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CARIBE COLOMBIA
FEN COLOMBIA
MACROFLORA
MARINA
Germán Bula-Meyer
EXISTEN DOS clases
de plantas en el ambiente marino: las algas y las antófitas (plantas que
producen flores). Dentro del primer grupo se encuentran las microalgas y las macroalgas.
Las primeras son algas microscópicas, unicelulares y coloniales y pertenecen
básicamente al plancton (organismos que se hallan en suspensión en el seno de las
aguas). En términos de biomasa (masa de organismos/unidad de área), el fitoplancton (plancton
vegetal) representa el 99% del total de la vegetación marina y está constituido
principalmente por diatomeas y dinoflagelados. Por el otro lado, las
macroalgas son todas aquellas algas macroscópicas, fácilmente visibles sin la ayuda de
un microscopio o estereoscopio. No todas las macroalgas son multicelulares. Existe un buen
número de especies unicelulares de varios centímetros de tamaño, como por ejemplo las
de los géneros Caulerpa, Valonia y varios otros, característicos de los mares
tropicales. Con excepción de tres especies de Sargassum nativas del mar de los
Sargazos, las macroalgas viven fijas en el fondo marino. El segundo grupo, las antófitas
marinas, está representado por las dicotiledóneas y las monocotiledóneas. A las
primeras pertenecen los mangles, grandes árboles que viven generalmente en costas lodosas
afectadas por aguas continentales y sometidas a la acción de la marea. Sólo su sistema
radicular, el cual se desarrolla más bien horizontalmente, permanece parcialmente
sumergido en el agua. Las monocotiledóneas marinas, llamadas comúnmente hierbas marinas,
son plantas mucho más pequeñas que los mangles, y viven permanentemente sumergidas y
afianzadas al sedimento. En este artículo sólo trataré sobre las macroalgas y las
hierbas marinas.
Existe una marcada
diferencia en la morfología, anatomía y estructuras reproductivas de las algas y las
hierbas marinas. Las algas son las plantas más primitivas del reino Plantae (vegetal);
carecen de un sistema vascular y por tanto de raíz, tallo y hojas. Como consecuencia, el
órgano de agarre o fijación se llama rizoide y no tiene la función típica de absorber
sales nutritivas como lo hace la raíz de las antófitas y demás plantas superiores, sino
de fijar el alga al suelo. La absorción de las sustancias químicas se realiza a través
de la superficie de la planta. El término tallo es reemplazado por estípite o pedicelo y
el de hoja, por lámina, fronda o filoide, según sea el caso. En algunas algas, la base
es un eje rastrero, llamado estolón o rizoma, en cuya parte inferior aparecen los
rizoides y arriba la fronda. El término talo es utilizado para nombrar al cuerpo
vegetativo de las algas, que es de una organización relativamente sencilla.
El otro factor común
entre la algas es la simplicidad de sus estructuras reproductivas: carecen de flores y de
una verdadera semilla. Por lo general cada especie de alga se reproduce asexual y
sexualmente. El primer caso se realiza, frecuentemente, por medio de la producción de
esporas o por fragmentación del talo (en la que cada porción da origen a una planta), o
por brotes a partir de un rizoma. La reproducción sexual puede ser por isogamia (unión
de gametos similares); anisogamia (gametos de tamaño diferente, ambos móviles) y oogamia
(gametos de tamaño diferente, sólo el macho es móvil como en los animales).
[1]
Caulerpa
sertularioides; es una especie de alga verde, común en toda la costa colombiana,
establecida en la zona intermareal y en aguas muy someras.
La forma de las
plantas marinas es muy diversa, particularmente en las algas: las hay tubulares simples o
ramificadas; cilíndricas sólidas, simples o ramificadas; globosas huecas o sólidas;
filamentosas; en forma de red; en forma de brocha; laminares membranosas o carnosas hasta
coriáceas; acintadas; etc. El crecimiento del talo usualmente es apical por una o varias
células. También puede provenir de las partes basales o intermedias. La mayoría de las
algas exhiben un aspecto externo erguido, mientras que una pequeña proporción, como por
ejemplo Ralfasia, Peysonnelia, Corallinales incrustantes y otras, crecen parcial o
totalmente adheridas al substrato.
Las macroalgas
pertenecen a las tres divisiones conocidas respectivamente como Clorófita (algas
verdes), Facófita (algas pardas) y Rodófita (algas rojas). Los nombres de
las divisiones provienen del color de las plantas, los cuales derivan de los pigmentos
fotosintéticos predominantes. Las algas contienen varios tipos de pigmentos
fotosintéticos en varias combinaciones. La clorofila a está presente en todas las
algas y plantas superiores. El color verde de las clorófitas se debe a que las clorofilas
a y b enmascaran las pequeñas cantidades de los otros pigmentos presentes.
En las feófitas, los carotinoides, en especial la fucoxantina, enmascaran las pocas
cantidades de clorofila que contienen sus cloroplastos y, en consecuencia, las algas
aparecen de un color pardo-amarillento. En las rodófitas se presentan otros pigmentos
adicionales a los carotinoides, las biliproteínas. Entre éstas están la ficocianina de
color azul y la ficoeritrina de color rojo. Esta última predomina sobre los demás
pigmentos en casi todas las especies de aguas profundas, apareciendo las algas desde un
color rojo-rosado hasta un rojo oscuro. Sin embargo, en la zona intermareal y en aguas muy
someras y claras, el fenómeno es distinto. Allí, la ficoeritrina es frecuentemente
enmascarada, parcial o totalmente, por los otros pigmentos en las diferentes especies. De
esta manera muchas rodófitas pueden ser confundidas con una clorófita o feófita. La
variación en el color es de tal grado en las rodófitas que una especie puede cambiarlo
de acuerdo con las condiciones físico-químicas del ambiente.
[2]
Cladophyllum schnetteri formando un
cinturón, de manera suspendida, en la zona intermareal de la ensenada de Nenguange,
parque
nacional Tayrona. La especie es endémica de este lugar y está
presente todo el año.
[3]
Padina jamaicencis, varias plantas juntas. La
coloración blanca es carbonato de calcio impregnado sobre la lámina. El género se
identifica rápidamente por su borde enrollado hacia el haz de la lámina.
Hay otros factores
diferenciales entre las divisiones de las macroalgas, pero ofrecen poca ayuda cuando se
intenta identificar un alga en su medio como son: el producto de fotosíntesis o de
reserva; la composición y estructura de la pared celular; la ultraestructura de sus
células; la estructura de los cuerpos reproductivos y los ciclos de vida.
La pared celular de
ciertas algas tiene la capacidad de impregnarse de carbonato de calcio. Como ejemplo
tenemos las algas verdes Halimeda, Udotea, Penicillus y Neomeris; en las algas
pardas, sólo el género Padina se impregna levemente, mientras que en las algas
rojas existen varios géneros (Galaxaura, Liagora, Peyssonnelia y otros) y hasta un
orden, la Corallinales, compuesto de muchos géneros y especies. La pared celular de los
miembros de la Corallinales se impregna tanto de carbonato de calcio que las plantas
alcanzan una dureza de piedra y muchos de sus géneros (del tipo incrustante) se parecen a
corales en miniatura; de aquí su nombre. Las algas calcáreas desempeñan importantes
funciones en el ambiente marino. Contribuyen a la formación de los arrecifes coralinos y
playas. Por ejemplo, el sedimento de las playas y de los fondos de las siguientes islas:
Rosario, San Bernardo, San Andrés y Providencia, proviene en su mayoría de Halimeda.
Las plantas marinas
como fotosintetizadoras de materia orgánica (carbohidratos) tienen una distribución
vertical limitada en el mar porque la intensidad de la luz se va reduciendo con la
profundidad. Hasta el momento, la mayor profundidad a la que ha sido encontrada viviendo
un alga fija es a 270 m, en las Bahamas. Sin embargo, la mayor diversidad y abundancia de
especies se presenta desde la zona de mareas hasta los 30 m de profundidad.
Las plantas marinas
constituyen la base de la cadena alimentaria en el mar; en ella son los productores
primarios, que convierten la energía solar y los nutrientes (gas carbónico, agua,
nitrógeno, fósforo y otros elementos) en material vegetal u orgánico, que provee
alimento, oxígeno y hábitat, directa o indirectamente, para la mayoría de los
habitantes marinos. Casi todas las plantas marinas sirven como alimento a los caracoles,
crustáceos, erizos y peces herbívoros. Estos últimos, en particular, usualmente afectan
significativamente la composición de las especies, distribución y abundancia de las
plantas en los arrecifes tropicales. Otros factores que rigen estos comportamientos de la
flora marina son: temperatura, salinidad, agitación del agua, luz, substrato, nutrientes
y mareas.
Las macroalgas
De más de 600 especies
de macroalgas conocidas del Atlántico americano tropical y subtropical, Colombia cuenta
con alrededor de 450 especies, lo que permite decir que nuestra flora algológica es rica
en especies. El lugar con mayor riqueza de especies es el área de Santa Marta,
comprendida desde el aeropuerto Simón Bolívar (10 km al sur de El Rodadero) hasta el
límite oriental del parque nacional Tayrona (desembocadura del río Piedras). También
presentan una flora algológica rica en especies las islas del Rosario, las de San
Bernardo, las islas de San Andrés y Providencia, el noroeste del Chocó, el trayecto
entre Riohacha, la población de Pájaro en La Guajira y la costa norte de la península
de La Guajira.
La flora algológica
del área de Santa Marta es importante por su diversidad y porque presenta un género de
alga parda, Cladophyllum, que es endémico del parque nacional Tayrona (sólo vive
allí y no en otro lugar). Otra de las particularidades de la flora de este lugar es el
tamaño de las algas; por ejemplo, el Sargassum puede alcanzar, en algunas
praderas, hasta 3-4 m de altura y varios miles de metros cuadrados de extensión; estas
características parecen ser exclusivas de este lugar del Atlántico americano.
La gran variedad de
especies de algas de la costa Caribe colombiana se puede correlacionar, en parte, con la
riqueza y la antiquísima estabilidad ambiental. La temperatura del agua constituye el
factor principal que rige la distribución geográfica de las algas en la costa Caribe de
Colombia, mientras que la salinidad, el oleaje, el tipo de sustrato y el herbivorismo
controlan las distribuciones locales.
Tabla 1. Pigmentos fotosintéticos de las
macroalgas.
[4]
Penicillus capitatus, esta alga es frecuente
entre Cartagena y cabo Tiburón, en aguas someras y calmadas, cerca de los arrecifes
coralinos.
[5]
Hallimeda copiosa, esta especie vive en las
islas del Rosario de manera suspendida entre 20 y 50 m de profundidad.
[6]
Hallimeda simulans, esta es una planta a 2 m
de profundidad en las islas del Rosario.
[7]
Valonia ventricosa, el talo vesicular puede
medir entre 2 y 5 cm de diámetro (cada vesícula es una célula). Se encuentra en
aguas calmadas desde las muy someras hasta más de 50 m de profundidad, preferentemente en
ambientes coralinos.
[8]
Udotea conglutinata especie común en el
sublitoral colombiano, vive en fondos arenosos entre 2 y 30 m de profundidad.
mientras que la
saliñidad, el oleaje, el tipo de substrato y el herbivorismo controlan las distribuciones
locales.
Merecen especial
mención las anomalías distributivas que presentan algunas algas por causa de los
afloramientos de aguas profundas relativamente frías especialmente en donde el fenómeno
oceanográfico es más intenso al norte de la península de La Guajira y cabo de la Aguja,
entre Punta Gallinas y Puerto Colombia. Entre estas anomalías podemos mencionar las
siguientes:
-
Ausencia de géneros y especies
característicos del Caribe como: las algas verdes Penicillus, Rhipocephalus y
varias especies de Halimeda y Caulerpa, y el alga parda Turbinaria.
-
Presencia de géneros y especies que son
típicos de las zonas subtropicales a las templadas: Porphyra, Plocamium y Acrosorium
entre las algas rojas, y Dyctyopteris hoytii y Ectocarpus siliculosus entre
las pardas.
-
Establecimiento de especies de Sargassum:
S. filependula, S. cymosum y S. stenophyllum en aguas muy someras como en las
latitudes subtropicales; normalmente estas especies viven en el Caribe en aguas profundas
(50-100 m).
Todas estas anomalías
que se observan en las distribuciones de las algas llevan a considerar el área marina
costera, especialmente frente al cabo de la Aguja y norte de la península de La Guajira,
como casi subtropical.
Entre Cartagena y el
cabo Tiburón, la flora presenta características caribeñas, en un grado diferente al que
se observa en las islas de San Andrés y Providencia, Centroamérica, Jamaica, Cuba,
República Dominicana y sureste de la Bahamas.
Clorófitas
Las clorófitas (del
griego chloros, que significa verde, y phyton, que significa planta) son
consideradas usualmente como las progenitoras de las plantas terrestres por tener los
mismos pigmentos fotosintéticos (Tabla 1) y el mismo producto de reserva o de
fotosíntesis (el almidón). Las clorófitas son aproximadamente 7.000 especies de las
cuales el 10% (aproximadamente 700 especies) son marinas. La mayor diversidad de especies
se encuentra en los trópicos y se va reduciendo hacia los polos.
[9]
Caulerpa racemosa, esta hermosa alga se
parece a un racimo de uvas miniatura (ramitas casi esféricas, de 1.5 a 3 mm de
diámetro); es común sólo entre Cartagena y cabo Tiburón, en la zona intermareal y en
aguas muy someras, especialmente en lugares con arrecifes coralinos. En la costa de los
departamentos del Magdalena y Guajira es escasa.
En la costa Caribe
de Colombia se han registrado hasta el momento unas 100 especies de algas verdes. El
trayecto Cartagena-cabo Tiburón y las islas de San Andrés y Providencia es más rico en
algas verdes calcáreas que el trayecto Punta Gallinas-Puerto Colombia. Esto puede
atribuirse a que en el primer trayecto las temperaturas del agua son más elevadas y
tienen poca fluctuación anual. Los géneros calcáreos más comunes, especialmente en las
islas del Rosario, San Bernardo y San Andrés y Providencia son: Halimeda, Penicillus,
Udotea y Acetabularia. Otras algas verdes comunes pero no calcáreas son: Caulerpa,
Dictyosphaeria, Valonia, Avrainvillea y Bryopsis. Entre las algas calcáreas la
especie Halimeda opuntia es la más abundante y la que más contribuye a los
sedimentos de las islas mencionadas. Lo mismo ocurre en las playas suroeste de las
ensenadas de Chengue y Cinto en el parque nacional Tayrona.
Los géneros Ulva y
Enteromorpha se encuentran por lo general en las desembocaduras de los ríos o de
albañales, o en las aguas salobres, ya que éstas son ricas usualmente en compuestos
nitrogenados, muy apetecidos por estas algas. La presencia, abundante y dominante, de
estas algas indica con frecuencia un fuerte efecto de aguas dulces o polución. Entre
Punta Gallinas y el área de Santa Marta, uno de los géneros más comunes es Codium, especialmente
en el parque nacional Tayrona, en donde se encuentran todas las especies del género que
han sido reportadas para el Caribe en general (cinco especies). Los géneros calcáreos
como Halimeda, Udotea y Neomeris están representados en unas pocas
especies. La Halimeda opuntia, que vive preferentemente en aguas someras , y la H.
simulans, que habita entre los 10 y los 25 m de profundidad, son las más abundantes.
Las especies de Udotea más comunes son U. conglutinata y U.
occidentalis; se encuentran entre los 10 y los 40 m de profundidad, en el parque
nacional Tayrona.
[10, 11,y 12]
Sargassum filependula, Lobophora Varie gata y
Dictyota bartayresii, son parte de las sesenta especies de algas pardas que se conocen
en la costa Caribe colombiana. El parque nacional Tayrona es el lugar que presenta la
mayor abundancia en especies y el mayor tamaño de estas plantas.
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