3. LAS BALLENAS

“Las canciones de las yubartas que hasta muy recientemente estaban confinadas en la profundidad del mar, se han escapado del océano, han conquistado los corazones de sus viejos enemigos humanos y ya están viajando en una travesía de un billón de años que las hace propagarse por toda la galaxia”  

Roger Payne

Cuando se reflexiona sobre el Pacífico colombiano aparecen imágenes de bosques de estuarios ricos en manglares, de extensos playones grises, de acantilados salpicado: de espuma, de indígenas y negros que pescan con esperanza y de un futuro que disfraza la incertidumbre con ideas de esplendor y desarrollo. Casi nunca pensamos en las ballenas jorobadas, esas gigantes del océano que viajan cada año más de 8.000 kilómetros desde sus lugares de alimentación en la Antártida, para pasar varios meses en las cálidas aguas de nuestro Pacífico que es el escenario de sus nacimientos, el escucha de sus canciones y el testigo de sus rituales de amor. También ellas son parte del paisaje, de nuestro paisaje.

Antes de dar un vistazo a los cetáceos en general y a las ballenas jorobadas en particular, esos “monstruos” de la mar que después de todo también tienen rostro, tratemos de imaginar su mundo: un mundo cuyo cielo sin estrellas limita con nuestro mundo y los inuchos metros cúbicos de agua que necesitan para sus maniobras cotidianas, como salir a respirar o realizar una inmersión. Imaginemos las escenas de los partos bajo el agua, las primeras salidas a flote de los pequeños, sostenidos aún por sus madres, una cría que se amamanta, los cuidados de las nodrizas, la agilidad y ligereza de los cantores, las danzas subacuáticas y el permanente contacto de sus gigantes cuerpos y... por que no, imaginarnos qué significa esa apacible curiosidad que muestran hacia la especie humana.

El orden Cetacea, mamíferos exclusivamente acuáticos, se halla constituido por los odontocetos o animales con dientes (cachalotes, narvales, belugas, delfines, orcas, calderones, marsopas, ballenas picudas) y las grandes ballenas o misticetos, con ballenas o barbas (ballena gris, ballenas francas y rorcuales); las barbas consisten en láminas de queratina con cerdas en su borde interior; estas estructuras se desprenden de la mandíbula superior y funcionan como un sistema de filtración del alimento. Los odontocetos se caracterizan por presentar tallas pequeñas, no más de diez metros, con excepción del cachalote (Physeter macrocephalus) que alcanza hasta diez y ocho metros; los misticetos, en cambio, en su gran mayoría, incluyen especies con tallas superiores a los doce metros, excepto la franca pigmea y la ballena enana que alcanzan siete y diez metros respectivamente.

En el grupo de las grandes ballenas se encuentran cuatro familias: La familia Eschrichtiidae con una única especie, la ballena gris Eschrichtius robusius. Esta presenta la cabeza relativamente pequeña con un gran declive hacia adelante de los orificios nasales; posee dos (rara vez cuatro) surcos en la garganta y carece de aleta dorsal. Su distribución está restringida al mar de Bering y aguas adyacentes al océano Ártico y al Pacífico nororiental hasta la Baja California. La familia Neobalaenidae, con la especie Caperea marginata o ballena franca pigmea (recientemente incluida en la familia Balaenidae), presenta la mandíbula inferior muy arqueada y la comisura de la boca extendiéndose más allá del ojo; carece de surcos en la garganta y tiene una aleta dorsal pequeña triangular. Se encuentra distribuida solo en el hemisferio sur, en aguas templadas circumpolares. La familia Balaenidae o ballenas francas está constituida por tres especies distribuidas en los mares fríos y templados; esta familia no presenta aleta dorsal, carece de surcos en la garganta y, en cambio, tiene la cabeza muy arqueada y proporcionalmente grande (alrededor de 1/3 o 1/4 de la longitud total del animal); las barbas son flexibles y muy largas alcanzando en algunas especies hasta los cuatro metros de largo. La familia Balaenopteridae o los comúnmente denominados rorcuales, presentan aleta dorsal, surcos o pliegues en la garganta, que pueden ser ensanchados permitiendo al animal ampliar su cavidad bucal para una mayor entrada de agua con el alimento; la cabeza es ancha y aplanada, la mandíbula poco curvada y las barbas relativamente cortas no sobrepasando un metro de longitud. Esta familia incluye seis especies de las cuales cinco están registradas para el Pacífico colombiano: La ballena minke o enana Balaenoptera acutorostrara, la ballena de aleta Balaenoptera pysalus, la ballena sei Balaenoptera borealis, la ballena de Bryde o tropical Balaenoptera edeni y la ballena jorobada o yubarta Megaptera novaeangliae.

La ballena azul o rorcual gigante, Balaenoptera musculus, presenta una distribución cosmopolita, y si bien podría visitar aguas del Pacífico colombiano, es esencialmente pelágica lo que dificulta su observación. Dado que la yubarta presenta hábitos costeros, ha sido una de las ballenas más estudiadas a nivel mundial. En nuestro país se vienen adelantando investigaciones con la Megaptera desde 1985, principalmente en el Parque Nacional Natural isla Gorgona.

Notas sobre la biología de la especie

La yubarta o ballena jorobada, Megaptera novaeangliae (Borowski, 1781), mide al nacer 4.5 m y pesa 1.5 tons; los adultos alcanzan hasta 19 m y 35-40 tons. Entre los caracteres más distintivos de esta especie están sus grandes aletas pectorales y de ahí su nombre genérico: mega = grande; ptera = alas. Estas alcanzan alrededor de un tercio de la longitud del cuerno y presentan nudosidades muy conspicuas en su borde anterior. El cuerno es robusto, estrechándose hacia la aleta caudal. La cabeza es amplia y redondeada; su cresta media está casi oculta por una hilera de protuberancias carnosas. Muchas mas de estas se presentan en la parte superior y en la mandíbula inferior; cada una tiene un pelo de función sensorial En el extremo de la mandíbula inferior se localiza también una protuberancia redondeada y distintiva. Del maxilar superior se desprenden entre 270 y 400 pares de barbas de color negro, con cerdas negras o de color oliva; en pocas ocasiones son blancuzcas con cerdas blanco-grisáceas. Estas alcanzan 70 cm de largo y 15 cm de ancho. En la región ventral se encuentran de 14 a 25 surcos que se extienden desde el extremo de la mandíbula hasta el ombligo. La aleta dorsal es de forma variada, desde roma hasta puntiaguda, y está situada en el tercio posterior del animal sobre un pequeño montículo carnoso. La aleta caudal, de disposición horizontal, tiene una envergadura de aproximadamente un tercio de la longitud del cuerpo; presenta los bordes terminales aserrados y en su región ventral pigmentaciones naturales o producidas por organismos microscópicos, que permanecen invariables a través del tiempo, como una huella digital humana, permitiendo de este modo su identificación individual. El color del cuerpo varía desde el gris oscuro hasta el negro y el vientre se presenta generalmente blanco. Puede permanecer bajo el agua de 3 a 30 minutos para luego salir a la superficie donde permanecen 1 a 3 minutos respirando a intervalos entre 10 y 30 segundos; el soplo, producto de la respiración es amplio, semiesférico y alcanza hasta tres metros de altura. Reciben el nombre de jorobada por la presencia del montículo en el dorso y por la costumbre de arquearse al iniciar la inmersión. Es característica de esta especie el levantar la cola y extenderla fuera del agua en el momento de sumergirse.

Presentan dimorfismo sexual en tamaño cuando adultos; las hembras son dos a tres metros más grandes que los machos. Las diferencias externas entre los sexos se encuentran en la región ventral; los órganos reproductores son internos, pero la distancia entre la abertura genital y el ano es 2.5 veces mayor en los machos que en las hembras yen estas, está rodeada por una pared gruesa que termina en un lóbulo hemisférico. Dada la dificultad de tales observaciones en el campo, recientemente, se ha propuesto la determinación del sexo a través del material cromosómico obtenido de muestras de tejido dermal, técnica antes utilizada en otros cetáceos y recientemente implementada en el estudio de la isla Gorgona.

La pubertad se alcanza de los 2 a los 4 años de edad, cuando el animal mide entre 10 y 12 m; la madurez sexual llega entre los tres y los seis años de edad, con tallas entre 13 y 15 m; la máxima madurez física, alrededor de los diez-doce años. La longevidad es alcanzada a los 60 años.

Las jorobadas se hallan distribuidas en todos los océanos. Como la mayoría de las especies de ballenas, durante la época de verano permanecen en las altas latitudes donde exclusivamente se alimentan y en el invierno realizan largas migraciones basta las regiones tropicales y subtropicales, donde tienen lugar el apareamiento y el nacimiento de los ballenatos. Aunque pueden alcanzar velocidades de hasta 37 km/h en cortos períodos de tiempo, durante las migraciones, estas son relativamente bajas, fluctuando entre 4.8 y 14.3 km/h. Se ha calculado que migran alrededor de 15 a 21 grados de latitud por mes.

Se tienen evidencias de que estos animales en las áreas de reproducción no se alimentan. Pero, si bien es un acontecimiento inusual, existe el registro de un individuo observado en República Dominicana (área de reproducción en las Antillas), alimentándose durante la temporada reproductiva. En la isla Gorgona fue observado, en 1991, un individuo defecando.

El ciclo reproductivo de esta especie es normalmente de una cría cada dos años. Se tienen ciatos de 8.5% de hembras sexualmente maduras lactando y al tiempo preñadas. En esta especie tiene lugar sólo una ovulación durante un período estral. Se han calculado tasas de reclutamiento (crías que entran a formar parte de la población adulta) de 3.9-11.8%.

La gestación dura de 10 a 12 meses y el cuidado maternal y la lactancia un año. Las crías son amamantadas generalmente muy cerca de la superficie; el pequeño presiona el pezón entre la lengua y el paladar, lo que estimula la contracción de los músculos de la mama y la leche es, entonces, inyectada a gran presión en su boca. La leche de la yubarta tiene un alto contenido en grasa (33.3% - 38.5%) y proteínas (12.4%), lo que le permite al ballenato, durante los 4-5 meses de su permanencia en el trópico, alcanzar la capa de grasa necesaria para soportar la migración hacia las zonas de alimentación.

Mapa de distribución y migración mundial de la yubartas
Adaptado de Sliiper, 1962; Mackintosh, 1965; Whitehead, 1987

Las yubartas son atacadas principalmente por tiburones y orcas Orcinus orca, causantes de mortalidad principalmente en las crías. También se han reconocido cicatrices de dientes de la falsa orca (Pse udorca crassidens). Se ha registrado el avistamiento en San Francisco de una hembra de 13 m de largo con media cola mutilada, pero nadando normalmente. Se afirma que las orcas son los únicos depredadores marinos capaces de infligir tales daños. Se sabe de cirripedios epibiontes, como C o r o nula sp., Cyamus sp. y Conchoderma auritum que pueden llegar a infestar a las yubartas pero se desconoce si tienen un efecto patológico sobre estas. También pueden ser objeto de rasguños y daños en la piel causados por lampreas y por varias especies de tiburones pequeños del género Isistius.

En la actualidad están además sometidas a riesgos potencialmente difíciles de controlar; estas amenazas incluyen contaminación química, derramamientos de petróleo, competencia por presas en pesquerías, enmallamientos, colisiones con embarcaciones, disturbios por ruido y otros factores que acompañan el desarrollo costero.

Como una adaptación al medio acuático los cetáceos han desarrollado una forma hidrodinámica, han perdido el pelo y las extremidades posteriores, y la nariz ha sido ubicada en la parte superior de la cabeza, posición que hace más efectiva la respiración.

Observaciones, a través de sonar, han mostrado que las yubartas pueden efectuar descensos profundos de hasta 200 metros persiguiendo las presas; sin embargo, estos esfuerzos muy seguramente pueden ocasionarles déficit de oxígeno. Se estima que las inmersiones oscilan alrededor de los 60 metros. Existen varias adaptaciones fisiológicas en los cetáceos que les permiten realizar buceos profundos y prolongados. Una adaptación importante es la presencia en los músculos de grandes cantidades de mioglobina, sustancia que presenta una mayor afinidad con el oxígeno que la hemoglobina, permitiendo una mayor reserva del mismo. Durante las inmersiones los cetáceos pueden reducir la frecuencia cardíaca y limitar el flujo sanguíneo exclusivamente al corazón y al cerebro. También presentan un gran intercambio gaseoso, liberando casi todo el aire de los pulmones en cada exhalación.

No ha sido posible encontrar las verdaderas causas de los varamientos en los cetáceos. Estos han sido más evidentes en los dentados quienes utilizan la ecolocación (Sistema de sonar) para orientarse. Se han realizado estudios de animales varados que han revelado alta debilidad, lesiones, infecciones y parásitos principalmente en el oído que es el órgano más desarrollado para ubicación y comunicación.

Distribución y migración

Las primeras informaciones documentadas sobre las migraciones de las ballenas jorobadas se obtuvieron a partir de marcas implantadas y luego recuperadas durante las operaciones balleneras. En los últimos años se han empleado radiotransmisores que, si bien han dado buenos resultados, han presentado algunos inconvenientes como alto costo; además de afectar en alguna medida a los animales por ser invasivos. Hoy en día se utilizan fotografías, que permiten identificar individuos a partir de cicatrices y pigmentaciones naturales, distintivas del cuerpo o producidas por organismos microscópicos, como algas y diatomeas, forma de la aleta dorsal, crecimientos externos (lepas, balanos) y patrones de pigmentación de la región ventral de la aleta caudal. Estos caracteres permanecen invariables a través del tiempo, como la huella digital humana.

Esta técnica ha sido un instrumento en el análisis de la estimación del tamaño de la población, distribución, patrones de migración, dinámica social y otros parámetros importantes para un manejo adecuado de las yubartas.

La especie está dividida en tres poblaciones, reproductiva y geográficamente aisladas: la del Atlántico norte, la del Pacífico norte y la del hemisferio sur.

Atlántico Norte

Se ha demostrado que en las áreas de alimentación en el Atlántico noroeste existen cuatro o probablemente cinco subpoblaciones separadas. 1. Islandia/Estrecho de Dinamarca, 2. Oeste de Groenlandia, 3. Terranova/Labrador, 4. Golfo de Maine/Nueva Escocia y 5. Golfo de St. Lawrence. Estas suhpoblaciones no presentan prácticamente ningún intercambio entre ellas, excepto en el caso de algunos pocos individuos que han sido observados tanto en St. Lawrence como en Terranova/Labrador. Las ballenas de estos subgrupos migran para reproducirse en Bermudas y las Antillas, pero es sabido que el mayor grupo de reproducción y crianza se encuentra en los bancos de Silver y Navidad al norte de la República Dominicana, donde se ha estimado que se presenta el 85% de las jorobadas que se reproducen en las Antillas.

En el Atlántico noreste las yubartas se concentran en verano principalmente en Islandia, Noruega, Escocia, I. Bear, Spitsbergen y Nueva Zembla en el Mar de Barents y pasan el invierno en las Islas de Cabo Verde, oeste de África.

Pacífico Norte

En el Pacífico norte las yubartas son encontradas durante el verano en aguas del sureste de Alaska y a través de las islas Aleutianas hasta el mar de Chukchi. Se reconocen tres poblaciones reproductoras: una americana o del Pacífico oriental, que se desplaza a lo largo de las costas de Canadá y de los Estados Unidos para reproducirse en aguas mexicanas; una asiática o del Pacífico occidental, que se desplaza a lo largo de las costas japonesas para reproducirse en las islas Bonin, islas Ryukyu cerca de Taiwan, en las islas Marianas y en las isla Marshall; una tercera población hawaiana o del Pacífico central, cuya ruta de desplazamiento es desconocido y que se reproduce en el archipiélago hawaiano. Se ignora también el rango en el cual las tres poblaciones se dispersan al llegar en el verano a las zonas de alimentación y si existe algún intercambio genético significativ a través de las poblaciones reproductoras.

Hemisferio Sur

La región de la Antártida ha sido dividida en cinco áreas de alimentación de yubartas: Area I del Pacífico americano, Area II del Atlántico, Area III de África, Area IV del oeste australiano y Area V del este australiano. Las investigaciones han mostrado que los individuos realizan las migraciones a las distintas áreas reproductivas y usualmente retornan a sus respectivas zonas aunque, ocasionalmente, un animal del Area II, que ha pasado el invierno en el oeste africano, puede retomar al Area III. Mientras que las ballenas del Area IV frecuentan un área principal en las costas del oeste australiano durante la estación de reproducción, la población del Area V se fragmenta aparentemente en subpoblaciones en la costa del este australiano y las islas del Pacífico suroccidental.

Con la recuperación de marcas fue posible demostrar que las jorobadas migraban entre la Antártida y la correspondiente área en las costas de Australia y Nueva Zelandia y entre las áreas de reproducción del África y la Antártida. La relación hipotética propuesta entre los grupos de alimentación en la Antártida y los grupos de reproducción en Sur América, permaneció sin demostrar puesto que nunca fue posible recuperar marcas en las costas de Sur América. Esto se debió en parte a que la porción de aguas antárticas de la cual las ballenas podían migrar a Sur América fue incluida en un santuario desde 1938 hasta 1955. En general, las investigaciones sobre yubartas en América del Sur son escasas; algunos pocos trabajos mencionan su presencia y denuncian la falta de políticas para su buen manejo y conservación. En Colombia se han llevado a cabo los mayores avances sobre esta especie y es así como, recientemente, se documentó a través de foto-identificación, la migración de yubartas desde la Antártida hasta aguas del Pacífico colombiano; siendo esta, la más larga migración de un mamífero y la primera confirmación de que las ballenas jorobadas de la Antártida cruzan el Ecuador y utilizan las costas de Suramérica para reproducirse.

Explotación

La cacería de ballenas a nivel mundial ha llevado a la yubarta a su sobreexplotación; sus hábitos costeros y la baja velocidad a la que navegan, hacen que sea una de las especies más vulnerables. Estimaciones muestran que la población mundial de jorobadas en 1886 (antes de la explotación comercial) de más de 200.000 ejemplares, ha sido reducida aproximadamente a 10.000, es decir, al 5% del tamaño inicial estimado, Se encuentran protegidas por la Comisión Ballenera Internacional (CBI), que prohibió la captura comercial en el Atlántico norte en el año de 1955, en el Pacífico norte en 1965 y en el hemisferio sur en 1966.

Se considera quede la población inicial del Atlántico norte permanece el 50%; siendo ésta, la menos afectada. En el Atlántico noreste, la caza industrial dc yubartas se desarrolló desde 1860 y en el Atlántico noroeste fue introducida en 1898. Se estima entre 4.000 y 6.000 individuos la población para el Atlántico noroccidental.

La cacería industrial se inició en el Pacífico noroeste en 1889 y en 1905 en el Pacífico noreste. Desde 1905 hasta 1925 alrededor de 23.000 yubartas fueron cazadas, 11.000 pertenecientes a la población de México y Hawai. En el Pacífico noreste, entre 1960 y 1965, más de 5.000 fueron muertas, reduciéndose la población del Pacífico norte a escasos 2.000 individuos.

Antes de iniciarse la industria ballenera, en 1904, una población estimada en 100.000 yubartas habitaba el hemisferio sur. De este año a 1966 más de 68.000 animales fueron capturados en la Antártida. La población inicial de 15.000 a 20.000 del oeste australiano fue disminuida a 10,000 en 1949 y a 1,000 en 1966; la población del este australiano y de Nueva Zelanda fue de alrededor de 11.000 entre 1952 y 1959 y llegó a ser de sólo 600-1.300 en 1962. Las estimaciones señalan que la población del hemisferio sur ha sido reducida a 2.000 individuos.

Existen numerosos cálculos poblacionales de años recientes pero con resultados diferentes. Algunos autores afirman sobre un incremento en el tamaño de la población; sin embargo, otros cuestionan las metodologías utilizadas por los distintos investigadores y sus análisis. Dado el dudoso numero de jorobadas al finalizar la cacería comercial en 1966 sumado a la poca validez de las técnicas de censo anteriores, no se podría asegurar que las yubartas estén actualmente recuperándose. Aunque es probable que la especie esté presentando algún incremento en número, también es posible que se esté dando a una tasa más baja que la esperada.

Alimentación

Los misticetos requieren entre 35 y 40 gramos diarios de alimento por kilogramo de peso corporal; esto significaría que la yubarta consumiría aproximadamente 1.5 toneladas diarias. Para alimentarse, una vez que capturan gran cantidad de agua con el alimento cierran la boca y presionan fuertemente la lengua contra el paladar. El agua, entones, escurre entre las harbas y el alimento atrapado en las cerdas es engullido.

La dieta alimenticia de las yubartas está constituida por krill (Eufasiáceos, Euphausia: Crustáceos de hasta 25 m de longitud), copépodos, calamares (lllex) y peces pequeños, principalmente arenque (Clupea) , capelin un (Mallotus ) y macarela (Scomber scombrus). En ocasiones han ingerido cormoranes (Phalacrocorax) de alrededor de 90 cms, muy probablemente de manera accidental. La yubarta más que selectiva presenta, en general, una dieta oportunista. Sus hábitos alimenticios han sido bien conocidos a través del examen de especimenes varados o capturados en las pesquerías; son relativamente pocas las observaciones hechas y registradas sobre el comportamiento y las estrategias de alimentación de esta especie en su medio natural. Se ha encontrado que las yubartas utilizan formas distintas de alimentación, las cuales parecen estar relacionadas con tipo y la densidad del alimento.

Comúnmente emplean dos métodos: el abalanzamiento y la red de burbujas. El primero parece ser utilizado cuando el alimento es muy abundante; en este caso, la ballena sale a la superficie con la boca abierta y nada a gran velocidad atrapando las presas o incluso abalanzándose sobre el cardumen. En el segundo método, las ballenas, nadando en círculos aproximadamente a 5 m de profundidad, exhalan aire y van formando una red de burbujas mediante la cual agrupan al cardumen cada vez más, obligándolo a subir a la superficie, para allí engullirlo.

Las ballenas ocasionalmente forman agregaciones de hasta 40 individuos en un área de pocos kilómetros de diámetro; dentro de este gran conjunto se organizan en grupos sincronizados más pequeños, cuya cooperación incrementa la eficiencia alimentaria. El comportamiento general de las yubartas en estas arcas está marcado por una aparente ausencia de agresión o competencia por el alimento; se han detectado sonidos estereotipados para llamar y atraer a los congeneres a sitios determinados. Sin embargo se tienen evidencias de que los comportamientos picos de las zonas de reproducción (competencia, agresión de los individuos y cantos) se inician al final de la estación de alimentación, poco antes de la inmigración hacia las áreas de reproducción.

 
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