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8. GEOMORFOLOGIA
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Acantilados
Playa Ladrilleros
Foto: Diego Arango
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El pacífico colombiano presenta dos tipos de costa con
características geomorfológicas constrastantes: 1) Una costa alta montañosa que se
extiende desde la frontera con Panamá hasta el sur de Cabo Corrientes y que corresponde a
la serranía de los altos del Baudó, y 2) una costa baja donde una variedad de ambientes
sedimentarios y geoformas están presentes y que comprende desde el sur de Cabo Corrientes
hasta la frontera con el Ecuador.
Costa Alta
Serranía de los Saltos y
de Baudó
Se caracteriza por presentar
una topografía montañosa que se extiende ininterrumpidamente sobre una longitud de 375
km. Las elevaciones varían entre 600 y 1.200 m sobre el nivel del mar; la zona más alta
(Alto del Buey), excede los 1.500 m por encima del nivel del mar (West 1957). Geomorfológicamente las serranías son
empinadas con pendientes fuertes en las cabeceras de los ríos y cuya superficie se
encuentra cubierta con vegetación densa. Hacia el borde occidental de las mismas es
común encontrar colinas con su tope truncado, es decir, plano, indicativo de zonas de
erosión producidas por antiguos niveles marinos.
Hacia el oeste, y desde la
frontera con Panamá hasta Cabo Corrientes, el frente montañoso se eleva abruptamente
hacia el mar generando una costa rocosa empinada con un predominio de acantilados, los
cuales alternan en proporción baja con depósitos aluviales, playas actuales, playas
antiguas y zonas de manglar.
En un alto porcentaje las
serranías antes mencionadas están formadas por rocas ígneas y sedimentarias
sobresaliendo en el primer grupo los basaltos, diabasas, andesitas, y en el segundo, es
decir, las sedimentarias, se destacan arcillolitas, limolitas, grawacas con
intercalaciones de chert y caliza.
Acantilados
Como producto de la erosión
marina sobre el borde rocoso se encuentran los acantilados, los cuales se presentan en una
longitud de 287 km (González y Marín, 1989); están conformados por rocas volcánicas
que alternan localmente con rocas sedimentarias principalmente areniscas y calizas. Las
alturas de las zonas acantiladas oscilan entre 10 y 300 m con un promedio de 80 m, de
acuerdo con los autores antes mencionados. La costa acantilada se halla cubierta por un
denso bosque de tipo de selva húmeda que se extiende hasta el nivel de marea alta.
Hacia el extremo norte, y
dentro de la configuración rocosa, la costa en los trayectos entre la frontera con
Panamá y Punta Ardita y en el tramo Bahía de Cupica-Punta Nabugá, muestra una forma
dentada con suaves bahías o ensenadas. En los otros tramos costeros rocosos, el frente
acantilado aparece menos ondulado con amplios tramos rectilíneos, en donde sobresalen los
salientes rocosos que de norte a sur son: Cabo Marzo, Cabo Cupica, Punta Nabugá, Punta
San Francisco Solan y finalmente Cabo Corrientes.
Asociados a los bordes rocosos
descritos anteriormente y dentro del proceso
de erosión marina es característico encontrar adyacente a la línea de costa pilares, es
decir remanentes de roca aislados a manera de pequeñas islas rocosas. Los arcos de piedra
al igual que las cavernas se observan en diferentes sectores de las zonas acantiladas.
Estas geoformas se producen por la influencia mecánica de las olas sobre segmentos de
roca que muestran zonas débiles desde el punto de vista estructural y litológico
(Martínez y Carvajal, 1990).
Un rasgo geomorfológico
adicional asociado a los acantilados es la presencia de plataformas de abrasión, es
decir, prominencias rocosas horizontales ubicadas en el litoral, que han sido modeladas
por el mar cuando el nivel de este coincidía en el pasado con el nivel superior de estas
geoformas.
Asociadas a indentaciones de la costa, dentro de las zonas protegidas al
influjo del fuerte oleaje procedented SW, se presentan hermosas bahías entre las cuales
destacan Bahía Solano, Bahía de Humboldt, Bahía Aguacate y Bahía Cupica. Como una
geoforma un tanto diferente a las anteriores descritas destaca la ensenada de Utría
localizada al sur de bahía Solano. Esta ensenada de origen estructural es de forma
elongada, con una longitud de 7 km, 1.5 km de amplitud y 50 m de profundidad media.
Además de los acantilados, y dentro del segmento de costa alta, se presentan de manera
alternante playa planos aluviales, playas antiguas y zonas de manglar, los cuales son
descritos a continuación.
Playas
Básicamente las playas en el
borde costero montañoso se restringen a dos tipos: 1) Playa de ensenada o bahía 2)
Playas longitudinales externas.
Playas de ensenada o bahía
Las playas de ensenada se
presentan por lo general bordeando zonas internas, su forma es en arco, siguiendo diseño
de la ensenada; al descender la marea llegan a tener hasta 150-200 m de ancho. Estas
playas resultan ser de gran importancia por su atractivo turístico, pues aparecen en
zonas resguardadas donde la energía de las olas es relativamente baja. Dentro de este
tipo de playas destacan Bahía Solano, Ardita, Coredó, Aguacate, Nabugá
y
Guaca. No obstante que las anteriores playas se hallan en zonas protegidas, en la mayoría
de éstas se vienen presentando procesos severos de erosión, con la consiguiente
reducción paulatina de las mismas. González y Marín (1989), establecen que en las
playas de Nabugá, Cocalito y Guaca, la tendencia actual es altamente erosiva. Durante los
últimos doce años ha sido necesario trasladar en Nabugá las viviendas hacia el
interior, dado que la acción del mar ha causado pérdidas de varias decenas de metros de
playa. De acuerdo con los anteriores autores, en playa de Cocalito desde hace veinte
años, el mar ha venido invadiendo el terreno obligando a los habitantes a mover sus
viviendas en siete ocasiones.
Playas longitudinales
externas
Como su mimbre lo indica
estas playas son de tendencia longitudinal, es decir, siguen tramos rectilíneos bajos de
la costa. En general se asocian a espigas o barras arena y antiguos depósitos de playa.
Al igual que las playas de tipo ensenada, éstas presentan una amplitud considerable
(150-200 m) en baja marca y están compuestas de arena fina con algunas variaciones muy
locales de arena media y gruesa. Sarmiento (1989), con base en análisis granulométricos
realizados en arenas de playas del área de bahía Solano revela un alto porcentaje de
lodo en las mismas.
Las playas más importantes de configuración rectilínea aparecen
desde Coredó hasta Ardita, cerca a la frontera con Panamá. Estas playas bordean
principalmente espigas o barras de arena y antiguos depósitos de playa. Otras playas no
menos importantes de este tipo son las de Almejal y Cuevitas localizadas adyacentes a la
población de El Valle, al sur de bahía Solano.
Planos aluviales
Otro rasgo geomorfológico
encontrado en el borde costero montañoso son los planos aluviales. Estos se hallan
asociados a valles fluviales y a zonas costeras bajas; se trata de rellenos heterogéneos
compuestos algunas veces por grava y arena, y en otros casos por limo y arcilla; la grava
en la mayoría de los casos está constituida por cantos de roca volcánica, chert y
cuarzo. En el sector adyacente a la zona de bahía Solano, de acuerdo con Sarmiento
(1989), estos depósitos aluviales se componen fundamentalmente de cantos de roca
volcánica en una proporción del 50%,
cantos de chert y, ocasionalmente, cuarzo bien
redondeado y mal seleccionado, embebido en una matriz arenosa.
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Diagrama de los Principales Ambientes Existentes
en la Costa Baja de Pacífico Sur:
Naranja: Sedimentos del frente de la costa
Azul: Plano de Inundación
Verde: Manglar
Amarillo: Arenas de Holoceno
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Por su extensión los más
importantes rellenos cuaternarios son los que se mencionan a continuación y que se
describen de norte a sur: depósitos de los ríos Juradó y Partadó localizados al este
de la población de Juradó y el de los ríos Valle, Niquí, Coquí, al sur de bahía
Solano.
Playas antiguas
En complemento con las
unidades anteriores es común encontrar espigas o barras de arena las cuales se encuentran
actualmente parcial o totalmente vegetadas por plantas que resultan ser totalmente
tolerantes al agua salada. En algunos casos la vegetación original de antiguas playas ha
sido reemplazada por cultivos de palma de coco.
La composición de estas
espigas es arenosa y se caracteriza por la presencia de cordones litorales o crestas de
playa (beach ridges). Estas crestas de playa son
montículos alargados con alturas variables entre 0.5
y
2 m (González y Marín, 1989), y aparecen paralelas a subparalelas a la costa actual.
Cada cordón litoral representa una antigua línea de costa, por lo cual, su disposición
geométrica resulta ser útil para conocer la evolución que han tenido estos cuerpos de
arena.
El origen de estos antiguos
cuernos de arena se halla relacionado principalmente al aporte significativo de arenas
suministradas por ríos que desembocan al mar y a la corriente de la deriva litoral, es
decir, la corriente paralela a la línea de costa que tiene capacidad para movilizar,
entre otros, material acumulado en la zona adjunta a la desembocadura de los ríos.
Entre los principales
depósitos de playa antigua se tienen los que se ubican al SE de Juradó y que se
extienden hasta Coredó en la bahía de Humboldt. Más hacia el sur se sitúa el depósito
que antecede a playa Cuevitas adyacente a la ensenada de Utría y los que se sitúan al
norte de Nuquí.
Zonas de manglar
Restringidas a áreas bajas
inundables se presentan zonas de manglar que en la mayoría de los casos se hallan
protegidas del mar mediante barras de arena, y en dirección al continente limitan con
antiguos acantilados. El sustrato que sostiene el manglar corresponde a un suelo hidratado
rico en materia orgánica de tipo lodoso y de color oscuro. Este suelo sirve de base para
el desarrollo de una vegetación densa en un ambiente anaeróbico prevaleciente (West, 1957).
Las zonas costeras que se
destacan por estar cubiertas con manglar son el sur de Juradó hasta el río Curiche, la
zona adyacente a la bahía de Cupica y más hacia el sur, el sector NE de la población de
Nuquí.
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Foto: Diego Arango
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