|
CUADRO No.3
POBLACION POR SEXO Y GRUPOS DE EDADES, 1993
|
Edad
|
Hombres
|
Mujeres
|
|
0-4
|
25.414
|
24.880
|
|
5-9
|
27.107
|
25.850
|
|
10-14
|
24.402
|
22.437
|
|
15-19
|
18.694
|
17.638
|
|
20-24
|
13.037
|
13.786
|
|
25-29
|
10.460
|
11.879
|
|
30-34
|
9.348
|
10.542
|
|
35-39
|
8.042
|
9.054
|
|
40-44
|
6.840
|
6.512
|
|
45-49
|
4.890
|
5.120
|
|
50-54
|
4.329
|
4.505
|
|
55-59
|
3.051
|
3.082
|
|
60-64
|
3.103
|
3.050
|
|
65-69
|
1.748
|
1.775
|
|
70-74
|
1.567
|
1.629
|
|
75 y más
|
1.908
|
2.343
|
|
TOTAL
|
163.940
|
164.082
|
FUENTE: DANE, Censo 1993.
VER CUADRO No 4
En estos cuadros resalta que el 45.8% de
la población (150.090 habitantes) es menor de 14 años. En 1973 la proporción era
similar (45.6%). En el total nacional la población de estos grupos de edad equivale
aproximadamente al 36%.
Otro hecho de interés
que se observa en el cuadro anterior, es la disminución en los grupos de edad de 15 a 19
años con respecto al de 20 a 24 años. Esto podría explicarse a partir de la emigración
en busca de fuentes de empleo y estudio. La población migrante, en apariencia, es
ligeramente mayor en el sexo masculino.
En 1973, el promedio de
hijos por mujer era de 5.3 para la región Pacífica; en ese año, el 28.6% de la
población del Chocó vivía en zonas urbanas. Para 1985,
la población urbana
aumentó al 32.8% y el número de hijos por mujer fue de 3.4, en tendencia similar a todo
el país. No se dispone aún de esa información para 1993.
La comparación de tasas
de crecimiento demográfico entre 1964 y 1993 muestra una reducción de las tasas de
crecimiento especialmente entre 1973 y 1985, lo que indica expulsión poblacional. Excepto
la cabecera departamental, el resto crece a una tasa al estancamiento demográfico (José
Olinto Rueda, 1993).
En breve, los rasgos
demográficos más sobresalientes son la importancia de la población rural, la relativa
baja densidad territorial, 5,5
hab./km2 y la concentración de población en el
casco urbano de Quibdó; la emigración hacia otras zonas del país es persistente, si
bien simultáneamente se recibe una corriente de otros departamentos y una parte
importante de la población rural presenta una gran estabilidad en sus asentamientos. En
los últimos veinte años, los cambios más destacados de población apuntan a la
concentración urbana en Quibdó. Han ganado población en mayor proporción Condoto,
Bagadó y Alto Baudó. Antiguos centros de penetración como San José del Palmar y El
Carmen de Atrato perdieron dinamismo y Riosucio tiende a estabilizarse. Algunos continúan
expulsando población, como Lloró, Nóvita y Sipí.
En el Chocó se hace
evidente que el equilibrio entre densidad demográfica y recursos naturales es la
condición del mantenimiento de la biodiversidad en su más amplio sentido. Las tendencias
de concentración de población en ciertas zonas del Departamento pueden implicar el
desajuste de las formas adaptativas y la necesaria búsqueda de nuevas relaciones
socioambientales.
Condiciones de
vida
Los antropólogos suelen
sopesar con una mirada de relatividad cultural los parámetros de medición de calidad de
vida de los sujetos de estudio, para hacerlos dependientes de los patrones e ideales de
cada cultura. Pero en la medida en que las culturas locales se entrelazan con las
nacionales y se constituyen unidades mayores, ciertos parámetros pueden describir las
condiciones regionales y ofrecer una comparación con los de otras regiones y el país
como conjunto. Ilustran también la desigualdad en la distribución nacional de servicios
institucionales. En este sentido, se hace referencia a los principales indicadores de
condiciones de vida en el Chocó como una parte del conjunto de aspectos del complejo
sociocultura que se evoca al hablar sobre estas condiciones.
Un primer elemento se
destaca: la importancia de los modelos rurales de vida y simultáneamente la condición
periférica chocoana que se refleja en los índices de nivel de vida de la población. Por
supuesto, como se dijo, estos índices sólo miden ciertos aspectos de la vida social,
mientras desestiman otros no mensurables que pueden brindar un contexto complejo a los
indicadores y sobre los cuales luego se hará referencia.
Para 1960, Gerardo y
Alicia Reichel-Dolmatoff (1966) indicaban que el nivel de salud del Chocó era el más
bajo de los departamentos del país, con una esperanza de vida al nacer de sólo 35 años.
La educación también era precaria, con 72.7% de analfabetismo. Quibdó era entonces la
única ciudad con 9.640 habitantes.
Los cuadros Nos. 5 y 6
muestran los principales indicadores actuales sobre calidad de vivienda, servicios
públicos, nivel educativo y el porcentaje de necesidades básicas insatisfechas (NBI).
CUADRO No.5
MUNICIPIOS CON MAYOR INDICE DE
NECESIDADES
BASICAS INSATISFECHAS
|
Lugar del
municipio
|
Nombre del
municipio
|
% Poblacion
con Necesidades Básicas Insatisfechas
|
|
19
|
Sipí
|
97,8
|
|
22
|
Riosucio
|
97,5
|
|
43
|
Nóvita
|
93,2
|
|
54
|
Lloró
|
91,7
|
|
74
|
Bagadó
|
90,1
|
|
83
|
Alto Baudó
|
89,9
|
|
92
|
Tadó
|
89,1
|
FUENTE: Mapa
Municipal de Pobreza. DANE 1985.
CUADRO No.6
INDICADORES DE POBREZA
|
Municipios
|
Calidad vida
|
Calidad vivienda
|
Servicios públicos
|
Nivel educat.
|
% NBI
|
|
Acandí
|
23.5
|
30.3
|
24.3
|
31.3
|
79.9
|
|
Alto Baudó
|
7.4
|
13.8
|
0
|
27.4
|
89.9
|
|
Bagadó
|
24.7
|
29.0
|
13.6
|
40.2
|
90.1
|
|
Bahía Solano
|
38.7
|
45.0
|
32.8
|
47.6
|
62.3
|
|
Bajo Baudó
|
5.9
|
19.8
|
3.4
|
13.4
|
83.2
|
|
Bojayá
|
17.8
|
26.5
|
15.0
|
36.6
|
88.4
|
|
El Carmen
|
38.0
|
39.2
|
16.1
|
52.6
|
55.9
|
|
Condoto
|
--
|
--
|
--
|
56.2
|
70.5
|
|
Istmina
|
15.7
|
26.3
|
6.1
|
27.1
|
85.4
|
|
Juradó
|
35.1
|
38.1
|
26.1
|
61.1
|
78.6
|
|
Lloró
|
16.6
|
29.3
|
15.6
|
26.8
|
91.7
|
|
Nóvita
|
--
|
--
|
--
|
4.7
|
93.2
|
|
Nuquí
|
30.6
|
37.2
|
32.3
|
48.6
|
68.3
|
|
Quibdó
|
50.9
|
50.4
|
35.8
|
62.0
|
80.6
|
|
Riosucio
|
--
|
--
|
--
|
19.3
|
97.5
|
|
San José del
Palmar
|
21.6
|
29.0
|
9.1
|
26.2
|
64.6
|
|
Sipí
|
--
|
--
|
--
|
1.1
|
97.8
|
|
Tadó
|
25.4
|
32.6
|
13.3
|
38.6
|
89.1
|
|
Unguía
|
22.9
|
25.3
|
22.4
|
35.3
|
83.9
|
|
PROMEDIO
NACIONAL
|
39.0
|
46.6
|
44.5
|
42.2
|
45.6
|
|
PROMEDIO
DEPARTAMENTAL
|
27.9
|
31.4
|
17.7
|
34.4
|
82.8
|
FUENTE: Sistema de
Consulta de Información Municipal. Instituto SER de Investigación, PNR, DANE, 1985. NBI:
Necesidades Básicas Insatisfechas.
Al comparar este
conjunto de índices con los promedios nacionales, el índice de calidad de vida en el
departamento es de 27.9, mientras el nacional es de 39.0. La proporción de NBI en el
Chocó es de 82.8%, mientras en el país es de 45.6%.
Ningún municipio alcanza
el promedio nacional en cuanto a servicios básicos y para el nivel educativo, únicamente
seis municipios lo superan. Las cifras no solamente reflejan las deficiencias o
irregularidades en cuanto a la prestación de servicios, sino la carencia absoluta de
ellas, para una parte importante de la población.
Dentro de los 1.000
municipios de Colombia, ordenados por grado de incidencia de pobreza, siete son municipios
chocoanos con el porcentaje más alto de necesidades básicas insatisfechas del país.
En 1985 el 60.3% de las
viviendas no tenían ningún servicio de energía eléctrica, acueducto o alcantarillado y
solamente el 7.9% tenía todos aquellos (Ver Cuadro Nș 7). Para 1993, quienes tenían
este servicio aumentaron muy poco y cerca de la mitad de la población carece de todo
servicio.
CUADRO No.7
VIVIENDAS Y SERVICIOS PUBLICOS, 1993
|
Energía eléctrica
|
44,6 %
|
|
Acueducto
|
21,7 %
|
|
Alcantarillado
|
9,6 %
|
|
Sin servicios
|
46,3 %
|
VIVIENDAS CENSADAS SEGUN TIPO DE VIVIENDA
|
Casa
|
92,7 %
|
|
Apartamento
|
2,0 %
|
|
Tipo " Cuarto "
|
3,5 %
|
|
Otro tipo de vivienda
|
1,8 %
|
HOGARES
SEGUN TAMAÑO
|
De 1 persona
|
8,0 %
|
|
De 2 personas
|
9,6 %
|
|
De 3 personas
|
13,1 %
|
|
De 4 personas
|
14,6 %
|
|
De 5 personas
|
14,5 %
|
|
De 6 personas y más
|
40,2 %
|
VIVIENDAS
OCUPADAS CON PERSONAS PRESENTES
SEGUN MATERIAL EN LAS PAREDES
|
Bloque, ladrillo
|
35,8 %
|
|
Bahareque
|
2,6 %
|
|
Madera burda
|
54,5 %
|
|
Guadua, otro vegetal
|
6,8 %
|
|
Zinc, material de desechos
|
0,3 %
|
FUENTE:
DANE, Censo
1993.
La subnormalidad de las viviendas en el
Chocó es de gran magnitud; el déficit estimado es cercano a 5.000 viviendas en total, y
se concentra en las cabeceras, específicamente Quibdó. En la zona rural, la mayoría de
las casas son fabricadas por sus mismos habitantes y la materia prima la encuentran en el
bosque (maderas, palma). Pero el déficit de servicios de agua potable, alcantarillado y
electrificación, aumenta el índice de necesidades básicas insatisfechas.
La carencia de agua
potable tiene una incidencia directa en la salud de la población. La utilización de las
fuentes de agua, tanto para aprovisionamiento como para basurero, aumenta la incidencia de
la calidad del agua sobre la salud humana. Se pueden observar los ríos Atrato, San Juan y
Condoto, en las inmediaciones de Quibdó, Istmina y Condoto, como depósitos deambulantes
de desechos, orgánicos e inorgánicos.
Según el Censo de 1985,
la esperanza de vida al nacer en el Chocó era de 53.9 años, en Antioquia de 67.4 años y
en Bogotá de 68.5. Chocó tenía la tasa más baja del país; el más cercano es Nariño
con 61.2 años. "Por su parte, los indicadores de salud tomados por Planeación
Nacional muestran que Chocó, Cauca y Nariño tienen los más bajos del país. El
Pacífico cuenta con los mayores riesgos de morbi-mortalidad y la más baja esperanza de
vida al nacer"
(Roldán, I., 1994: 85).
Los registros del
Servicio Seccional de Salud sobre mortalidad infantil en el Chocó muestran 100 niños
menores de un año por cada 1.000 nacidos vivos, lo que equivale a 891 niños muertos
antes de cumplir su primer año de vida, en 1988. (Servicio de Salud Chocó, Sección de
Información. Mortalidad Infantil. Chocó, 1988). Pero estas cifras presentan un
subregistro considerable. Estudios nacionales sobre salud en Colombia muestran 150 niños
muertos antes del primer año de edad, por cada mil nacidos vivos.
En términos de
morbi-mortalidad, la población está gravemente afectada por el pobre saneamiento
ambiental. Las muertes están relacionadas con la carencia de alcantarillados, la
deficiente disposición de basura y la calidad del agua para uso humano. Los ríos del
Chocó son acueductos, alcantarillados, vertederos de sedimentos de la explotación minera
y maderera, algunos de alta toxicidad, como el mercurio, bañaderos y vías.
Las lagunas y pozos
creados por la explotación minera de retroexcavadoras y motobombas se convierten en
criaderos de zancudos y mosquitos, vectores de la malaria. Igualmente, el dengue tiene el
ambiente propicio para su proliferación.
El paludismo y el cólera
son enfermedades reconocidas como endémicas en el Chocó. Otras enfermedades como la
tuberculosis, la parasitemia, que ocasiona entre otras cosas la desnutrición y la
leishmaniasis, hacen grandes estragos en la población.
En el Chocó se
encuentran las diez especies que se conocen en el mundo del zancudo anopheles, transmisor
de la malaria. Según funcionarios de los servicios de prevención, se requieren campañas
continuas y a largo plazo, con costos elevados. Hoy en día, el servicio de prevención
contra la malaria sólo cubre el 46% del territorio por falta de presupuesto y de
personal.
En el aspecto educativo,
el Cuadro No 8 muestra el nivel del Chocó en comparación con el país. Al igual que con
los servicios aludidos, la situación del Chocó es sensiblemente inferior al promedio
nacional.
CUADRO No.8
NIVEL EDUCATIVO EN EL CHOCO
POBLACION DE 5
AÑOS Y MAS SEGUN
ASISTENCIA ESCOLAR
POBLACION
DE 5 AÑOS Y MAS SEGUN ALFABETISMO
|
Alfabetas
|
68,6 %
|
|
Analfabetas
|
31,4 %
|
POBLACION DE 5 AÑOS Y MAS SEGUN NIVEL EDUCATIVO
|
Ningún nivel
|
27,2 %
|
|
Primaria
|
47,9 %
|
|
Secundaria
|
21,6 %
|
|
Superior
|
3,3 %
|
FUENTE: DANE, Censo 1993.
El analfabetismo en el
departamento en 1985 alcanzó el 40.28% de la población total mayor de 5
años y
quienes cursaron la primaria completa fueron el 43%, de manera que el porcentaje de
analfabetismo efectivo era mayor. En 1993, el analfabetismo se redujo al 31.4% y el 48%
completaron la primaria.
Para el censo de 1985 en
la educación por sexo, del total de población mayor de 5
años, el 18.33% de los
hombres y el 19.86% de las mujeres eran analfabetas.
En la zona rural las
tasas de analfabetismo rural en ese año fueron del 46.80% masculino y el 53.19% femenino
y las de escolaridad de 25.27%
y el 24.68% respectivamente. Es decir, el sector
rural en su conjunto y las mujeres dentro de este, presentaban las tasas más altas de
analfabetismo en el Chocó, para educación básica primaria. El porcentaje de mujeres
analfabetas rurales está por encima del total departamental de analfabetas (39%).
De la población censada
en 1985, el 16.3% alcanzó la básica secundaria, pero completó la formacion tan sólo el
4.2% de la población. El 1.6% de la población censada, llegó al nivel universitario;
0.86% lo conformaban los hombres y el 0.77% las mujeres. El 1.49% de la población
residente en cabecera tuvo acceso a la educación superior o universitaria, mientras el
0.14% de la población residente en el sector rural tiene acceso a este nivel educativo.
En 1993, cursaron educación universitaria el 3.3% (ver Cuadro Nș 8).
La dispersión de las
escuelas, la falta de docentes en el sector rural, el deficiente estado físico de
escuelas y colegios, la falta de muebles y dotación de materiales educativos, y la
ausencia de contenidos educativos acordes con las necesidades y potencialidades del
ambiente regional, son característicos del Chocó.
La intervención de la
mano de obra infantil en las actividades productivas incide en el abandono escolar, así
como la falta de metodologías que dinamicen el proceso enseñanza-aprendizaje. Existe,
según el Centro Experimental Piloto de Quibdó, una vasta problemática educativa, que
sería preciso evaluar de manera integral y proponer estrategias, contenidos educativos y
programas específicos.
Es preciso contemplar aspectos como las
implicaciones de la municipalización de la educación. Así mismo, la influencia del
manejo político y el del clientelismo político en la educación.
Mientras en los años 50 y 60, los
maestros chocoanos eran enviados a otras zonas del país por la buena reputación en su
formación, a juicio de algunos maestros del Chocó la calidad de la formación del
magisterio se ha deteriorado en los últimos lustros.
La Universidad Tecnológica del Chocó no
ha logrado mejorar la formación del magisterio y en forma periódica sufre crisis
prolongadas. En los últimos años, sin embargo, se ha realizado un esfuerzo por abrir
nuevos programas de mayor incidencia regional.
La carrera docente tiene
un lugar social de importancia, pues no sólo ha sido, desde hace años, una de las pocas
ofertas del sistema educativo superior en el Chocó sino continúa siendo un canal de
ascenso y movilidad social. Es, a menudo, la única oportunidad para los jóvenes
distanciados de la vida rural. Adicionalmente, el maestro fue central en la vida de las
pequeñas comunidades rurales y tiene aún un papel como líder comunitario, aunque sin la
importancia de antes.
Para las poblaciones
indígenas del Chocó existe una problemática especial con el sistema educativo formal,
que se relaciona con el papel de la Iglesia Católica y con los multiformes medios a
través de los cuales la sociedad nacional ha incidido sobre estas culturas. Esa especial
problemática amerita estudios particulares.
Los indicadores
enunciados dibujan un marco de condiciones dentro de las cuales viven día tras día los
habitantes del Chocó. Por supuesto, frente a las restricciones y ausencias de los
servicios y sus repercusiones la sociedad chocoana, con su variedad cultural, brinda
alternativas recurriendo a medios tradicionales y nuevos. Formas de solidaridad, cadenas
de comunicación y reciprocidad, aprovechamiento de recursos de la naturaleza, desarrollo
de especialistas de la curación y el consuelo, fiestas y ceremonias mortuorias y
también, por supuesto, el apoyo de las redes del clientelismo político.
Es tan abrumador el
panorama de carencias y dolencias, que parecería dibujarse una región triste y desolada.
Pero quien la recorre desprevenidamente, por el contrario, se sorprende con la alegría y
la presencia activa de lo festivo, bullicioso y sonoro en la vida cotidiana. Pero sin
duda, también, sus carencias los llevan a dejar atrás los usos no destructivos de los
recursos naturales y los presionan para entrar en la carrera para conseguir superarlas.
Grupos
étnico-culturales, modelos de vida, interacciones y conflictos
En el departamento del
Chocó se pueden distinguir como grupos étnico-culturales diferenciados, los negros,
ahora también denominados afrochocoanos, los indígenas y los blanco-mestizos.
La población negra se
estimaba en 300.000 personas, 80% del total departamental, pero si bien no se cuenta con
cálculos sobre el número de blancos, se calcula que representaban alrededor del 10% de
la población departamental.
Los blanco-mestizos de
las subregiones del San Juan y el Atrato medio difieren en cuanto al origen y la
orientación cultural, de aquellos asentados en municipios como San José del Palmar,
Unguía y el Carmen de Atrato, producto de la migración blanca de los departamentos de
Antioquia, Caldas, Risaralda y Valle del Cauca. Los primeros pertenecen a una minoría
demográfica que provino de corrientes migratorias del Cauca, la costa Atlántica y
países árabes, ocurrida desde finales del siglo pasado y las primeras décadas del
presente.
De este grupo muy pocos
permanecen en la zona. Tienen ciertos rasgos de influencia afrochocoana, como por ejemplo,
patrones familiares y formas de socialización, entre otros aspectos, pues como élite
local, sostuvieron un contacto directo con la población negra, aun a pesar de prácticas
discriminatorias. Los blanco-mestizos de los municipios atrás mencionados, se encuentran
en zonas de inmigración paisa,
en general reciente y no han tenido un
contacto interétnico prolongado.
Los indígenas pertenecen
a los grupos cuna, emberá y wanana. Los dos últimos tienen diferencias lingüísticas
pero comparten una cultura similar. Su población total está alrededor de 21.041
habitantes en algunos estimativos y en 26.700 en otros, distribuidos en 112 pequeñas
comunidades en distintas partes del territorio chocoano. Representan el 8.4% de la
población departamental; según la Organización Indígena Emberá-Wanana -OREWA-los
emberá y wanana habitan principalmente en cercanías de ríos del Baudó, el bajo Atrato,
el bajo y medio San Juan, el alto Andágueda y zonas cercanas a Quibdó. Llama la
atención el número que vive en inmediaciones de carreteras (Quibdó-El Carmen,
principalmente; ver Cuadro Nș 9). Los cuna se encuentran reducidos en resguardos
indígenas en el Urabá chocoano.
CONTINUAR
REGRESAR AL INDICE
|