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INDICE
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5. El folclor musical de Boyacá.
d. Instrumentos Musicales,
Conjuntos y Bandas de Música
En el folclor musical son importantes los instrumentos musicales
para el acompañamiento de los bailes y cantos populares. Entre los
Instrumentos musicales traídos por los españoles en los siglos del
coloniaje destacamos el tiple, la guitarra, la bandola, el requinto
y demás variantes instrumentales de cuerda.
La guitarra española forma una familia completo, siendo sus
principales componentes: la guitarra ordinaria, la guitarra tenor,
la guitarra requinto, el guitarro ordinario, el guitarrico triple y
la guitarra flamenca de sonoridad más apagada.
EL TIPLE es el instrumento folclórico más típico de
Boyacá; es un instrumento descendiente de la guitarra española, con
algunas transformaciones de carácter nacional, que le definen su
carácter de instrumento típico colombiano. Entre sus antecesores
españoles con alguna semejanza, se han señalado;
el timple
canario, instrumento de cuerda de las Islas Canarias, con
función de acompañamiento en cinco cuerdas;
el guitarrico
español; y hasta se le ha comparado con la
"chitarra battente", un instrumento del
Barroco que tuvo gran popularidad en España y sur de Italia. Claro
está que la transformación que sufrió este instrumento en Colombia,
es precisamente lo que le asigna su carácter nacional, y en
especial su gran difusión en los campos y aldeas colombianas. El
tiple presenta menor tamaño que la guitarra; sus cuerdas se
triplicaron en cada orden, y de todos los instrumentos legados por
España fué el que más se popularizó entre los colombianos; en
Boyacá es el instrumento popular por excelencia de los
campesinos.
Con el tiple los campesinos boyacenses utilizan también el
REQUINTO, muy semejante al primero, con la diferencia en la
caja, que es mucho más pequeña y estrecha y produce un sonido más
agudo. Los viejos campesinos boyacenses consideran que la
popularización de las
guitarras y
bandolas se
presentó en tiempos más recientes. Los conjuntos campesinos
boyacenses están formados principalmente por tiples y
requintos.
En Boyacá son típicos los instrumentos de cuerda elaborados en
Chiquinquirá, y principalmente fabricados por la familia
Norato. Una copla boyacense nos habla sobre su calidad:
-
- me lo hizo en Chiquinquirá
Con los instrumentos de cuerda, los españoles introdujeron la
CHIRIMIA una especie de oboe, trabajada toscamente y
taladrada por agujeros laterales, seis de ellos destinados a
taparse por medio de los dedos; según parece, es una derivación del
chalumeau medieval, conocido en España desde los tiempos de
los juglares españoles. Hubo chirimías de varios tamaños y en
general se utilizaban para doblar el canto.
En la época colonial y el siglo XIX, las chirimías acompañaron
las procesiones y coros de los templos. Los chirimeros eran a
manera de heraldos que encabezaban los cortejos procesionales en
las ceremonias religiosas y fiestas pueblerinas. En la provincia de
Tunja se acostumbraban las chirimías en las fiestas religiosas y
reales; en 1663 el Corregidor Juan Bautista Valdés ordenó a los
caciques e indios de los pueblos de Chivatá, Toca, Siachoque,
Viracachá y otros, para que llevaran sus pendones, cajas, pífanos,
trompetas y CHIRIMIAS a la procesión que se proyectaba para el 29
de enero en acción de gracias por el nacimiento del Príncipe Carlos
José.
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La
chirimía.
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Una variedad de instrumentos musicales folclóricos que
encontramos en Boyacá, son los AEROFONOS, en los cuales el sonido
se produce por la vibración del aire al ser soplados por el
intérprete. Entre ellos destacamos
el CAPADOR conocido en el
Valle de Tenza
con el nombre de
"los
chiflos"; consiste en
una serie de canutillos
de caña de Castilla, graduados para los diversos sonidos, y unidos
entre sí con cabuyas y cera negra; es un instrumento indígena muy
antiguo, encontrado en las excavaciones arqueológicas de los
Chibchas, junto con las flautas, tatas y ocarinas. Los capadores
conformaron los conjuntos campesinos boyacenses, con las famosas
chirimías y las flautas. Desde el siglo pasado se hicieron
populares en Boyacá las
Dulzainas, llamadas también
armónicas o sinfonías; muchos campesinos las manejan con gran
habilidad y las incluyen con sus conjuntos de tiples, bandolas,
panderetas y chuchos.
Otra variedad de instrumentos folclóricos en Boyacá son los
AUTOFONOS, en los cuales quién los toca produce vibraciones en su
misma materia. Destacamos entre ellos:
el alfandoque, la
carrasca, la guacharaca, la carraca y los chuchos.
El Alfandoque es un instrumento típico del Valle de Tenza
y otras regiones de Boyacá; consiste en un trozo de guadua, al cual
se le introducen pepitas de chisgua y se hacen sonar sacudiendo
rítmicamente. Antiguamente era un trozo de bambú, largo y
completamente vacío con unas varillas transversales que obstruían
el interior del tubo; a este tubo se le echaban granos bien duros,
con los cuales se obtenían sonidos Imitando la lluvia.
El chucho es otro instrumento autófono encontrado en el
Altiplano desde los antiguos Chibchas, quienes los utilizaban en
sentido mágico religioso. Los campesinos los elaboran con calabazas
secas, a las cuales les introducen pepitas que se hacen sonar
sacudiendo rítmicamente, estas pepitas son generalmente mararayes,
pipos o tocuas.
La carraca es otro autófono muy típico de Boyacá. Consta
de una mandíbula de asno, caballo o vaca que tenga la dentadura
floja; agitándola o también frotándola con un palito, produce un
ruido que sirve para el acompañamiento con otros instrumentos.
La carrasca es un autófono que se construye con madera de
chonta, macana, cañabrava u otras maderas fuertes; aparece cortada
en forma de serrucho, cuyos dientes al frotarlos con otra vara más
delgada producen un sonido fuerte para el acompañamiento musical.
Es muy semejante a la Guacharaca que tocan los campesinos
boyacenses, la cual está formada por una caña de Castilla con
muescas y se toca por frote con un palito; la acostumbran los
campesinos boyacenses para tocar el torbellino.
Otra variedad de los instrumentos folclóricos de Boyacá son los
MEMBRANOFONOS, cuyo sonido se produce mediante una membrana
extendida sobre una abertura y que corresponde más específicamente
al tambor, utilizado tanto por chibchas, como por españoles. Entre
los membranófonos mencionamos en Boyacá el chimborrio, la pandereta
y diversos tipos de tambores.
El chimborrio o chimbor es un instrumento de percusión
rudimentario, de voces graves y buena resonancia. Es una especie de
tambor pequeño con parche por un solo lado, hecho en el Valle de
Tenza de piel de oveja. Aparece como un cilindro hueco o tarro de
tronco de fique, al cual se le acomoda de lato la membrana. El
músico lo sostiene en alto mediante una cuerda que se echa al
cuello y lo toca con dos palillos. () Una copla valletenzana nos
habla de este instrumento:
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-
- "Muchachita, no té triste,
- qui ´ horita le tocaremos
La pandereta es un instrumento membranófono introducido
por los españoles del norte de la península; está formado por uno o
dos aros superpuestos, provisto de sonajas o cascabeles y cubierto
con piel muy lisa y estirada. Las panderetas se acostumbran en las
romerías y fiestas populares.
Según los documentos históricos, parece que el
Arpa, un
instrumento
cordófono tuvo mucha importancia en la provincia
de Tunja en los finales de la época colonial y era muy utilizada en
las reuniones, fiestas religiosas y civiles. Los indígenas se
fueron acostumbrando a las arpas y las construyeron a imitación de
las traídas por los religiosos para los conventos e iglesias; eran
muy utilizadas para atraer a las gentes a la fé cristiana. En las
informaciones del «Diario» de Cochrane aparece el arpa en las
fiestas de Suta, junto con la guitarra y el tambor. En los mediados
del siglo XIX el arpa comenzó a desaparecer de la organología
boyacense del Altiplano y se dejó casi exclusivamente en los Llanos
Orientales.
Con la diversidad de instrumentos musicales se conforman los
conjuntos folclóricos de Boyacá. LOS CONJUNTOS DE PROMESEROS que
van a las romerías de Chiquinquirá, Monguí, Chinavíta, Tunja, etc.
Llevan generalmente tiples y requintos para acompañar sus
torbellinos; a éstos se suma en ocasiones los alfandoques o
chuchos.
En las murgas de las comparsas navideñas aparecen conjuntos
formados con tiples, requintos, bandolas, flautas, capadores,
guacharacas, alfandoques y panderetas.
La revolución musical que el invento de los instrumentos de
viento y caña se presentó en los siglos XVIII y XIX en la música de
Occidente, cambió casi por completo las formas de interpretación de
la música popular de los pueblos, los cuales fueron cambiando sus
chirimías y conjuntos por pequeñas BANDAS DE MUSICA, formadas por
trompetas, clarinetes, flautas, requintos, saxofones, barítonos,
bajos o helicones, altos, trombones, bombos o tambores, redoblantes
y platillos en proporción a la capacidad de la banda. La mayoría de
las bandas de los pueblos se conformaron por grupos entre 6 y 15
músicos; la capital y ciudades principales con grupos
superiores.
El movimiento por la conformación de bandas de músicos en
Colombia, lo encontramos más acentuado en los finales del siglo XIX
y principios del XX. En Tunja aparece una Banda de música
conformada hacia 1878 dirigida por el maestro Carlos M. Torres; con
ella se amenizó la conmemoración de la batalla de Boyacá en dicho
año. La Banda de Música al servicio del Departamento o sea la BANDA
DEPARTAMENTAL DE BOYACA, fué creada mediante el decreto 9 del 25 de
noviembre de 1886. A partir de ella se fueron creando las bandas en
diversas ciudades de Boyacá; en la segunda mitad del siglo XX se
han hecho famosas las bandas de Duitama, Boavita, Chiquinquirá,
Chinavita, Sativanorte, Corrales, El Cocuy, Güicán, La Capilla,
Pachavita, Tenza, Sutatenza, Guayatá, Ramiriquí, Cerinza, Socha,
Monguí, Mongua, Aquitania, Tasco, Pesca, Belén de Cerinza, en la
vereda de Cusagüí en La Uvita, Paipa, Moniquirá y otros pueblos de
Boyacá. En el festival y concurso de Bandas de Música que se hace
en Paipa a nivel departamental y nacional a partir de 1974 se han
destacado por su excelente estilo artístico las bandas de Duitama,
Tunja y Boavita.
La alegría de las fiestas de los pueblos boyacenses, sin lugar a
dudas, se encuentra en sus bandas de música. Las procesiones de
iglesia, fiestas populares, fuegos de pólvora, corridas de toros,
de aquellas que en determinadas ocasiones se improvisan en los
cercados de la plaza; las retretas o conciertos populares; la
llegada al pueblo de políticos y altos dignatarios civiles y
eclesiásticos, etc., todo ello se ameniza con la popular banda de
música.
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(18)
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Harry C. Davidson, Op. Cit. pgs.
161-
162.
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