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27. LA PINTURA FACIAL Y CORPORAL
UNA APROXIMACION AL SIMBOLISMO EMBER
A
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Comunidad Waunana, Río
Docordo
Foto: Diego Arango
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Los embera, tradicionalmente, han representado su
visión del mundo, a través de diversas prácticas, incluidas las estéticas y
materiales: la cestería, la música, la cerámica, la tradición oral, la talla de
madera, los tejidos en chaquiras, los objetos rituales y la pintura facial y corporal.
Estas prácticas se entrecruzan expresando y proyectando la concepción que tienen del
hombre, como individuo y como ser social.
En sus manifestaciones
estéticas expresan toda su cultura, relacionando el conocimiento simbólico y el
comportamiento social, e interrelacionando todos los momentos de su acontecer cultural.
En las actividades ceremoniales y cotidianas se produce una interacción social, con la
naturaleza y la dimensión estética.
La pintura facial y corporal,
como una de las manifestaciones más importantes dentro de la cultura embera, representa y
comunica actitudes sociales. Así, el individuo se interrelaciona con la colectividad. Es
a través de la pintura que un embera, es reconocido, expresa su estado, su cambio de rol,
su disposición para la reproducción de los comportamientos sociales aprendidos durante
su niñez.
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Comunidad Waunana, Río
Docordo
Foto: Diego Arango
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La pintura, como sistema de
comunicación, se produce en el plano de lo cotidiano, y en el plano de lo esencial, entre
el /jaibaná/= hombre de conocimiento y los /jai/= espíritus.
Los individuos comunes
sólo viven en lo cotidiano. No abordan el plano de lo esencial, a menos que así lo
decidan e inicien un proceso de aprendizaje.
Según la zona de población,
diferenciada una de la otra por su dialecto, existen en la pintura características
formales que varían en lo social e individual. Sin embargo, hay un uso reiterado en
ciertas combinaciones y en los tipos de pintura.
Existen dos grandes estilos: uno, el facial, en las zonas
de montaña (Alto Andagueda, Noroccidente Antioqueño, Chamí) con diseños geométricos
(círculos, rayas, puntos, triángulos, etc., que representan huevos de
serpientes,
tigres, serpientes con simbolismo particular) dispersos en el rostro; y otro, entre las de
río (Chocó, ríos Baudó, Atrato, San Juan y Córdoba) en donde la pintura es tanto
facial como corporal. Además utilizan diseños geométricos (representaciones de
mariposas, hojas, peces, anzuelos, etc.) en la quijada, brazos, piernas y abdomen, en
espacios dejados para tal fin. Con ocasión de seducir y enamorar, se pintan los labios y
en los pómulos formas en ese y espiral de color rojo.
En cuanto al color utilizan
tintes naturales preferiblemente, negro (Genipa
americana) y rojo (Bixa orellana)
en ambas zonas. Combinan el rojo y el negro en el
rostro, y dejan el negro sólo para el cuerpo.
Hay, en cada estilo,
relaciones de pintura-territorio con características y combinaciones de figuras y motivos
que usan las parentelas (miembros de una familia extensa) de un territorio determinado.
Por ejemplo, en el noroccidente antioqueño, se encuentra el uso recurrente de diversas
variantes del motivo de la serpiente.
En la zona de Ituango
(Antioquia), la pintura es sólo facial; se elabora en rojo y el diseño forma un
triángulo invertido que va desde la nariz hacia la quijada.
En el Chamí se encuentran
representaciones faciales que aluden al tigre; en el Alto Andagueda, en el rostro
imágenes de huevos de serpientes, son las más utilizadas.
En el río Bojayá, el motivo
más utilizado y que se lleva, tanto en la cotidianidad como en ocasiones especiales, es
el de /bagabaga/ mariposa. La mariposa es el diseño más reiterativo y se cree que este
nos remite al lugar de donde proceden los embera del Bojayá, pues esta zona fue poblada
por una migración procedente de Lloró, cercano al río /Bagadó/ río de las mariposas.
De este modo se hace alusión a su propia historia, a la relación con la parentela de la
cual se proviene.
En el contexto del /jaibaná/, al cantar y llevar el diseño de la
mariposa en el cuerpo, se invoca a los /jai/ para la gente de mariposa.
En general, para todas las
zonas embera, el uso de la pintura se da, tanto en hombres como en mujeres
(preferiblemente solteros), como la manifestación estética más fuerte. Se lleva según
el uso requerido, con un valor cotidiano o ritual y con motivos de acuerdo al contexto y a
las necesidades de comunicación con lo esencial.
En las ceremonias de
/jaibaná/, canto de /jai/, de /becaito/, de bebidas embriagantes, de invocación, de
poder o propiciadoras de abundancia, etc.) la pintura es usada por todos los
participantes: el enfermo, las ayudantes del /jaibaná/ y el mismo /jaibaná/; y es un
elemento de vital importancia para la comunicación con los /jai/. De igual modo los
diseños de la pintura también invocan a los /jai/ para curar o entablar relaciones de
alianza o dominio.
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Comunidad
Embera, Río capac
Foto: Diego arango
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La pintura en
las ceremonias de /jaibaná/ se divide en femenina y masculina. Entre los diseños de uso
femenino se dan representaciones de seres cotidianos y míticos. De animales, como el
tigre, la boa mítica, la culebra, el pez, el alcatraz y el sapo, entre otros.
Representaciones
de plantas, que denominan hoja, sin hacer una diferenciación de clases o especies a nivel
lingüístico, pero si a nivel formal. Algunas hojas remiten a la madre de las especies,
pues involucran todo el ciclo vital y social embera; son alimento, casa y curación.
También se puede utilizar la representación de las hojas para invocar a una especie
determinada cuando hay carencia de esta.
Entre los
elementos representados, están aquellos que remiten a la vida cotidiana embera y reciben
el nombre original, en el caso de un envuelto de maíz, de la leña, de un anzuelo.
Objetos míticos como las cruces, las cuales, aunque en su denominación nos remitan a la
cruz cristiana, no significan lo mismo, pues sirven para que no entren los espíritus
malos y vengan los buenos. Los circulares, denominados cadena o boa mítica, remiten a las
concepciones de la vida y del conocimiento embera.
Entre los
diseños-animal, de uso masculino, está el lanbadal ser mítico, mitad hombre mitad
tigre; el oso, la culebra, la boa mítica. Los dibujos que representan objetos son
circulares, medios círculos concéntricos, rombos y combinación de los dos.
Las imágenes
usadas por el /jaibaná/ son el tigre, la boa mítica, el maíz y los círculos o cadena.
Cuando media entre uno y otro nivel (el cotidiano y el esencial) utiliza el diseño de la
boa mítica, pues este le permite el acceso al mundo de las esencias.
El proceso que
involucra el manejo del mundo de las esencias, a través del jaibanismo, se expresa en los
diseños circulares que usa el /jaibaná/, pues para los embera el conocimiento es el
ver y este se visualiza, como le decía Nanyama Domicó a Antonio Cardona;
el ver es corno esos círculos de agua, se va agrandando lentamente, lentamente,
hasta volverse agua otra vez.
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