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INDICE
Introducción.
CAPITULO I
Descubrimiento y Exploración
CAPITULO II
Montañas
CAPITULO III
Sierra Negra Bobalí Ocaña
CAPITULO IV
Nevado del Tolima Huila Guanacas El Puracé
CAPITULO V
Montañas de María Torrá Tatamá Farallones de Cali Baudó Serranías de Panamá EI Picacho Chiriquí
CAPITULO VI
Los Llanos Montes del Caquetá Volcanes de lodo Volcanes de Turbaco
CAPITULO VII
Los ríos El Magdalena El Cauca El Patía El Sumapaz El Bogotá El Salto de Tequendama El Sogamoso El Saravita Laguna de Fúquene
CAPITULO VIII
El Cauca El Nechí El San Jorge Río Viejo Boca de Ceniza Desembocadura del Magdalena El Sinú El Atrato Río Sucio El San Juan El Truandó El Napipí
CAPITULO IX
El Orinoco El Guaviare El Atabapo El Rionegro Maipures El Casanare El Meta El Chagres El Bayano El Tuira
CAPITULO X
Golfo de San Blas Laguna de Chiriquí Mareas Golfo de San Miguel El Mícay El Izcuande El Patía El Patía EL Telembí El Tequendama Laguna de Guatavita La Cocha ó Gran Lago Se los Mocoas El clima
CAPITULO XI
Lluvias y enfermedades Flora y fauna Palmeras y helechos Bambuseas y bejarias Quina y guaco El Curare Orquídeas Mamíferos Aves Saurios Peces
CAPITULO XII
Etnografía Los Guaymies Costumbres Los Cunas o Cuna Catíos, Nutabes y Tahamies Los Pijaos Los Yareguies Los Arhuacos Los Motilones Los Arhuacos Los Goajiros Raza y lengua
CAPITULO XIII
Los Goajiros Ritos y ceremonias Los Tunebos Los Otomacos Misiones Los Salivas Tribus salvajes Záparos Tribus salvajes Migraciones Maipures y Caribes Tipos actuales Pastusos Antioqueños
CAPITULO XIV
Panameños Poblaciones San Agustín Neiva, Purificación, El Guamo Ortega, El Chaparral, El Espinal y Girardot Fusagasugá, Nemocón, Zipaquirá Funza Bogotá Caminos y ferrocarriles Fómeque, Cáqueza y Los Llanos Villavicencio y San Martín
CAPITULO XV
Girardot IbaguéAmbalema Lérida Honda Mariquita Villeta Guaduas Pacho Nare Río negro Mariquita Puerto BérrioFerrocarril de Antioquia Valle del Opón Puerto Wilches Tunja Boyacá, Guateque, Pesca, Paipa, Duitama Sogamoso Soatá Ch
CAPITULO XVI
Málaga Piedecuesta Sube Los Santos Ubate Chiquinquirá Caldas Saboya Villa de Leiva Moniquirá- Puente Nacional Vélez Socorro Charcalá San Gil Barichara Zapatoca Girón Bucaramanga Los Llanos Concepción Pamplona Chinacot
CAPITULO XVII
Palmira, Buga, Tulúa, Roldanillo - Cartago Anserma Pereira-- Manizales Marmato Supía- Riosucio Pácora - Arma Aguadas Sonsón Abejorral Santa Bárbara Sopetrán San Jerónimo Evéjico Medellín Medellín Envigado -Itagüí Santa R
CAPITULO XVIII
Sabanilla, Salgar Puerto Colombia y Santa Marta Dibulla Riohacha Portete Bahía Honda Soldado Valledupar y San Juan de César Codazzi Chiriguana Cartagena Burú Bocagrande Islas de San Andrés y Providencia El Chocó - Quibdo U
CAPITULO IXX
Nóvita Buenaventura Micay Izcuandé Gorgona - Almaguer El Patia Castigo Tuquerres Pasto Pasto Barbacoas Tumaco Ipiales Cabo Mangles Caquetá Boca del Toro David, Pedregal. Cañofístola, Alanje, Bugabita Los SantosSantiag
CAPITULO XX
Chagres Matachín Manazanillo Colón Istmo y canal de Panamá San Blas Chepo Putricanti - Puerto escocés - Santa Maria - Cana El Darien Yavisa Pinogana san Miguel
CAPITULO XXI
Proyectos de canales San Pablo Enfermedades Terrenos baldíos Frutos y alimentos Agricultura Agricultura y Ganadería Animales y Ganadería
CAPITULO XXII
Minas e Industria Comercio exterior Aduanas y movimiento mercantil Vías de comunicaciones Vapores y Ferrocarriles Correos Instrucción pública - Prensa Criminalidad - Organización política
APENDICE
Apéndice
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Golfo de San Blas - Laguna de
Chiriquí - Mareas - Golfo de San Miguel - El Mícay - El Izcuande -
El Patía - El Patía - EL Telembí - El Tequendama - Laguna de
Guatavita - La Cocha ó Gran Lago Se los Mocoas - El clima
bahía
(1)
. La
bahía del Almirante es un vasto conjunto de puertos, lo mismo que
la laguna de Chiriquí, mar interior cuya superficie abarca unos 800
kilómetros cuadrados. Las islas é islotes de las entradas se
disponen de tal modo, que continúan la línea del litoral
continental como si fuesen restos de ella, aquí despedazada por
las olas del mar. La Península valiente,. o mejor, de los
Valientes, que del lado oriental cierra á medias la laguna de
Chiriquí, es una de las rarísimas playas de arena blanca pura que
se observan desde la boca del río Chagres á la de San Juan de
Nicaragua
(2)
; sin
embargo, el estrand se compone de una arena oscura, casi negra, y
tan abundante en partículas de hierro, que en ciertos sitios con
ella se cubre en el acto un imán.
Al Este de Chiriquí la costa avanza muchos kilómetros mar adentro,
con una mesa submarina que se cubre con más de 50 metros de agua y
sustenta varias islas é islotes: una de ellas es el famoso Escudo
de Veragua, con frecuencia nombrado en los documentos diplomáticos
como tierra en litigio entre Costa Rica y la República de Colombia.
La parte más alta de la isla está cubierta de árboles recortados á
igual altura por el viento del mar. Al Oriente la isla presenta
cantiles de 12 á 15 metros de altura, hechos de una piedra rojiza
que encierra conchas marítimas; las olas han tallado en esos
cantiles columnasy arquerías, las que merced á los boscajes y
festones de verdura, ostentan una gracia que de ordinario escasea
en las escarpas rocallosas de las costas. De tal manera llueve en
estos sitios, que las fuentes brotan de las mismas arenas en la
parte Sur de la isla, no obstante lo cual los pescadores de
tortugas que frecuentan el Escudo de Veragua vense obligados á
menudo á excavar en la playa pozas en donde se recoge agua dulce
(3)
.
El golfo de San Blas, que recorta el litoral atlántico allí donde
el istmo americano presenta su mínima anchura, parece, lo mismo que
la laguna de Chiriquí, una brecha abierta por el empuje del mar en
una costa enantes rectilínea. La península de San Blas, que limita
el golfo por el lado Norte, es un fragmento de esa costa primitiva,
continuada hacia el Este con los centenares de arrecifes o islotes
que forman el Archipiélago de las Muletas ó Mulatas. Ninguno de
estos cayos ostenta rocas ó alturas: son playas arenosas que
emergen algunos pies ó algunos metros, sustentadas por bancos de
coral. De ordinario se agrupan en círculos u óvalos, atolls
irregulares, divididos por canales bastante profundos para dar paso
á los navíos, á los cuales ofrecen surgideros seguros en los sitios
abrigados contra el viento. A pesar de sus exiguas dimensiones,
varias de esas isletas tienen fuentes de agua plotable, por lo cual
los indios hanconstruido en ellas sus aldeas. Todas las Muletas son
una selva, un bosque ó un boscaje de cocoteros, según su tamaño: de
lejos no se distingue la tierra y sólo se ven las copas de esas
palmeras que semejan bandadas de aves gigantescas.
Más allá de las Muletas los cayos se encuentran regados sin orden
alguno á lo largo del litoral, bien que hasta Puerto Escocés esa
armadura de arrecifes obstruye la ribera propiamente dicha. El mar
no torna á mostrarse libre sino en las cercanías del golfo de
Urabá, donde principia una formación nueva, la de las tierras
aluviales depositadas sobre el zócalo marino por las Bocas del
Atrato. Pocos sitios igualan a éste en cuanto á la rápida
modificación de las curvas de contacto entre la tierra y el mar:
allí el contorno de la playa cambia á ojos vistas, de tal modo, que
cada año hay que rehacer las cartas marinas. Hallase en el golfo de
Urabá, pero en proporciones mucho mayores, el mismo fenómeno
gradual de cierre que en el golfo de Esmirna. En esta bahía del
Asia Menor el Glieder ó Hermos proyecta sus aluviones hacia la
ribera opuesta, y amenaza cerrar el canal que da acceso al puerto y
al fondo oriental de la concha marítima tornada en lacustre; del
mismo modo en el golfo de Urabá el poderoso río, cuyo delta franjea
la ribera ístmica, empuja sus playas de aluviones más y más hacia
la orilla sudamericana y bien pronto habrá separado del mar libre
la parte meridional del golfo ó Culata
(4)
.
El contraste mayor que se observa entre las costas del Atlántico
y el Pacifico proviene ante todo de las mareas, las que allá no
tienen sino débil amplitud mientras acá la presentan considerable.
En la boca del río Chagres y en la bahía de Colón el mar apenas
sube 38 centímetros por término medio, 30 en la bahía de Chiriquí,
pero esa diferencia entre el flujo y el reflujo no es constante: la
diferencia varia singularmente con la dirección y la fuerza de las
corrientes atmosféricas: á veces el nivel del mar se mantiene
inalterable días enteros; de ordinario las dos mareas diurnas se
contrarían, de suerte que no revelan sino una sola pleamar y una
sola bajamar en las veinticuatro horas. En la costa del Pacífico,
al contrario, la marea se verifica con toda regularidad. En la
bahía de Panamá la menor amplitud de la onda, en Mayo y Junio, es
de 2 metros 42, en tanto que la mayor, en noviembre y Diciembre,
alcanzó 6 metros 88; la media anual llega á 4 metros. A causa de
esta alternabilidad de la marea la onda litoral del Pacífico se
encuentra ora más alta, ora más baja que la del Atlántico; la mayor
diferencia que puede establecerse entre uno y otro océano llega á
3 metros 24. Así, pues, si un canal de comunicación libre existiese
al través del Istmo de Panamá, en él se establecería una corriente
con marcha alternativa, ora en un sentido, ora en otro, cuyo
venaje ó caudal variaría sin cesar. En ese movimiento continuo la
compensación no sería igual, porque la media de las oscilaciones
da al Pacífico un nivel más alto en algunos centímetros que el del
Atlántico en las bahías de Colón y Caledonia. Además, las
intumescencias y las depresiones se verifican en ambos mares á
horas diferentes: en elPuerto de Colón se establecen con un retardo
de nueve horas sobre el de Panamá.
También es consecuencia del contraste de las mareas en los dos
vecinos mares el aspecto diferente que presentan las dos playas.
Las del Atlántico son estrechas, en tanto que en el Pacífico de
ordinaria aparecen más anchas y en ciertos puntos forman al litoral
una orla de playas blanquecinas, que se extienden hasta perderse
de vista. Por lo mismo es el Mar del Sur menos rico en corales que
el Mar de las Antillas, por cuanto las grandes diferencias diarias
en el nivel marino son fatales para la vida de la mayor parte de
los pólipos, los cuales no pueden prosperar sobre arrecifes que
alternativamente se encuentran en seco, bajo el ardor del Sol, ó
cubiertos bajo una espesísima capa líquida. Al contrario, hállanse
en su verdadero elemento bajo la onda poco variable del mar de
Colón, en las escoras de islotes que sin cesar barre el viento
alisio.
La mesa de sondas, ó sea el zócalo de bargas. submarinas que
sustenta las tierras emergidas del istmo, sirve igualmente de base
á las islas que adornan el Pacífico á cierta distancia del litoral.
Coiba, Cebaco y otras menores, comprendidas en los parajes
limitados al Oeste por la punta Burica y al Este por la península
de Azuero, pertenecen al conjunto geográfico de que hace parte la
tierra firme
(5)
.
Igualmente todas las islas del vasto anfiteatro semicircular del
Golfo de Panamá reposan, como el istmo entero sobre un zócalo que
se halla á menos de 50 metros de profundidad: la escora de la mesa
se desarrolla de punta á punta, á la entrada misma del Golfo. Las
mayores islas de esta bahía constituyen, junto con más de un
centenar de islotes, todo un archipiélago llamado "Las perlas" bien
que sus pesquerías de perlas estén casi completamente agotadas. Es
al Oriente de estas islas, todas de pequeña altura
(6)
, principio del profundo seno
del Golfo de San Miguel, en donde los navíos encuentran en todas
partes á lo menos 10 metros de agua
(7)
.
En la vertiente del Pacífico, al Sur del pedúnculo de Panamá, la
mayor parte de los ríos costaneros son sobrado cortos para
arrastrar una gran cantidad de agua; pero varios de ellos en vez de
correr en derechura hacia el mar, lo hacen en valles
longitudinales paralelamente á la gran cordillera y al océano,
de-suerte que pueden alcanzar gran desarrollo. Tal es el Sambú, que
corre del Sudeste al Noroeste, para terminar . cii la bahía de
Garachiné, cerca del golfo de San Miguel. Tal es también el Bandé,
que orilla el litoral á corta distancia, como un arco de círculo
inscrito en el arco más grande formado por el curso del Atrato y
del San Juan, que entremezclan sus fuentes para descender Iuego en
sentido inverso. El San Juan aun cuando de corta longitud relativa,
unos 300 kilómetros metros
(8)
, es uno de los ríos colombianos que
ofrecen más hermoso conjunto de vías navegables; los vapores,
barcas y canoas pueden remontar el río y sus afluentes en una
longitud desarrollada de unos 500 kilómetros; desgraciadamente el
San Juan, como el Atrato, á quien él continúa en la vertiente del
Pacífico, concluye en un delta exterior á la línea normal de la
costa, sin más profundidad que metro y medio á dos metros sobre las
barras de sus diferentes bocas. Vergara y Velasco valúa su venaje
medio en 1,300 metros cúbicos por segundo; es el río más abundante
de toda la América meridional en la vertiente del Pacífico
(9)
.
Otros riachuelos se suceden hacia el Sur, bruscos, de rápidas
pendientes; de ellos se cita sobre todo el Dagua, no porque ruede
un gran volumen líquido, sino porque hace parte de un camino
comercial entre el puerto de Buenaventura y Cali, sobre cl Cauca;
los viajeros que han tenido que navegar en este torrente no olvidan
tan penosa jornada
(10)
. El Micay, el Izcuandé, que también
nacen en la Cordillera occidental, superan al Dagua
(11)
; después viene el
gran ríoPatía, el segundo del litoral por la masa de sus aguas.
Este río nace más allá del primer cordón de los Andes, en plena
Cordillera central, en el macizo de Colombia, al lado del Cauca,
del Magdalena y del Caquetá
(12)
La rama madre, el Sotará
(13)
, brota en el volcán
del mismo nombre, y engrosada por numerosos gayes, baja al valle de
la entre cordillera para allí correr hacia el Sudoeste. El río
Mayo y el Juanambá
(14)
le llegan desde las montañas del Este
por formidables clusas que el camino principal del valle franquea
por medio de pintorescos puentes de ramplas anticlinales. El volcán
de Pasto y la mesa de Túquerres le envían su tributo por medio del
Gu4itara, que se encorva en vasto semicírculo en un surco de gran
profundidad, que puede mirarse como la prolongación meridional de
los valles del Cauca y el Patia; esta depresión indica en la mesa
la división de las altas tierras en dos salientes distintas, que
continúan á las dos Cordilleras central y occidental y van á
enlazarse en el Ecuador á las dos cadenas volcánicas laterales
(15)
. Pocos valles
tan estrechos y profundos como el del Guáitara, abierto entre
escarpas calcáreas de 900 metros con el nivel superior
perfectamente igual á uno y otro lado, las cuales se apoyan sobre
núcleos traquíticos de formación posterior; cuando las traquitas
brotaron del interior del suelo, la mar cabria aún la mesa y
depositaba esas capas de calcáreo, roídas hoy por las: aguas
corrientes
(16)
.
El río madre del Guáitara, el Carchi, alimentado en gran parte por
las nieves del Cumbal
(17)
, se ha escogido como limite entre las
dos Repúblicas de Colombia y el Ecuador; en la confluencia del río
Blanco
(18)
pasa
bajo un puente natural formado por un bloque de calcáreo siliceoso,
prensado entre dos paredes graníticas: es el de Rumichaca, antes
llamado puente del Inca," bien que nada deba al trabajo del
hombre
(19)
. El
camino de Popayán á Quito pasa sobre ese puente á cuyo lado brota
una fuente ferruginosa.
Después de haber recogido casi toda la red de sus tributarios, el
Patía, ya gran río, penetra en los desfiladeros de la Cordillera
occidental, pasa por la falla de Minamá, que apenas mide 40 metros
de anchura, y después, al salir de esa garganta, desciende á la
llanura inferior por medio de violentos rápidos. Unido al poderoso
Telembí, que le llega de las fronteras del Ecuador, avanza
majestuosamente en largos giros,surcando tierras aluviales llenas
de pantanos y antiguos lechos abandonados; su delta, como el del
San Juan, penetra mar adentro y no admite en sus
grao
|5 sino pequeñas embarcaciones
(20)
. La navegación no puede
hacerse de un modo útil sino del delta á la entrada de las
cordilleras; pero el país, casi desierto, no tiene gran necesidad
de comunicarse con el resto del mundo
(21)
. Cuando las costas del océano estén
pobladas, se podrá también aprovechar la extensa red de canales
que forman el archipiélago costanero y los deltas fluviales; la
navegación litoral se desarrollará entonces sobre un espacio de
unos 300 kilómetros
(22)
, o sea de la bahía de la Buenaventura á
la de Ancón, en el Ecuador. El Mira, que recoge sus primeras aguas
en las montañas ecuatorianas, es el último tributario colombiano
del Pacífico; aún menos utilizado que el Patía, rueda en toda su
parte inferior á través de la selva virgen; pero su valle superior,
regado también por el Chota
(23)
, se abre como un foso entre paredes
desnudas. De un solo golpe se hunde á 1,500 ó 1,800 metros bajo las
cumbres de la cordillera central, para cortar los montes
Occidentales antes de unirse al Mira: una bruma helada envuelve lo
alto de la grieta, mientrasen el fondo se cultiva la caña de
azúcar; es un paisaje único, de grandeza imponente, casi terrible
(24).
El conjunto de los venajes fluviales de todos los ríos colombianos
tributarios del Pacífico, inclusive los de Panamá, se valúa por
Vergara y Velasco en 9,000 metros cúbicos de agua por segundo. La
vertiente del Mar Caribe recibe una porción menos considerable
proporcionalmente á su área, puesto que su venaje se estima en
13,000 metros cúbicos. En fin, el excedente de las lluvias de la
región oriental que rueda al Orinoco, ya al Amazonas alcanza á la
enorme ya cifra de 23,000 metros cúbicos, 6 sea algo más que la
masa líquida que corre en las otras dos vertientes. La cantidad de
agua que cae en todo el territorio se considera igual á una capa
líquida de 1m825 ó sea á 70,000 metros cúbicos por segundo, de los
que un tercio se perdería entonces por la evaporación ó la
absorción de las raíces de las plantas
(25)
.Bien enjutada por sus ríos, Colombia no
posee lagos, á menos que no se consideren como tales Zapatosa y
otras inundaciones permanentes formadas por el Magdalena, el San
Jorge y el Atrato
(26)
. Losmares interiores desaguáronse en
época desconocida, pero las huellas que dejaron en las mesas
demuestran que tenían grandes dimensiones. Es evidente que la
elevada llanura de Bogotá fue cubierta en otro tiempo por las aguas
glaciales bajadas de los montes de Sumapaz, y que luego se desecó
gradualmente con el descenso de la brecha abierta por el río que
en ese lago se formaba, el Funza ó Bogotá
(27)
. Los indios chibchas no ignoraban ese
hecho geológico, la fuga de las aguas mediante la formación de una
brecha en el muro, puesto que referían que el dios Bochica había
hendido la montaña con su cetro de oro, dando así paso por el Salto
de Tequendama á las aguas del lago. Los europeos, con el espíritu
preocupado por la idea de, las revoluciones repentinas, dieron
otra forma á esa tradición, suponiendo que el gran lago interior
había desaguado á causa de alguna conmoción volcánica, y Humboldt
emitió :la hipótesis de que los petróglifos que existen cerca de
Facatativá, en rocas de asperón, recordaban ese cataclismo. Una
tradición chibcha, muy improbable por otra parte, supone que el
gran lago existía aún dos siglos antes de la conquista
(28)
: esto admitido, la
desaparición de las aguas sólo habría precedido entonces en
algunas generaciones al año de 1470, fecha con la cual principian
los anales de losZipas soberanos de este reino
(29)
. Sea lo que fuere, existían
poblaciones entonces en la llanura, los habitantes eran numerosos,
y cubrían la campiña, no menos que las bases de las montañas,
cultivos más extensos que en la actualidad. El desagüe más
reciente de esos lagos de la mesa
(30)
parece haberse verificado hacia el
Noroeste, por el valle del río Negro, en el cual las conchas
lacustres que quedaron en las terrazas muestran aún frescura
perfecta.
Algunas lagunetas regadas en la mesa recuerdan la existencia del
antiguo mar. Tales son las de Guatavita y Guasca ó Siecha.,
rodeadas de derrumbes casi desprovistos de vegetación
(31)
. Estas fueron antes
aguas sagradas, y los Caciques y los sacerdotes, seguidos por la
multitud de los adoradores, se paseaban en ellas en balsas, para
honrar los genios y ofrecerles presentes. Según la leyenda, el
fondo de esas cuencas lacustres está alfombrado de objetos de oro y
de piedras preciosas. El Jefe Supremo de la Comarca, acompañado
por sus principales vasallos. se bañaba en el lago, cubriendo antes
su cuerpo con polvo de oro adherido á la piel con el jugo viscoso
de una planta. Al ser arrebatado por las aguas el polvo, se creía
que éstas aceptaban la preciosa ofrenda
(32)
. En la orilla se agrupaban los fieles,
quienes también arrojaban al lago sus presentes; aún se distinguen
losrestos de una escalinata por la cual los indios bajaban hasta
la orilla del lago. El Cacique de los chibchas era ese "hombre
dorado" (El Dorado) que los españoles, aun después de haberle
hallado en las mesas de Cundinamarca, buscaron inútilmente en
tantas otras regiones del Nuevo Mundo. La crónica refiere que
cuando perdieron su libertad los indios, arrojaron a la laguna de
Guatavita todas sus riquezas, á fin de privar de ellas á los
conquistadores. Después se han encontrado objetos de valor en el
lodo del fondo, entre otros una figura de oro que representa la
balsa suntuaria. Con la esperanza de recoger los tesoros ahogados,
diversos especuladores y aún ingenieros han intentado en varias
ocasiones desaguar el lago. Los registros de la Casa de moneda de
Santa fe de Bogotá mencionan un quinto de 292 pesos de oro pagado
por un empresario que rebajó el nivel del lago y extrajo numerosos
idolillos; ya no quedaba en la cavidad sino una capa líquida de 4
metros cuando sé hundió la bóveda del túnel de desagüe, cerrando
éste. En 1570 y 1818 las tentativas se renovaron y recientemente
todavía se disminuyó en 15 metros la capa lacustre
(33)
.
El lago de Fúquene, de donde sale el Saravita ó Suárez, y que ocupó
una superficie de 400 kilómetros cuadrados, está en vía de
desaparecer como le aconteció antes al lago de Cundinamarca; hoy
no es sino una verdadera inundación. Su profundidad media oscila
entre 2y3 metros; sin embargo, se encuentran 14 metros en una de
sus simas
(34);
dos de sus islas están cultivadas. También se ha intentado
desaguarlo en parte, aunque sin éxito, como al de Guatavita, para
cavar los aluviones y conquistar tierras fecundas; á lo menos se
han saneado numerosos pantanos ribereños por medio de desagües y de
plantaciones de sauces
(35)
. Colombia no posee verdaderos lagos de
notable profundidad en proporción á la superficie, sino en los
valles altos de las montanas, ora en el fondo de cavidades
naturales, ora arriba de las morenas glaciales colocadas como
diques á través de las vaguadas
(36).
El más vasto de esos receptáculos en
la Cocha ó "Lago" por excelencia, ubicado en una alta comba de la
mesa de Pasto y origen del Guamoes, afluente del Amazonas por el
Putumayo; su altura probablemente es superior á 2,500 metros
(37)
; los
conquistadores le dieron en el siglo XVI el nombre de Mar dulce ó
gran lago de los Mocoas, por el de los indios que vivían en sus
riberas. Las descripciones antiguas dan á la capa líquida una
superficie superior á la que tiene realmente; su longitud alcanza á
unos 20 kilómetros, con anchura media de 3 á 4,000 metros. Cerca
del desagüe hay profundidades de 30 y más metros, pero las grandes
simas de 70 metros se abren hacia el Norte, en la base del
Bordoncillo. Navegable como es el lago en toda su extensión, no
da, sin embargo, acceso al Putumayo, porque su afluente está
interrumpido por saltos y obstruido por diversas plantas, como
cañas, helechos, juncos y hojas cortantes. En sus aguas no hay
pescados, sin duda á causa de fuentes que contienen ácido
sulfídrico y se ven asomar á la superficie en filetes blanquecinos
(38).
El lago de Tota, situado como la Cocha sobre la vertiente oriental
de los Andes colombianos, pertenece á la hoya del Orinoco por el
Upía y el Meta. Su altura es de 2,980 metros y ocupa un circo en
los montes de Sogamoso, en donde no existe vegetación arborescente
(39)
. La leyenda
india narraba que en ese lago, temible por su frialdad, aparecía á
veces un monstruo marino bajo sus aguas levantándolas en olas
formidables; las tempestades soplan allí con violencia, y las
oscilaciones barométricas se manifiestan por medio de seiches
(40)
análogas á
las de Laman
(41).
Por temor al monstruo nadie osaba visitar una isla de gracioso
aspecto que encierra el lago y separa la cuenca mayor de una bahía
oriental; por la primera vez en 1840 el hechizo fue roto por un
viajero extranjero que no se dejó espantar. La superficie del
lagos mide 59 kilómetros cuadrados y su mayor profundidad alcanza
á 59 metros; según Miguel Triana, su capacidad total asciende á
3,600 millones de metros cúbicos
(42)
. Bonssinganlt opinaba que el lago de
Tota no había cambiado de nivel desde 1652, porque el sendero de la
ribera rodea siempre la base de rocas escarpadas, y el menor viento
lo cubre con una capa líquida; pero-esta observación debe basarse
en alguna confusión de texto, porque varios documentos auténticos
prueban que el nivel lacustre, 20 metros más alto hacia mediados
del siglo último llegaba hasta un pueblo situado hoy á 1,800
metros de la orilla
(43)
. El afluente rueda según la estación
de 1 á 3 metros cúbicos de agua por segundo, caudal que sería muy
útil á las tierras cultivadas del valle de Sogamoso, por lo cual
varias veces se ha propuesto cegar el actual desagite y desviarlo
hacia la hoya del Magdalena por medio de un canal de un kilómetro
de excavación muy fácil. Los ribereños piden más: que se desagüe
íntegramente el lago para extraer los tesoros que se imaginan
arrojaron á su fondo los adoradores de los antiguos. dioses
(44)
.
IV-CLIMA
Si es difícil hablar del clima de Venezuela, con mayor razón las
palabras "clima colombiano» no: pueden emplearse sino en sentido
muy especial. En efecto, Colombia por su variado relieve ofrece
merced á sus cadenas y macizos, á sus terrazas y sus mesas, tan
grandes contrastes en altitud y exposición, que posee toda la serie
de los climas, los cuales entrecruzan diversamente sus curvas del
día á la noche y de una estación á otra. Cada valle, cada
pendiente tiene sus. condiciones meteorológicas particulares,
debidas al: calor, los vientos, la lluvia, la humedad del aire. Por
esto no pueden indicarse sino de un modo general las grandes leyes
climatéricas, prescindiendo por lo mismo de las mil variaciones
locales ; variaciones que se ven en el flanco de cada montaña,
debido al escalonamiento de las vegetaciones y á la oposición de
las escarpas desnudas y las selvosas faldas
(45)
.
Teóricamente el Ecuador térmico sigue la zona del litoral
atlántico, en las tierras que baila la ola; sin embargo la acción
moderadora de las brisas da por resultado la disminución de la
temperatura de la costa, siendo en el interior donde se hallan los
"infiernos" colombianos. En tanto que en el litoral la temperatura
media oscila en torno de 27º5, sube á 32 y aun 33 en los llanos del
Meta, Casanare y Arauca: en todas las llanuras rasas situadas al
pié oriental de los Andes pasa de 31º, salvo en las regiones
meridionales que atraviesa el Caquetá y principian la gran selva
amazónica. En la Colombia montañosa, entre las diversas
cordilleras
que se ramifican desde el nudo de Pasto hacia el Mar de las
Antillas, los calores son tanto más fuertes cuanto las pantallas
montañosas detienen el soplo del alisio
(46)
. Por esto la parte inferior del Valle
de Upar, resguardada por la alta Sierra Nevada, se ha tornado
desierto de arenas y pantanos en donde la temperatura media llega á
31º, es decir, 3 á4 grados más que en las costas vecinas. En Puerto
Nacional, escala de Ocaña sobre el Magdalena, se ha visto con
frecuencia el termómetro á 40º á la sombra
(47)
. Abrigados por la Cordillera
occidental, ciertos jirones de la Costa del Chocó también son
áridas soledades que contrastan con el espeso bosque vecino, cual
sucede en cierta porción del Valle del Dagua, cerca de
Buenaventura. En tesis general, la temperatura es menos elevada en
las costas del Mar del Sur que en las del Atlántico ; Tumaco, que
está próximo á la línea equinoccial, queda bajo la isoterma del
26º, en tanto que en las costas de la Goajira, 1,000 kilómetros más
al Norte, el termómetro marca de ordinario 29º: así, pues, la
corriente fría de Humboldt hace sentir su influencia sobre el
litoral colombiano del Oeste. También en el interior los profundos
valles del Patía, el Mira y sus afluentes, excavados como simas en
el espesor de la mesa, con otras tantas tierras tropicales; al
subir aquí por las serranías se pasa casi sin transición de la zona
tórrida á las regiones frías
(48)
.
Por esto los climas colombianos dependen más de las condiciones
del relieve, de la exposición del suelo y de la dirección de los
vientos que de la latitud de los lugares; las paralelas que se
trazan sobre la redondez del globo tienen poca importancia en un
país íntegramente situado entre los trópicos y que dos veces cada
año presenta todas las partes dé su superficie á los rayos
verticales del Sol. Cuanto á la altitud, razón principal del
escalonamiento de los diversos climas en las faldas de las
montanas y en las terrazas superiores, sus efectos resultan
modificados de muy vario modo por todos los fenómenos de la vida
planetaria. De los calores tórridos de la llanura baja á los fríos
polares de la cima nevada, sucédense todos los climas, pero no en
proporción directa de la rarefacción atmosférica: las curvas de
nivel y las de los grados isotérmicos en ningún punto van en líneas
paralelas; al contrario, en todas partes se entremezclan en
inextricable red. Así, la división usual de las comarcas montañosas
en tierras calientes, templadas y frías, que para mayor precisión
se pueden dividir en tierras tórridas, calientes, templadas, frías
y polares, no puede aplicarse siguiendo medidas uniformes; los
límites varían de una montaña á otra, de uno de sus flancos al
opuesto. En su conjunto la zona templada, comprendida entre los
grados 24 y 15 de la escala termométrica, abraza, prescindiendo de
los llanos, la parte más considerable de la superficie Colombiana;
es la zona donde los vientos fríos que bajan de las alturas y los
cálidos que suben de la llanura se mantienen en equilibrio
instable
(49)
.
El tan complicado relieve de Colombia no permite que los alisios
soplen libremente en todo el territorio; no dominan regularmente
sino en la costa del Mar de las Antillas, y de ordinario con
singular violencia; su fuerza resulta aumentada por la atracción
de los focos de intensa temperatura que circuyen el litoral, Aun
cuando los huracanes propiamente dichos jamás asuelen esta costa,
los vientos del Esta y del Nordeste con frecuencia llegan
convertidos en tempestad, y la marejada se estrella formidable en
las playas sin abrigo. También algunas veces soplan los vientos del
Norte, pero nunca con violencia comparable á la de los Nortes en
el golfo de México. A menudo, de Julio á Noviembre cuando el Sol
está al norte del Ecuador, vientos del Oeste, llamados vendavales o
"vientos de aval," corren á lo largo de la costa ayudando á los
barcos en su regreso; pero en el litoral su reflujo no prevalece
contra los alisios Una corriente marítima que viene del Oeste, y á
veces marcha con velocidad de más de 7 kilómetros por hora, orilla
la costa tanto tiempo cuanto dura el vendaval en las altas
regiones del aire.
Cuanto al alisio, sopla con más fuerza en el día que en la noche;
de ordinario se deja sentir con fuerza hacia las nueve ó diez de
la mañana, aumenta en violencia á medida que se levanta el Sol,
disminuye con la declinación del astro, y cesa casi por completo
cuando el disco desaparece bajo el horizonte; cerca de la costa aún
es reemplazado durante la oscuridad por una brisa de tierra que
provoca el enfriamiento' del suelo. Las noches, claras y bellas,
trascurren entonces deliciosas, sin dar la sensación de tiempo; el
alisio no corre y las brisas contrarias se mantienen enequilibrio
sobre la selva. La luz difusa hace los objetos visibles por
grandes masas hasta el lejano horizonte, pero la mirada se dirige
invenciblemente hacia la bóveda celeste, de un color negro
trasparente, salpicada de luz y á menudo surcada por las huellas
luminosas de las estrellas errantes. Si á la hora de mayor calor
en el día los habitantes, para pasar la siesta, se suelen refugiar
en el sitio más fresco y oscuro de las viviendas, durante las
frescas noches, al contrario, todos huyen de las casas al campo,
para respirar con entera libertad, para buscar el aire libre, para
gozar en paz de todas las dulzuras de la vida!
(50)
Un fenómeno de inversión se produce en la marcha de los
alisios, tanto durante el curso del año como durante la sucesión
del día y la noche. Los vientos corren con su máxima regularidad en
los meses de verdadero invierno, de Noviembre á Marzo, cuando el
Sol se encuentra en el zenit de la zona tropical del Sur, y tiran
francamente del Nordeste y aun del Norte; pero calman y hasta
dejan el campo á vientos instables del Sur ó del Sureste en la
época del invierno lluvioso, de Abril á Octubre, cuando el Sol, en
su marcha sobre la eclíptica, se encuentra al Norte de la línea
equinoccial. Los barcos que descienden entonces el Orinoco no
tienen sino que dejarse llevar por la corriente fluvial, en esa
época en toda su fuerza, ayudados además por el viento del Oeste;
al contrario, nada tan penoso como la remontada del río, puesto que
los marineros no pueden avanzar sino auxiliándose con el bichero ó
el cabrestante, de árbol en árbol,á lo largo de la orilla. En la
época de los vientos normales la corriente aérea y la corriente
fluvial avanzan en sentido contrario una de otra, y tanto los
viajes de subida como los de bajada son fáciles; á veces en los
ríos de mínima pendiente, como el Apure, una parte de las aguas
remonta con el viento, en tanto que la otra desciende siguiendo el
curso normal. Cuando hay cambios de tiempo son temibles los
chubascos:
una barca sorprendida por uno de ellos en medio del río pronto
zozobra por la violencia del oleaje Dícese que el alisio no remonta
por el Orinoco más allá de los raudales, y como las montañas de la
Guayana se alzan al Oriente, impiden que los vientos del Este
soplen sobre las regiones bajas comprendidas entre los raudales
del Orinoco y los del río Negro. En Maipures es fama que nunca
hace viento: la atmósfera es de una tranquilidad perfecta, por lo
cual el calor del Sol es insoportable y los mosquitos ocupan el
aire con nubes tan espesas, que oscurecen el cielo. La falta de
brisas vivificadoras explica el singular abandono en que yacen esas
comarcas de la América meridional, tan favorecidas sin embargo por
su régimen hidrográfico. Los rayos de tempestad, sin trueno, son
allí muy comunes: diríase que el aire palpita en sacudidas
luminosas
(51)
.
Las regiones del interior en donde el calor es más intenso, como el
valle que recorre el río César y los campos ribereños del Magdalena
medio, son aquellas donde la atmósfera se renueva menos; en ellas
el aire
con frecuencia queda perfectamente inmóvil
(52)
. Cuanto á las costas del
Pacífico, que se perfilan de Sur a Norte en la zona intermedia
entre los alisios de los dos hemisferios, son barridas por los
vientos del Norte, que soplan con gran regularidad en la estación
seca, pero de ordinario, sobre todo en la costa del alto Chocó, la
mar está sometida á los remolinos de los dos vientos mayores que se
entrechocan; una banda de brisas locas y de calmas, esencialmente
molesta para los pequeños veleros, separa las dos mitades del
mundo aéreo; las corrientes marítimas, ayudadas por las mareas,
que alcanzan 12 metros en el estuario del San Juan, también son muy
variables en estos parajes hacia el Sur, entre las islas Galápagos
y Tumaco, los vientos soplan del Sur y del Oeste. Las violentas
borrascas llamadas cordonazos de San Francisco. porque se
presentan hacia el 4 de Octubre, fiesta del santo, se dejan sentir
á veces sobre las costas de Colombia, lo mismo que en la América
central
(53).
Las estaciones colombianas, como las de las otras regiones
ecuatoriales, están reguladas por las lluvias, que á su turno
obedecen á la marcha del Sol. Llueve cuando ese astro sube hacia el
zenit, en tanto que el ciclo se conserva despejado cuando el Sol
esta sobre una ú otra línea tropical. Por esto dos veces al año la
zona de las nubes lluviosas pasa sobre Colombia, y cada provincia
tiene, por lo mismo, estaciones alternadas de lluvia y sequedad,
veranos ó estíos, é invierno
|(54). Las lluvias más copiosas caen en
las vertientes de las montañas que miran hacia el mar
(55)
. De las bajas costas
de la Goajira se ve casi siempre, delante de la Sierra Nevada de
Santa Marta, avanzar hacia el mar algo así como un inmenso
promontorio de brumas que se resuelven diariamente en aguaceros que
bailan el flanco de la montaña. La cantidad media de lluvias
recibida por el suelo colombiano supera en mucho á la que reciben
las regiones templadas de Europa; en la mesa de Bogotá excede de un
metro, es de 2 1/2 metros en las costas del Atlántico y más fuerte
aún en las riberas colombianas del Pacífico y en los dos valles del
Atrato y el San Juan, depresión semimarítima que constituye el
verdadero surco divisorio entre los dos continentes de la América,
el del Norte y el del sur. Esas tierras bajas, situadas en la zona
de las calmas ecuatoriales, permanecen bañadas por una atmósfera
nebulosa que los alisios, detenidos por la triple barrera de los
Andes, no pueden disipar jamás. El venaje del Atrato, sin contar
la pérdida de líquido motivada por la evaporación y el alimento de
las plantas, representa una caída anual de 5m 14 centímetros por
año
(56)
. Estas
regiones tan húmedas, desuelo siempre inundado, son esencialmente
insalubres para el blanco, para el mestizo y aun para el negro; no
sólo permanecen casi deshabitadas sino que detienen á los
exploradores y retardan la colonización de las terrazas fértiles y
bien aereadas que ellas separan del mar
(57).
El clima del istmo difiere apenas del de la América Central por
ligeras transiciones, provenientes de la menor amplitud de la faja
terrestre y de la proximidad de la enorme masa sudamericana con
sus altas mesas y sus múltiples cadenas de montañas. La
temperatura media del año varía de 26 á 27º centígrados, un poco
más fuerte en el litoral atlántico, debido á la mayor temperatura
de las corrientes del Mar de las Antillas. Las mayores diferencias
anuales del calórico jamás exceden en el año de 17º, es decir, de
18 a 35º, y cuando en el mismo día la variación pasa de 6 á 8º, ó
sea de 30º al medio día á 22º á la entrada de la noche, todos se
quejan del "cambio brusco del tiempo." Panamá es una de las
tierras en donde hay temperatura más constante
(58)
.
1889-E. R..-En Bogotá la máxima
|
(1)
|
La boca del Tigre da acceso al seno de
Chiriquí, y juntos constituyen el mayor de los puntos del globo,
capaz pasa 5,000 navíos de guerra según los marinos españoles,
quienes no escriben Dragón sino Drago, que es el nombre de un
árbol, aunque ignoramos si este sea el origen del nombre-V. y
V.
|
|
(2)
|
Sallot des Noyers, obra citada-E.
R
|
|
(3)
|
Esta operación es común por necesaria
en la costa, y esas pozas se llaman allí casimbas De Chiriquí a San
Blas la costa encierra accidentes importantes, y al pié de la
cumbre de Veragua hay inmensos pantanos o yerbasales, que
dificultan ó imposibilitan el transito por tierra, a la vez que el
mar siempre es fuerte en este litoral, lo que explica su, actual
soledad-V, y V.
|
|
(4)
|
Es de sentirse que el autor no diga
una palabra del resto del litoral atlántico, en el cual se halla
el golfo de Morrosquillo, convertido en diminuto mar por varias
islas, y la notable costa de Tolú, Cartagena,. Santa Marta y la
Goajira-V. y V.
|
|
(5)
|
Quizás no son sino ruinas de ella,
como sucede en el litoral caribe; a lo menos esto se puede afirmar
sin temor respecto del Archipiélago de David-V. y V..
|
|
(6)
|
En Coibita los mayores topes pasan de
200 metros y sobrepujan á los de Coiba; en la isla de San Miguel
también llegan á 200, y loa hay apenas inferiores en otras
varias-V. y V.
|
|
(7)
|
Tampoco habla el autor del litoral
pacífico de tierra firme- V. y V.
|
|
(8)
|
400 kilómetros, según los más
correctos mapas, con hoya de 12,000 kilómetros cuadrados-V. y
V..
|
|
(9)
|
Vergara y Velasco, obra citada-E R.-El
San Juan, también de rápido curso (2 á 3 metros por segundo),
anchura normal de 180-200 metros por 4-5 de profundidad, riega un
suelo riquísimo en oro y casi sin pantanos, á la inversa del Atrato
por lo cual en valle se puebla con más rapidez-V. y V.
|
|
(10)
|
Navegando los raudales de este río
dijo Humboldt que cada boga era un ángel y cada palancazo un
milagro; hoy está reemplazado por un buen camino abierto en su
ribera norte-V. y V..
|
|
(11)
|
Lo mismo que muchos otros de este
litoral ofrecen anchura enormes para su reducido curso, merced o la
acción de las mareas- V. y V.
|
|
(12)
|
En plena mesa andina, como el Cauca y
todos los ríos importantes del Ecuador y el Perú-V. y V..
|
|
(13)
|
La rama que en verdad debe
considerarse como madre es el Guachicono, que nace en el mismo
páramo del Buey, a menos de una legua del Magdalena y el Caquetá, y
se une al Quilcasé (Patía) casi con idéntico caudal-V. y V.
|
|
(14)
|
Ambos célebres en la historia de
Colombia-V. y V.
|
|
(15)
|
Constituyen simplemente el reborde de
una gran mesa, siempre volcánico, por lo cual se diferencia tanto
el relieve a los, lados del Magdalena; el fondo de las cuencas
interandinas del Ecuador no difiere gran cosa en altura de las que
ocupan loa llanos de Popayán y el Cauca- V. y V
|
|
(16)
|
Hermann Karsten, Eduard André, obras
citadas-E. R.-EI punto necesita aún mayor estudio y mejores
pruebas; el núcleo de Ias dos crestas que enmarcan la mesa está
constituido por pizarras arqueanas y porfídos y dioritas-V. y
V..
|
|
(17)
|
Del Chiles, debe decir-V. y V..
|
|
(18)
|
Que llega perforando una colina-V. y
V.
|
|
(19)
|
En esto hay un error; son dos los
puentes que llevan el nombre de Rumichaca, éste y otro en la hoya
del Chota, el cual sí es obra indígena-V. y V.
|
|
(20)
|
El Patía, que recorre 400 kilómetros,
fecunda una hoya de 25,000 kilómetros cuadrados, y como todos
nuestros ríos de la montaña, su porción navegable queda cortada en
dos por los raudales, siendo de notarse en éste que el abanico de
las corrientes intercordilleranas tiene por nudo la ruptura misma
de la serranía-V. y V.
|
|
(21)
|
El Patía-Telembí tiene bastante
tráfico por la existencia de barbacoas que casi puede mirarse como
un puerto marítimo,---V. y V.
|
|
(22)
|
En línea recta, porque sube é 1,000,
computando todos los canales usados por las barcas-V. y V..
|
|
(23)
|
El chota es el alto Mira-V. y V.
|
|
(24)
|
Ed. André, obra citada-V. y V..
|
|
(25)
|
F. 1. Vergara y Velasco., obra
citada-E. R.-A la vertiente Pacífica corresponden 150,000
kilómetros cuadrados con un quinto del venaje; á la del Caribe
408,000 kilómetros cuadrados, con un cuarto, y a la del océano
Atlántico, 703,500, con más del medio del mismo-V. y
|
|
(26)
|
Por todos los grandes ríos, puesto que no existe una sola hoya
de alguna importancia, en donde no se encuentren ciénagas y lagunas
en gran número-V. y V..
|
|
(27)
|
En presencia del estado de esa brecha y del terreno que demora
a su mediodía, es imposible admitir el lento desagüe de la
Sabana-V. y V.
|
|
(28)
|
La tradición chibcha no dice que dos siglos, sino que remonta
el fenómeno á una época remota; además esos indios decían que ya
estaba poblada la llanura cuando fue inundada, no quedando Otro
recurso a los habitantes que asilarse en los cerros vecinos, hasta
que nueva convulsión del sucio produjo el Salto-V. y V.
|
|
(29)
|
Manuel Ancizar-Peregrinación de ,Alpha-E. R.
|
|
(30)
|
El lago que desaguó por el Río Negro no está en la región alta,
sino en un escalón mas bajo, hacia el Oeste de Bogotá-V. y V.
|
|
(31)
|
Estas lagunas están a, altas y paramosas breñas, por lo cual
nada tienen que ver con ese antiguo mar, del cual son restos, no
esas lagunas, sino las de Catama, Fontibón y Balsillas-V. y V.
|
|
(32)
|
El indio se hacia lavar dentro de la laguna con la yerba
llamada jabonera-V. y V
|
|
(33)
|
Ternaux Compans, Essai sur l'ancien Cundinamarca
Alfred Hettner, obra citada-E. R.-La primera tentativa seria de
desagüe la acometió en 1580 Antonio Sepúlveda, extrayendo de 5 a
6,000 ducados en joyas de oro, pero no abriendo túnel, sino
ahondando el lecho del riachuelo que allí nacía en invierno.
Empero, no es Guatavita, sino Siecha
|
|
(34)
|
M. Ancizar, obra citada. E. R.-Véanse las notas de las páginas
85 y 56; el autor Isa sufrido una confesión, á Juzgar por lo que
escribe allá y dice ahora: ninguna de las islas que quedan en
verano es susceptibIe de cultivo, por su extrema pequeñez; en tomo
del lago se llaman islas todas las motas que no se inundan en
invierno. Hoy en ningún punto mide 14 metros la laguna V. y V.
|
|
(35)
|
El lago desborda hoy en invierno mucho más que antes, causando
gravísimos perjuicios á los ribereños, y está al orden del día su
desecacíón-V. y V.
|
|
(36)
|
Los hay también en cráteres extinguidos, pero ninguna de las
lagunas de Colombia puede llamarse verdaderamente lago, puesto que
ninguna alcanza 200 kilómetros cuadrados, y todas juntas caben
holgadamente en un lago como el Onega-V. y V.
|
|
(37)
|
Está á 2,759 metros-V. y V..
|
|
(38)
|
E. André, Bulletin de le Societé de Geographie, 1879, Tour da
Monde, 1879-E. R.
|
|
(39)
|
Crecen robles y no en corto número-V. y V.
|
|
(40)
|
Seiches se llaman unas intumescencias súbitas del agua, hasta
de más de 2 metros de altura: no son sino "olas de balanceamiento"
producidas por rupturas del estado de equilibrio en la presión
atmosférica-V. y V.
|
|
(41)
|
Boussingault, obra citada-E. R.
|
|
(42)
|
Colombia Ilustrada, 1890-E. R,
|
|
(43)
|
Ambas cosas son verdad; al O. del lago está el sendero dicho,
y al E. los aluviones ganan sin cesar sobre el agua-V. y V.
|
|
(44)
|
Y para aprovechar los aluviones de su fondo--V. y V..
|
|
(45)
|
Vergara y Velasco, obra citada-E. R.
|
|
(46)
|
No en absoluto, puesto que si á unos puntos no llega, á otros
sí alcanza con toda regularidad-V. y V..
|
|
(47)
|
Tomás C. de Mosquera, Memoria sobre la geografía de la Nueva
Granada-E. R.
|
|
(48)
|
Vergara y Velasco., obra citada-E. R.
|
|
(49)
|
Vergara y Velasco. obra citada-E. R.
|
|
(50)
|
Esta costumbre es general en las tienes calientes,
acostumbrándose recibir lea visitas nocturnas á la puerta de la
casa-V. y V..
|
|
(51)
|
Sachs, Sievers, obras
citadas-E.R.-Las explosiones eléctricas sin ruido no se presentan
sino en Marzo-Abril, como heraldos que anuncian el próximo
invierno; en verano es un fenómeno ver allí una nube, y no cae
rocío en ningún tiempo-V. y V.
|
|
(52)
|
En Mompós, como en Maipures, falta el
viento en absoluto.- V. y V.
|
|
(53)
|
Vergara y Velasco., Notas
manuscritas-E. R.- Que suelen causar estragos hasta en Barbacoas,
debido á la represa de las aguas.- V. y V.
|
|
(54)
|
El autor olvida una diferencia
capital, cual es la de que en el perímetro de Colombia, ó sea en
les llanuras, el invierno y el verano se reparten por mitad el año,
por períodos semestrales; mientras que en las altas montañas y
mesas y valles interiores hay alternados por trimestres dos
veranos y dos inviernos, bien que dichas estaciones no sean
absolutamente regulares. En el Chocó llueve todo el año-V. y
V..
|
|
(55)
|
Esto necesita rectificarse, puesto que
al Oriente de Bogotá llueve tanto como en el Chocó, ya que allí
caen al año (Sichiaca) 3m 220!. V. y V.
|
|
(56)
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O más bien 4m 36 centímetros, puesto
que la hoya de este río mide 30,000 kilómetros cuadrados-V. y
V.
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(57)
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Meteorología comparada de algunas
poblaciones colombianas:
Altura Presión del aire Temperatura
med Lluvia med
|Ronda
208 744mm 27º7
Ibagué 1,323 655
21º8
Medellín (7 años) 1,508 639
20º5 1m377
Bogotá (10 Id.) 2,645 562
14º2 1m105
Túquerres 3,107 529 13º
? E.R. .
En Ibagué la lluvia anual mide 1m426; en Tuquerres 1m210.
En los páramos y en verano caen garúas tan copiosas, que hacen
crecer en el acto lee ríos. En fin, en Bogotá el día más largo y el
más corto apenas difieren en 32 minutos-V. y V..
|
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(58)
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Verniol, Áclimatement dans I'isthme
de Panamá, Societé d'Antropologie, seánce du 7 Febrier,
|
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