente tropical
pero cuya verdadera zona se halla de 1,000 á 1,800 metros
(34)
, trepa por los
flancos de los montes más arriba que los helechos y las palmeras;
se ven sus boscajes á más de 4,500 metros de altitud
(35),
al lado del
frailejón (espeletia), planta de porte de palmera, de savia
trementinosa, con hojas gruesas y velludas, como el paño del hábito
de los monjes, de donde el nombre de este vegetal, característico
de las altas cimas
(36)
pero que en ciertos puntos baja de los
3,000 metros, aun hasta los 2,660
(37)
; los cactus de las llanuras tórridas y
el frailejón de las mesas nevadas se encuentran casi á mitad de las
faldas, puesto que Ancízar halló "higos de Berbería" bien crecidos
á 2,634 metros de altitud. Las befarias
(38)
ó "rosas alpestres" de la América
recuerdan los rododendrones de Europa á una altura superior,.de
los 2,800á los 3,100 metros: tienen la altura de un hombre y se,
apoyan en un catafalco flexible de numerosas raíces, rodeándose á
la vez de un vello protector. Estas diversas especies, á pesar de
la altura á que crecen, presentan fisonomía tropical, pero en la
cercanía de las nieves, más arriba de los 4,000 metros
(39)
, casi la mitad de las
plantas recuerdan la flora de los altos Alpes de Europa; en ciertos
puntos 'el viajero creería estar en los elevados valles de la
Engadina
(40)
.
Es en la provincia de Panamá, sobre todo en el istmo del Darién,
en donde la vegetación de la área centroamericana se desarrolla con
mayor lozanía. Allí se encuentran las floras de México meridional y
de Colombia, existiendo además especies locales que constituyen
una flora especial panameña que abarca el 22% del total de los
vegetales de la comarca, según Scherzer. Todas estas plantas
entrelazan de tal modo sus troncos, ramaje y lianas, que el viajero
no halla en ningún sitio paso libre, y jamás aparecen al
descubierto el suelo ó la roca subyacente. Tampoco tienen nada de
cantiles ó collados los promontorios del Litoral; la masa sólida
queda del todo oculta tras el follaje, de suerte que pudiera
creerse que la colina.
no es sino una planta gigantesca que tiene sus raíces en el mar
y se levanta 200 metros á modo de soberbia pirámide. En el interior
del istmo los arroyos y los 'ríos corren en el fondo de galerías
tenebrosas, bajó las ramas entrelazadas, y las aguas aquí
desaparecen bajo apretados montones de troncos, allá bajo una capa
de confervas y otras plantas que se encorvan como un tapiz al pasar
las barcas, y sobre la cual flotan las ramas sin tocar el agua. Una
especie de palmera, el chamadorea pacaya, sube hasta los 2,100
metros y crece al lado de las encinas y los olmos. En la zona
litoral del Pacífico la vegetación es menos frondosa, y alternan
con la inmensidad de las selvas, sabanas ó cantingas, en donde no
hay sino grupos de árboles dispersos aquí y allá. La causa de tal
contraste es la menor abundancia de lluvias.
Colombia posee muchas plantas alimenticias aún no aclimatadas en
otros países, tales como la arracacha
(41)
ó celeri de los Andes; y entre las
regiones tropicales, todas tan ricas en sabrosas frutas, el país se
distingue sobre todo por la gran variedad de sus especies
medicinales. La chinchona (quina) rubiácea, que antes constituyó
uno de los productos más importantes de los bosques colombianos,
es un vegetal andino por excelencia, que crece principalmente en
la zona de los 2,400 á los 3,000 metros, al lado del cedro rojo de
perfumada resina
(42)
. Fue en la Nueva Gra»ada en donde se
hizo el primer estudio serio sobro las quinas, redactado en 1793
por el botánico Mutis. Desde entonces para acá se han reconocido
muchos otros árboles de la misma familia, pero cuyas cortezas en
lo general no tienen ninguna propiedad febrífuga. En cambio, en
Colombia existen muchos otros vegetales que se podrían emplear lo
mismo que la qnina, como por ejemplo el cedrón (simaba cedron),
muy elogiado en el país como tónico; Safray lo cree más eficaz que
la quinina contra las fiebres intermitentes nerviosas, "el azote de
las tierras cálidas colombianas," con la ventaja de no dejar malos
resultados en el organismo
(43)
. También es considerado el cedrón como
antivenenoso por los indígenas, lo mismo que la arístolochia
ringens, el guaco ó mikania, y otra docena de especies. Yá en 1788
uno de los discípulos de Mutis se dejó morder por una serpiente
para comprobar la eficacia del guaco como contraveneno
(44),
y después de esa
época numerosas experiencias han demostrado que si esos poderosos
tónicos no son absolutamente "alexipharmacos," á lo menos hay que
emplearlos como coadyuvantes en el tratamiento de las mordeduras.
Los indios de la Nevada de Santa Marta y los de los Andes conocen
también la coca peruana, llamada hayo en Colombia
(45)
, y la villa de Tolú, próxima
al golfo de Morrosquillo, ha dado su nombre á la planta balsámica
(miroxilon tolufera)
(46),
que crece en esas selvas al lado de la
zarzaparrilla y de otras especies medicinales. El copaibo,
(copayfera offícinales); de donde se extrae el aceite de copaiba de
tan grande utilidad en farmacia, crece también en abundancia en esa
zona y en las orillas del Orinoco; según el grosor del árbol las
incisiones dan de 18 á 25litros de aceite
(47)
La dipteryx odorata ó sarrapia, que da
las habas de tonga empleadas como perfume en diversas
preparaciones, también vive en el Orinoco El arbustillo llamado
coloradito en las montañas del Noreste da corteza reputada
superior á la de la quina para el tratamiento de las fiebres
palúdicas. En fin, citemos el calabacero (crescentia cujete),
cuyos frutos son otros tantos vasos de toda forma y tamaño, y que
además producen tejidos que se asemejan muchísimo al paño y sirven
de vestiduras á los ribereños del alto Orinoco
(48)
.
En 1595 Walter Raleigh llevó á Europa por primera vez el
terrible veneno durari ó "curare," que le habían dado los indios de
la Guayana española. Está comarca es, con parte de la Orinoquía y
de la Amazonía, la región en donde se prepara la peligrosa
sustancia. Según el país, varía el modo de hacerlo, pero en todas
partes, los. adivinos,, médicos ó hechiceros, hombres ó mujeres,
todos los que fabrican el curare, emplean una liana (bejuco) de la
familia de las strich-neas, el, mavacure (roudamon guianense)
(49)
, al cual
mezclan algunas gotas del veneno de una serpiente; después de la
cocción, guardan el curare en vasitos de tierra cocida ó en
calabazos; es un extracto negro., de ruptura brillante, parecido al
jugo de la reglisa. Los indios frotan con él las puntas de sus
flechas y de los dardos de las cerbatanas
(50)
. Dícese que los otomacos también
impregnan con curare la parte externa de las unas, por lo cual sus
arañetazos son mortales
(51)
. Conocidos son los efectos de este
veneno formidable, que sin alterar la inteligencia, la sensibilidad
ni la voluntad de la víctima, la priva sucesivamente de la voz,
del movimiento de los miembros exteriores, del rostro y del tórax,
y acaba por extinguir los ojos, emparedando, por decirlo así, la
inteligencia, á la cual encierra "aún viva en un cadáver"
(52)
.
Y cuántos otros vegetales que podrían servir a, la industria,
por su madera, sus fibras ó su jugo
(53)
.
Los indios usan plantas que les dan colores inalterables para
teñir sus telas y otros objetos, pero excepción hecha del achiote
(bija orellana), de los palos "rojos" y "amarillos" de la misma
especie que los "palos Brasil, Nicaragua, Campeche," Colombia no
exporta materias tintóreas, ni aun siquiera el añil, y eso que la
planta que lo produce nace allí espontáneamente. La más fuerte
exportación consiste en granos de divide (casalpinia), que en
Europa se utilizan en las curtiembres y son producidos por un árbol
de escaso follaje que nace en las regiones menos fértiles del
litoral, en Goajira y en las tierras arenosas de las cercanías de
Riohacha
(54)
. Cuanto
á las maderas do construcción, como las encinas
(55)
y tantas otras especies
propias de la zona tropical ó correspondientes con las de la zona
templada, apenas se las utiliza allí mismo; la metódica destrucción
de las especies que producen el cautchuc (caucho)
(56)
ó la corteza febrífuga, es
poca cosa comparada con el desbosque hecho para obtener tierras de
cultivo, de ordinario no utilizadas sino en parte y por cierto
tiempo; así se forman los pajonales, altas sabanas de gramíneas que
cubren grandes extensiones en las pendientes superiores de las
montañas
(57)
.
Hasta ciertas especies florales que no tienen sino su belleza
están en peligro. Colombia fue antes, y quizás lo es aún en los
raros distritos ocupados por indios salvajes, la comarca más rica
en ciertas formas espléndidas de orquídeas que nacen hasta en lo
más espesa de las selvas, en una luz esencialmente crepuscular, ó
en ásperas rocas que se exploran con el auxilio de cuerdas que se
afianzan á los salientes de la piedra; pero los cazadores botánicos
que recorren metódicamente el país por cuenta de los jardineros y
ricos mercaderes de la Gran Bretaña, la Europa continental y los
Estados Unidos, han devastado la comarca hasta el punto de hacer
inhallables algunas especies de flores, precisamente las más
suntuosas
(58)
.
Uno de esos cazadores de orquídeas, que tiene la audacia de
recriminar la sistemática destrucción ejecutada por sus rivales,
cuenta con orgullo cómo en una campaña de dos meses hizo derribar
cuatro mil árboles para recoger cerca de diez mil odontoglossum,
cambiando su campamento en la selva á medida que se adueñaba de su
adorno floral para guardarlo en sus cajas
(
59)
. En torno de los sitios antes reputados
como los más ricos, es preciso viajar hoy durante jornadas enteras
antes de hallar algún ejemplar desmedrado de una de esas plantas, y
por lo mismo desdeñado por los cazadores indios al servicio de los
horticultores ingleses.
Y de las plantas cortadas ¡ cuán pocas llegan á su destino! La
mayor parte se pudren en la primer semana de trasporte á lomo de
mula ó en barcas en los bayous ó caños; otras, que marchita el aire
salino y el calor de los trópicos, son arrojadas al mar, y las que
se cultivan en los invernáculos de Europa, en donde en lo sucesivo
se perpetuara la raza, jamás tendrán el brillo y gallardía de
formas que ostentan en la selva natal. A lo menos quedarán las
flores sencillas, las que no se pagan á peso de oro para adornar
los suntuosos jardines de Europa, tales como la tibaudia ó quereme,
que sólo crece en el Valle del Salado, cerca de Cali, y que los
jóvenes y las doncellas cambian entre sí como gaje de amor. La
fauna colombiana, no menos rica que su flora, se distingue por la
prodigiosa variedad de los animales pequeños, como aves, peces,
insectos. Colombia también tuvo, como la América del Norte, sus
grandes mamíferos, de los que hoy se encuentran restos numerosos,
en especial en el "campo de los gigantes,' en la sabana misma de
Bogotá
(60)
. Las
bargas del valle del Zulia; cerca de Cúcuta, también abundan en
"huesos gigantes," megatheriums, glyptodones, táxodones y caballos
fósiles. Según algunos naturalistas, los mastodontes vivieron en
período reciente en las montañas, porque no lejos de Concordia, al
Oeste del Cauca, se descubrió el esqueleto intacto de uno de esos
animales en una salina artificial de construcción india: el animal
tendido en el piso del receptáculo, había sido con toda seguridad
arrastrado por un derrumbe
(61)
. Los mamíferos, monos, murciélagos,
jaguares, pumas y otros felinos, osos, perezosos, hormigueros,
tapires, pecarís, semivulpejas, que existen en Colombia, le son
comunes con los de los países vecinos, y acontece lo mismo con la
mayor parte de las aves. Sin embargo, ciertas especies ocupan un
área muy estrecha, ligada á la presencia de tal árbol ó tal flor,
por lo cual su existencia está en peligro: que un incendio, un
desmonte, erosiones ó cualquiera otra causa. modifique la flora, y
la fauna cambiará en el acto. La Sierra Nevada de Santa Marta,
probablemente de origen muy antiguo, tiene su flórula y fáunula
especiales: la colección de aves que allí recogió Simons contiene
cinco especies particulares de pájaros moscas
(62).
La familia de los monos está representada por diez y seis
especies que viven en las selvas vírgenes de las tierras bajas y en
las primeras pendientes; ninguna se halla á más de 3,000 metros de
altitud
(63)
.
De todas ellas la más conocida, á causa de sus horribles
conciertos á mañana y noche, es la del mono ahullador, el aluate ó
araguato (simia ursina), cuyá voz espantosa domina todos los ruidos
que salen, de la selva. Los queirópteros también comprenden
numerosas especies, tal como una pescadora que revolotea de noche
en torno de las barcas, bien que difiera de los demás murciélagos
fruguívoros de la India y las Antillas, funestos en especial á los
árboles frutales
(64)
. El naturalista descubre en este país
casi todas las especies de la fauna sudamericana: los felinos
grandes y pequeños, desde el "tigre"y el "león" hasta los ocelotes
y los gatos; los osos, monstruos mansos que rara vez atacan á las
bestias de los campos y que se encuentran en las montañas hasta los
3,000 metros de altitud, viven de pescados y miel; el hormiguero ú
"oso de las palmeras (mirmecophaga jubata), temible por sus garras
delanteras, agudas como puñales; el cabiai ó chiguirí (cavia
capybara), roedor tímido que nada bien y corre mal, por lo cual el
hombre puede perseguirlo á pié; el perezoso (bradypus tridactylus),
que lanza prolongados ayes cuando, después de comerse las hojas de
una cecropia, tiene que subir á otra
(65)
. Entre las semivulpejas la chironectes
variegatus vive de la pesca y algunas veces se captura en los ríos
aun con el pescado que he recogido. Dos especies de cetáceos
remontan el Orinoco las "vacas marinas" y los "cerdos de mar,"
lamantines y toninas.
En el mundo de las aves, más rico aún que el de los mamíferos,
existe una especie considerada antes como propia de una pequeña
región montañosa de Venezuela, el guacharo ó "diablotín" de los
criollos franceses (steatornis caripensis). Humboldt lo halló en
las grutas de Caripe, al Oeste del golfo de Paria; pero después se
ha encontrado igualmente en varios otros sitios, como en las islas
de la boca del Dragón, entre Trinidad y la tierra firme, en las
grutas y aun en las gargantas sombrías de Colombia, en donde se le
llama guapacó
(66).
Este pájaro vive del mismo modo que los murciélagos en las
anfractuosidades de las rocas calcáreas, no saliendo á caza sino
durante la noche, sobre todo si hay luna; es una de las poquísimas
aves nocturnas fruguívoras, pues se alimenta de preferencia con
las bayas del árbol mataca, las cuales buscan algunas gentes Iuego
en su buche para darlas á los febricitantes. En Caripe todos los
años matan millares de estos diablotines, para recoger la grasa que
ti, ¡nodo de colchón cubre el vientre del pájaro y produce un
excelente aceite para preparar los alimentos. Es un líquido
semi-trasparente, traslúcido, sin olor, que dura más de un año sin
descomponerse
(67)
.
Entre las aves una de las que puede domesticarse más fácilmente
es el "gallito de laguna" (porphyrio martinica), notable por las
elegantes piruetas y danzas que el macho ejecuta ante la hembra; de
lejos
corre hacia su dueño para hacerse acariciar. El turpial ó
trupial (icterus), el más hábil cantor de selva, suspende su nido á
una rama por medio de un hiló, á fin de evitar el asalto de las
serpientes; su canto brilla por la fuerza y claridad de la voz,
como el del ruiseñor, y se distingue por su gama estrictamente
musical; las más apreciadas de esas aves poseen un gran repertorio
de melodías y repiten en el acto las, que oyen tocar. Empero, estos
músicos, de natural muy colérico, se precipitan á menudo contra los
extraños tratando de picarles los ojos
(68)
. Las aves acuáticas pueblan por
minadas el laberinto de caños y ciénagas del Llano; cuéntase que un
regimiento de caballería, acampado cerca de una laguna de esta
región, se alimentó exclusivamente con patos salvajes durante
quince días sin que pudiera observarse disminución aparente de
esas aves en las aguas del contorno
(69)
.Los reptiles abundan aún más, sobre
todo en medio de los Llanos, en donde las serpientes se deslizan
por miriadas bajo la yerba
(70)
. En las aguas lacustres del país se
cuentan á lo menos tres especies de saurios: la baba (aligator
puntatus), que no alcanza nunca 2
metros de largo y se arroja voluntariamente en medio de los
bañistas, sin atacarlos jamás el caimán, que puebla los ríos de los
llanos, y los cocodrilos ó cocodrilos propiamente dichos, que se
encuentran en los grandes ríos: según los indígenas los más grandes
pasan de 7 metros
(71)
.
En ciertos ríos se les teme poco, en tanto que en otros son muy
peligrosos los que una vez han comido carne humana, caimanes
cebados, que nunca desperdician ocasión de atacar al hombre, á
veces hasta saliendo para ello fuera del agua. No es en esos ríos
por cierto en donde se atreverían á zabullir los pescadores
llaneros para hacer alejar á los caimanes que se enredan en las
redes rascándoles suavemente bajo el sobaco
(72).
En la estación seca los
cocodrilos emigran de los ríos que se agotan, buscando mejores
aguas; pero los que son sorprendidos por la desecación en los
pantanos, se entierran en el lodo, que se endurece luego y entre
el cual se entregan á un largo sueño de estío
(73).
También hay en el Llano un
pescado,el curito ó lepido siren, paradoxa, que se hunde en el
lodo y allí permanece en estado de torpeza. Otros pescados, en
especial varias especies de doradas, pueden vivir horas enteras
fuera del agua. Las tortugas del Orinoco ponen aisladamente sus
huevos en la ribera, pero en ciertas playas del trayecto
comprendido entre las bocas del Meta y el Apure se las ve,
obedeciendo á una atracción misteriosa, formar procesiones por
decenas y aun centenas de millares; cítanse especialmente tres
restingas en las cuales se verifica la puesta colectiva de todo un
pueblo quelónido que avanza en filas compactas, como los arenques ó
las sardinas; una de esas playas ha recibido el nombre de Tortuga,
lo mismo que el río que, venido del Oriente, desemboca en ese
lugar. Esas tortugas pertenecen a la especie cinosternon
scorpiodes (podocnemis dumerilianus), que tienen casi un metro de
longitud y pesan unos treinta kilogramos; sitúanse en observación
desde Febrero, cerca de los sitios favoritos para la puesta; pero
las grandes procesiones nocturnas no principian sino á fines de
Marzo y la puesta general se verifica en los primeros días de
Abril. Los jaguares van detrás y sin trabajo eligen su presa. A la
vez los mestizos de los alrededores y los indios de las montañas y
la llanura, guahivos, otomacos y otros, acuden en masa á la
"cosecha de las tortugas. Según Chaffianjon, el rendimiento total
del aceite producido por los huevos en esta parte del Orinoco es
de 70 á 90,000 litros al año, lo cual representa unos 50 millones
de huevos recogidos, ó sea el producto de la puesta de un medio
millón de tortugas. Esto es lo que recoge el hombre, pero ¿qué
parte corresponde á los carniceros y cuál es la que perpetúa la
raza? Los procedimientos destructores de la industria moderna
pueden causar el exterminio dela especie, á menos que su
explotación no se regule como la de los otarios de piel de abrigo;
á las varias tribus que se disputaban la
Posesión de las playas de tortugas se sustituyen compañías
especuladoras, que bajo una ú otra forma, se reservan el beneficio
de la cosecha. En el curso de este siglo ya la playa de Caribe ha
sido casi abandonada por las tortugas
(74)
.
De todos los peces del Orinoco, el más conocido, gracias á la
descripción de Humboldt, es la anguila eléctrica, el gimnoto ó
temblador, que puebla ciertas aguas del Llano. En la estación seca,
cuando los ríos empobrecidos se dividen en chilancos de agua
estancada, esos peces se separan por sexos en charcas distintas,
en donde con sus descargas matan pronto á todos los demás animales
de su especie; después de devorarlo todo, permanecen á menudo
meses enteros sin tomar ningún alimento. Los gimnotos, estudiados
in situ por diversos fisiologistas, en especial por Carl Sachs,
poseen un complicadísimo aparato eléctrico que ocupa casi íntegro
el cuerpo del animal, en cuya parte anterior se hallan agrupados
los demás órganos. La dramática narración de Humboldt sobre la
captura de los gimnotos arrojando caballos al agua para que las
anguilas los fulminen hasta agotar sus fuerzas, debe referirse á
alguna aventura enteramente excepcional. Aun en la época en que los
caballos se contaban por millones en los Llanos tenían suficiente
precio para que no se les sacrificara así; una simple red,. un
anzuelo, bastan al llanero para capturarlos
(75)
. Ciertos ríos de la hoya del
Apure son cuidadosamente evitados por los nadadores, no tanto por
los cocodrilos, cuanto por los peces nocivos que los pueblan:
rayas,' anguilas; eléctricas, parayas (serra salmo) y caribes; de
ciertas corrientes se dice "contienen más caribes que agua. Estos
pescados, que cortan los más gruesos anzuelos de una dentellada,
se arrojan sobre la presa y la devoran con furor; á la vista de una
estría sangrienta cansada por la espuela se adhieren á la herida y
pronto alcanzan el vientre del caballo; de ahí el nombre de
mondongueros, ó sea "comedores de tripas," que les dan los
llaneros. El apelativo de caribe proviene del terror que inspiran,
análogo al que cansaban antes los indios caribes, los "caníbales"
de las orillas del Orinoco
(76)
. Muchas tribus indias usaban en otra
época las mandíbulas de ese pescado como si fuesen tijeras, para
cortarse el cabello
(77).
En el istmo de Panamá se observan diferencias notables por lo
que hace á la fauna oceánica.
|
(1)
|
Lucien B. Wyse, Le canal de Panamá-E, R.
|
|
(2)
|
General en el país, con más o menos duración, así como suele
haber otro por San Martín, no faltando en el verano ciertos
períodos en que, á la inversa, caen algunos aguaceros-V. y V.
|
|
(3)
|
Esto en unas partes, pero no en la hoya del Tuira, donde la
calda pasa de 1.80 al año-V. y V..
|
|
(4)
|
Lluvias de Colón en 1887: 2m888 en 228 días (Mayo á
Diciembre)-E. R.-Este periodo es el lluvioso-V. y V.
|
|
(5)
|
Manuel Peralta, Costa Rica, Nicaragua y Panamá el siglo XVI-E.
R,
|
|
(6)
|
Verniol, 'memoria citada-E. R.
|
|
(7)
|
Y tan exagerada, que equivale á decir : murieron 130,000 al
menos, ó sea más de diez veces el total de los trabajadores-V. y
V.
|
|
(8)
|
Mortalidad en los trabajos de Panamá en 2 años 3 meses 5,200, ó
sea 7 por día, o 98 por ciento. (Nicolás. Chantiers et terrasements
en pays paludéens)-E. R-En la guarnición la mortalidad valía del 8
al 13 por ciento al año, siendo entendido que se compone de
hombres del interior; es en Santa Marta donde la mortalidad en el
ejercito alcanza mayores cifras. Por lo demás, todo sitio bien
ventilado tiene clima relativamente sano, por ardiente que sea la
temperatura-V. y V.
|
|
(9)
|
Ed. Andre, nota á la Vegetatión du Globe, por Grisebach-E. R.-Y
las posee tan ricas como no ofrece otros ejemplos América. V. y
V.
|
|
(10)
|
Esto no es verdad, que tenemos sitios donde las palmeras
forman bosques en toda la acepción de la palabra-V. y V.
|
|
(11)
|
W Sievers, Reise in der Sierra Nevada de Santa Marta-E.
R.Supéralas en esa tendencia la palmicha-V. y V.
|
|
(12)
|
Aquí hay graves errores: en primer lugar, porque el ceroxylon,
es de todo el país, puesto que Carlos Cuervo lo halló en
Sumapaz
|
|
(13)
|
Todo esto necesita rectificación. La cera de tal palma no se
utiliza entre nosotros ni en articulo de comercio. Al abrirse el
camino del Quindío hubo necesidad de derribar á lo menos dos mil
palmas, y aunque se midieron las más grandes, ninguna alcanzó 60
metros; la mayor que vimos no llegaba á 40 metros. Es notable el
corte de una de estas palmas por lo peligroso, pues en el acto que
se parte el fuste el capitel desciende á plomo como bala y con
frecuencia ha causado desgracias-V. y V.
|
|
(14)
|
Ed. André, Tour du Monde, 1879, livraison 945-E. R.-Ninguno de
nuestros naturalistas acepta esta opinión: en Colombia todas las
palmas de cera son ceroxylon-V. y V.
|
|
(15)
|
A. A. Simons, periódico citado, Dec. 1881-E. R.
|
|
(16)
|
W. Sievers, Venezuela-E. R.
|
|
(17)
|
A 4.000 metros crece el chilco, que es el ultimo de nuestros
árboles, vecino de la nieve por lo tanto V. y V..
|
|
(18)
|
Carlos Cuervo, en la Geografía de Colombia por Vergara y
Velasco-E. R.-El autor sufre aquí una confusión, porque quien dice
Casanare y San Martín nombra todo el Llano de Colombia hasta la
Cordillera de Sumapaz-V. y V.
|
|
(19)
|
Esta cifra exagerada; no pasan de los 30-V. y V.·
|
|
(20)
|
Los cronistas dicen que con 100 de esas hojas se hacía una
casa-V. y V..
|
|
(21)
|
También tenemos bosques limpios compuestos de diversas especies
de árboles y situados á muy varias alturas-V. y V..
|
|
(22)
|
Adormidera es el nombre vulgar, y crecen en toda la tierra
caliente colombiana-V. y V..
|
|
(23)
|
Alex. de Humboldt, Tableaux de la nature-V. y V.
|
|
(24)
|
Ramón Páez, Wild Scenes ja South América-E. R.
|
|
(25)
|
Bulletin de la Societé de Geogrephie commerciale, 1891, número
4-E. R.
|
|
(26)
|
Este último es el más común; todo morichal da origen á aguas
vivas, y es peligrosísimo caminas en el sin precauciones, pues se
asemeja á los tremedales del páramo-V. y V.
|
|
(27)
|
En todos los bosques del trópico colombiano; la más fina es la
del Chocó-V. y V.
|
|
(28)
|
Al principio el froto no encierra tales granos, sino un liquido
sabroso y refrescante; cuajarlo artificialmente sería un gran
progreso industrial-V. y V..
|
|
(29)
|
Nombremos, para concluir, la palmera palmita, que produce la
muerte del ganado que la come, porque le causa extraña induración
del vaso-V. y V..
|
|
(30)
|
En el país se les llama pencas; cabuya es la cuerda hecha con
la mata de fique; alpargata, el zapato fabricado con la cabuya-V. y
V.
|
|
(31)
|
No comprendemos cómo pudo Lindig confundir una criptógama con
una endógena; la macana es palmera y el helecho nada tiene que ver
con ella-V. y V..
|
|
(32)
|
Ed. André, suplemento á la obra de Grisebach-E. R.-En este dato
André yerra en un kilómetro, pues no suben las bobas (nombre común
de esos helechos) á más de 2,500 metros-V. y V
|
|
(33)
|
Palizadas las llama el pueblo-V. y V..
|
|
(34)
|
Carlos Cuervo, obra citada-E. R.
|
|
(35)
|
Grisebach, obra citada-E. R.-Es este un error sin nombre la
guadúa no pasa de 2,000 metros, Iuego viene la pajoa y después el
chusque, que muere dios 3,500 metros; á 4,500 no tenemos sino
arenales y rocas desnudas-V. y V..
|
|
(36)
|
Dudamos de esta etimología desconocida en el país, tanto más
cuanto ningún fraile usa tela que se asemeje á dicha hoja; quizás
venga el nombre del aspecto de frailes raquíticos que toman de
lejos esas aisladas plantas en los páramos en días de niebla-V. y
V..
|
|
(37)
|
Manuel Ancizar, obra citada-E. R.-Cuervo lo halló hasta á los
2,500, pero no medra bien sino arriba de los 2,800. En algunas
partes crece de tal manera, que semeja bosques de grandes árboles,
como en el páramo de Suaque. Sin esta benéfica planta no podrían
habitarse nuestros páramos. En Bogotá casi baja basta las calles-V.
y V..
|
|
(38)
|
Bejarias, porque el género se dedicó al Marques de Béjar.- V. y
V.
|
|
(39)
|
Arriba de los 4,000 metros no viven sino algunas raquíticas
gramineas y los líqnenes; las plantas del páramo tienen siempre
hoja gruesa y lustrosa y tronco retorcido, por lo cusí se
diferencian muchísimo de la flora tropical-V. y V.
|
|
(40)
|
Moritz Wagner, Petterman's Mittheilungen, 1867-E. R.
|
|
(41)
|
Racacha, según Weddell ( Voyage dans le Nord de la Bolivie)- E.
R.-En Colombia es siempre arracacha y parece ser originaria de los
alrededores de Ibagué-V. y V..
|
|
(42)
|
Carlos Cuervo, obra citada-E. R.-Cuervo dice que á esa altura
están las especies más ricas en alcaloides; la quina crece en plena
zuna tropical, desde los 900 metros, y en el Putumayo aun á esa
altura no se arrequesona, es decir, se la puede beneficiar con
utilidad, quizás porque allí el subsuelo es sienítico- V. y V.
|
|
(43)
|
Saffray, Taur du Monde, 1572, livraison 606-E. R.
|
|
(44)
|
Vergara y Vergara-Historia de la Literatura en Nueva
Granada-El hombre que ejecutó tal acción se llamaba Francisco
Javier Mutis, distinguido naturalista, y fue inoculado por el
negro Pío-V. y V.
|
|
(45)
|
En Colombia, donde hay cuatro especies nativas, también se
llama coca-V. y V..
|
|
(46)
|
Las plantas mejores y más finas crecen entre el Magdalena y el
Ariguaní, pero no se recoge sino el bálsamo que dejan los cerdos
monteses en los calabazos puestos al pié de las incisiones por los
especuladores, pues á ese perfume se muestran muy aficionados
dichos animales-V. y V..
|
|
(47)
|
J. Chaffanjon, Tour de Monde, vol. LVI, p- 307 E. R.
|
|
(48)
|
El froto del calabacero, llamado calabazo ó totuma, según esté
entero ó partido, es utensilio que se encuentra en todas las Casas
del país, ora como lo da el árbol, ora más ó menos embellecido por
la pintura-V. y V..
|
|
(49)
|
Carl Sachs, Aus den Llanos-E. R.
|
|
(50)
|
El curare no obra sino inoculado en la sangre, puesto que se
puede comer sin riesgo ninguno la res muerta con ese veneno, que
por lo mismo podría servir como seguro elemento de diagnóstico de
las ulceras intestinales-V. y V.
|
|
(51)
|
Alex. Humboldt, Relation historique; Tableaux de la
nature.
|
|
(52)
|
Claude Besnard, Revue des deux Mondes, 1º Sept, 1864.
|
|
(53)
|
Como la damagua del Chocó, cuya corteza es un verdadero fieltro
de seda; la miel quemada, cuya fruta contiene sabroso almíbar; la
cargadera, que guarda el más fino y delicioso de los perfumes; el
cero, remigia de toda la Cordillera Oriental 1,600 a 2,500 metros]
que da el barniz de Pasto el cordoncillo ó pipilongo (400 á 2.500
metros), el más poderoso de los hemostáticos; y mil más aún poco
menos que desconocidas de los sabios-V. y V.
|
|
(54)
|
Crece hasta en Bogota, en donde se hace grande árbol-V. y
V.
|
|
(55)
|
En Colombia no hay encina, sino roble, que es especie
distinta, Quercus granatensis y tolimensis.-V. y V.
|
|
(56)
|
Carlos Cuervo hizo conocer una resma del orteguasa, que sin
duda es superior al caucho -V. y V.
|
|
(57)
|
En esto el autor sufre una equivocación; la sabana de
gramíneas, alta o baja, es natural, de suerte que el pajonal se
diferencia mucha de los pastos artificiales: donde el suelo labrado
se abandona, conviértese en rastrojo, es decir, se llena de
matorrales y bosque-V. y V.
|
|
(58)
|
Todo esto es inadmisible; según el naturalista Santiago Cortés,
en Colombia hay clasificadas 600 especies de orquídeas, de ellas a
lo menos una docena desconocidas hasta hoy por los europeos,
inclusive la eircanthes, reina de las flores colombianas; nuestras
montañas están llenas de esas plantas, y el enorme número de
aguadijas exportado es, comparado con ellas, poco menos que una
gota de agua en el mar-V. y V.
|
|
(59)
|
Albert Millican, Travels an adventures of en Orchid Hunter-E.
R.-Creíble si llevaba 100 peones; y una expedición de esas habría
hecho ruido en el país V. y V.
|
|
(60)
|
En la Sabana se encuentran cerca á Soacha; los del Gigante
están en el Tolima, pues esos restos abundan en todo el país V. y
V.
|
|
(61)
|
R. U. White, Journal of the Ánthropological instiute of Great
Britain,februari, 1884-E. R.-En todas las montañas de Colombia los
campesinos sostienen aún la existencia de un grande animal que deja
en el suelo enormes huellas-V. y V.
|
|
(62)
|
Sclater, Preceedings of the R. Geographical Society, December,
1881-E. R.-Y son numerosas las zonas del país en donde se realizan
hechos análogos-V. y V.
|
|
(63)
|
A. Goeriug, Mitheilange,s des Vereins fur Erdkunde zu Leipzig,
1876-E. R.-Creemos exagerada esa cifra, pues monos no se ven ya á
los 2,500 metros, sino domesticados-V, y V.
|
|
(64)
|
Ch. Kingsley, At Lest-E. R.-Y también a las bestias aun a las
personas a pesar de lo que en contrario han escrito muchos-V. y
V.
|
|
(65)
|
En Colombia se le llama de ordinario y por antítesis perico
ligero-V. y V.
|
|
(66)
|
En Santander, donde es muy abundante, también se llama
guacharo. El de Sumapaz va hasta el Llano en busca de alimentos-V.
y V..
|
|
(67)
|
Humboldt, Goering, Kingsley, etc.-E. R-En Colombia no se saca
de esta ave provecho ninguno-V. y V.
|
|
(68)
|
Ramón Páez, obra citada-E. R-En Colombia no tienen rival los
del Valle de Upar-V. y V.
|
|
(69)
|
Carl Sachs, obra citada-E. R.-Tienen hoy valor las garzas,
reales del Llano, por pagarse á subido precio las plumas del
copete. En cl Cauca se ha domesticado con positiva utilidad la
iguasa (chenalopex jubata), una especie de pato.
|
|
(70)
|
También las hay de agua. En ofidios pocos países rivalizan con
Colombia, tanto por el número y hermosura de las especies como por
su tamaño, figura y ponzoña; la tierra clásica de ellas es el
Chocó, pero al Llano corresponde el güio o boa constrictor-V. y
V.
|
|
(71)
|
Esto necesita una aclaración; la baba ó babilla es entre
nosotros feroz; el caimán común vive en todos los ríos hasta los
500 metros de altura, y el caimán de punta, o verdadero aligator,
es exclusivo de las zonas costaneras-V. y V..
|
|
(72)
|
Ramón Páez, Carl Sachs, obras citadas-E. R-En Colombia el
caimán siempre es un animal peligroso; en los Llanos hay quienes
se atreven a montar en ese saurio como en un caballo, jugando con
la víctima antes de darle muerte-V. y V..
|
|
(73)
|
En el Llano los caimanes no emigran, y ofrecen por lo tanto
extraño hivernaje en el más ardiente verano-V. y V..
|
|
(74)
|
J. Chaffanjon, Notes manuscrites-E. R.-En los grandes afluentes
del Orinoco, en especial en el Meta, se verifica igualmente la
cosecha de huevos, no sólo de tortuga, sino también de terecay
(especie más pequeña), iguana y caimán. La tortuga pesa dc
ordinario 50 kilogramos y pone de 50 d 100 huevos; el terecay, 12
1/2 kilogramos y pone 22 á 24, sin cáscara, pues lo envuelven dos
membranas; las tortuguillas sólo se forman en 5 días por el intenso
calor de las arenas, y salen de la cáscara siempre de noche. En el
Guaviare se recogen unas 200 botijas de aceite de terecay, da a 25
botellas cada una, siendo necesarios 10,000 huevos para llenar una
botija-V. y V.
|
|
(75)
|
Carl Sachs, obra citada-E. R.-Nada de inverosímil ni de
extraordinario tiene el relato dc Humboldt, toda vez que los
caballos no mueren con las descaigas del gimnoto. Las descaigas,
aunque las sufra la bestia, derriban siempre al jinete, lo cual
constituye grave peligro para atravesar en invierno los caños,
llenos entonces de caimanes-V, y V.
|
|
(76)
|
Ramón Páez, obra citada-E. R.-Sin remedio perece quien se
arroje .á tales aguas con la más pequeña herida en la piel, pues
esos pescados lo devorarán en un abrir y cerrar de ojos-V. y
V.
|
|
(77)
|
Gumilla, Orinoco Ilustrado-E. R.-Lo cual cuesta trabajo creer.
También merecen mención entre nuestros pescados el Curbinata por
las medicinales piedras que guarda entre los sesos; el Chapitá, por
ser el más pequeño de todos-V. y V..
|
|