5.  ECOSISTEMAS COSTEROS

Ladrilleros
Foto: Diego Arango

L a costa del Pacífico colombiano forma parte de una gran cuenca de 80.000 km2, denominada la cuenca del Pacífico que incluye toda la zona costera desde el borde del mar hasta el piedemonte de la cordillera Occidental. Está comprendida entre el río Juradó (7º 28’ N) y el río Guáitara, afluente del río Patía (0º 14’ N) y está limitada al oriente por el nacimiento del río San Juan (75º 51’ W) y al occidente por la desembocadura del río Mira en Cabo Manglares (79º 02’ W). El aspecto actual de la costa es el resultado de la deposición de sedimentos aluviales durante el último millón de años en una antigua fosa, el Geosinclinal de Bolivar, que se extendía desde el límite con Panamá hasta cerca de Guayaquil, Ecuador.

El fondo oceánico que rodea la costa Pacífica colombiana presenta gran actividad geológica. En esta zona, la placa tectónica de Nazca se hunde por debajo de la placa Suramericana, que se desplaza, junto con la placa del Caribe, en dirección Oeste-Noroeste. Los choques, las fricciones, los levantamientos tectónicos y las subducciones producidos por esos desplazamientos han formado un sistema costero muy activo con dos dorsales (o cordilleras submarinas): Malpelo y Coiba, y el graben de Yáquina que es una dorsal de expansión reciente. La zona es actualmente muy activa y las placas litosféricas se separan de la dorsal del Pacífico Oriental con velocidades cercanas a 6 cm/año (Prahl y Cantera, 1987).

Manglares, Bocas Río Saija
Foto: Alberto Sierra

Estas condiciones geológicas han originado una costa con topografía muy accidentada, vulcanismo reciente, gran actividad tectónica y modificaciones de la geomorfología. La costa estuvo formada por elevaciones rocosas de mediana altura, rodeadas por el Geosinclinal de Bolívar en el período terciario. La colmatación de la fosa con sedimentos aluviales, en el sur, ha dado la apariencia actual que se puede dividir en dos regiones fisiográficas separadas por Cabo Corrientes (5º 30’ N):

• Al norte está constituida por acantilados volcánicos de rocas principalmente básicas y ultrabásicas (Galvis, 1985). Esta área forma un arco terciario en los bordes de los ríos Atrato y San Juan que se ha rellenado con sedimentos aluviales. Los sedimentos marinos que bordean actualmente esta franja costera son principalmente lodos terrígenos.

• Al sur de Cabo Corrientes existe la planicie costera, formada por sedimentos aluviales cuaternarios, sumergida periódicamente por las mareas y las crecientes de los ríos en los meses de invierno. Está interrumpida en algunos puntos por acantilados terciarios y posee una plataforma continental más ancha que al norte. El fondo submarino está cubierto principalmente por lodos arenosos terrígenos aportados por los ríos. En esta zona, se presenta la falla de la bahía de Buenaventura que separa la costa en dos regiones: al norte de ella, la costa está emergiendo y al sur se está hundiendo.

La marcada actividad geológica, la presencia de anticlinales terciarios, las condiciones climáticas y los aportes sedimentarios de los ríos se traducen en la existencia de una gran variedad de ecosistemas costeros cuya descripción es el objeto del presente capítulo. Estos ecosistemas pueden estar basados en acumulaciones de materiales de naturaleza inorgánica o en organismos vegetales o animales. Del primer grupo encontramos en el Pacífico colombiano los acantilados, las playas arenosas y rocosas (bloques rocosos y de lodolita, cantos gravas), los planos de todo, y los fondos permanentemente sumergidos, tanto rocosos como de arena y lodos. Del segundo grupo, los principales son indudablemente, los manglares y los arrecifes coralino

En este capítulo, describiremos las principales características ambientales y biológicas de estos ecosistemas naturales. Empezaremos con aquellos que tiene sustentación en materiales inorgánicos y terminamos con los principales factores que determinan la riqueza y la alta productividad de los ecosistemas de manglares y corales.

Las playas arenosas

Este ecosistema ocurre generalmente en costas abiertas en las aberturas (bocanas) de los estuarios, bahías, golfos desembocaduras de los ríos. Son formadas principalmente por el aporte de material silíceo de origen continental traído por los ríos que desembocan en los estuarios o por materiales que resultan de la erosión costera.

En algunas regiones, el material arenoso no se acumula en el borde costero sino que lo hace a poca distancia en frente de la playa como consecuencia del patrón de corrientes marinas y del oleaje existentes (Keulegan, 1948). Este proceso forma bancos arenosos paralelos a la costa que continúan creciendo como resultado de la deposición del material, formando inicialmente los “bajos”, zonas de navegación peligrosa por la poca profundidad, y posteriormente, las llamadas “barras”, verdaderas barreras arenosas elevadas, que sirven de protección contra la acción del oleaje, al funcionar como rompeolas. Estas barras juegan un papel muy importante en el mantenimiento de la alta productividad de los estuarios de la costa Pacífica colombiana puesto que retienen el material detrítico originado por la descomposición de la “hojarasca” de los manglares, que sería exportado, naturalmente, hacia el mar abierto por las corrientes de mareas. La barra actúa como una trampa le nutrientes durante la bajamar y luego, cuando se produce la entrada de agua marina con las mareas altas, devuelve parte de ese material en descomposición hasta las zonas costeras y los manglares donde, tanto la energía como los nutrientes químicos, pueden ser aprovechados nuevamente por las comunidades del interior de los estuarios.

Los principales factores ambientales que determinan la composición y la diversidad biológica en las playas arenosas son:

  La granulometría, porosidad y naturaleza del sustrato

Estos tres factores determinan la capacidad de retención de agua durante la marea baja. Las playas con partículas grandes son más porosas que las playas con partículas pequeñas y no pueden retener casi agua cuando la marca se retira. En las playas del Pacífico colombiano las partículas son de tallas muy diversas y los espacios menores son rellenados por partículas más pequeñas. En esta forma presentan bajo contenido de aire y alta capacidad de retención de agua (Bruce, 1928a y b; Rodríguez, 1972). El agua que es retenida contribuye a evitar la desecación de los organismos habitantes de la playa y facilita el enterramiento de la mayoría de las especies; mecanismo de protección contra la desecación, los predadores y los movimientos de partículas ocasionados por el oleaje.

La acción mecánica de las olas y de las mareas

La naturaleza y acción de las olas y de las mareas junto con la inclinación del sustrato son factores fundamentales en la determinación de la talla de las partículas arenosas y de la estabilidad de la playa. Las playas sometidas a oleajes más fuertes presentan generalmente arenas más gruesas y son más pendientes (cerca de 121; las playas con partículas más pequeñas son generalmente más planas (Bascom, 1951). En las playas del Pacífico colombiano, donde el rango mareal es muy amplio, la parte superior de la playa se seca más durante la bajamar y la arena queda a merced del arrastre por los vientos formando dunas eólicas, que se distinguen por marcas sobre la arena en forma de líneas paralelas, delgadas, sinuosas y superficiales de material muy fino acumulado. Las partes más cercanas al mar, al contrario, permanecen más húmedas y son movidas únicamente por el mar (dunas hidrólicas) formando verdaderos montículos secuenciales de arena, generalmente con agua entre ellos. Estas marcas se conocen como “ripple-marks”. Los desplazamientos de arena por la acción conjunta de oleaje y marea pueden se espectaculares, como los que ocurren en la isla de Palma (bahía de Málaga), durante ciertas épocas del año, cuando se deposita arena en sus bordes en otras épocas, las corrientes de mareas generadas durante las “pujas” grandes son capaces de arrastrar esta arena dejando las rocas de la isla al descubierto (Cantera, 1991a).

El contenido de gases disueltos

El contenido de gases disueltos, principalmente el de oxígeno, es otro factor de mucha importancia para la vida de las playas. En muchas de ellas, el contenido de este gas es muy bajo puesto que el intercambio con el agua o el aire disminuye a medida que se profundiza en el sedimento. A pesar de que en la superficie de la playa los pozos de agua estén sobresaturados en oxígeno, como consecuencia de la fotosíntesis que hacen las diatomeas en la superficie (Brafield, 1964), a sólo 2 cm se pueden encontrar valores inferiores a 1/6 del valor de la superficie; y a 5 cm ya no hay casi oxígeno. La descomposición de detritus animal y vegetal consume oxígeno. Este proceso es notable en el Pacífico colombiano como resultado de la gran cantidad de materia orgánica y de las altas poblaciones de microorganismos. En ciertas playas sometidas a grandes concentraciones de materia orgánica, la falta de oxígeno ocasiona que se realicen procesos reductivos cuya consecuencia es la formación de una capa subsuperficial de color negro.

La temperatura

Puede experimentar variaciones marcadas, sobre todo, a nivel superficial. En los momentos en que las mareas bajas coinciden con las horas del mediodía, las temperaturas pueden elevarse por encima de 40ºC; pero, si coinciden con las últimas horas de la noche o al amanecer, pueden tener valores cercanos a 18ºC.

Salinidad

Aunque la salinidad intersticial es un parámetro que se mantiene más o menos estable también puede presentar algunas variaciones dependiendo de las condiciones ambientales. Puede ser muy baja en marca baja cuando coincide con épocas o con horas de lluvia, pero puede elevarse considerablemente cuando coincide con las horas del mediodía bajo un sol muy fuerte. Igualmente, puede ser alta en horas de marca alta puesto que la mayoría de estas playas están en los bordes exteriores de los estuarios donde el agua marina es más salada.

Iluminación

A excepción de la superficie de la playa y de los primeros centímetros de arena en las capas subyacentes de arena, la oscuridad es total. Por esta razón, los vegetales, como las diatomeas, se encuentran solamente en la superficie pues necesitan la luz para la fotosíntesis. La mayoría de animales presentan reacciones de escape a la luz, que les permiten enterrarse cuando son sacados, accidentalmente, a la superficie como consecuencia del oleaje.

La vida en las playas arenosas del Pacífico colombiano

Las condiciones de vida en una playa arenosa son difíciles; exigen adaptaciones muy especiales, tanto estructurales como fisiológicas, y por esta razón no se caracterizan por su alta diversidad de organismos.

Los principales vegetales que habitan en estas playas son plantas arbustivas, herbáceas o rastreras que viven en partes más altas donde la acción del mar sólo se manifiesta por la aspersión de las olas en marea alta o por inundación durante las grandes mareas que se presentan una o dos veces al año. El otro grupo importante de vegetales son las diatomeas, que cubren en forma de película la superficie, dándole una coloración gris-verdosa.

Ecosistemas Costeros

Los animales que habitan en estas playas arenosas pueden considerarse en tres grupos de acuerdo con el tamaño que presenten: la microfauna, (inferiores a 0.05 mm), constituida principalmente por protozoarios. La meiofauna, (retenidos por un tamiz de 0.05 mm pero que pasan a través de uno de 0.5 mm; en algunos casos, pueden medir 1 a 2 mm pero pasan por ser delgados). Muchos phyla poseen representantes dentro de este grupo, gusanos (Nemátodos, Tardígrados, Gastrotrichos, Kinorhynchos y los Archianélidos), artrópodos, moluscos, celenterados y equinodermos (Swedmark, 1964). Este grupo de organismos es de gran importancia porque representa la principal fuente de alimentación para los otros organismos residentes y visitantes de las playas. La macrofauna reúne a todos los animales de tallas mayores a 0.5 mm aunque, en términos prácticos, en muchos estudios se considera a 105 superiores a 1 o 2 mm. Esto incluye a los crustáceos, moluscos, equinodermos, poliquetos, sipuncúlidos e insectos.


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