CHOCÓ DIVERSIDAD CULTURAL Y MEDIO AMBIENTE
Myriam Jimeno
María Lucía Sotomayor 
Luz María Valderrama 
© Derechos Reservados de Autor

III
LA POBLACION CHOCOANA Y SU ENTORNO

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El espacio físico natural

El territorio chocoano, al noroccidente de Colombia, se extiende sobre 46.530 km, atravesado por un gran valle de orientación norte-sur, por donde corren los ríos Atrato y San Juan. Para 1993 el censo arrojó una población ajustada de 365.782 habitantes
(1) (Ver Mapa Nș 1 y Cuadro Nș 1).

Los ríos han sido los ejes del poblamiento, de la vida productiva, de la identidad social colectiva. Además del Atrato y el San Juan, son de importancia para el departamento el Andágueda, Baudó, Beberá, Bebaramá, Bojayá, Capá, Docampadó, Domingodó,
Munguidó, Opogodó, Quito, Salaquí, Tanela, Condoto y Tamaná (IGAC, 1986).

Desde el punto de vista físico natural, "La región de Chocó es el epítome de la selva
húmeda tropical
" (Gentry, A., 1990,: 40). En rigor y de acuerdo con la terminología de
las biozonas de Holdridge, es el único lugar del neotrópico en donde se encuentra el
verdadero "bosque pluvial tropical". Unica en términos ecológicos, esta región es muy
probablemente la más lluviosa del globo y es igualmente probable que en alguna parte
de su geografía se encuentre el punto más húmedo del planeta (Ibid).

Cuadro No.1
CHOCO, POBLACION POR MUNICIPIOS, 1973-1993

                                           Area              Poblacion censada
    Minicipios                        Mpal.Km2          1973               1985             1993

Quibdó 6.164 53.199 75.524 105.172
Acandí 1.858 8.145 8.402 9.555
Alto Baudó 2.195 11.927 9.633 17.019
Bagadó 979 8.264 5.977 13.938
Bahía Solano 1.150 5.548 5.674 6.894
Bajo Baudó 4.840 18.917 17.063 15.930
Bajo San Juan -- 8.733 -- 6.831
Bojayá 3.693 7.932 6.150 7.904
El Carmen 1.017 7.422 5.790 8.169
Istmina 6.414 29.144 29.086 32.667
Juradó 992 2.983 2.747 4.038
Lloró 905 7.975 6.006 9.622
Nóvita 1.184 8.093 7.302 6.486
Nuquí 956 4.401 4.478 5.252
Riosucio 10.376 15.484 20.450 27.666
San José del Palmar 766 7.281 5.636 6.258
Sipí 1.561 2.644 2.755 2.831
Tadó 878 18.697 14.755 19.056
Unguía 1.179 5.445 9.534 10.782
Condoto 890 18.989 12.969 13.952
TOTAL    245.223 249.931 328.022

FUENTE: DANE, Censos 1973, 1985, 1993, Bogotá.

Otra peculiaridad ecológica de la zona, según Gentry, es la frecuencia con que se
presentan en ella los suelos más deslavados y pobres en nutrientes: el subsuelo de
arcilla blancuzca que se encuentra en algunas áreas es uno de los de menor contenido
de elementos esenciales como el fósforo y de elementos menores como el boro y el
zinc.

Por otra parte, el Chocó se encuentra aislado biogeográficamente por las cordilleras
andinas del resto del territorio nacional. Esta característica natural ha incidido en una
aislamiento relativo de los principales circuitos económicos nacionales.

Como consecuencia de su peculiar ecología, de su aislamiento geográfico y de las
culturas que lo han poblado, el Chocó alberga una de las selvas más sui géneris de toda
Suramérica. El sur del territorio del Chocó al parecer contiene la proporción más elevada
de endemismo específico de todo el continente (Gentry, A., 1990:41). Pero la
biodiversidad chocoana tiene como características fundamentales mucha diversidad y
poca cantidad, lo que la hace ecológicamente frágil.

Su bosque aluvial "se ubica en terrenos temporalmente anegadizos o pantanosos de los planos aluviales y terrazas del Pacifico" (Durán y otros, 1989: 67). Se destacan el
catival, dominado por el árbol de cativo y algunas formaciones en transición hacia la
selva neotropical inferior (Ibid). Actualmente el catival está restringido a la región
noroccidental, en los planos inundables de los ríos Atrato, León y Salaquí, debido a que es el foco de atracción de los aserradores y las grandes compañías madereras. Su
desaparición tiene efectos múltiples, pues como se establece por Durán y otros, "el
catival y demás formaciones de selva aluvial contribuyen a mantener estable el cauce
de los ríos. Su carácter de formaciones riparias hace que el aporte regulado de
nutrientes y frutos a las aguas, contribuya al soporte de comunidades animales
acuáticas, tal como sucede en las várzeas de la Amazonia
" (Ibid: 69).

El tiempo que requiere un árbol de cativo para su máximo desarrollo es entre 80 y 100
años; no se regenera naturalmente y se calcula, según el Plan de Fomento Regional
para el Chocó (DNP, 1961), que puede ocupar una zona por 200 años.

La mayor parte del territorio se encuentra dentro de las zonas de las calmas
ecuatoriales, por lo tanto el régimen de lluvias se prolonga durante todo el año. "Una
alta precipitación lluviosa se correlaciona, generalmente, con una gran riqueza en
especies vegetales y, sin lugar a duda, la espectacular diversidad que ostentan los
bosques chocoanos es el resultado directo de esta circunstancia
" (Gentry, 1990: 43).

La humedad excesiva, aunada a la temperatura en el bosque húmedo tropical, alteran
los minerales primarios y causan la pérdida, por lavado, de elementos químicos
indispensables para la alimentación de las plantas. Esto impide el desarrollo genético del
suelo y lo expone a procesos erosivos. Estas características imponen limitaciones para
el uso intensivo agrícola del suelo y acentúan la fragilidad de los suelos cuando se
remueve la cubierta vegetal por actividades mineras o agricultura permanente.

Una peculiaridad más de las tierras bajas del Chocó es que familias de plantas,
generalmente circunscritas a las alturas andinas, se encuentran aquí a nivel del mar o
muy cerca. La presencia de estas especies de montaña es una más de las similitudes
que tienen las selvas húmedas chocoanas con los bosques de niebla.

En los bosques del Chocó la dispersión de semillas con la ayuda del viento es escasa, en cambio la dispersión llevada a cabo por aves y mamíferos es alta. Más del 90% de las especies de plantas leñosas son propagadas en esta última forma (Gentry, G.,
1990:44). El descenso de la fauna tiene entonces una vasta implicación sobre la
diversidad vegetal.

El Chocó, por la biodiversidad descrita someramente, se constituye en reserva y
patrimonio nacional. Pero distintas formas de intervención humana modifican con
celeridad el ambiente natural.

Características demográficas

A comienzos de los años sesenta el antropólogo G. Reichel-Dolmatoff describía el Chocó
como una región con 161.666 habitantes, de los cuales tan sólo 25.430 vivían en
centros nucleados de población y el resto en viviendas dispersas. Quibdó tenía cerca de
10.000 habitantes en 1961. Estimaba que el 80% de la población era "estrictamente
negroide
", pero con una "cultura criolla" (Reichel-Dolmatoff, Gerardo y Alicia, 1966). La
conformación racial del Chocó la dividía así:

Negros 80 %
Indios 6 %
Blancos y mestizos 4 %
Mulatos 10 %

Actualmente, la población chocoana está constituida principalmente por los
afrochocoanos, en diferentes grados de mestizaje. Entre los grupos nativos indígenas se encuentran los cuna, emberá y wanana (Ver Mapa Nș 2). En los centros urbanos y
ciertos sectores rurales de Quibdó, Istmina, Tadó, Unguía, Riosucio, Acandí, El Carmen
de Atrato y San José del Palmar, se encuentra población de colonos blancos
provenientes de Antioquia, Risaralda, Caldas, Córdoba y Valle del Cauca, principalmente.

La población indígena y negra se ubica al lado de los ríos, ejes primordiales para los
asentamientos humanos y su economía se orienta a los recursos ribereños y los de la
selva cercana.

En 1985 la mayor parte de la población censada (67.2%) era rural. Tan sólo el municipio
de Quibdó tenía el 63.5% de sus pobladores en la cabecera. En municipios como Sipí,
Bojayá y Alto Baudó, la concentración de habitantes en el casco urbano era realmente
insignificante. Para 1993 (Cuadro Nș 1) se observa una disminución moderada de la
población rural, que representa el 59.5% según el censo de ese año. Los únicos
municipios con mayor número de habitantes en la cabecera son Quibdó, que mantiene
casi la misma proporción del censo anterior (64.3%), Condoto (59.9%) y Nuquí (50.3%).

Por otra parte, es común que quienes viven en los poblados, tengan sus medios de vida
en el campo y respondan a una cultura rural. Son corrientes los flujos de pobladores
entre el campo y los poblados y cascos urbanos. Aquellos que dependen únicamente de
actividades como el comercio, los servicios o el sector politico administrativo son
escasos y se concentran principalmente en Quibdó, de manera que predominan las
culturas rurales en el departamento.

El incremento urbano en Condoto refleja al parecer, la intensidad de la afluencia de
mineros en la década pasada. El municipio de Quibdó concentra casi la tercera parte,
33%, de la población departamental (ver Cuadro Nș 1), con un total de 105.172
habitantes, de los cuales 67.649 se encuentran en el casco urbano de Quibdó. El
segundo municipio en volumen es en la actualidad Istmina (con casi el 10% de la
población), lo que reitera lo dicho sobre el auge minero en el San Juan; en 1985 el
principal era Riosucio, en el bajo Atrato, que cedió ligeramente en importancia en estos
años, pero tiene el tercer lugar en la población departamental (8.5%). Quibdó, Istmina y Riosucio albergaban poco más de la mitad de la población censada (51.5%) en 1985,
proporción que se redujo en 1993 al 45.2%.

Estas tres concentraciones de población muestran los ejes socio-económicos del
Chocó: el centro político, administrativo y comercial, la minería de oro y platino y la
explotación maderera, respectivamente.

Otros municipios con cierta concentración de población son Tadó y Alto y Bajo Baudó;
este último descendió en población respecto a 1985. En el último período intercensal
crecieron en forma apreciable los municipios de Quibdó, Alto Baudó, Bagadó y en menor
cantidad Riosucio; descendieron en población en números absolutos Bajo Baudó y
Nóvita.

El Chocó sigue siendo eminentemente rural, pero de la población que vive en las
cabeceras, el 51% vive en la capital, Quibdó.
(2)

En las décadas pasadas el Chocó expulsó población hacia la Costa Atlántica, Bogotá,
Medellín y Cali y en forma simultánea ocurrió migración interna hacia Quibdó, Istmina y
Riosucio (Ver Cuadro Nș 2). Pero de otra parte, un alto porcentaje de la población nació
en el mismo municipio; los inmigrantes corresponden en una alta proporción a
migraciones anteriores a 1980. Es decir, si bien existen movimientos migratorios de
chocoanos hacia y desde otras regiones y cierta movilidad interna, su ámbito es
relativamente circunscrito.

Las zonas de penetración de migrantes en las últimas décadas, se concentran en
Acandí, Unguía y Riosucio que reciben campesinos colonizadores oriundos de la región
paisa y de Córdoba; San José de Palmar, el Carmen y Bojayá, son zonas fronterizas y de penetración antioqueña y caldense. Un número reducido de inmigrantes, comerciantes y mineros, se dirigen principalmente al San Juan. El cordón minero tradicional, Tadó, Condoto, Sipí, Lloró e Istmina, presenta los más altos índices de población nativa de allí, al igual que la zona del Bajo y Alto Baudó.

Los Cuadros Nos. 3 y 4 registran la composición de la población por sexo y grupos de
edad y por municipios, para 1993.

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1. La cifra sin ajuste es de 328.022 habitantes. (Regresar)
2. En 1985 el 60% de la población urbana habitaba en Quibdó. (Regresar)