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Mapa de Localización y
Geología general del área:
Amarillo: Depósitos marinos del Mioceno medio tardío y Plioceno.
Naranja: Depósitos marinos de edad Oligoceno a Mioceno medio. Influencia Terrígena.
Verde: Complejo volcánico-sedimentario, edades Cretáceo superior a Neogeno.
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7. LOS FORAMINIFEROS
DE LA
CUENCA DEL ATRATO
Y LA EVOLUCION DEL ISTMO DE PANAMA
Los foraminíferos, en su
mayoría, son organismos microscópicos unicelulares del grupo de los protozoarios, miden
menos de un milímetro de
diámetro, aunque algunos pueden alcanzar los diez cms. o más.
La mayor parte de los foraminíferos vivos en la actualidad son marinos y las formas
fósiles forman parte de las rocas o estratos depositados en los fondos de los mares
antiguos, que hoy día aparecen expuestas en la superficie y en el subsuelo de los
continentes, como testigos de lo que en tiempos pasados estuvo ocupado por el mar. Ocurren
en gran cantidad y su estudio es muy importante, por ejemplo, para la reconstrucción de
la paleogeografía y de las condiciones del hábitat marino que existieron en el pasado y,
también, para la determinación de los ambientes marinos antiguos relacionados con la
formación y evolución de las rocas petrolíferas. Además, muchos de los foraminíferos
encontrados en los dragados y perforaciones en las profundidades del océano han servido
para determinar, entre otros, los cambios climáticos ocurridos a través de la historia
de nuestro planeta desde hace más de quinientos millones de años.
Toda cuenca de sedimentación en cualquiera de las
latitudes del planeta contiene una gran variedad de ambientes ecológicos, desde las aguas
someras en las proximidades de la costa hacia las aguas profundas, que se reflejan en la
composición de las asociaciones fosilíferas de foraminíferos conservados en las rocas y
sedimentos allí formados
y depositados. La mayoría de las reconstrucciones
paleogeográficas actuales se han diseñado, principalmente, a partir del estudio de la
distribución batimétrica de los foraminíferos bentónicos que habitan en las diferentes
profundidades marinas, por su sensibilidad a la profundidad y a los cambios del medio
acuoso circundante. Por otro lado, los foraminíferos planctónicos habitan en la
superficie del océano como parte del plancton y están controlados y pueden ser
arrastrados a cualquier ambiente por las corrientes oceánicas frías y calientes, de ahí
que sean muy útiles para determinar las características, temperatura y procedencia de
estas masas de agua y los cambios climáticos ocurridos en el pasado.
La costa Pacífica
colombiana, y en particular la región del Chocó, comprende las llanuras pantanosas y
selváticas del valle del río Atrato, inmediatamente al occidente de la cordillera
Occidental, por encima de los 40 de latitud norte, y a su vez hace parte de la franja
estrecha del sureste centroamericano al oriente del canal de Panamá, actualmente, la
barrera geográfica que separa el océano Pacífico del mar Caribe.
La espina dorsal de
esta región está constituida por las serranías de San Blas-Darién y de Majé-Baudó,
dos sistemas montañosos arqueados y paralelos, el primero sobre el margen Caribe (Cuenca
de Colombia) y el segundo sobre el margen Pacífico (Cuenca de Panamá).
La posición de esta región
en la esquina noroccidental de Suramérica es muy llamativa para explicar el origen y
evolución del istmo de Panamá y las relaciones tectónicas entre Norteamérica y
Suramérica y, también, para explicar la evolución e intercambio faunístico entre estos
dos continentes, desde el pasado geológico hasta nuestros días.
No obstante su
importancia científica, esta región ha sido una de las menos conocidas de la geología
colombiana y, por la misma razón, tema de frecuentes interpretaciones y especulaciones.
Las dificultades logísticas, debidas principalmente a las condiciones climáticas muy
rigurosas, selvas densas ecuatoriales, con uno de los índices de lluvias más altos del
mundo, la falta de vías de comunicación diferentes a los ríos y lo poco habitada, han
frenado el desarrollo del conocimiento científico geológico de esta región.
En las páginas siguientes se
hará una síntesis del conocimiento de esta región noroccidental colombiana con énfasis
en los resultados de investigaciones geológicas de los últimos diez años.
La cuenca
del Atrato es una depresión profunda y alargada entre la serranía de Baudó y los
flancos occidentales de la cordillera Occidental, donde el valle del río Atrato es su
expresión superficial. Los sedimentos que la rellenan están estratificados y en sus
zonas más profundas, como Quibdó, alcanzan los 10.000 metros de profundidad. Parte de
estos estratos han podido ser reconocidos y estudiados gracias a las perforaciones
exploratorias petrolíferas hechas en la región, como los pozos Buchadó- 1 y Opogadó- 1
con profundidades hasta de 5.000 metros. Estos sedimentos estratificados son de origen
marino y contienen abundantes mícrofósiles, particularmente, foraminíferos cuyo
registro histórico geológico ha servido de base para determinar la edad de los estratos
atravesados y descubrir las condiciones oceanográficas y biogeográficas que imperaron en
el pasado de esta región y en el noroccidente suramericano.
Este problema de la historia
de la formación y emergencia del istmo de Panamá se ha estudiado de múltiples maneras,
que he enmarcado dentro de tres grandes metodologías o enfoques diferentes:
Un enfoque físico, principalmente a partir de
observaciones de los fenómenos físicos y geofísicos del continente y del océano. En el
continente (noroccidente colombiano y suroriente centroamericano), estudios combinados
geofísicos, estratigráficos y petrológicos
han planteado para esta región por lo
menos cuatro grandes períodos de perturbaciones tectónicas en los últimos 65
millones
de años, es decir, durante el Cenozóico: en el Paleoceno, en el Eoceno medio, en el
Mioceno medio y durante el Plioceno-Pleistoceno.
En el océano, por otro lado,
las observaciones geofísicas y las interpretaciones paleoceanográficas hechas en el
océano Pacífico ecuatorial y en las cuencas adyacentes de Panamá y Colombia han
indicado: que los fondos oceánicos que conforman la cuenca de Panamá Oriental,
inmediatamente al occidente de la costa Pacífica colombiana, se formaron hace 27 millones
de años; que el primer cambio en la circulación oceánica que empezó a modificar la
comunicación abierta entre los océanos Atlántico y Pacífico a través de Centro
América estuvo, posiblemente, relacionado con un levantamiento tectónico submarino del
istmo de Panamá, ocurrido durante el Mioceno inferior, hace más o menos 15 millones de
años; que los estrechos existentes dejados por estas perturbaciones tectónicas, a
través de la franja estrecha de Panamá, se restringieron durante el Mioceno medio, hace
aproximadamente 12 millones de años; que el corredor marino somero resultante a través
de esta franja centroamericana se restringió aún más durante el Mioceno superior, y que
la clausura final del pasaje marino centroamericano tuvo lugar durante el Plioceno
inferior.
Un enfoque bioestratigráfico
y paleobiogeográfico, fundamentado en la evolución de los registros fósiles de origen
marino y continental, también han planteado que la emergencia del istmo de Panamá, el
cese circulatorio final entre los océanos Pacífico y Atlántico, así como el gran
intercambio de faunas continentales norteamericanas y suramericanas, ocurrieron durante el
Plioceno, aproximadamente entre 3.1 y 2.4 millones de años, y que durante los comienzos
del Mioceno superior, entre los 9.3 y 8.0 millones de años, tuvo lugar un primer
intercambio de carácter menor.
Un enfoque paleobatimétrico
ha reconstruido las oscilaciones batimétricas del océano antiguo, a partir de
comparaciones del registro fósil de los foraminíferos y radiolarios de Panamá y
Colombia con las distribuciones batimétricas de los organismos, aún vivientes de este
registro en los océanos actuales.
Estos estudios han planteado la existencia de un ciclo
marino profundo desde el Cretáceo superior hasta el Mioceno medio, más o menos entre los
últimos 80 y 12 millones de años, es decir, no existía ninguna tierra emergida entre
Norte América y Sur América, seguido por un ciclo marino progresivamente más somero
desde el Mioceno superior hasta el Plioceno, más o menos entre los últimos 11 y 3
millones de años.
Si
integramos los diferentes
fenómenos y edades producto de estas interpretaciones podemos apreciar que antes del
Mioceno inferior, 15 millones de años, no hay evidencias de cambios paleocirculatorios
entre los océanos Pacífico y Atlántico que pudieran relacionarse con la emergencia del
istmo de Panamá y que las condiciones marinas profundas fueron las que prevalecieron en
el sur centroamericano y noroccidente colombiano desde el Cretáceo superior hasta el
Mioceno medio, desde los últimos 80 hasta los 12 millones de años aproximadamente.
Características
estratigráficas y
bioestratigráficas
Los foraminíferos
planctónicos y bentónicos son muy abundantes y variados en la cuenca del Atrato,
particularmente en el costado occidental donde se pueden colectar fácilmente en los
estratos con sedimentos finos (lodolitas y calizas) de las formaciones Uva, Napipí,
Sierra y Munguidó que afloran a lo largo de los ríos con estos mismos nombres, el Uva,
Napipi y Munguidó. Sin embargo, ha sido en las muestras provenientes de los pozos
exploratorios para petróleo donde ha colectado la microfauna más abundante y mejor
reservada. Los foraminíferos planctónicos y los radiolarios son comunes y predominan en
los estratos de la formación Uva; mientras que, en las formaciones Napipí, Sierra y
Munguidó los foraminíferos bentónicos son los predominantes, acompañados de moluscos
en la formación Munguidó.
Formación Uva
Esta formación sedimentaria
es la más antigua y profunda hasta ahora encontrada en la cuenca del Atrato y escompuesta
principalmente por calizas y lodolitas. Se puede reconocer fácilmente la superficie de
los márgenes occidentales y orientales del valle del río Atrato, tanto hacia la
serranía de Baudó como hacia la cordillera Occidental. Las muestras recuperadas en el
Pozo Opogadó, lo mismo que las colectadas en superficie, contienen abundantes
foraminíferos planctónicos y radiolarios, mientras que la microfauna bentónica es muy
escasa y representada por la asociación de Cibicidoides-Uvigerin
a.
Ambiente. El predominio de foraminíferos planctónicos y radiolarios y
la poca abundancia de foraminíferos bentónicos, junto con la ocurrencia de Melonis pompilioides y Gyroidina saldanii , indican que las condiciones
imperantes durante el depósito de la formación Uva fueron las de un océano muy profundo
(2.000 metros o más) donde las aguas profundas circulantes estuvieron bien oxigenadas.
Edad. Las asociaciones planctónicas encontradas indican que la formación Uva tiene una
edad comprendida entre el Oligoceno, Zona planctónica P. 21, y el Mioceno medio temprano,
Zona N. 9 .
Las asociaciones
planctónicas y bentónicas de foraminíferos de la formación Uva también se encuentran
en las formaciones Oligocénicas y Miocénicas del Ecuador costero, la costa Caribe
colombiana y, en general, de los márgenes costeros caribeños.
Implicaciones
Paleoceanográfícas. La abundancia de los foraminíferos planctónicos y
radiolarios en estratos de carbonatos, dentro del registro del Oligoceno al Mioceno medio
temprano, es una característica común a lo largo de las áreas costeras pacíficas del
noroccidente suramericano e indica una comunicación libre y activa entre los océanos
Pacífico y Atlántico durante este intervalo cronoestratigráfico, con profundidades de
agua iguales o mayores a 2.000 m, y sin ninguna evidencia que indique levantamientos o la
presencia de algún umbral incipiente a lo largo de las áreas costeras actuales del
noroccidente suramericano y del sureste centroamericano.
Formación Napipí
Corresponde al siguiente
paquete de sedimentos que suprayace a la formación Uva y también aflora en los márgenes
occidental y oriental del valle del río Atrato, particularmente, a lo largo de los ríos
que drenan sus aguas al río Atrato. Está compuesta principalmente por lodolitas grises
que suprayacen las facies calcáreas de la formación Uva y que en el pozo Opogadó-1 se
reconocen entre las profundidades de 2.759.1 a 2.225.6 metros.
En contraste con la
abundancia y el predominio de la microfauna planctónica de la formación Uva, esta unidad
es pobre en esta microfauna y muestra un aumento gradual hacia arriba de la microfauna
bentónica, que evidencia formas robustas de Cibicidoides,
Uvigerin
a
y Planulina
y la ocurrencia de microfauna arenácea
Ambiente. La
mayor parte de las especies bentónicas reconocidas en esta formación, p.e., Melonis pompilioides y Gyroidina soldanii, también
se encuentran en la formación Uva ; de ahí que, las condiciones paleobatimétricas se
consideren iguales o mayores a 2.000 m. Por otro lado la presencia de foraminíferos
bentónicos robustos, la poca abundancia de foraminíferos planctónicos, acompañados por
la ocurrencia común de Uvigerina spp., foraminíferos
planctónicos piritizados y pirita indican que, durante el depósito de la formación
Napipí hubo mucha influencia de aguas ricas en nutrientes orgánicos.
Edad. Con
base en la microfauna planctónica encontrada , la formación Napipí tiene una edad que
abarca gran parte del Mioceno medio, desde la Zona planctónica No. 9, hasta la Zona No,
11.
Correlación. En la misma forma que la
formación Uva, la microfauna de la formación Napipí también ocurre en las formaciones
miocénicas marinas del Ecuador
costero, de Panamá, el Caribe colombiano y en todo el
resto del área caribeña.
Implicaciones
Paleoceanográficas y Paleobiogeográficas. La poca abundancia de la microfauna
planctónica y la desaparición de los radiolarios en la formación Napipí, indican un
cambio circulatorio superficial de la cuenca del Atrato y cuencas marginales adyacentes
del noroccidente suramericano. El levantamiento inicial de las serranías de Darién-San
Blas y Baudó, como parte del umbral de Panamá, pudo ser suficiente para interrumpir la
circulación de fondo en las áreas de las cuencas del Atrato, en Colombia y Chucunaque y
Sambú en Panamá durante el Mioceno medio temprano. Por otro lado, todas las especies
bentónicas en lista de las formaciones Uva y Napipí son comunes, tanto en las
formaciones del Oligoceno al Mioceno medio, de las áreas costeras del Pacífico como del
Caribe noroccidental suramericano e indican que, la conexión de agua entre las
áreas costeras del Pacífico y del Caribe mantuvo profundidades del orden de los 2.000 m.
durante todo el lapso Oligoceno-Mioceno medio. En la misma forma, las similitudes
microfaunísticas, particularmente del género Uvigerin
a
, indican la presencia de aguas ricas en materia
orgánica en todas estas costas. Este período de alta productividad superficial,
corresponde, en la literatura conocida, con un calentamiento general de las aguas
superficiales ecuatoriales y con un máximo levantamiento del nivel del mar durante el
Mioceno medio.
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