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INDICE
Introducción
PROLOGO
Nota del traductor
I El Río Magdalena de Barranquilla a Bogotá
II Bogotá y sus alrededores
III Desde Bogotá hasta el Amazonas
IV Entre los Indígenas del Amazonas Colombiano
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Adios Bella Colombia
El Río Magdalena de Barranquilla a Bogotá
Muy temprano en la mañana nuestro barco entró en la Bahía de
Cartagena y con los primeros rayos del sol lanzamos el ancla en la
rada de esta ciudad histórica a la espera de la lancha que trajera
las autoridades de cuarentena y aduana. Pero antes de que ésta
llegara, cerca de la borda aparecieron dos botes con una decena de
muchachos morenos que enseguida saltaron al agua gritando
"Money", se revolcaron más de una hora en el
agua, zambulléndose para coger las monedas que generosamente les
tiraban los pasajeros. Demostraban una destreza sorprendente y casi
ninguna moneda llegaba al fondo. Todas eran guardadas dentro de sus
bocas y para los más afortunados, ésta muy pronto se llenaba de
dinero. Todo este tiempo muchos de ellos permanecieron en el agua
sin descanso.
Finalmente terminamos con todas las formalidades y salimos al
muelle. Pudimos pisar tierra suramericana. Nos dispusimos a conocer
la ciudad y sus alrededores mientras nuestro barco nos
esperaba.
Cartagena fue fundada por los españoles en 1533 y desde el comienzo
adquirió importancia estratégica y económica que conservó por mucho
tiempo a pesar de los agitados acontecimientos de la era de los
primeros conquistadores y de la posterior época colonial.
El Capitán Ojeda a quien se le recomendó el gobierno de este país,
cuyo nombre era Nueva Andalucía, afrontó la persistente resistencia
de parte de la población indígena que resultó ser muy guerrera.
Muchos españoles cayeron víctimas de sus flechas envenenadas antes
de que lograran dominarlos.
El Oro de Cartagena
Desde aquí, cuando se supo del heroísmo de Francisco Pizarra, quien
conquistó el reino Inca para la Corona española, se envió la
expedición del General Quezada por el río Magdalena arriba.
Afrontaron increíbles dificultades durante el viaje; estaban
rodeados de tribus indígenas enemigas y perdieron un considerable
número de naves. Abrieron caminos por bosques tropicales y
pantanos, donde murió más de la mitad del ejército a causa del
hambre, de las serpientes venenosas y de las no menos letales
flechas y dardos de los Chibchas que habitaban la alta meseta con
suelo fértil y excelente clima. Aquí Quezada fundó la ciudad de
Santa Fe de Bogotá que se convirtió en la capital del virreinato de
Nueva Granada.
Es interesante anotar que apenas hubo sido fundada la ciudad,
corrieron rumores que desde el sur y el oriente se aproximaba gente
blanca. La noticia resultó ser cierta: desde el sur atacaba el
destacamento de Belalcázar, lugarteniente de Pizarro proveniente
del Perú, y de Venezuela, al oriente, venía el aventurero alemán
Federman. Los tres conquistadores de Colombia, no sabiendo el uno
sobre los otros, se reunieron casi al mismo tiempo en la sabana de
Bogotá y estuvieron a punto de enfrentarse. Tal es la historia de
la conquista de Colombia, descrita brevemente y que en realidad
tomó exactamente 30 años para su realización.
Cartagena servía a los conquistadores como la principal base
militar. Al estar situada en la desembocadura del río Magdalena,
que fue por mucho tiempo la única vía de comunicación con el
interior del país, la ciudad adquirió importancia económica de
primer plano. Atravesaba a Cartagena otro río, el del oro, que los
españoles empezaron a sacar de Colombia.
Este oro atrajo por un lado a los que deseaban enriquecerse, tales
como piratas y filibusteros que abundaron en los mares cercanos.
Cartagena sufrió sus ataques muchas veces y tuvo que pagar
tributos o exponerse a la destrucción.
Hasta el día de hoy se conserva la muralla de la fortaleza que
antes protegió por siglos a la constantemente sitiada ciudad.
Nuestro auto entró a la ciudad vieja por las puertas de las
murallas pasando por las sucias afueras llenas de casuchas
habitadas por negros y mulatos.
Encontramos un estilo de arquitectura típicamente español con
ventanas enrejadas, techos planos y frescos patios. En las calles
había poco movimiento. Hacía mucho calor y había mucho polvo.
Después de haber atravesado la ciudad y visitado las murallas,
almorzamos en el mejor hotel, que me recordó los restaurantes de
provincia de la costa del Mar Negro. Después de visitar la parte
nueva de la ciudad con sus villas lujosas rodeadas de flores y
verdor tropical, subimos a un alto cerro que se alzaba sobre la
ciudad. En este lugar durante el apogeo de la Inquisición se
hallaba el famoso monasterio de La Popa. Pero esto no siempre les
ayudaba porque muchas veces lo tomaban a la fuerza y violaban a las
mujeres para después tirarlas desde los peñascos desde una altura
de cientos de metros a las profundas aguas del mar...
En la actualidad sólo yacen las ruinas que hablan de tiempos de
grandeza ya pasados. Pero de estas ruinas se abre una magnífica
vista de la bahía colmada de grupos de islas verdes de mangle y de
la acogedora ciudad que descansa al pie del cerro. También se
divisan otras colinas que se pierden tierra adentro.
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