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INDICE
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7. Las romerías y el folclor religioso
en Boyacá.
a. Las Romerías boyacenses.
Una de las manifestaciones folclóricas más típicas de Boyacá,
tanto por su carácter socio-religioso, como etnográfico, son las
ROMERÍAS o peregrinaciones religiosas que se hacen por
devoción aun santuario, y las
fiestas populares que con
expresión folclórica se celebran en la víspera y el día de la
festividad religiosa. En ellas, el pueblo boyacense expresa sus
sentimientos y actitudes de profunda religiosidad, en algunos casos
diferentes a los de otras regiones de Colombia.
La Romería es la expresión colectiva de las manifestaciones
religiosas; en ellas, los
"romeros" o
"peregrinos" hacen la peregrinación al
santuario, después de hacer el voto o
promesa, que se
presenta como garantía de los fieles para con Dios, si se obtiene
el feliz suceso en alguna
"gracia" que se
pide.
Las romerías boyacenses tienen sus antecedentes en las romerías
españolas y en las peregrinaciones religiosas de los chibchas;
principalmente en las primeras. En la Edad Media Europea se conocía
con el nombre de
"romería" a la
peregrinación que hacían los cristianos a Roma; y
"romeros" a los peregrinos que iban a la
ciudad santa. Estos términos fueron utilizados por los españoles
para las peregrinaciones a los santuarios cristianos en la
península y en las colonias españolas.
Los indios chibchas del Altiplano Boyacense hacían
peregrinaciones religiosas al
Templo del Sol en Sogamoso,
lugar de residencia de
Suamox el gran sacerdote chibcha.
Según los cronistas Aguado y Fray Pedro Simón, este templo estaba
dedicado al dios chibcha
Reinichinchagagua. El cronista
Piedrahita indica que iban miles de indios sin que la hostilidad de
la guerra impidiese o maltratase a quien llevara salvoconducto de
esa peregrinación.
Los chibchas también hacían peregrinaciones a las casas sagradas
dedicadas a la diosa Bachué y su esposo, los padres legendarios del
pueblo chibcha y la humanidad, las cuales estaban en el pueblo de
Iguaque, cerca a la laguna de Bachué. En la
laguna de
Fuquene, según el cronista P. Zamora, "había un templo
de gran veneración y donde de ordinario había
gran romeraje
y concurso de peregrinos y donde había siempre cien sacerdotes para
el culto de aquel santuario"
(22)
Asimismo, existieron peregrinaciones en
secreto al santuario de la
Furatena, en las dos montañas
sagradas situadas en el territorio de los indios Muzos, sus
encarnizados enemigos. Otra peregrinación chibcha la encontramos en
Iza en donde las indias preñadas iban a la piedra cercana al
puebla en la cual se veían las huellas de los pies, que se
atribuían a Sadigua el dios civilizador de los tunjanos; las indias
iban a raspar aquella roca, para diluírla en agua y beberla con el
fin de tener un buen parto.
(23)
Una referencia a la costumbre de los indios chibchas del
Altiplano para hacer peregrinaciones a los santuarios, nos la
refiere el historiador Joaquín Acosta en un testimonio que obtuvo
del Padre Moya, cura de Chitaraque cuando hizo en dicho pueblo una
capilla en devoción a la Virgen de Chiquinquirá. Cuando trató de
persuadir a los indios para que no hicieran el viaje agotador hasta
Chiquinquirá a más de veinte leguas, ellos le respondieron:
"Es cierto, mi señor Cura, mas siempre iremos de cuando en
cuando a Chiquinquirá, porque estamos acostumbrados desde tiempos
de nuestros padres a ir bien lejos a nuestras devociones''.
(24)
Entre los españoles de los siglos XV y XVI también se
presentaban las ROMERIAS a los innumerables santuarios dedicados a
Cristo, la Vírgen María y los Santos. En ellas se dedicaba una
parte a la festividad religiosa y otra a las diversiones profanas,
en donde abundaban las tiendas o toldos con variados objetos; se
tomaba el vino abundantemente y no faltaba la alegría de la música,
las danzas y los juegos populares. Las vísperas de las romerías
españolas eran de gran regocijo, especialmente cuando diversos
grupos de cuerdas y danzantes salían por las calles y llenaban la
animación de los romeros o peregrinos.
En la mayor parte de los pueblos españoles, las romerías mayores
se presentaban en las fiestas anuales conmemorativas del
descubrimiento de la imagen que se venera, la cual generalmente
tiene una leyenda milagrosa. Dice la tradición española que durante
la era visigótica se le rendía homenaje a una gran cantidad de
imágenes, las cuales fueron escondidas en cuevas, desfiladeros,
montañas y lejos de los caminos, cuando se intensificó la lucha
contra los moros. Estas imágenes estuvieron escondidas durante
cientos de años y descubiertas por pastores y gentes humildes,
cuando la Reconquista hizo retroceder a los moros al sur de España.
(25)
En los descubrimientos de las imágenes aparecieron diferentes
leyendas: en unos casos, aparece la imagen en una cueva, en un
desfiladero o en un montículo a una persona que lleva el mensaje al
pueblo; en otros, aparece la imagen flotando en los ríos y son
recogidas por fieles que llevan la grata nueva. En algunos casos se
hace la "renovación del cuadro" y en otros, las
imágenes irradian popularidad por los múltiples milagros. Las
leyendas y tradiciones religiosas se dispersaron en España e
Hispanoamérica: su deseo de permanecer en determinados lugares, en
los cuales se hacían los santuarios; su pesadez en determinados
momentos, a pesar de ser llevada por muchos fieles; el llanto de la
imagen en determinados días; la aparición de barro como indicativo
que ha viajado sola por algunos lugares, etc.
Históricamente la romería más importante de España es la de
SANTIAGO el santo patrono de España, la cual se realiza en
Compostela el 25 de julio. En esta fiesta los romeros vienen de
diversos lugares de España y países vecinos; a su alrededor
surgieron muchos pueblos y se hizo toda una organización
profano-religiosa. Mencionamos asimismo, las romerías a San Isidro
Labrador en Madrid; Santa Eulalia en Barcelona; San Fermín en
Pamplona; Santa Justa y Rufina en Sevilla y otros.
La mayor devoción en las romerías españolas, se encuentra desde
hace muchos siglos, en los innumerables santuarios marianos, cuyos
orígenes estaban asociados con leyendas o sucesos milagrosos: La
Virgen del Pilar en la catedral de Zaragoza; la Virgen de Guadalupe
en el Monasterio de los Jerónimos en Extremadura; la Virgen de
Atocha en Madrid; la Virgen de Montserrat en Barcelona; la Virgen
de las Maravillas en Pamplona; Nuestra Señora del Consejo en
Valencia; la Virgen de la Macarena en el barrio de Triana en
Sevilla; Nuestra Señora del Rocío en Almonte (Huelva); la Virgen de
los Dolores, la Virgen de los Remedios, la Virgen de la Soledad y
otros.
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La Romería -
Virgen del
Campo -
Torres Méndez.
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La devoción a la Virgen María, una de las manifestaciones más
representativas de la proyección del Catolicismo en Hispanoamérica,
encuentra en Boyacá una de las regiones más importantes de
Colombia. Es por ello que la proyección de las romerías españolas
se encuentra con gran sentido religioso y folclórico en los
santuarios marianos de Boyacá; destacamos las siguientes:
La
romería a la Virgen de Chiquinquirá entre el 22 y el 30 de
diciembre; asimismo el 9 de julio; es tradicional desde finales del
siglo XVI.
La romería a Nuestra Señora de Monguí, patrona de
Boyacá, data del siglo XVI, cuando el cacique de Monguí viajó a
España y recibió de Felipe II el regalo de la imagen de la Virgen.
La romería a la Virgen Morena de Güicán se realiza entre el
3 y 6 de febrero; su culto data desde el siglo XVIII.
La romería
a la Virgen de Chinavita, la patrona del Valle de Tenza, se
hace del lo. al 3 de enero.
La romería a la Virgen del
Milagro en el santuario del Topo, la patrona de Tunja, es
tradicional desde el siglo XVII.
(26)
La romería a la Virgen del Carmen
en Villa de Leyva, la cual se celebra con gran pompa el 16 de
julio; allí mismo en esta ciudad se hace la romería a
"Mamá Linda" o la "Renovada de
Leyva" (Nuestra Señora de Chiquinquirá).
La romería a
la Virgen de Tutasá se celebra el primer domingo de octubre.
La romería a Santa María la Antigua el tercer domingo de
enero en Nuevo Colón.
La romería a la Virgen de la
Candelaria, cerca de Ráquira, en el convento de los
Agustinos
. La romería a "Nuestra Señora de la
O" en Morcá, vereda cerca de Sogamoso.
La romería a
la Virgen del Rosario en Tutazá llamada por Bolívar
"La Virgen de los Tiestecitos". Las
romerías a la Virgen de Boavita, a
Nuestra Señora de
Belencito;
Nuestra Señora de las Aguas en Motavita; la
Virgen de Tibasosa y otras. Destacamos asimismo,
la romería del
Señor de la Columna en Tunja y la
Romería de San Lázaro
en la misma ciudad, en el mes de septiembre;
la romería al
Cristo de los Milagros en Sativa Sur el 17 de enero; y otras en
cada uno de los pueblos y aldeas de Boyacá.
Entre las innumerables romerías que realiza el pueblo boyacense,
destacamos por su popularidad y atracción folclórica las romerías
de Chiquinquirá, Chinavita, Güicán; y en Tunja: San Lázaro, el Topo
y el Señor de la Columna.
Las ROMERIAS A LA VIRGEN DE CHIQUINQUIRA se iniciaron en los
finales del siglo XVI, cuando se desarrolló el culto bajo esta
advocación. El lienzo de la Virgen fué pintado en Tunja por el
pintor Alonso de Narváez, a petición del encomendero de Sutamerchán
Antonio de Santana. Esta imagen estuvo rodando de casa en casa, e
inclusive sirvió para secar el trigo al sol en la casa del
encomendero Santana, hasta cuando la encontró María Ramos en
Chiquinquirá. El lienzo se renovó en la navidad de 1586, fecha
desde cuando aparece la romería en Chiquinquirá. En la guerra de
Independencia fué patrona del ejército patriota y es en el período
nacional,
la patrona de Colombia.
En los siglos del coloniaje, las romerías a Chiquinquirá
rompieron las barreras locales, e hicieron que los indios
peregrinos, en vez de tomar la vía a Guatavita o Sogamoso a adorar
sus propios dioses, expresaran su fé cristiana en Chiquinquirá.
En la romería de diciembre, Chiquinquirá recibe la visita de los
promeseros de Boyacá y otros departamentos, quienes llegan a
rendirle a la Virgen Milagrosa su homenaje de gratitud y fé. Grupos
típicos de promeseros se concentraban en las calles y plazas, y he
allí al pueblo en la expresión de su auténtico folclor: tiples y
guitarras, torbellinos, coplas y alegría de fiesta.
Sobre esta Romería conocemos ingenuas y sencillas coplas como
éstas:
- Tengo un dolor en el alma
- quién me lo podrá quitar?
- Pos la Virgen del Rosario
- llegando a Chiquinquirá.
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-
- mientras yo pelo las papas
- componga vusté las yucas.
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- Si vas a la romería
- y encuentras a mi Señor
- decíle que su María
- se tá muriendo de amor.
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-
- nos tocó lo qui a la Virgen
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Es importante destacar el significado que tiene
la
romería para un campesino boyacense: es la meta de esperanza
para la solución de sus problemas, de allí la
"promesa" o
"manda"; es la oportunidad de manifestar
sus sentimientos y actitudes religiosas con su familia, amigos y
vecinos. En las romerías se hacen muchos matrimonios campesinos,
bautizos, confirmaciones y primeras comuniones; se inician los
noviazgos campesinos; se arreglan los asuntos con los compadres y
vecinos y se perfilan muchos negocios entre los campesinos. Es la
oportunidad para estrenar los nuevos vestidos y hacer las compras
de adornos personales para las mujeres y para las casas; es la
oportunidad de llevarlas comidas especiales y compartirlas en la
unión familiar y con los amigos; asimismo es la oportunidad de
tocar el tiple, la guitarra o el requinto, echar las coplas y
danzar alegremente.
El campesino boyacense ahorra con mucho tiempo para gastar en la
romería a sus anchas. Las mujeres se preparan para la fiesta que es
emoción en todos los aspectos de la vida popular: vestidos
regionales, comida típica, bailes folclóricos, coplas y en
síntesis, toda la alegría del pueblo boyacense. Allí los tiples,
las guitarras y los requintos interpretan el torbellino de
incomparable ritmo melancólico, bambucos, pasillos y guabinas y los
sencillos cantos y aires festivos de los músicos campesinos.
Lo primero que hacen los romeros que llegan a Chiquinquirá es
cumplir la promesa de rigor, postrados al pie de la sagrada
imagen. Luego compran en la procuraduría del convento las
indispensables reliquias y consignan allí mismo el valor de las
salves, misas o novenas, y ya con la conciencia tranquila, animan y
embellecen el ambiente con su alegría desbordante. Las familias de
los promeseros forman grupos típicos en las calles y plazas, y allí
se dedican a reír, comer y cantar la música vernácula, y a empinar
el codo una que otra vez. Compran en las toldas los recuerdos
típicos y los dulces para llevar al hogar; y en síntesis, celebran
la fiesta con verdadero ardor. Nos dice Quiñones Pardo que eran muy
típicos en Chiquinquirá los ruedos a los cantoras de las coplas. Un
coplero rasgaba el tiple, carraspeaba ruidosamente e iniciaba el
reto:
-
- Si es tan gallo pa las coplas
El adversario contestando el reto, lo acepta con la siguiente
copla:
-
- una tanda de aguardiente.
Quiñones Pardo relata un duelo de ingenio en una plaza de
Chiquinquirá entre una campesina de Moniquirá y un campesino
boyacense, en una típica romería a Chiquinquirá:
El indio:
La india:
-
- tenía que ser al descuido;
- que a las buenas no me besa
- ni el bruto de mi marido.
El indio:
-
- y entre los labios guardado
La india:
-
- Lástima que miel tan dulce
- beso que caiga en tu boca,
- se emborracha de aguardiente.
(27)
Duelos de copleros como los antes mencionados son muy frecuentes
en las romerías de Chiquinquirá, aun cuando a veces culminan en
completas peleas cuando los atacantes mezclan coplas picarescas o
de completo sabor político.
En la romería de Chiquinquirá todo es devoción y alegría;
sencillez y espontaneidad; el indio ríe y llora sobre las cuerdas
del tiple. La jornada, la promesa postrados al pie de la sagrada
imagen, la procesión con la Virgen, la fiesta popular, la compra de
los objetos típicos y los dulces, presentan un sentido de la
autenticidad popular que se recuerda allá en el rancho.
Otra de las romerías típicas de Boyacá es la que celebran los
campesinos del Valle de Tenza, y en general de Boyacá, Cundinamarca
y Santanderes a la
Virgen del Amparo de Chinavita en los
primeros días de enero. La imagen fué encontrada dentro de una
guadua y constituída en patrona de Chinavita desde 1822. Multitud
de peregrinos van en romería a rendirle a la Virgen del Amparo su
homenaje de gratitud y fé. En esta típica romería encontramos
coplas como las siguientes:
- "Mi Señora del Amparo
- la que vive en Chinavita
- cuando va´ hacer sus milagros
- se pone coloradita"
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-
- "Yo me voy pa "Chinavita"
- pu´ ahí tará mi sinvergüenza".
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En Monguí hacen los boyacenses la romería a la patrona de
Boyacá,
Nuestra Señora de Monguí. Sobre su origen existen
los siguientes datos: Los caciques de Sogamoso y Monguí hicieron
regalos al rey de España Felipe II en 1558, por los cuales el
monarca les envió la imagen de la Virgen y la Sagrada Familia para
Sogamoso y la Imagen de San Martín para Monguí. Una equivocación
con los cajones hizo que la Virgen fuera a Monguí y San Martín a
Sogamoso, lo cual fué aceptado como decisión celestial por ambas
ciudades. Así expresan las coplas populares de Sogamoso y
Monguí:
- "Llevaron a Sogamoso"
- a la Virgen de Monguí
- Pero al descuido se vino
- y ya no sale de aquí".
|
-
- Al San Martín de nosotros
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La romería decembrina de Monguí es de gran peregrinación y de
gran animación. Guillermo Plazas Olarte encontró en Monguí una
típica copla en la romería:
- "Cuando el diablo está de gusto
- se va a fiestas a Monguí,
- A bailar con las doncellas
- y a comer con harto ají".
|
-
- En el otro lado del río
más allá de más acá,
me dijo una señorita,
Mijito venga y verá...!
(28)
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En la vereda de Morcá a ocho kilómetros de Sogamoso acuden con
frecuencia los devotos de
Nuestra Señora de la O, cuya
devoción aparece desde el siglo XVIII; por la comparación entre el
cuadro y los retratos que se conocen de la reina Isabel de
Castilla, se presume que el pintor se inspiró en la reina para el
cuadro de la Virgen.
Las romerías a los Santos Patronos de los pueblos son también
expresión auténtica del sentimiento religioso de las gentes de
Boyacá. Son muy populares entre otras: La romería de San Lázaro en
Tunja; la fiesta de San Blas en Saboyá; la fiesta de San Roque en
Guateque; la fiesta de San Martín en Ráquira; la fiesta de San Juan
en Miraflores; la fiesta de San Pedro en Ramiriquí; la fiesta de
San Ramón en el Espino. Revisten ellas la autenticidad y
profundidad religiosa que ofrece la romería más importante del
Norte de Boyacá, como es la que se lleva a cabo en Güicán a la
"Virgen Morena", en las llamadas también
"Fiestas reales".
Pero indudablemente, una de las romerías boyacenses
esencialmente folclórica es la de San Lázaro, en el alto del mismo
nombre, al pie del cual se encuentra la ciudad de Tunja. La Romería
al Alto de
San Lázaro se celebra el primer domingo de
septiembre y además en el mes de diciembre. La ermita que allí se
erigió como recuerdo de la segunda visita a Tunja de Nuestra Señora
de Chiquinquirá, se construyó bajo la advocación de San Lázaro. Con
motivo de la peste de viruelas que diezmó la población tunjana en
1587, fué traído el lienzo de la Virgen de Chiquinquirá, a pesar de
la resistencia del D. Alonso Indio, cacique de Chiquinquirá y sus
vecinos. 45 años después volvió la Virgen de Chiquinquirá por
segunda vez a Tunja, cuando volvió a plagarse de la peste grande.
En memoria de este acontecimiento se construyó en el Alto, la
capilla de la Virgen del Rosario y bajo la advocación de San
Lázaro, el santo milagroso de las pestes.
Los promeseros que van a San Lázaro pasan en crecidas caravanas
por Tunja y ascienden la colina de la "Loma de los
Ahorcados" o Alto de San Lázaro. Allí pagan sus
mandas a San Lázaro y a la Virgen de Chiquinquirá,
consistentes en salves y misas; allí reciben las patentes del Santo
y la Virgen y un pedazo de cera como reliquia de San Lázaro. Nos
dice Ramón C. Correa en su "Historia de Tunja"
que tradicionalmente en un momento determinado, los romeros
entraban en "mata" o aglomeración a la ermita. Se
santiguan, derraman agua bendita al pie de las pilas para que
tengan alivio las almas del purgatorio, y de manera especial las de
sus familiares más allegados. Luego se dirigen al presbiterio;
encienden las espermas, ceras y velas al pie de San Lázaro y
reunidos se arrodillan y rezan en conjunto algunas oraciones con
especial fervor. Después el Sacristán les regala
"barro" que saca de un aljibe que se halla
al lado del evangelio y se lo untan en forma de cruz en la cara y
piernas donde tienen granos o llagas.
(29)
Terminada la promesa, los campesinos salen de la ermita de San
Lázaro y se encaminan a los toldos a tomar chicha y a comerse los
sabrosos "piquetes". Se inicia así la
"fiesta popular de la romería" que se hace en el
campo inmediato al santuario. Los campesinos continúan la fiesta
todo el día, amenizados por conjuntos musicales, cantas o tonadas y
la bebeta de chicha y además licores. En las horas de la tarde,
descienden del alto y emigran a sus ranchos; es costumbre de los
tunjanos, el decir que cuando los indios bajan de San Lázaro,
"se llevan el frío en los pies", lo cual
significa que a partir de esa época, se inicia en Tunja una
moderación en la temperatura rígida que azota los meses de julio y
agosto en el crudo invierno. Hay que tener en cuenta, que en el mes
de septiembre los indios chibchas de Tunja celebraban la
"fiesta de la cosecha" y hacían la
ceremonía propiciatoria y el sacrificio de los moxas en las famosas
piedras de Tras del Alto por la vía de la Loma de los Ahorcados o
Alto de San Lázaro.
Como podemos apreciar el sentimiento religioso presenta un gran
aporte en las supervivencias folclóricas de Boyacá. Encontramos un
pueblo que manifiesta una profunda
"RELIGIOSIDAD" señalada como uno de los
mayores aportes de España en esta región del Altiplano boyacense,
por esencia frío. Un pueblo introvertido, un tanto reposado y
especulativo como el boyacense, presenta gran tendencia a la
meditación, el recogimiento y la expresión espontánea de sus
sentimientos.
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(22)
|
José
Pérez de Barradas, "LOS MUISCAS ANTES DE
LA CONQUISTA", Madrid, Consejo Superior de Investigaciones
Científicas, 1951, p. 484 -
485.
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(23)
|
IBIDEM, p. 450.
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(24)
|
IBIDEM, p
. 484.
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(25)
|
George M. Foster, "CULTURA Y CONQUISTA: LA HERENCIA
ESPAÑOLA DE AMERICA", Xálapa, Universidad Veracruzana,
1962, Pgs. 359
-
388.
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(26)
|
Ernesto Reyes (Pbro.) "LOS SANTUARIOS MARIANOS BOYA
CENSES" En: "Repertorio Boyacense"
(Tunja), Nos. 177
-
178 (1954).
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(27)
|
Octavio Quiñones Pardo, "CANTARES DE
BOYACA"; op. cit.
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(28)
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Guillermo Plazas Olarte, "DE MI TIERRA Y OTRAS
COSAS", op. cit.
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|
(29)
|
Ramón C. Corres, "HISTORIA DE TUNJA",
Tunja, 1948, Tomo Hl. pgs. 291
-
292.
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