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INDICE
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6. El folclor literario de
Boyacá.
b. Los Refranes en Boyacá.
La paremiología o estudio de los refranes tiene muchos siglos de
existencia; ella se dedica al estudio de aquellos dichos agudos y
sentenciosos de uso común entre las gentes, los cuales se
transmiten de generación en generación.
Los refranes que se encuentran en Boyacá, son una proyección del
refranero español de los siglos XIV y XV, con algunas adaptaciones
a las circunstancias propias de esta región. En el "Libro
del Buen Amor" del Archipieste de Hita, encontramos muchos
de los refranes que utilizan los campesinos boyacenses; asimismo en
la colección de refránes que hizo Iñigo López de Mendoza en la
famosa "Serranilla", obra del siglo XV. En estas
obras de iniciación al refranero español, encontramos algunos muy
comúnes en estas regiones: "Martes ni te cases ni te
embarques"; "Zapatero a tus zapatos";
"A buen hambre no hay mal pan"; "Cada
loco con su tema"; "A buen entendedor pocas
palabras", etc.
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En Boyacá encontramos diversidad de refranes mezclados en las
coplas populares. Sobre el refrán "El liencillo por la
trama, y la mujer por la mama", encontramos dos coplas en
Boyacá:
- "Si buscás un buen liencillo
- fijáte bien en la trama;
- si buscás una mujer,
- fijáte bien en la mama".
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- "Que retiemplen bien el tiple
- y 1´ iapreten las clavijas
- que conjorme son las mamas
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En Monguí las investigaciones de Vicente Landínez Castro
llegaron a detectar algunas sentencias populares, frutos de muchas
experiencias y poseedoras de una profunda filosofía popular.
Mencionamos entre ellos: "Más vale maña que
fuerza"; "Fué la negra al baño y tuvieron que
contar un año"; "La constancia vence lo que la
dicha no alcanza".
Octavio Quiñones Pardo hizo una selección de refranes mezclados
en las coplas populares, muy dignos de recordar:
"En cojera de perro, en lágrimas de mujer y en palabra
de mercader, no hay que creer"; es expresado por la copla
así:
-
- "Cuando el perro hace una güeña,
- cuando la mujer te engaña,
- por cualquier cosa berrea".
El refrán conocido, "El que a feo ama, bonito le
parece", aparece así en la copla boyacense:
-
- "No te metás en mis vainas,
- basta que me guste a mí".
Otro de los refranes españoles conocidos que dice:
"Paga lo que debes y sabrás lo que tienes", es
expresado por el coplero boyacense:
-
- "Tanda que pidás, págala;
- pagá el pan que te comés,
El refrán "La mujer siempre menor, si quieres ser el
señor" es expresado por la siguiente copla:
-
- ni a viejas abriles tu alma;
- que si te casas con vieja,
- sin darte cuenta te enjalma".
El refrán "La ambición rompe el saco", aparece
así en la copla:
-
- de 1´ herencia del Ulises,
- con un palmo de narices".
El refrán "Más vale una vez colorado que ciento
descolorido", aparece así en la copla:
-
- "Decí las cosas bien claras
Entre otros refranes obtenidos en Boyacá, encontramos los
siguientes: "El que sea delicado no salga de su
cercado"; "Bueno es culantro pero no tanto;
perejil sí hasta morir". "De las frutas el
madroño, de las mujeres el moño". "Quien da pan a
perro ajeno, pierde el pan y pierde el perro y la amistad de su
dueño". "Cuando la chicha se acaba, los cunchos
también son buenos".
c. La poesía boyacense con temas
folclóricos.
La poesía popular con temas folclóricos ha sido cultivada en
Boyacá por algunos intelectuales interesados en el conocimiento y
difusión de las ideas, actitudes y reacciones populares de los
campesinos. A través de ella, el poeta se interesa por escudriñar
en el alma popular las reflexiones, creencias, tradiciones,
costumbres, problemas y soluciones que plantean los campesinos de
acuerdo con sus circunstancias. Es una poesía que conserva los
modos de expresión popular, presentados en forma elaborada y
sistemática alrededor de un asunto concreto.
En Boyacá son conocidas las composiciones poéticas de carácter
popular del abogado tunjano ANTONIO MORALES, y en especial su
poesía
"Historia de un indio contada por el
mismo", la cual se conoce también como
"José Resurricción". Otro poeta que
presenta poesías con temas folclóricos es el tunjano JULIO ROBERTO
GALINDO, con sus poesías
"Pamija" y
"Golvé mi tranquilidá". Destacamos
asimismo la poesía presentada por ROMULO MORA SAENZ
"El
indio Rómulo" (Oriundo de Monguí), Monseñor JORGE
MONASTOQUE con sus expresiones campesinas sobre el catecismo y su
"Oración del indio Rómulo", CECILIA
JIMENEZ DE SUAREZ "Adeizagá" con sus poesías
costumbristas y de "compromiso" sobre la
problemática del campesino boyacense; y algunas poesías populares
de autores anónimos como la conocida de
"La Güelta al
pueblo".
HISTORIA DE UN
INDIO CONTADA POR EL MISMO
Autor: Dr. Antonio Morales.
- Soy José Resurricción
- y mi apelativo es Ramos
- Toy pa servirle a mis amos
- Con toda satijasción.
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- A mi mamita endespués
Un día en que vido a mi taita,
Que taba tocando gaita
Y le convendría tal vez.
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- Yo no supe onde nací:
- Pasque jue en Sutapelao,
- Y en después que taba criao
- Me trujeron pa Monguí.
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- Mi taita le dijo "adios",
Ella se riyó con susto
Y como si jue si gusto
Se casaron ambos dos.
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- Mi agüelo era Luis Moncó,
- Y dicen que era de Sora,
- y mi mamita señora
- Creigo que era de Sopó.
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- La jamilia les rindió;
Pus tuvieron al contao,
A yo y mano Tanislao
Y a la Jesús que murió.
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- Murieron en Usaquén
- El año de la virgüela:
- ¡Ah! humanidá de mi agüela
- Y de mi agüelo también.
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- Luego mano Salvador,
Endespués la Serajina,
Más detrás mana Blasina
Y el Zute que jue el menor.
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- Mi taita era la verdá
- Se vido muy atrasao,
- Pa ver de dar el bocao
- A toda su cristiandá.
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- que me taban persiguinedo,
- Y a Velis juí a resollar.
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- Pero sabía trabajar
- Porque era güen clarinero,
- Y con un buen tamborero
- Eso era de no vagar.
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- Me juí de pronto al convento,
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- Y a la jiesta en Chiriví,
- Del Señor Crucificao,
- O la jiesta del Sagrao
- En el pueblo de Monguí.
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- Que ya pa Viracachá
- Que ya pa Leyva o pa Suta,
- Ora las jiestas de Tuta,
- Ora las de Tibaná.
- Onde quera Valentín
- Tocaba, ya se sabía.
- Clarín de noche y de día
- Sin que jaltara clarín.
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- Daban ganas de bailar
- Cuando tocaba mi taita:
- Hasta de Velís y Suaita
- Lo mandaban a llevar.
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- Pero endespués sucedió
- Que echó a meterle al guarapo,
- Y se puso que ni un sapo,
- Endrópico (digo yo).
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- que comenzó con sus chanzas,
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- Y de esta cuenta, señor,
- Dio en delicarse del todo,
- Luego echó a dolerle un codo
- Y el romatís lo jregó.
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- Y echó derecho a cuidarme,
- y hasta un rial me regaló.
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- Cuando vido que crecí
- Me rejiaba que ni un Cristo,
- Y yo me puse temisto
- Y del rancho me juyí.
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- Tres días duré entre un maizal "
- De mi padrino Juan Criollo,
- Mascando mero cogollo,
- Durmiendo entriun matorral.
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- Y yo le volvia a dicir:
- "Déjate de esa tu risa,
- Mira que la china avisa";
- Entón se echaba a reyir.
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- ¿Si acatarán?" "Cómo no",
- Entón me daban un codazo,
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- Asina jué: mi patrón
- Un día nos vido chanciándonos,
- Todo jué vernos y echándonos
- Y se acabó la junción.
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- Que no tapaba el cuadril.
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- "José (me dijo) vení,
- Decime por qué haces eso,
- ¿Con que abrazos de pescueso...?
- Lárgate horita de aquí.
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- Y un día vino el comandante
- Y a la marcha hizo tocar.
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- Yo dije: "mi amo dotor,
- En eso no soy culpante,
- De mancha soy inocente,
- Se lo prometo señor."
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- Y mientras salía la gente,
- Pedí licencia al teniente
- Y me juí a la calle rial.
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- Pero no me quiso ayir
- Y me arrempujó pa juera,
- Yo cogí mi maletera
- Y me tuve que venir.
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- La revolución jirvió
- Y el alcalde con machete,
- Me echó mano del gollete,
- Y a la cárcel me embocó.
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- Nueve a misiá Candelaria,
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- A yo y al viejo Manuel
- Nos llevaron ajuntaos
- Y allá en Tunja los soldaos
- Nos metieron al cuartél.
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- Luego onde mi amo Siquiel
- Y me juí para el cuartel.
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- Cuando la recluta entró
- Me rasgaron mi sombrero
- Y vino un cabo primero
- Y al contao me motiló.
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- Me dió un planazo al contao
- Pes pasqué me había tardao
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- Ya echaron luego a enseñar
- A todos los de mi tierra,
- A caminar que ni en guerra
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LA GÜELTA AL
PUEBLO
(Autor anónimo)
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- Dios se lo pague a la Virgen Chiquinquireña
- que ya juimos y goltiamos.
- Y ahora pongan toiticos las orejas,
- que les quero espipitiar tuesto
- que treigo aquí metío en la mollera
- entualito como si lo trujera escribío en un papel.
- Lo que son las ganas de conocer a Gogotá;
- no jué sino que nos montáramos en ese jeroz
- jerrocorriendo, ques un animal grandorrotote, y
- negro como un carbón que camina puencima de unos
- bejucos de jierro hecha jumo
- por debajo de los sobacos que el mesmo que lo manija
- es el mesmo que lo pitea.
- Entualitamente llegamos al camellón de la
- sabana, lo primeriticamente que divisamos
- jue un par de mamarrachos; que taban el uno junto al otro
- enamoraos, y mi amo Jajustino me notijicó y me
- dijo, quesque era ña Chavita y ño Colón.
- Ña Chavita taba con un maná e papeles en la mano
- y ño Colón haciendo así con el dedo, como
- diciendo correte a jartar chicha a las cruces.
- Y diay cojimos puay arriba, diay llegamos
- honde ño Vitorino, y diay onde mano Juan de Dios
- quesque es el abogado de toitos los enjermos.
- Luego goltiamos por la calle de a rial
- y cuando yo menos me percaté, jue porque
- nos colamos en la plaza de la costipación,
- y allí topamos a mi amo Simón Golívar,
- parao sobre una parranda de cajones, y
- mirando pal capítulo, ques onde se jabrican las
- Y diay por supuestamente nos colamos a la
- catedral, y allí topamos a mi amo Señor
- toito cundío de ceras blancas que nian paqué
- es decir la comparencencia.
- Luego cogimos por la calle dia rial ques la
- mesma sétima y en la esquina de lotava
- hay donde mi amo Agustín, topamos una maná
- de señores vestidos de generales,
- que taban soplando puentre unos candeleros
- grandorrototes y jetones; al único que pude
- distinguir, jue a mano Chichamoco
- que taba dándole al bombo que ni qué ni qué.
- Luego cogimos por la calle dia ocho y de
- repentón jue que me topé jrente a un edijicio
- delgadito y largo como una tuza;
- y mi amo Jajustino me notificó y me dijo
- quesquera el Sorbatorio estrambótico,
- allí onde quesque se miran las estrabagaciones
- del cielo en las horas matutinas de la noche.
- En estas mi amo Jajustíno, me invitó que juéramos
- altiatro de ño Colón y q´eso quedaba frente
- a la casa de amo Presidente, ay mesmo mercó dos
- boletas, una de cuneta y otra de orqueta
- y cuando yo menos me percato...
- ay Virgen Santísima.., es que se cayen las paredes
- de abajo parriba, y entualito salieron unos
- hombres y unas mujeres que armaron un jurrusconón
- de los diez mil demonios.
- Por supuestamente que lo más que me gustó
- jué ver unos vijigos con unos tiples grandorrototes
- que les rascaban la barriga y los hacían berriar que
- ni que marranos sogamoseños.
- Y cuando yo menos me percato, ay Virgen Santísima
- es porque veo allá en frente una señora desas
- que taban plastadas una debajo de otra
- que me apuntaba con un jusil de dos cañones
- y ay mesmito me agarro a gritar:
- Mano Justino que me ajusilan, que me ajusilan.
- Me grita pasito a la oreja:
- No sía tan burro ni tan múcura. No ves que
- Tan mirando por un par de biñóculos?.
- Y cuando bajamos por la calle día doce
- mano Jagustino me notijicó y me dijo
- que la jurrusca no era con nosotros sino
- allá pa contraellos mesmos.
- Y diay llegarnos onde mano Vitorino
- y una mocita pintorrestiasa nos tendió la cama
- y al golverse pal rincón mano Jagustino
- que mugres de extranjerias... pues es un mecho
- metío entre un jrasco; y yo por supuestamente
- sople que sople y naa que se apagaba
- y hasta que por un me acordé que en un rincón
- y lo agarro a dos manos y le atravieso dos
- garrotazos y hasta que por jin
- Ya por la mañana mi amo Jagustino me notijicó
- y me dijo, que 1´ único que nos había jaltao
- por concer jue los suspensorios de los edijicios
- y el jornicador de Monserrate.
- Y cuando ya tábamos de regreso pal pueblo
- ay subiendo el alto de los venaos,
- alcancé a divisar a la Pascacia, y me agarro
- a gritar: Oh... mija Pascacia, écheme pacá
- ese cordero cachudo, hijo de l´ oveja mora,
- pues pa llevalo al mercao y venderlo y comprarles
- unos zaracitos y taparles el encostillao a estos
- muchachitos, que ya toy de regreso pal pueblo!.
- (Arreglo del Indio Rómulo).
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Sobre los
refranes boyacenses consúltense los siguientes estudios:
Octavio
Quiñones Pardo, "REFRANERO DE BOYA CA'; Tunja, Talleres de
la Imprenta del Departamento, 1944.
Fucilla, Joseph
G. "UNA RECOPILACION DE REFRANES DEL SIGLO XVI",
Bogotá, Inst. Caro y Cuervo, 1954. (Separata Thesaurus).
Acuña, Luis
Alberto, "REFRANERO COLOMBIANO'; Bogotá, Editorial Agra,
1947.
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