Ficha bibliográfica
Titulo: Adios Bella Colombia
Autores: Yuri Vóronov
Edición original: Abril de 2001
Edición en la biblioteca virtual: Marzo 2006
Notas: Relato de una expedición científica.
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| Adios Bella Colombia

IV


ENTRE LOS INDÍGENAS DEL AMAZONAS COLOMBIANO



De Florencia tuvimos que bajar en lancha río abajo. Dedicamos cuatro días a la preparación del viaje. Hacía falta encontrar unos remeros con experiencia ya que la navegación por el río en estas condiciones representaba un peligro era necesario considerar muchas cuestiones ya que en esos lugares apartados no se podía encontrar nada. Llegamos a un acuerdo con el señor Perras para que él se dedicara a las cuestiones de la organización del viaje, como la compra de víveres y algunas mercancías necesarias para hacer unos trueques con los indígenas. El día señalado aunque con el acostumbrado retraso que rige en este país, a la hora más calurosa, nos embarcamos y partimos.

En poco tiempo el río desembocó en otro más caudaloso y nuestra lancha se balanceó fuertemente entre las olas. Nuestros remeros conocían el río muy bien. Uno de ellos, que era llamado el "piloto" y que se ubicaba en la popa utilizaba un corto remo. El otro hombre al que se le llamaba "boga" remaba en la proa. La corriente era bastante fuerte, eran muy frecuentes los rápidos por los cuales nuestra lancha pasaba a toda velocidad y no había necesidad de remar tanto. Pasamos por un corredor verde del bosque virginal que se aproximaba a las orillas. De las profundidades de la selva esporádicamente llegaban hasta nuestros oídos sonidos desconocidos. Nuestros acompañantes nombraban a cada una de los perturbadores de la tranquilidad pero para nosotros estos sonidos no decían nada todavía. El aire era sofocante, sudábamos aunque llevábamos puestas unas ligeras camisas. Todo estaba en espera de las lluvias que eran frecuentes aquí las lluvias se alternaban varias veces al día con los periodos de sol ardiente. De repente el bosque desaparecía y se veían en las orillas pastizales, cultivos y pequeñas haciendas. Muy a menudo nos deteníamos para proveernos de huevos y limones. Pronto cayeron las primeras gotas de lluvia. Pero ésta terminó muy rápido. En un lugar del bosque donde una densa cortina hecha de bambú se acercaba a la orilla asustamos a un grupo de monos llamados "chicos". Era imposible verlos pero todo el bosque empezó a agitarse como si fuera movido por un ventarrón debido a sus saltos. De pronto los monos se alejaron hacia la profundidad de la selva con un silbido particular.


Venecia, el Vaticano y el Capitolio entre los Monos


Antes del crepúsculo atracamos junto a una hacienda y le pedimos albergue a un arruinado comprador de caucho, el señor Maximiliano Tovar. La casa de nuestro anfitrión llevaba el gran nombre de Venecia.rLas propiedades cercanas también tenían nombres semejantes como el Vaticano, el Capitolio, la Esmeralda, etc. La finca Venecia estaba situada en la saliente de la unión de los ríos, y desde ambos lados estaba rodeada de agua. El anciano aprovechó este lugar para criar cerdos. Por eso la casa estaba rodeada de suciedad y barro. Y la piara de cerdos que estaba en la planta baja bajo una cubierta nos acompañó con su gruñido durante toda la noche. Don Maximiliano además era un apasionado de los gallos de riña. Media docena de estos estaban amarrados por las patas en la terraza del último piso donde fuimos ubicados. Por eso este lugar también era sucio e incomodo. A cambio nos ofrecieron cerdo para la cena y nosotros le brindamos al dueño de la casa café y té. El hombre era un buen conversador y estaba muy contento de tenernos en ese solitario paraje. Nos acostamos tarde, bajo el murmullo de la lluvia que se prolongó hasta la mañana.

Por la mañana nos dimos cuenta de que el río se había desbordado y de que el nivel del agua había subido casi a dos metros. Islas enteras de árboles derribados por la corriente flotaban por el río. Hasta que el nivel del agua no bajara no podíamos seguir adelante en nuestra frágil lancha. Llovió casi todo el día y cuando cesó un poco nosotros salimos para conocer los alrededores y recoger unas plantas. La lluvia terminó por la noche nos despedimos del hospitalario don Maximiliano y partimos de nuevo. Pasamos con éxito los rápidos y muy temprano llegamos a la primera aldea indígena.


Isaac y los Huitotos


Estos indígenas pertenecían a la tribu de los Huitotos y se encontraban bajo una fuerte influencia del hombre blanco. El dueño de la casa donde nos alojamos era católico y se llamaba Isaac. Su vivienda era muy espaciosa y consistía de dos plantas: en la parte de arriba se encontraban una terraza y las habitaciones, en la planta baja había una cubierta para el ganado y la cocina, donde hallamos a las mujeres preparando la fariña o harina de yuca y tortilla de casave. La harina se extrae de la planta conocida en Colombia bajo el nombre de yuca. Sus grandes tubérculos son ricos en almidón que sirve de alimento a millones de habitantes de América Central y América del Sur. Para obtener la harina de yuca los tubérculos se remojan en agua durante uno o dos días y se exprimen después de diferentes formas. Los Huitotos utilizan para este fin una bolsa grande de tejido mullido hecha de corteza de los árboles que se llena con tubérculos remojados y se cuelga al techo. Al extremo inferior de la bolsa se sujeta un palo perpendicular a lo largo de ésta y con la ayuda del palo empiezan a girar la bolsa en una dirección. A fin de que ésta no se desenrolle el proceso se realiza junto a un poste para que la mujer pueda sujetar con una mano un extremo del palo y con la otra apoyarlo tras el poste. El líquido extraído no se bota sino que se hierve junto con un ajo muy picante hasta que se forma una masa espesa, negra y muy picante llamada casaramana que sirve como condimento. La harinosa masa exprimida se seca en unos braseros de arcilla y se guarda en vasijas de barro. De fariña y agua se hace una masa de la cual se preparan delgadas tortillas llamadas casave. Cuando está fresco el casave es muy rico pero insípido y se endurece muy rápido. Por eso hay que remojarlo en agua al día siguiente para comerlo.