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CARIBE COLOMBIA
FEN COLOMBIA
VEGETACIÓN CARIBEÑA
Hermes Cuadros V.
Fotografías de
Santiago Harker
DE ORIENTE a
occidente, la extensión de tierra plana comprendida entre el mar Caribe y el extremo
norte de los Andes recibe comúnmente el nombre de Llanura Costera del Caribe.
Matizada por
formaciones montañosas pertenecientes al sistema andino, y por elevaciones
septentrionales aisladas de los Andes, le corresponden a Colombia 1.600 km de costa sobre
el océano Atlántico, desde cabo Tiburón en el departamento del Chocó, limitando con la
república de Panamá, hasta punta Castilletes en el departamento de La Guajira,
limítrofe con la república de Venezuela.
Aunque menos evidentes
que en el interior del país, en la Colombia caribe los Andes están presentes en el
paisaje y ejercen su acción modificadora sobre el clima. Hasta casi penetrar en el mar,
las montañas andinas llegan a la costa como terminaciones de las cordilleras Occidental,
Central y Oriental. De la cordillera Occidental se desprenden las serranías de Abibe, San
Jerónimo, Ayapel y San Jacinto continuación de San Jerónimo. La serranía
de San Lucas pertenece a la cordillera Central y la serranía de Perijá se desprende de
la cordillera Oriental. Aisladas de los Andes se disponen las serranías de Darién,
Cosinas, Jarara y Macuira y la Sierra Nevada de Santa Marta. Con excepción de Atlántico
y Sucre, todos los departamentos costeros presentan elevaciones de más de 1.000 metros
sobre el nivel del mar. El punto más alto de Colombia, en la Sierra Nevada de Santa
Marta, está a menos de 50 kilómetros de la costa caribe.
Desde el punto de vista
de las plantas, la región es mucho más compleja de lo que indica el término Llanura
Costera. Por ello, como ejercicio preliminar a la descripción de la vegetación actual en
algunos sectores del Caribe es conveniente recrear brevemente la génesis y la geografía
de la región.
A principios del
cretáceo (135 millones de años) el norte de Colombia se encontraba sumergido; solamente
emergieron como islas al final de esa misma era (65 millones de años), algunos sectores
de la cordillera Central de Colombia y de la cordillera de la Costa de Venezuela. La
cordillera Oriental de Colombia comenzó a levantarse a causa de eventos tectónicos
ocurridos al final del mioceno (10 millones de años) y alcanzó su máxima altura a
finales del plioceno (7.5 millones de años). Durante esta época y a comienzos del
terciario, el sur de Centroamérica, constituido por una cadena de elevaciones de origen
volcánico, se extendía hasta la actual desembocadura del río Sinú (Rave, P. H., &
D. I. Axelrod, 1974).
De este modo las
plantas superiores (angiospermas), que hicieron su aparición sobre la superficie
terrestre en el cretáceo (110 millones de años), se encontraron en el norte de Colombia
sobre un relieve panorámico que cambiaba de islas y pequeñas montañas a extensiones
inundadas o tierra firme y seca. Debido a esta larga historia de fragmentaciones
geológicas, es de suponer que la región constituía un centro activo de evolución y que
el proceso continúa hoy en día con el aislamiento de poblaciones en "islas"
ecológicas como las cimas de montañas o manchas de bosque más húmedo o más seco que
los alrededores. Infortunadamente, todavía no conocemos muy bien las plantas de la zona,
especialmente las de las "islas ecológicas" donde se espera el mayor número de
especies endémicas que han evolucionado en un lugar restringido y únicamente
crecen allí.
[1]
Las plantas superiores
(angiospermas), que hicieron la aparición sobre la superficie terrestre en el cretáceo
(110 millones de años), se encontraron en el norte de Colombia sobre un relieve
panorámico que cambiaba de islas y pequeñas montañas a extensiones inundadas o tierra
firme.
Teniendo presente el
cuadro descrito, es muy probable que en algunas localidades como el cerro Tacarcuna,
ubicado en los límites de Colombia y Panamá sobre la cordillera del Darién; el cerro
Paramillo, sobre la cordillera Occidental; sectores de la serranía de Perijá, sobre la
cordillera Oriental, y la Sierra Nevada de Santa Marta, existan gran número de especies
vegetales endémicas. Gentry (1986 a.) sugiere que el 20% de las especies de plantas
vasculares arriba de 1.400 m de altitud en el cerro Tacarcuna son endémicas. El número
de especies animales y vegetales endémicas encontrado en estas localidades ha determinado
que algunos autores las propongan para explicar la teoría de los Refugios Pleistocénicos
(sectores donde algunos taxa sobrevivieron a las glaciaciones y sufrieron modificaciones
adaptativas en aislamiento).
Adicionalmente a su
importancia desde el punto de vista biogeográfico, la región forma parte del puente que
conecta a Norteamérica y a Suramérica con especies de ambos continentes que en
territorio del Caribe colombiano llegan a sus límites sur y norte respectivamente.
Formaciones
vegetales
Bosques lluviosos,
húmedos, secos, subxerofíticos y xerofíticos se encuentran de oeste a este en la
región costera. Existen también los enclaves tropofíticos, higrofíticos,
subhigrofíticos, higrotropofíticos y psicrofíticos. Quedan algunos remanentes de bosque
de altura en las formaciones montañosas y varias manchas de bosque húmedo en la parte
oriental, en su mayor parte seca por estar expuesta a los alisios.
Los períodos secos y
lluviosos han favorecido la presencia de elementos higrotropofíticos en las pequeñas
elevaciones cercanas a la costa. Ello, sumado a condiciones locales originadas por la
acción eólica, obliga a considerar por separado la vegetación que cubre algunas
formaciones montañosas y las diversas formaciones subxerofíticas. También es necesario
incluir de alguna manera la figura del bosque disperso un tipo de sabana no
enteramente delimitada, para hacer mención de especies como Cavanillesia
platanifolia (macondo), Sabal mauritiaeformis (palma amarga), Ceiba
pentandra (bonga), Sterculia apetala (camajorú) o Enterolobium cyclocarpum (carito),
que generalmente no son reportados en los análisis de vegetación.
En el Caribe, la
vegetación existente pertenece a once categorías asociativas definidas así:
1.
Bosque lluvioso, ubicado en Tacarcuna y los alrededores de
Capurgana;
2. Bosque húmedo, en
las serranías de la cordillera Occidental, en la serranía de San Lucas y en la parte
baja de la Sierra Nevada de Santa Marta, ha desaparecido casi por completo en la serranía
de Perijá;
3. Bosque seco,
presente en la serranía de San Jacinto, el sector de Gairaca en el parque Tayrona y la
base de la serranía de Perijá. La formación de bosque seco tropical mejor conservada de
Suramérica probablemente se encuentra en los bosques que enmarcan las ensenadas de
Nenguange y Gairaca (Alwyn Gentry, com. pers.);
4.
Formaciones subxerofíticas de sabana;
5. Formaciones
subxerofíticas de monte espinoso, que comparten el corredor existente entre las
elevaciones costeras y el mar.
[2]
Capurganá conserva
todavía una vegetación primaria con predominio de leguminosas, palmas y rubiáceas. Los
habitantes de la zona han encontrado en los bosques de esta formación especies útiles
como el palmiche que se observa en la foto.
6. Formaciones
xerofíticas, afectadas por los fuertes vientos que arrastran la humedad y dan forma de
bandera a las plantas que logran establecerse sobre el suelo reseco, árido de la Alta
Guajira.
7. Formaciones
de bosque nublado, localidades más húmedas que su entorno gracias a la presencia de
nubes bajas que aportan humedad durante algunas horas del atardecer y la madrugada. Se
encuentran en las estribaciones de la cordillera Occidental, a 1.500 m de altitud; en la
Sierra Nevada de Santa Marta entre 2.000 y 2.500 m; en la serranía de Perijá entre 2.200
y 2.500 m y en la serranía de Macuira entre 500 y 650 m de altitud;
8. Formaciones
psicrofíticas, enclaves de alta montaña con aspecto xerofítico causado por los vientos
helados que barren las altas montañas. Son observables en la Sierra Nevada de Santa Marta
y en la serranía de Perijá, entre 2.500 y 3.400 m;
9. Formaciones
paramunas, caracterizadas por la presencia de plantas en roseta, vegetación achaparrada y
frailejones. En la costa los páramos se encuentran en la Sierra Nevada de Santa Marta y
en la serranía de Perijá, arriba de 3.200 m de altitud sobre el nivel del mar.
10 Formaciones
halohidrofíticas y de manglar, que forman un cinturón a todo lo largo de la costa;
11. Formaciones
pantanosas de agua dulce, favorecidas por los ríos Magdalena, Sinú y Cauca y sus
afluentes y con un elevado endemismo de especies acuáticas. No es fácil encontrar
muestras representativas de estos tipos de vegetación, el bosque ha sido destruido, con
excepción de lugares muy pendientes y localidades con montañas que todavía conservan
vegetación natural, como Capurganá, San Jerónimo, San Jacinto, San Lucas, Sierra Nevada
de Santa Marta, Manaure (Cesar) y Macuira, sirven para ilustrar algunos de los anteriores
tipos de vegetación.
Capurganá
Situada sobre la
costa caribe, participa de la exuberante vegetación chocoana, propia de las estribaciones
de la serranía del Darién, especialmente rica en comunidades vegetales con una alta
densidad específica. Los cerros que rodean a Capurganá conservan todavía una
vegetación primaria con predominio de leguminosas, palmas y rubiáceas. Las familias
botánicas más importantes son en su orden: Leguminosae, Palmae, Rubiaceae,
Melastomataceae, Moraceae, Sapotaceae y Annonaceae. La abundancia de epífitas
y hemiepífitas es una característica común a las formaciones lluviosas del Chocó
(Gentry, A. H., 1986b).
Los habitantes de la
zona han encontrado en los bosques de esta formación especies útiles como recursos
alimenticio, medicinal y artesanal v.gr. castaño (Compsoneura cuatrecasasii), bacao
(Theobroma), milpesos (Jessenia bataua), popa (Couma macrocarpa), sande
(Brosimum utile), molinillo (Talauma sambuensis), dompedrito (Oenocarpus,),
rabihorcado (Geonoma), raicilla (Cephaelis)... y muchas más que los
pobladores, aislados de los centros urbanos, han aprendido a utilizar.
San Jerónimo
La cordillera
Occidental remata en el cerro de Paramillo y se extiende sobre la costa en tres
serranías: Abibe, San Jerónimo y Ayapel, las que a su vez se dispersan en promontorios
montañosos que avanzan hacia el norte a oriente y occidente. El cerro de Paramillo es el
corazón del refugio de Nechí (Haffer, J., 1967), propuesto por su alto endemismo de
aves, mariposas y posiblemente plantas. Tiene alta importancia biogeográfica.
Son notables las
similitudes entre las formaciones vegetales del norte de Colombia y aquéllas de las
regiones subandinas de Perú y Ecuador y las formaciones centroamericanas (Cuadros, H.
& A.H. Gentry, 1986). La zona posee una gran riqueza forestal y agronómica, su
estudio revela múltiples sorpresas fitogeográficas. Arrabidaea nicotianiiflora y Borojoa
patinoi son especies relativamente comunes en la confluencia de los ríos Manso y
Tigre en el departamento de Córdoba; la primera era conocida anteriormente en la frontera
entre Bolivia y Perú y la segunda se consideraba exclusiva del Pacífico colombiano
(Cuadros, H. & A.H. Gentry, obs. pers.).
En una parcela con una
extensión de 1.000 metros cuadrados de bosque primario, en la margen izquierda del río
Manso, a 200 m de altitud, utilizando el sistema de transectos de Gentry (Gentry, A.H.,
1982), se encontraron 63 géneros de árboles con 3 a 7 cm de diámetro; 25 géneros de
lianas y bejucos y 7 géneros de palmas. De las plantas anteriores, pertenecientes a 41
familias botánicas, las mejor representadas fueron en su orden: Leguminosae, Palmae,
Rubiaceae, Moraceae, Bignoniaceae, Burseraceae y Myristicaceae. Su estructura
es típicamente de bosque húmedo tropical, con géneros muy comunes en el Pacífico y la
Amazonia y poco comunes en el Caribe, tales como Huberodendron, Humiriastrum, Licania,
Hirtella, Eschweilera, Aniba y Borojoa entre otros.
[3,4]
Al llegar a una
altura superior a los 500 metros las nubes que vienen del mar cargadas de aguas son
interceptadas, pierden una parte de humedad en la depresión
y, merced a ello, el
lugar exhibe una mayor diversidad de plantas
Esta región,
prácticamente desconocida florísticamente, está sometida a fuertes presiones de
colonización y degradación del bosque natural.
Serranía de San
Jacinto
La serranía de San
Jacinto avanza hacia el noreste como una prolongación de la serranía de San Jerónimo
(IGAC, 1980), se insinúa con elevaciones breves en el departamento de Córdoba y cruza el
departamento de Sucre hasta Bolívar con los nombres de serranía de La Coraza y Montes de
María. Al Atlántico penetra por el sur con el nombre de serranía del Caballo.
La vegetación que
prospera en los suelos alcalinos de la serranía de San Jacinto es de tres tipos: 1.
Higrotropofítica (caducifolia), que pierde su follaje durante las temporadas de sequía;
2. Subhigrofítica, que soporta los cambios de humedad y temperatura sin perder su follaje
(perennifolia) y 3. Higrofítica, que se desarrolla en lugares con alta humedad. Estos
tipos de vegetación se ven favorecidos por la presencia de nubosidad en las horas de la
noche, lo cual ocasiona aumento en la humedad relativa del aire.
En la serranía de La
Coraza, el bosque protector de la Estación de Primates de Inderena alberga algunas
plantas no previamente reportadas de Colombia o que constituyen segundo registro para el
país, como Buxus citrifolius (Buxaceae) o Cydista heterophylla (Bignoniaceae), pero
típicas de bosques calcifilos en América Central y las Antillas.
En la loma de los
Colorados, municipio de San Juan Nepomuceno, departamento de Bolívar, en el análisis de
1.000 metros cuadrados de vegetación, mayormente caducifolia en un resto de bosque
perturbado, se identificaron 121 géneros de plantas pertenecientes a 41 familias
botánicas. Es un bosque con estructura predecible a partir de parámetros de temperatura
y precipitación. Las leguminosas dominan el estrato arbóreo. Bignoniaceae es la
familia de bejucos mejor representada. Las palmas representadas pertenecen a los géneros Astrocaryum
(palma de estera y palma malibú), Bactris (corozo de lata, macana), Desmoncus
(matamba) y Cryosophila (palma barbasco). En las orillas de los arroyos crecen
palmichas (Carludovica), platanillos (Heliconia) y matapuercos (Dieffenbachia).
El análisis numérico
dio los siguientes resultados:
Tabla 1
[4]
En la serranía de
San Jacinto se identificaron 121 géneros de plantas en un análisis de 1.000 metros
cuadrados de vegetación. Con predominio de las leguminosas en el estrato arbóreo. En las
orillas de los arroyos crecen palmichas, platanillos y matapuercos.
Serranía de San Lucas
La formación
húmeda de la serranía de San Lucas es continuación de la cordillera Central. El sector
centro y suroriental de esta serranía, en la margen izquierda del río Cauca, está
sometido a fuertes presiones colonizadoras y extractivas.
El área de influencia
del río Cauca en la serranía de San Lucas constituye uno de los refugios naturales mejor
dispuestos de la región costera. Los campesinos de la zona son pescadores y ejercen una
acción moderada sobre el bosque, que se ve altamente favorecido. La base para la
información botánica que aquí se registra se obtuvo del análisis de una parcela de
bosque primario en un sector de la ciénaga de La Raya, municipio de Achí, departamento
de Bolívar. La zona tiene escenarios de gran belleza que atrajeron la atención de
personas y empresas que se establecieron en la región y que al cambiar las condiciones
políticas emigraron.
Según el muestreo de
1.000 metros cuadrados realizado por el autor y Al Gentry en 1987, en la parcela se
registraron 411 individuos con diámetro superior o igual a 2.5 cm, pertenecientes a 52
familias botánicas representadas por 120 géneros y 160 especies. Jiménez Saa (1970)
comunicó 84 especies de importancia forestal. Vale la pena destacar la abundancia de
apocináceas y sapotáceas, las familias de los caimitos, frutos comestibles aprovechados
por la fauna.
Las Annonaceae,
Bombacaceae y Moraceae son familias con significativa abundancia relativa de
especies que también producen frutos alimenticios aprovechados por los monos, pavas,
paujiles y guacharacas en peligro de extinción en otros lugares y que son comunes en la
región. Vuelve a ser interesante la presencia de elementos centroamericanos no reportados
de Colombia como el género Goethalsia (Tiliaceae). La serranía de San Lucas
constituye una reserva forestal y faunística que debe ser conservada.
Serranía de Perijá
El departamento de
La Guajira posee tres localidades con bosque nublado: 1. El sector noroniental de la
Sierra Nevada de Santa Marta; 2. La serranía de Macuira y 3. La serranía de Perijá.
También posee dos localidades con formaciones paramunas: 1. La Sierra Nevada de Santa
Marta y 2. La serranía de Perijá, que albergan varias parejas del ahora muy raro cóndor
de los Andes, al igual que géneros de plantas altoandinas.
La serranía de Perijá
es compartida por los departamentos de La Guajira y Cesar y el vecino país de Venezuela.
Pese a que la vegetación natural casi ha desaparecido hasta los 2.000 metros de altitud,
existen remanentes boscosos entre 2.500 y 3.200 metros, en la vía de Manaure a la sabana
Rubia en el departamento del Cesar y en el cerro Pintado, en el departamento de La
Guajira.
[5,6]
La vegetación
de la Sierra Nevada de Santa Marta se escalona en cuatro pisos altitudinales; el piso
bajo, seco y tropical, piso subandino, de alta precipitación, piso andino, caracterizado
por un cinturón de niebla y el piso de los páramos y nieves permanentes.
Del análisis de 1.000
metros cuadrados de vegetación natural a 2.500 metros de altitud resultó la presencia de
406 individuos de plantas leñosas con diámetro mayor a 2.5 cm, pertenecientes a 44
familias representadas por 56 géneros y 229 especies dominadas por las Lauraceae. Esta
es una pequeñísima franja boscosa que está desapareciendo rápidamente y amerita
medidas urgentes de protección. Del total de individuos encontrados, 142 son árboles con
diámetro mayor de 10 cm pertenecientes a 50 especies y 87 son lianas pertenecientes a 20
especies.
En el páramo guajiro
la especie dominante es Espeletia perijaensis, con asociaciones de plantas
caulirrosetas típicamente paramunas de las familias Rosaceae, Gentianaceae,
Umbeliferae, Cruciferae y Compositae. En las Familias anteriores y en las Violaceae,
Ericaceae, Melastomataceae, Myrtaceae, Lauraceae y Rubiaceae que se encuentran
en este sector, los especialistas en varios grupos taxonómicos han encontrado un elevado
número de especies endémicas y primeros registros botánicos para el país. Merece
destacarse la presencia de grandes poblaciones de Podocarpus, género tropical y
subtropical de coníferas. Muchas especies de la serranía de Perijá son compartidas con
Venezuela. En otras, se observa una gran disyunción hasta los Andes ecuatorianos y
peruanos.
Al muestrear una
parcela de 700 metros cuadrados en el bosque de galería existente a 450 m de altitud en
la formación bosque seco tropical se registraron 33 familias con 68 géneros y 80
especies, siendo dominantes las leguminosas (12 géneros), Sapindaceae (6
géneros), Bignoniaceae (5 géneros) y Euforbiaceae (5 géneros). Las
familias Apocynaceae, Malpighiaceae, Moraceae, Rubiaceae, Verbenaceae, Anacardiaceae,
Bombacaceae y Myrtaceae estaban presentes con 3 géneros cada una. En esta
localidad se encuentran varios ejemplares de Trichospermum, un género de Tiliaceae
previamente desconocido para el norte de Colombia y Phyllostylon, género de Ulmaceae
nuevo para el país.
Macuira
Es la formación
montañosa más septentrional de América del Sur, rodeada por vegetación xerófila y
subxerófila, en su zona de influencia, después de cruzar el desierto, matorrales
espinosos, islas de bosque seco y dunas de arena amarilla desprovistas de vegetación, se
hacen evidentes los cambios en la vegetación. Hay un incremento en la humedad del
ambiente por las pequeñas corrientes de agua que se originan en algún lado, favorecen a
las plantas y a los animales en su recorrido y desaparecen sin llegar al mar.
Sudgen (1982) elaboró
un listado de la vegetación presente en un área de 15 kilómetros cuadrados entre 500 y
550 m de altitud hacia barlovento y entre 600 y 650 m de altitud a sotavento en las
alturas de Jiborne (735 m), Huarech (853 m) y Palúa (865 m). Según su explicación, al
llegar a las alturas mencionadas, las nubes que vienen del mar cargadas de agua son
interceptadas, pierden una parte de humedad en la depresión y, merced a ello, el lugar
exhibe una mayor diversidad de plantas que se benefician con la humedad capturada por el
enclave. Los alrededores también disfrutan de humedad durante un período más prolongado
de tiempo que las localidades guajiras sin montañas.
Las familias botánicas
dominantes en el bosque nublado de la Macuira según el trabajo de Sudgen (loc. Cit), son:
Orchidaceae, Compositae, Bromeliaceae, Melastomataceae y Euforbiaceae. Sudgen
registró las especies Persea coerulea, una Lauraceae endémica de la Sierra
Nevada de Santa Marta, donde crece a 2.500 m de altitud y Zamia muricata una Cycadaceae
común en las formaciones subxerófilas del cañón del río Chicamocha.
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