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INDICE
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7. Las romerías y el folclor religioso
en Boyacá.
b. Las fiestas de San Isidro y San
Pascual Bailón en Boyacá.
Algunas fiestas religiosas tienen relación con la búsqueda de la
ayuda santa para el propiciamiento de las cosechas. Tales son los
casos de la fiesta de San Isidro Labrador, patrono de los
agricultores y que se celebra en la mayor parte de los pueblos
boyacenses, y la fiesta de San Pascual Bailón en los pueblos
cercanos a la Laguna de Tota.
La fiesta de San Isidro Labrador es una reminiscencia de
la que celebran los españoles en Madrid al patrono de los
agricultores; y es por esencia, una expresión agrícola de Boyacá,
en donde se citan los pueblos y sus veredas para mostrar lo mejor
de las cosechas y dar pávulo a su innata alegría traducida en
cantas, música, requintos y tiples, tocados por virtuosos y
trovadores campesinos. Es la fiesta popular religiosa en donde se
aprecia en una visión general, el trabajo intenso, la producción y
la sana alegría del pueblo boyacense.
En esta demostración de la riqueza de la región, en el
"altar de San Isidro", se expone lo mejor
de las cosechas. A veces se hace un altar en el centro de la plaza
o en el atrio de la iglesia; otras veces dentro de la misma iglesia
alrededor de la misma imagen de San Isidro y en la mayoría de las
veces, en las esquinas de la plaza en donde cada vereda expone lo
más representativo de las cosechas.
La devoción a San Isidro Labrador viene desde el siglo XI en
España y en especial después de su canonización en 1622. Su
devoción siempre ha estado asociada con la vida cristiana del campo
y las cosechas; los labriegos pedían su intervención para el
regadío de lluvias para los sembrados. Los campesinos españoles
creen que San Isidro trae el agua para el refresco de las cosechas
y ayuda a cuidar el ganado. La fuente de San Isidro, que según la
tradición brotó cuando imploró a Dios que la concediera para una
tierra árida, se ha hecho popular; los "isidros"
o peregrinos iban en su búsqueda para obtener salud.
San Isidro Labrador se convirtió en el Santo Patrono de Madrid y
de los campesinos españoles; su fiesta se celebra en España el 15
de Mayo. Sin embargo, como las fiestas de la cosecha de los
aborígenes de Boyacá se celebraban en septiembre, parece que en
este traslado influyó la costumbre indígena para realizarse la
fiesta al santo patrono en septiembre u octubre.
En Villa de Leyva se celebra la Fiesta de San Isidro el último
domingo de septiembre; allí cada una de las veredas lleva lo más
representativo de la cosecha, con la cual se hace el
altar de
San Isidro en la plaza principal. En las horas de la tarde, se
hace el remate de cada una de las representaciones veredales de la
cosecha, con la presencia del cura párroco; los compradores de la
cosecha veredal, sea total o parcialmente, consideran que los
productos agrícolas comprados en el altar, traen buena suerte para
la cosecha venidera; después del remate, el cual se destina para la
parroquia, se hace la procesión con San Isidro y los rezos por su
intervención para el éxito de las cosechas.
En Aquitania (Pueblo Viejo), en las orillas del lago de Tota,
también encontramos la fiesta de San Isidro Labrador. Allí los
campesinos arreglan la
"Huerta de San
Isidro" con los frutos representativos de la región y
las donaciones de las veredas. En las horas de la tarde hace el
recorrido por las principales calles, un grupo de campesinos con un
vocero adelante y el coro de voces que le responde, imitando los
cantos y gritos en el barbecho; ellos van regando semillas por las
calles. En la misma forma que en todos los pueblos, las huertas
enviadas por cada una de las veredas se rematan. Culmina la fiesta
con la procesión de San Isidro Labrador por las principales
calles.
La fiesta de San Isidro tiene especial fervor y organización en
Guateque, en donde se expone lo mejor de las cosechas de esa
región fructífera del Valle de Tenza, que ha sido llamada
"la despensa de Boyacá". En el "Altar de
San Isidro" los valletenzanos exponen lo mejor de sus
cosechas y el producto ufano de su trabajo. El ambiente se invade
de alegría, tiples, torbellinos y coplas como éstas:
- San Isidro y San Antonio
- me tienen que socorrer:
- San Antonio el bien perdido
- San Isidro que comer".
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Otra de las fiestas propiciadoras de la cosecha en Boyacá es la
de SAN PASCUAL BAILON, investigada por la folcloróloga Lilia
Montaña de Silva Célis en los pueblos cercanos al lago de Tota:
Sogamoso, Aquitania, Iza, Firavitoba, Tota, Monguí, Tópaga y otros
pueblos boyacenses.
Esta fiesta penetró en Boyacá en el siglo XVII con influencia de
los franciscanos. Se trataba de venerar a un santo lego que había
sido pastor español en los campos y se había distinguido por su
amor a la Sagrada Eucaristía; era el santo fiestero del mundo
cristiano, ejemplo para los campesinos. A San Pascual Bailón los
campesinos piden la abundancia en las cosechas, imploran la venida
de las lluvias, la recuperación de la salud de un pariente, el
hallazgo de un animal u objeto perdido.
El 16 y 17 de mayo se celebra esta fiesta campesina en Boyacá,
la cual tiene una duración de varios días, de acuerdo con los
preparativos en las comidas y bebidas.
En una de las casas se arregla una sala que se destina al baile
y en la cual se ubica el altar con el cuadro de San Pascual Bailón
y en donde se coloca el pan de los ángeles; a su alrededor hay
otros cuadros: la Virgen de Chiquinquirá, las almas del purgatorio,
la muerte del justo y otros santos de la devoción de la casa;
muchas flores blancas y en tonos rosa y amarillo claro; y a un lado
la bandera de Colombia; en el marco de San Pascual se colocan
muchas flores brillantes de papel dorado. Del techo cuelgan
festones de colores vivos y variados. En el piso se coloca un
candelabro rústico en donde van ordenando gruesos cirios y algunas
veladoras que compran los oferentes de la fiesta y también los
recién llegados o alféreces voluntarios.
Es importante en la fiesta la llegada de los músicos y de los
ANGELITOS que son un niño y una niña menores de 10 años, vestidos
con sus mejores trajes y con coronas decoradas con papel dorado;
llevan asimismo flores silvestres.
Todos los vecinos entran a la sala siguiendo la pareja de
angelitos y los anfitriones de la casa y llevando velas encendidas.
El "ofrendero" recita las oraciones a San Pascual
Bailón, el responsorio y la novena que se hace durante nueve días.
Una de las oraciones, es la plegaría que viene desde la colonia, en
la cual se pide la "paz y concordia entre los príncipes
cristianos", asimismo "la gloria y el honor a
nuestra España": "Mira benignamente por los
intereses de esta monarquía, consiguiendo del Señor, para nuestros
católicos monarcas y su real familia, salud y felicidad y acierto
en su gobierno".
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Luego se rezan los gozos de dos en dos y en cada interludio se
toca una pieza musical, en las cuales se considera que San Pascual
Bailón viene a "abrir el baile". En mitad del
círculo se ha colocado un pequeño cirio rodeado con pétalos; si la
pequeña llama se mueve, impulsada por el viento, es señal segura
que el santo ha recibido la ofrenda y agradecido viene a acompañar
a todos sus devotos y a bailar en medio de ellos. Se recuerda al
dios chibcha "Nencatecoa", quien según la
costumbre acompañaba a los chibchas en sus bailes y era signo de
que estaba presente cuando el viento soplaba las llamas.
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Después de los gozos, y cuando piensan los campesinos que ha
bailado San Pascual, los músicos tocan cinco piezas para que bailen
los
"angelitos"; ellos empiezan arrojando
flores al santo gritando "que viva la fé de San
Pascual"; bailan hacia adelante y hacia atrás, pero nunca
dando la espalda al santo.
Cuando los angelitos terminan de bailar, viene el baile con el
señor, la niña; y con la señora el angelito; y luego por parejas,
los hijos, nietos, yernos, cuñados y amigos. Cuando una de las
mujeres se quiere retirar hace una inclinación ante el altar y se
aleja discretamente. Bailan en silencio y con los ojos fijados en
el santo. Es una danza ritual en donde se honra al santo con el
baile; los músicos tocan largamente e interpretan los torbellinos,
guabinas, pasillos, bambucos, manta, la madrugada, etc., durante
toda la noche. En el amanecer se repite la misma ceremonia del día
anterior con los angelitos y el rezo de las oraciones, la novena y
los gozos y sigue el baile. Cuando se quiere bailar común y
corriente, se tapa el cuadro con en lienzo blanco; los bailes
siguen todo el día de San Pascual, mezclados con juegos de sainetes
de animales y las suculentas comidas preparadas para la fiesta; en
algunos casos la fiesta se prolonga durante varios días, pero lo
común es una noche y el día siguiente.
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(30)
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Lilia
Montaña de Silva
Célis, "MITOS, LEYENDAS, TRADICIONES Y FOLCLOR DEL LAGO DE
TOTA", Op. Cit. p. 407. Es el primer estudio que se ha
hecho sobre la fiesta de San Pascual.
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(31)
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IBIDEM, p. 408.
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(32)
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IBIDEM, pgs. 427-
428.
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