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CHOCÓ
DIVERSIDAD CULTURAL
Y MEDIO AMBIENTE
Myriam Jimeno
María Lucía Sotomayor
Luz María Valderrama
ÍNDICE GENERAL
Las
autoras
Agradecimientos
Introducción
I.
Región, diversidad cultural y medio ambiente
La región en la ideología nacional
La región y la conformación de la unidad nacional
II.
Perfiles de la historia chocoana
III.
La población chocoana y su entorno
El espacio físico natural
Características demográficas
Condiciones de vida
Grupos étnico-culturales, modelos de vida, interacciones y conflictos
Los modelos indígenas y el medio natural Jaibaná y naturaleza
IV.
Los procesos económicos principales
La producción agrícola y pecuaria
La pesca artesanal
Deforestación y otras actividades forestales
La minería, presencia renovada
V.
Las subregiones chocoanas
Subregión de Urabá, de economía tradicional a ganadera
La subregión central, epicentro departamental
Entre la selva y el mar, subregión del Pacífico
El oro y la subregión del San Juan
VI.
La diversidad cultural y la construcción de
la región del Chocó
Conflictos, modelos culturales y tenencia de la tierra
EL CHOCÓ
EN FOTOS
Bibliografía
Anexos
ÍNDICE DE DIAGRAMAS
Diagrama No.1
Sistema comarcal típico del hábitat fluvial
Diagrama No.2 Esquema perfil aprovechamiento afluente Medio
Atrato
ÍNDICE DE GRÁFICOS
Gráfico No.1
Población de cada subregión del total departamental
Gráfico No.2
Area de cada subregión del total departamental
ÍNDICE DE ANEXOS
Anexo No.1
Permisos de explotación de maderas en el Chocó, 1986
Anexo No.2
Relación total de permisos forestales otorgados por CODECHOCO
Anexo No.3
Permisos mayores otorgados por CODECHOCO
Anexo No.4
Aserríos en 1984
Anexo No.5
Recaudos por aprovechamiento forestal
Anexo No.6
Actividades de la minería artesanal por bombeo
Anexo No.7
Actividades de la minería artesanal con dragueta
Anexo No.8
Actividades de la minería semindustrial con retroexcavadoras
Anexo No.9
Actividades de la minería industrial con draga
Anexo No.10
Producción nacional de oro y plata por departamentos, 1989-1990
LAS AUTORAS
MYRIAM JIMENO
. Antropóloga de la Universidad de Los Andes, es
profesora asociada del Departamento de Antropología de la Universidad Nacional de
Colombia. Fue Directora de ese Departamento, Decana de la Facultad de Ciencias Humanas y
Vicerrectora Académica de ese centro universitario, entre otros. En dos ocasiones
dirigió el Instituto Colombiano de Antropología. Participó como secretaria ejecutiva en
la subcomisión "Igualdad y Carácter Multiétnico", preparatoria de la Asamblea
Nacional Constituyente. Ha investigado en los temas de colonización de la Amazonia, en
proyectos de evaluación de impacto social, políticas indigenistas, etnicidad e identidad
étnica. Sus últimas investigaciones son sobre conflicto social y violencia. Coautora de
los libros Estado y minorías étnicas en Colombia (1985) y Colombia
Amazónica
(1989), y de numerosos artículos sobre los temas investigados.
MARÍA LUCÍA SOTOMAYOR.
Antropóloga de la Universidad de Los
Andes, con estudios de magister en Historia de Colombia en la Universidad Nacional. Desde
1976 se vinculó al Instituto Colombiano de Antropología en calidad de investigadora. Su
principal interés se ha centrado en estudios relacionados con los procesos de formación
de las categorías sociales y culturales de los campesinos en diferentes áreas del país
y en etnohistoria colonial. Ha publicado artículos sobre etnohistoria de los muiscas y
las cofradías en la colonia y modelos económicos entre campesinos del Tolima y Boyacá.
LUZ MARÍA VALDERRAMA.
Trabajadora Social de la Universidad
Tecnológica del Chocó Diego Luis Córdoba. Oriunda de Quibdó, es magister en
Planeación del Desarrollo Rural de la Universidad Javeriana. Ha sido Jefe de Planeación
del Departamento del Chocó y del Municipio de Quibdó, Delegada del PNR en ese
Departamento y Directora del INURBE. Ha realizado investigaciones en el tema regional y en
medicina tradicional dentro del programa Rural de Salud del Convenio Colombo-Holandés en
el Chocó.
AGRADECIMIENTOS
LA INVESTIGACIÓN fue
realizada gracias al interés y al apoyo del INDERENA y de la FUNDACIÓN MANOA que fue la
sede generosa y eficiente del proyecto. El Fondo FEN Colombia y la paciencia de Angel
Guarnizo, su director, permitieron que saliera al público.
En el Chocó, CODECHOCO,
INCORA, el Banco de la República, el Ministerio de Minas, la OREWA, la OBAPO, permitieron
el acceso a documentación y discusiones de especial valor. Muchas personas compartieron
su tiempo para guiarnos en la comprensión preliminar de la sociedad chocoana. En Condoto,
Luz Stella y Jorge Perea nos acercaron a las minas del San Juan. Por Carlos Arturo
Benavides y Myriam Sora tuvimos hospitalidad y entre charla y charla, mucho de su
conocimiento de cada día. Con Elena Roldán exploramos los contrastes y cambios del
Chocó, entre Quibdó y Nuquí, frente al "mar que siempre sin cesar recomienza".
De Ismael Roldán extrajimos recuerdo tras recuerdo, con la meta elusiva de que el
Chocó escrito conserve algo de la calidez de lo vivido.
INTRODUCCIÓN
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EL CHOCÓ es una región
casi desconocida para los colombianos, acostumbrados a reducirla a estereotipos
sociorraciales arraigados. Sin embargo, surge ahora un interés por el Chocó, nacido de
los temores cada vez más generales frente a la destrucción ambiental.
El esplendor natural chocoano y la variedad de sus recursos están estrechamente
relacionados con las culturas de las poblaciones que allí habitan, con la manera como los
conciben y el papel que ocupan en la continuidad de sus patrones culturales de vida. Pero
nuevas alternativas de explotación cada vez más extendidas, plantean disyuntivas entre
conservación o desarrrollo.
Los países desarrollados otorgan particular importancia a los recursos de los ecosistemas
tropicales por su potencial económico, por una parte, y por las implicaciones generales
de su destrucción, por la otra. Colombia tiene una riqueza en biodiversidad ampliamente
reconocida que, como lo expresan diversos documentos oficiales, "adquiere un valor
antes no considerado".
Esta, sin embargo, no está repartida en forma uniforme en el territorio colombiano y, por
el contrario, sólo ciertas regiones por razones físico-naturales y por las
características de los procesos históricos que vivieron, concentran una mayor
biodiversidad. Es indudable que la conservación está asociada, por una parte, a la
presencia de culturas cuyas formas de relación con el medio natural no implican la
explotación intensiva de los recursos. Por otra, a la coincidencia entre rasgos
físico-naturales y procesos históricos especiales de integración socioeconómica al
resto del país.
La débil integración permitió la reproducción de culturas rurales, amerindias y
afroamericanas, en estrecha relación con la selva húmeda. Su presencia imprimió un
carácter especial a estas regiones, incluso en contra del querer de élites locales que
deseaban que no se las tomara como regiones de indios o de negros.
Pero las distintas formas culturales no sólo desarrollaron expresiones especiales de
adaptación, sino también medios de intervención y modificación ambientales a través
de conocimientos y prácticas acumulativas y complejas. Ya no es sostenible la idea de
grupos pasivos, víctimas o espectadores de un medio natural intocado e idealizado.
Estudios diversos muestran, por ejemplo, cómo la distribución y abundancia de especies
vegetales y animales en las selvas amazónicas, ha tenido una fuerte influencia indígena
(Wolf, 1990). Las formas indígenas de subsistencia han modificado numerosos ecosistemas y
las selvas remanentes en el mundo están asociadas con una variedad cultural grande (Ibid).
Lo particular de algunas sociedades son sus estrategias sociales para transformar, sin
destruir, ciertos ambientes naturales. Sin embargo, su manejo ambiental es parte
indisociable de una sociedad con baja densidad demográfica, uso intensivo de la fuerza
humana de trabajo y débil acumulación de excedentes.
Existe una ligazón estrecha entre la desaparición de recursos aprovechables y la
homogeneización de patrones culturales a nivel mundial. La extinción de culturas
milenarias, de sus conocimientos y prácticas ambientales, ha corrido paralela con la
expansión de modelos culturales que implican presiones y demandas crecientes sobre los
recursos naturales. De allí el interés de realizar un bosquejo general de las
condiciones sociales en una zona de amplia riqueza biocultural. No se pretende sin
embargo, por razones de las limitaciones en su realización, profundizar en el tema o en
la región, sino ofrecer un panorama general.
Los materiales de este libro tienen interés como elementos para un diagnóstico general
del Chocó, con énfasis en la interrelación entre la diversidad cultural y el manejo del
medio ambiente. A través de diversos indicadores sociales se ofrece una visión somera
del Chocó y sus principales rasgos en el presente. Un presente que si bien prolonga el
hilo histórico de la región como periferia extractiva, la coloca como centro de interés
internacional en razón precisamente de la conservación de un elemento estratégico: la
biodiversidad.
Para la investigación se acudió a información sobre las subregiones chocoanas, sobre
los indicadores económicos, la dinámica de población, los principales modelos
socioculturales, las condiciones de vida y los principales procesos de intervención sobre
los recursos naturales, a partir de fuentes de campo, de primera mano, y de la revisión
documental y bibliográfica, realizadas durante 1991 y los primeros meses de 1992.
Se llevaron a cabo entrevistas con funcionarios locales y con mineros, madereros, nativos
indígenas y negros, organizaciones comunitarias, maestros e instituciones locales. Se
hizo énfasis en entrevistas con los pobladores tradicionales indígenas, negros y
blanco-mestizos.
Como procesos principales se tomaron en cuenta los asentamientos tradicionales y sus
modificaciones urbanas y rurales; las actividades agrícolas, mineras y de extracción de
maderas y sus cambios y el nivel social de vida.
A través del trabajo sobre fuentes secundarias se ubicaron algunas documentales de
importancia, entre las cuales vale la pena destacar el catálogo bibliográfico elaborado
por Angela Hernández de Caldas con apoyo de la FEN, que contiene 939 referencias sobre la
Costa Pacífica. Así mismo los informes disponibles sobre Chocó en CODECHOCO en el
Departamento Nacional de Planeación, el DANE y en agencias de consultoría privada como
CORPOS y SER Consultores. Como bibliografía especializada se consultó la elaborada por
el antropólogo Mauricio Pardo para los grupos indígenas del Chocó, publicada por el
Instituto Colombiano de Antropología en 1985.
El Chocó mantuvo hasta fechas relativamente recientes una relación económica, política
y cultural con el país como región de enclave, basada en procesos delimitados, tales
como la minería o la explotación de recursos forestales. En la actualidad, múltiples
presiones se ejercen sobre el bosque, sobre las riberas auríferas y sobre los hombres que
han vivido de ellos. Es por eso que este trabajo resalta la conexión entre diversidad
cultural y diversidad biológica.
Así mismo, entre procesos históricos diferenciales dentro del país y persistencia de
mayor potencial de biodiversidad regional. Una política de protección ambiental deberá
basarse en la peculiaridad regional de estos procesos históricos y de las prácticas
culturales allí presentes.
Las comunidades locales poseen conocimientos y prácticas de manejo de la naturaleza que
poco se conocen o bien se desestiman, pero podrían servir de fundamento a procesos de
desarrollo sostenido con arraigo social. Otras prácticas y conceptos tradicionales
requieren reformulaciones a la luz de las necesidades actuales de preservación, manejo y
desarrollo económico. Se hace necesaria su identificación y conocer los vínculos
profundos de su reproducción social.
El Chocó ha presenciado en los últimos años nuevos movimientos sociales, nuevas
realidades políticas a través de los movimientos indígenas y más recientemente los de
negritudes. Las organizaciones indígenas con su proyección en la arena pública
nacional, por una parte, y por otra la reglamentación del artículo 55 transitorio de la
Constitución Política Nacional que dio lugar a la ley de Comunidades Negras, ley 70 de
1993, han sido hitos recientes de una nueva historia. Estos movimientos tienen ahora voz
propia para expresar sus puntos de vista, que a menudo se alejan de las prácticas
políticas de vieja usanza y desean resignificar su región para ellos y para el resto de
colombianos.
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