PRESENTACION
En Colombia se
denominan ambientes de alta montaña a los comprendidos entre 3.000 m y los límites de
las nieves perpetuas. La historia evolutiva y el poblamiento de estos ambientes están muy
ligadas a los procesos orogénicos asociados con el levantamiento de la parte norte de la
cordillera de los Andes. La conexión norte-sur entre las dos Américas mediante el istmo
de Panamá favoreció el paso de inmigrantes en sentido norte-sur y viceversa.
La composición
florística de la vegetación que se establece cerca al límite superior de la región
Andina en cualquiera de nuestras cordilleras depende claramente de la localidad
geográfica y de la influencia de factores abióticos (clima, suelo, subsuelo,
inclinación, exposición) y de factores biogeográficos (históricos) y antropogénicos;
la relación conjunta de estos factores se manifiesta en un variado mosaico de fitocenosis
y en consecuencia de ecosistemas.
En la región de la
alta montaña (idealmente) se consideran dos zonas básicas, la franja altoandina que
pertenece a la región de vida andina, entre 3.000 y 3.400 m y la región paramuna por
encima de 3.500 hasta 4.600 ó 4.800 m.
La franja altoandina
engloba las formaciones con vegetación arbórea del límite superior de la región Andina
y
los bosquecitos y matorrales de la zona de confluencia entre las dos
zonas. Cleef (1981) con base en características del suelo, del clima y en los tipos de
crecimiento de los elementos dominantes, propuso la división de la región paramuna en
las franjas baja, media o páramo propiamente dicho y alta. En términos generales, la
división comprende:
Subpáramo (páramo
bajo): Franja que sigue a la ocupada por la vegetación arbórea de la región andina,
sus límites altitudinales en la mayoría de las veces varían desde 3.200 hasta 3.600 m.
Se caracteriza por el predominio de la vegetación arbustiva, con elementos
florísticos de la familia Compositae.
Franja que sigue a la ocupada por la vegetación arbórea de la región andina,
sus límites altitudinales en la mayoría de las veces varían desde 3.200 hasta 3.600 m.
Se caracteriza por el predominio de la vegetación arbustiva, con elementos
florísticos de la familia Compositae.
Páramo propiamente
dicho: Páramo de gramíneas, sus límites se extienden entre 3.200(3.600 m) hasta
4.100 m. En la vegetación dominan los pastizales y los frailejonales.
Páramo de gramíneas, sus límites se extienden
entre 3.200(3.600 m) hasta 4.100 m. En la vegetación dominan los pastizales y los
frailejonales.
Superpáramo:
Franja situada por encima de 4.100 m, llega hasta el límite inferior de las nieves
perpetuas, se caracteriza por la discontinuidad de la vegetación y la apreciable
superficie de suelo desnudo.: Franja situada por encima de 4.100 m, llega hasta el límite
inferior de las nieves perpetuas, se caracteriza por la discontinuidad de la vegetación y
la apreciable superficie de suelo desnudo.
El arreglo estructural
o aspecto fisionómico de las comunidades vegetales varía a lo largo del gradiente
altitudinal en la alta montaña, comprende desde bosques inclusive selvas
pluriestratificadas, hasta comunidades rasantes en el límite con las nieves perpetuas. En
la medida en que se incrementa la altitud, la complejidad estructural se reduce e
igualmente disminuye la diversidad florística. En la franja altoandina, las comunidades
incluyen selvas con dos estratos arbóreos y sotobosque denso, como las comunidades
dominadas por Weinmannia rollotii y Weinmannia balbisiana en la cordillera
Oriental. Bosques con elementos hasta de 20 m de altura, como los robledales de Quercus
humboldtii en las tres cordilleras colombianas y las comunidades dominadas por Drimys
granadensis. En la región paramuna se presenta un tipo de vegetación que rompe la
armonía del paisaje, son los bosques con especies de Polylepis (Rosaceae) que
crecen sobre derrubios y rocas en áreas con evidencia de la acción fluvioglaciar.
Matorrales:
Vegetación arbustiva, con predominio de elementos leñosos. Se establecen desde el
páramo bajo hasta el superpáramo; entre las comunidades más ampliamente distribuidas se
encuentran, las de Hypericum laricifolium (cordilleras Central, Oriental y
Occidental), de Pentacalia vernicosa (cordillera Oriental y Central) de Ageratina
tinfolia (cordilleras Oriental y Central).
Vegetación arbustiva, con predominio de
elementos leñosos. Se establecen desde el páramo bajo hasta el superpáramo; entre las
comunidades más ampliamente distribuidas se encuentran, las de Hypericum laricifolium (cordilleras
Central, Oriental y Occidental), de Pentacalia vernicosa (cordillera Oriental y
Central) de Ageratina tinfolia (cordilleras Oriental y Central).
Pajonales:
Vegetación herbácea dominada por gramíneas en macollas. Se encuentran desde el páramo
propiamente dicho hasta el superpáramo. Entre las comunidades mejor representadas en
cuanto a área de distribución, figuran las de Calamagrostis effusa (cordilleras
Central, Oriental y Occidental), de Calarnagrostis recta (cordillera Central) y de Agrostis
tolucensis (cordillera Oriental).
Frailejonales:
Vegetación con un estrato arbustivo emergente conformado por la rosetas de Espeletia. Se
le registra desde el páramo bajo hasta los límites entre el superpáramo y las nieves
perpetuas; preferentemente logran su mayor representatividad en el páramo propiamente
dicho. En la cordillera Oriental colombiana hay una gama amplia de comunidades dominadas
por especies de Espeletia, los más comunes son los frailejonales con Espeletia
grandiflora, Espeletia lopezii y Espeletia phaneractis.
Prados:
Vegetación con predominio del estrato rasante o en algunos casos con un estrato herbáceo
pobre en cobertura. Dentro de esta categoría se pueden incluir los cojines o colchones de
plantas que crecen sobre cubetas, lagunas y lagunetas como los tremedales de Plantago rigida
(cordilleras Central, Oriental y Occidental), Azorella crenata (cordillera Central
y Oriental), Distichia rnuscoides (cordillera Central y Oriental), y de Werneria
humilis (cordillera Central y Oriental).
El arreglo
sintaxonómico global de la vegetación paramuna de Colombia no se ha concluido; después
de la contribución clásica de Cuatrecasas (1934), han aparecido aproximaciones
regionales como la ordenación de la vegetación de sectores de la cordillera Central
(Salamanca et al., 1991), del Macizo colombiano (Duque & Rangel, 1989). La vegetación
paramuna de la Sierra Nevada de Santa Marta ha recibido tratamiento fitosociológico
satisfactorio (Cleef& Rangel, 1984; Sturm & Rangel, 1985). Para la cordillera
Oriental se cuenta con la contribución de Lozano & Schnetter (1976) para el páramo
de Cruz Verde (Cundinamarca); Vargas & Zuluaga (1985) en el páramo de Monserrate y
Franco et al. (1986) en Chingaza.
El estudio de la
vegetación que se establece sobre cubetas terrizadas, pantano y turberas de la cordillera
Oriental está relativamente bien documentado con las contribuciones de Cleef (1981) y de
Sánchez & Rangel (1990)
En esta presentación
se trata de ordenar, completar y uniformizar la información sobre los tipos de
vegetación en las regiones paramunas del altiplano cundinoboyacense, con especial
referencia a la región del Sumapaz (figura 1), La Sierra Nevada del Cocuy, el páramo de
la Rusia y el páramo de la Sama (alrededores del lago de Tota, figura 2).
El ordenamiento de la
información sigue los lineamientos metodológicos del programa Ecoandes (Cleef &
Rangel. 1984; Cleefet al., 1984)
La ubicación de las
comunidades del páramo de Sumapaz se referencian en la figura 1. La localización de
otras regiones se muestran en la figura 2.
_______
1
Instituto de Ciencias Naturales, U. Nacional de Colombia.
2
Hugo de Vries-Laboratorium, U. de Amsterdam (Holanda).
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