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CARIBE COLOMBIA
FEN COLOMBIA
OCEANOGRAFÍA
Fotografías de Santiago
Harker
LA ENERGÍA calorífica
proveniente del Sol altera la atmósfera de tal manera que en combinación con los
movimientos de la Tierra, traslación y rotación, se producen patrones de vientos
periódicos y definidos como los alisios. Estos, a su vez, inciden sobre la superficie del
mar generando las corrientes marinas superficiales y subsuperficiales (hasta los 50-100 m
de profundidad), que tienen casi el mismo sentido de los vientos dominantes. El viento
ejerce una fuerza friccional sobre la superficie del mar que se transmite hacia abajo a
causa de la viscosidad y que tiende a mover el agua en su misma dirección. Sin embargo,
como consecuencia de la rotación de la Tierra, se presenta una segunda fuerza virtual, la
de Coriolis (nombre del matemático francés G. G. Coriolis, el primero en analizar este
efecto), que actúa perpendicular a la dirección del movimiento sobre la superficie de la
Tierra. En el hemisferio norte esta fuerza desvía el cuerpo hacia la derecha y en el sur,
a la izquierda. La fuerza de Coriolis es nula en el ecuador y va aumentando con la
latitud. Generalmente no es perceptible porque hay otras mayores. Pero, en el caso de la
circulación marina y atmosférica, tiene la misma magnitud que las otras fuerzas y un
efecto definitivo sobre las corrientes.
Las corrientes marinas
influyen considerablemente en el clima de las zonas costeras haciéndolo desde muy húmedo
hasta árido según la cantidad de calor latente (cantidad de calor liberado o absorbido
por unidad de masa) y sensible (intercambio de calor entre el mar y la atmósfera debido a
diferencias en la temperatura) que transportan sus aguas. El proceso de calentamiento
obedece básicamente a: 1. radiación proveniente del Sol; 2. transferencia de la
atmósfera (aire más caliente que el agua) y 3. condensación del vapor de agua. En
cambio el enfriamiento o liberación de calor ocurre por: 1. radiación devuelta de la
superficie a la atmósfera; 2. transferencia a la atmósfera y 3. evaporación. Existen
dos tipos de corrientes marinas estacionales que afectan al Caribe colombiano: las
superficiales y la ascensional. Entre las primeras hay dos principales que bordean
alternadamente la costa colombiana, una en sentido este-oeste, la corriente Caribe, y otra
en dirección contraria, oeste-este, la contracorriente de Colombia. Ambas obedecen al
patrón de vientos dominantes de la época; la corriente Caribe con los alisios que
proceden del noreste-este y la contracorriente con los vientos del suroeste-oeste. Por lo
general nunca coinciden cerca de la costa. La corriente Caribe es adyacente al litoral
cuando los alisios están en plena actividad durante las estaciones secas o de verano
mayor (mediados de diciembre-abril) y menor (julio-mediados de agosto); sin embargo, no es
muy notoria en el suroeste colombiano.
[1]
El viento ofrece una
fuerza friccional sobre la superficie del mar que se transmite hacia abajo a causa de la
viscosidad
y tiende a mover el agua en la misma dirección
.
La contracorriente,
en cambio, solamente se siente cerca de la costa durante las estaciones húmedas o de
invierno menor (mayo-junio) y mayor (septiembre-noviembre). Se percibe ocasionalmente en
los períodos secos. Parece que la contracorriente llega exclusivamente hasta el Cabo de
la Vela en La Guajira.
La corriente
ascensional que afecta la costa colombiana y que es llamada también surgencia o
afloramiento, coincide con la presencia de la corriente Caribe; es de carácter
significativo sólo entre Punta Gallinas y Puerto Colombia.
Figura 1. Principales
corrientes superficiales del océano Atlántico.
Corrientes
superficiales y clima
Para entender la
estructura de las corrientes marinas superficiales en el Caribe colombiano, se deben
considerar primero su circulación fuera del Caribe, a más de los vientos dominantes y la
topografía del fondo marino especialmente en Centroamérica.
Las corrientes
norecuatorial y surecuatorial tienen una dirección este-oeste y se localizan en el
Atlántico entre los 9º N y 30º N y los 5º S y 30º S respectivamente (Figura 1). Estas
responden al patrón de vientos dominantes de dicha zona, a los alisios procedentes del
noreste en el caso de la norecuatorial y del sureste en el de la surecuatorial.
La corriente
surecuatorial, al chocar contra la esquina del continente americano en Brasil, se desvía
al noroeste; esta rama, hasta antes de entrar al mar Caribe, se llama corriente Guayana.
Una vez en el Caribe, junto con la corriente Ecuatorial norte, adopta el nombre de
corriente Caribe; sigue casi la misma dirección de la corriente norecuatorial. La
corriente Caribe es impulsada también por los vientos alisios del noreste y su velocidad
varía según la estación (Figuras 2-5).
Durante las estaciones
secas, cuando los alisios se encuentran en plena actividad, la corriente Caribe está bien
pronunciada alcanzando en su eje una velocidad de 60-80 cm/s. Sin embargo, en las
estaciones húmedas, especialmente en la mayor, su velocidad disminuye a 40-60 cm/s. Con
excepción del norte de la península de La Guajira y esta corriente, rara vez se percibe
cerca de la costa colombiana puesto que está establecida la contracorriente de Colombia.
Esta se origina en el momento en que la corriente Caribe choca contra la esquina sur de la
plataforma continental de Nicaragua (Figuras 2-5). Una rama de esta corriente sigue su
vía normal mientras que la otra se dirige en dirección a Costa Rica y Panamá
produciéndose así una corriente de giro ciclónico (en el sentido opuesto al de las
manecillas del reloj) de eje cambiable según las estaciones climáticas. Una rama del
giro se dirige hacia Colombia y llega incluso al Cabo de la Vela en La Guajira, sólo
durante la estación húmeda mayor. En la estación húmeda menor se la observa hasta en
la costa del departamento del Magdalena. La presencia de esta corriente en el Caribe
colombiano depende básicamente de los vientos alisios. Mientras éstos estén
establecidos, muy rara vez la contracorriente se percibe en la costa colombiana debido a
que es frenada por una corriente de sentido contrario, este-oeste, impulsada por los
mismos alisios cuando cruzan a Panamá de norte a sur. El encajonamiento relativo que
sufren estas aguas en el suroeste del Caribe permite que absorban mucho calor por la
radiación solar y la transferencia de la atmósfera. De allí que cuando se establece la
contracorriente en la costa colombiana viene con mucho calor latente y sensible, mayor que
el de la corriente Caribe. Esto explica por qué la región de Panamá y el golfo de
Urabá presentan un clima muy húmedo que disminuye gradualmente en cercanías de la
árida Guajira. Las figuras 6 y 7 muestran cómo los promedios estacionales de la
precipitación van aumentando desde La Guajira hacia el golfo de Urabá, la región más
lluviosa del Caribe colombiano.
Corriente
ascensional
Aparte de las
corrientes superficiales, en Colombia se presenta una corriente ascensional en dirección
a la costa (surgencia o afloramiento). Dicho fenómeno oceanográfico es muy significativo
entre Punta Gallinas y Puerto Colombia (Figura 8). Este afloramiento de aguas profundas,
que provienen de entre los 120 y los 160 m de profundidad, es generado por los vientos
alisios que producen un transporte masivo de agua (transporte Ekman) superficial y
subsuperficial en dirección perpendicular y hacia la derecha (por efecto de la fuerza de
Coriolis) de la dirección del viento, prácticamente paralela a la costa (Figura 9). El
retiro masivo de agua en la costa deja un vacío que es rápidamente reemplazado por agua
profunda con temperaturas de 21-24ºC y salinidades de 36.5-37.2 partes por mil. Esta
agua, con tales características físicas, pertenece a la "masa de agua subtropical
sumergida" (MASS) que se localiza entre los 100 y 200 m de profundidad en el mar
Caribe. La MASS tiene su origen aproximadamente en la latitud 30ºN en el océano
Atlántico, zona donde la evaporación es muy alta y las precipitaciones muy bajas por
causa de los vientos alisios. Como resultado, la salinidad del agua aumenta en
consecuencia con la densidad, ocasionando así su hundimiento hasta varios cientos de
metros por debajo de los cuales se encuentra el "agua fría intermedia" en el
Atlántico, que fluye de las regiones subpolares al ecuador. Parte de la MASS entra al
Caribe por las Antillas Menores y se localiza en las profundidades descritas
anteriormente.
Figura 2.
Corrientes
superficiales del mar Caribe en el mes de enero.
Figura 3.
Corrientes superficiales del mar
Caribe en el mes de abril.
Figura 4.
Corrientes superficiales del mar
Caribe en el mes de julio.
Figura
5.
Corrientes superficiales del mar Caribe en el mes de octubre.
Figura 6. Distribución de los valores
promedios de la precipitación en la estación seca en el mar Caribe (Según Wüst, 1964).
Figura 7.
Distribución de los valores
promedios de la precipitación en la estación húmeda. (Según Wüst, 1964).
Cuando la MASS aflora a
la superficie adyacente a la costa, se producen anomalías físicas debidas a que la
temperatura, salinidad y cantidad de elementos nutritivos (nitrógeno, fósforo y otros
utilizados por las plantas) del agua son diferentes a los de las aguas normales del resto
del Caribe, que generalmente están por encima de los 27-28º C y que tienen 35-36 partes
por mil de salinidad y son más pobres en nutrientes.
La surgencia costera
está bien delimitada durante las estaciones secas, especialmente en la mayor y presenta
dos centros de intensidad máxima, uno al norte y al oeste de la península de La Guajira
y el otro frente al cabo de la Aguja (Figura 8), más precisamente, entre la desembocadura
del río Piedras (límite oriental del parque nacional natural Tayrona) y el Rodadero en
Santa Marta. Esto se debe a que los incitadores del fenómeno, los alisios, son más
veloces y frecuentes en esos dos trayectos costeros que en cualquier otra parte del
litoral colombiano.
Durante las estaciones
húmedas, especialmente en la mayor, la surgencia es prácticamente nula debido a la
ausencia de los vientos alisios, excepto en el norte de la península de La Guajira en
donde éstos soplan permanentemente, manteniendo activo este fenómeno oceanográfico.
Otro factor desfavorable para el afloramiento, en esos mismos períodos climáticos, es la
presencia de la contracorriente de Colombia con su alto calor latente y sensible; ésta
viene acompañada por los vientos provenientes del suroeste-oeste y que también actúan
como impulsores de dicha corriente. Estos vientos de sentido contrario al de los alisios
producen un efecto inverso al del afloramiento, un apilamiento de agua hacia la costa (por
efecto de la fuerza de Coriolis) y luego un hundimiento de la misma. La temperatura del
agua sube hasta los 29-30º
C y la salinidad puede disminuir de 1 a 3 partes
por mil del valor que alcanza durante los períodos de surgencia.
Figura 8.
Localización del área de
surgencia.
Figura 9.
Diagrama para mostrar cómo se
genera un afloramiento de aguas profundas en el hemisferio norte.
La surgencia también
se manifiesta entre Puerto Colombia y Cartagena, pero con una intensidad menor a la que
tiene en los departamentos del Magdalena y La Guajira. Además, las aguas del río
Magdalena encubren, en parte, la que aflora.
En resumen, se pueden
delimitar las condiciones físicas del Caribe colombiano en dos grandes áreas y en una
más pequeña de carácter intermedio. A pesar de que el área Cartagena-cabo Tiburón es
igualmente caribe sus características caribeñas no se manifiestan como en las islas de
San Andrés y Providencia y Centroamérica, Jamaica, Cuba y sureste de Las Bahamas. La
fluctuación anual de la temperatura del agua es menor en relación con la del área de
surgencia de carácter significativo y valor promedio más alto (Tabla 1). El área ofrece
condiciones físicas favorables para el desarrollo de arrecifes coralinos como los de
islas del Rosario (que se encuentran actualmente en estado de deterioro debido a las
acciones principalmente humanas) y los de las islas de San Bernardo, así como para la
mayoría de las especies de animales y plantas, típicas del Caribe oeste y norte. La otra
gran área está ubicada entre Punta Gallinas y Puerto Colombia; tiene una mayor
fluctuación anual de la temperatura del agua y un promedio más bajo que el de la
anterior (Tabla 1). El lugar excluye a múltiples especies típicas de las comunidades del
Caribe occidental y norte como producto de la marcada variación en la temperatura. La
tercera área, la más pequeña, se localiza entre Puerto Colombia y Cartagena; es de
carácter transitivo entre las dos grandes. En ésta, las aguas del río Magdalena
desembocan al mar y se desplazan luego al oeste y noroeste durante las estaciones secas,
impidiendo que la surgencia se manifieste en la mayor parte del trayecto. Sin embargo,
durante las estaciones húmedas se puede observar con frecuencia en esta pequeña área
una condición más marina debido a que la contracorriente arrastra las aguas salobres
hacia el noreste. En dichos períodos la transparencia del agua frente a Puerto Colombia
es tan alta que permite ver el fondo a 20 m de profundidad desde la superficie.
Importancia y
efectos de la surgencia y otros medios de fertilización
Las surgencias
costeras son muy importantes en las pesquerías. Las corrientes ascensionales acarrean
elementos nutritivos a las capas más someras e iluminadas (zona eufótica); allí son
utilizados por las plantas tanto del plancton como por las que viven fijas en el fondo
marino. A no ser por estos afloramientos de aguas profundas, los nutrientes se perderían
en los abismos marinos en donde ya no pueden ser aprovechados por la ausencia de plantas
debido a la falta de luz. La fertilización de un área marina por medio de una surgencia
trae consigo un aumento de la vida vegetal, que al cabo de varios meses se refleja en una
mayor producción pesquera. Ejemplos: en Perú, California en Estados Unidos, Mauritania
en el noroeste de África y otros lugares con afloramientos costeros.
[2]
Otra vía de fertilización: las
"corrientes salobres", ricas en elementos nutritivos, sólo son aprovechadas
cuando penetran en aguas claras.
El hecho de que en
el área de la surgencia colombiana no se obtengan grandes volúmenes de pesca como en los
lugares anteriormente mencionados se debe básicamente a que la MASS que aflora es
relativamente pobre en nutrientes. Aun así, ésta es de nueve a doce veces más rica en
dichos elementos que las aguas normales del Caribe.
Otra de las vías de
fertilización marina es la de las "corrientes salobres mar adentro" que
proceden de ríos como el Magdalena, el Sinú y el Atrato y de lagunas costeras como la
Ciénaga Grande de Santa Marta. Estas corrientes son ricas en elementos nutritivos que
sólo son aprovechables cuando penetran en aguas claras; se produce, entonces, una
proliferación o florecimiento de microalgas planctónicas. El efecto es impactante en
lugares en donde las aguas son azules frecuentemente y por tanto claras como las del
parque nacional natural Tayrona. Durante las estaciones húmedas, la contracorriente de
Colombia arrastra las aguas del río Magdalena que desembocan al mar hacia las costas del
parque y al resto de las de los departamentos de Magdalena y La Guajira. La corriente
transporta grandes concentraciones de nutrientes, en especial compuestos nitrogenados, que
provienen probablemente, en buena parte, de albañales de la ciudad de Barranquilla. Como
resultado de la fertilización sobreviene una enorme producción de microalgas
planctónicas de forma que las aguas del parque, azules y claras, se tornan de un color
verde turbio. Esta capa de agua superficial, rica en microalgas, puede tener a veces hasta
30 m de espesor. Este fenómeno dura varios días y ocurre con alguna frecuencia durante
los períodos húmedos.
Dentro del área de
surgencia de carácter significativo, la topografía de la plataforma continental parece
desempeñar un papel importante en la producción costera de microalgas planctónicas.
Mientras el agua sobre la plataforma, al norte y al oeste de la península de La Guajira,
es con frecuencia de un color verde turbio como resultado de la producción de microalgas
planctónicas, en el Cabo, por su más baja producción, tiende a ser azulosa. La
plataforma frente al Cabo es muy angosta (aproximadamente 2 km de ancho) y profunda y por
tanto durante el afloramiento los nutrientes emergen de manera abrupta a las capas
iluminadas. Y luego son retirados rápidamente de la costa por la gran velocidad del
viento. Como consecuencia, la producción de microalgas ocurre varios kilómetros mar
adentro o fuera de la plataforma continental. En cambio la extensa y somera plataforma del
norte y oeste de la península de La Guajira permite que los nutrientes afloren de manera
gradual, permaneciendo, por su mayor recorrido, mucho más tiempo en las capas iluminadas,
de tal modo que las microalgas pueden proliferar sobre la plataforma.
Tabla 1. Promedios de la variación estacional y
anual de la salinidad y temperatura del agua superficial y de la precipitación en las dos
áreas principales del Caribe colombiano.
[3]
La mareas son oscilaciones periódicas del nivel
del mar que resultan de la atracción gravitacional que ejercen la Luna y el Sol sobre la
Tierra en rotación.
Además de los efectos
de la surgencia en las pesquerías, se producen otros en la biota del lugar que son muy
evidentes en los centros de mayor intensidad. Al mismo tiempo, la surgencia actúa como
una barrera biogeográfica para muchas especies características de las comunidades
caribeñas. Entre los efectos que causa a las algas se observan: 1. ausencia de géneros y
especies típicos del Caribe; 2. establecimiento de géneros y especies característicos
de los mares subtropicales a templados; 3. zonaciones anómalas como las de ciertas
especies que viven normalmente en el Caribe en aguas profundas, y que, sin embargo, en el
área de surgencia se localizan cerca o en la zona de mareas como lo hacen en las
latitudes subtropicales a templadas; y 4. un crecimiento de las plantas que sobrepasan de
2 a 3 ó más veces las tallas que alcanzan en las aguas normales del Caribe.
Marea
Las mareas son
oscilaciones periódicas del nivel del mar que resultan de la atracción gravitacional que
ejercen la Luna y el Sol sobre la Tierra en rotación. Aunque el movimiento horizontal del
agua, debido a la misma causa, también se conoce, a veces, como marea, es mejor designar
a esta última como corriente de marea, reservando el nombre de marea para el movimiento
vertical ascendente y descendente del fenómeno. La Luna produce el efecto más importante
en la marea ya que su fuerza gravitacional es casi 2.2 veces mayor que la del Sol.
El nivel más alto de
la marea se llama pleamar y el más bajo, bajamar. Las mareas de mayor amplitud ocurren en
sicigias o sea cuando la Luna está alineada con el Sol y la Tierra. Esto sucede en Luna
nueva (Sol-Luna-Tierra) y llena (Sol-Tierra-Luna). Las de menor amplitud se ocasionan con
la Luna en cuadratura, es decir, en creciente y en menguante. Sin embargo, la marca
máxima y la mínima no se producen a la vez que la Luna está en sicigias o en
cuadratura, sino por lo general 1 ó 2 días después de estas posiciones. Este retardo se
conoce como desigualdad de fase.
[4,5]
La marea es diurna cuando ocurren solamente
una pleamar y una bajamar durante el día de marea. El mar Caribe tiene un rango de
micromarea cuya amplitud promedio no es mayor de 20 cm.
Según el régimen de
mareas, éstas se clasifican en diurnas, semidiurnas y mixtas, no habiendo límites bien
definidos que permitan separar los grupos. La marea es diurna cuando tiene un
período o ciclo de un día (24.84 horas) aproximadamente. Es decir, cuando ocurren
solamente una pleamar y una bajamar durante el día de marea. Se llama semidiurna en
atención a que su ciclo dura aproximadamente la mitad de un día de marea. Este tipo
es el que predomina en todo el globo con dos pleamares y dos bajamares en cada período de
marea. La marea mixta es una mezcla de las anteriores; se caracteriza por una desigualdad
en la altura de las pleamares y las bajamares. Por lo general se observan dos pleamares y
dos bajamares diariamente, convirtiéndose, ocasionalmente, en diurna.
Mareas del Caribe
colombiano
El mar Caribe tiene
un rango de micromarea cuya amplitud promedio no es mayor de 20 cm. Sólo en la ancha
plataforma continental de Nicaragua, especialmente hacia la esquina sureste, se presenta
un rango promedio que sobrepasa los 40 cm.
En la costa colombiana
son características las mareas semidiurnas y mixtas tendiendo a semidiurnas. En la
mayoría de las ocasiones sus amplitudes oscilan entre los 20 y los 30 cm y rara vez
exceden estos valores, sin superar jamás los 50 cm. Las pleamares se producen
generalmente cerca a las 12 y 24 horas del día y las bajamares hacia las 4 y 20 horas,
con ciertas variaciones en el horario.
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