22.  LOS EMBERA, LOS WAUNANA Y LOS CUNA  
CINCO SIGLOS DE TRANSFORMACIONES
TERRITORIALES 
EN LA REGION DEL CHOCO

Comunidad Waunana, 
Río San Juan.
Foto: Diego Arango

... tiempo nuevo se anuncia para las tierras del andén Pacífico. De la tempestad nacen los nuevos ideólogos y como demiurgos ya no enseñan el determinismo geográfico a la manera de obstáculo para el desarrollo de la región. Una y otra vez el mar del sur produce asombro a los ojos del colonizador, pero no es Balboa quien desde la serranía del Darién se embriaga en su sueño de granos dorados; ahora, es la mirada que ha cuantificado el paisaje, inventariado los bosques, clasificado tas especies, medido la profundidad de las bahías y al final ha corrido el velo que de modo ilusorio enseñaba a ese territorio como un mundo poblado de selvas, de lugares malsanos, de ríos donde el bocho r no no dejaba pensar al hombre y donde sólo indígenas y negros podían vivir en su espacialidad primitiva” .

                                                                                              William Villa

L a región del actual Chocó se mantuvo, en términos generales, independiente del imperio español, hasta finales del siglo XVII. Sin embargo, los intentos y fracasos de la colonización española, que se iniciaron con la fundación de Santa María la Antigua del Darién en 1509, ocasionaron, desde entonces, importantes transformaciones en el ordenamiento territorial de las naciones aborígenes. En este escrito buscaremos delinear dichas transformaciones.

La colonización española centrada en la minería, se consolidó en el siglo XVIII, caracterizándose por ser una economía de enclave extractiva. La resistencia y poca participación de los embera, los waunana y los tule, en el ámbito colonial, obligó a los españoles a introducir grandes contingentes de esclavos afroamericanos, quienes en trescientos años de habitar la región han construido su propia identidad social, cultural y territorial. Desde los años cincuenta de este siglo se ha acentuado la entrada a la región de gentes del interior, que de acuerdo con su origen y cultura han desarrollado diferentes actividades, centradas muchas de ellas en el comercio. Las relaciones de colonialismo interno, que se establecieron desde el siglo XVII por parte de las ciudades allende la cordillera Occidental, se mantienen hasta nuestros días.

Naciones y territorios al momento de la ocupación española

Los embera, los waunana y los tule habitaban, junto con otras sociedades, en la región enmarcada por las cuencas de los ríos Atrato, San Juan y Baudó . Los embera y los waunana fueron identificados por los hispanos como chocó (1) , nombre del actual departamento. Los embera llaman a los tule, jura y los waunana les dicen juraram. Los tule fueron conocidos, durante la colonia española, como darienes (2) .

Los chocó y los tule se han caracterizado, en términos generales, por la fortaleza que han mostrado para establecer distancia de los centros de colonización, reafirmando su tradición cultural.

Los cuna habitantes de los Valles principales

Los cuna hacen parte de la familia lingüística Chibcha, las gentes de esta tradición cultural se extendían, a la manera de los eslabones de una cadena (3) , desde América
Central, hasta el altiplano cundi-boyacense y de allí de oriente a occidente de la serranía de Mérida al Pacífico sur, respectivamente. Se ha destacado como característica de la organización política de los cuna, la realización de reuniones de las comunidades lideradas por el sahila, donde se reflexionan y discuten los problemas, teniendo como punto de referencia la tradición y la historia étnicas.

Al estudiar dichas tradiciones, se infiere que los nombres cuna y tule se refieren al proceso histórico de este grupo. Cuna significa llanura y se refiere a las gentes que habitaban los valles principales de la región enmarcada por las cuencas de los ríos Atrato y Baudó. En dichas historias sobresale la diversidad cultural de las gentes cuna; estos grupos son representados por los tule como kiltumakan -animales hombres- y hacen parte de la descendencia de Piler, hijo del creador Pad Tumamat (4) . Debido al olvido de las tradiciones, por parte de los cuna, Pad Tumamat envió en diferentes ocasiones líderes culturales que intentaron “civilizarlos” y unificarlos. Entre estos se destacan Wago, Ipalele e Ibeorgun; de este proceso surgen en épocas contemporáneas con la ocupación española, en la zona del Darién, los Olo-tule o gente dorada.

Planteamiento sobre la localización de los vecinos de los Embera según su historia oral.

Según las crónicas y documentos españoles de principios del siglo XVII, entre las gentes de tradición cuna se distinguen: en la cuenca oriental del bajo Atrato los catio o carauta, en la cuenca occidental los burumia, en el Baudó los membocana. En el Atrato había una alta densidad de población con caseríos de tres mil a cinco mil habitantes. La región hacía parte del circuito comercial de Buritica y Dabaibe, lugares donde se extraía el oro y se elaboraban objetos de orfebrería para ser distribuidos e intercambiados en el istmo y en la región Senú (5) .

Los cuna fueron testigos de la primera colonización del golfo que se dio a partir de San Sebastián de Urabá (1509), Santa María la Antigua del Darién (1509-1524) y San Sebastián de Buenavista (1535). Estos fuertes y poblaciones españolas fracasaron por la resistencia hostil de los urabá y de lOS cuna. Después de varios intentos por atacar a la poblacion, que establecieron los españoles en su territorio del río Tanela lograron incendiarla en 1524. Para esta época, la colonización se había centrado en Panamá, iniciándose la exploración de América Central y del Perú. Una de las causas principales de esta colonización, fue la extinción de los cueva habitantes del istmo y la posterior ocupación de este territorio por parte de los tule (6) .

Los Chocó del Alto río Atrato y del río San Juan

Los embera y los waunana pertenecen a la misma tradición cultural, siguiendo pautas similares en los diferentes aspectos de la vida social y cultural; no obstante, sus idiomas se han diferenciado.

Los chocó en su tradición oral desarrollan el proceso de conformación de sus territorios. Las diferentes versiones de la historia del origen de los waunana dicen que fueron creados en la costa pacífica. El waunana Abel Hingimía manifiesta que “el pelícano creó los primeros seres humanos, en la playa de arena de la desembocadura del río Baudó...”. (Wassen 1988:91). Otro relato, escuchado por Luz Lotero Villa, expresa que Ewandama -nombre del héroe cultural waunana- creó el mundo y a la gente en el Baudó, luego migraron para Noanamá, en el río San Juan. En otra versión de Tomás Hingimiá se dice que Ewandama vino del actual Panamá, con la mujer y los hermanos. Al volver a Panamá, los dejó en la playa y les recomendó que no hicieran casa ya que él la haría cuando regresara, pero los hijos de Ewandama no hicieron caso porque “...el diablo les dijo que hicieran la casa que él les ayudaba”. Cuando Ewandama regresó al Baudó, fue muerto a flechazos por sus hijos. Las historias de los waunana refieren como ellos y los embera fueron creados juntos, pero los últimos se fueron del bajo San Juan por malos (7) . Esta historia concuerda con los planteamientos que indican que la familia lingüística chocó se dividió en los idiomas embera y waunana en el río San Juan. Los embera ocuparon la parte alta del río y los waunana conservaron la parte baja (8) .

Los descendientes de Caragabi. En el siglo XVI, los embera, tenían sus territorios en la región del alto Chocó, cobijando los afluentes orientales del bajo Baudó y los cursos altos de los ríos Atrato y San Juan, zona de las actuaciones del héroe cultural Caragabi.

A partir de una expedición hacia el valle del río San Juan, que los españoles de Toro llevaron a cabo en 1573, el capitán Pedro de Moriones supo por el testimonio de unos nativos que tomaron presos que: “... la tierra de sola la lengua chocó es más de cincuenta leguas pobladas sin hacer interrupción alguna, es todo poblado de población trabada y entre otros caciques que hay tiene este testigo por memoria y cuenta ciento y treinta y seis caciques que sujetan y tienen gente y que en la provincia del Chocó entre otras provincias se dividen cinco provincias todas de una lengua que son la primera de mamananbira donde entró el capitán Juan de Sabala, la provincia de Tabira que está a las espaldas de Anserma, la provincia de Termiji que va rodeando a los chancos, tootumas e ingaraes, y la provincia de Izasa que está en medio de toda la tierra del Chocó y la provincia de Guaya que es donde este testigo con los demás entraron...” (Romoli, 1975: 18).

Cinco sociedades o naciones, cuyos territorios eran contiguos (entre el alto San Juan, el alto Atrato y los afluentes orientales del bajo Baudó), conformaban la etnia de los embera. Es posible que los nombres de mamananbira y tabira sean deformaciones de tatamá y citará, nombres con los que se identificará, un siglo más tarde, a las dos provincias más conocidas de los embera; el sufijo hira (9) , en idioma embera indica pertenencia a un lugar.

Las diferentes naciones reconocían un territorio propio, marcando distancias de tres días de camino en promedio, como zona neutral deshabitada, así mismo se diferenciaban por sus formas de adorno y pintura corporal y, posiblemente, se daban inicios de dialectización en el idioma embera. Desde entonces se distinguen los embera de montaña, eubida, en la parte alta de los ríos Atrato y San Juan e interfluvios y los embera de río, dobidá. En las diferentes fronteras las relaciones de vecindad con las sociedades del Valle del Cauca, con los cüna o burumia de la cuenca del Atrato o membocana del Baudó, influyen en las particularidades culturales de cada nación o provincia.

A partir de la instauración de la colonización minera en esta región, el territorio embera se fragmentó socio-política y espacialmente. Como forma de resistencia los embera emprenden migraciones en diferentes direccio nes; generalmente, las gentes de una misma “provincia”, o región dialectal siguen la misma dirección en sus desplazamientos.

Los tatamá del alto río San Juan, y sus descendientes llegados a Cristianía (Antioquia), son conocidos en la actualidad como los embera-chamí. Los citará del curso alto de los ríos Atrato y Capá mantienen hoy parte de sus territorios, constituyéndose con los anteriores en centro cultural de los embera. De dos direcciones migratorias opuestas desde el alto Atrato hacia el este y el oeste de la cuenca de este río, surgieron dos grupos dialectales, los emberacatio y los dobida del Bojayá, alto Baudó, costa Pacífica y Darién. Los cirambira de los afluentes orientales del Baudó y afluentes occidentales del San Juan migraron, así mismo en dos direcciones: al Pacífico sur (10) y al bajo Baudó -zona de Catrú-.

La organización política embera. Se ha conocido en el ámbito antropológico como segmentaria, en tanto está conformada por niveles inclusivos, como son: la familia nuclear, la familia extensa, las parentelas o “parcialidades (11) y la nación sociedad o “provincias”. Según las informaciones de los primeros españoles: “Los chocoes ...son gente que no reconocen cabeza... (12) , se sabe que quien asumía el liderazgo político, especialmente en caso de guerra, tenía una educación común y por medio de plantas y de otras prácticas, abría su corazón para acceder a los conocimientos más especializados de sus antepasados. (13)

La dinámica de la organización segmentaría se refleja en el patrón de asentamiento, dándose de acuerdo con las circunstancias, tendencias a la atomización como a la nucleización. Generalmente se conformaban caseríos de ocho a diez casas que mantenían relaciones entre sí. En ocasiones de enfrentamientos intraétnicos o interétnicos se agrupaban todas las gentes de una misma nación o provincia. No obstante, en épocas de peligros difíciles de contrarrestar, como fue el caso de la guerra a “sangre y fuego” instaurada por los españoles a mediados del siglo XVII, la táctica política utilizada por los embera fue la dispersión, dando inicio al proceso de distanciamiento de los distintos grupos sociales.

La huida, la migración y la conformación de nuevos territorios se dieron por la presión colonizadora de los españoles; estos procesos instauraron conflictos armados entre los embera y sus vecinos los cuna. Un documento fechado en 1752 lo ratifica, en este se inquiere sobre las relaciones de los embera de Murrí y los cuna, mostrando preocupación por su reciente alianza, a pesar “...de haber sido enemigos capitales desde la conquista...” (C.I, T 6:43r). Esto es evidente en las tradiciones de los embera que manifiestan el origen común de los embera y de los cuna y su posterior distanciamiento y frontera militar desarrollada por Sever y sus descendientes (14) .



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1 Henry Wassen plantea la hipótesis de que la palabra Chokó que los embera utilizan para denominar los cántaros para la chicha, que escuchada por los españoles cuando estos nativos les ofrecían este artículo para el comercio, siendo transformada la voz como gentilicio. (regresar 1)

2 La palabra Darién viene del nombre Tanel o tanela, río que desemboca en la margen izquierda del bajo Atrato, lugar donde establecieron los españoles Santa María la Antigua del Darién. Véase Romoli 1987 y Vargas 1990. (regresar 2)
3 Véase Ossborn. (regresar 3)
4 Véase Pab Igala. Mac Chapin, editor 1989. (regresar 4)
5 Véase Vargas 1990. (regresar 5)
6 Véase Romoli 1987. (regresar 6)
7 Comunicación personal, Esperanza Pacheco, asesora OREWA. (regresar 7)
8 Pardo y Aguirre s.f. (regresar 8)
9 En los idiomas actuales, este sufijo se registra Comobida.  (regresar 9)
10 Véase Pardo 1989. (regresar 10)
11 Parcialidades y provincias según nominación de los españoles. (regresar 11)
12 Véase A.G.N. Caciques e Indios T68. (regresar 12)
13 C.P.I. Relato de Floremiro Tunal de Catrú. En Vargas 1984. (regresar 13)
14 Véase Vargas 1990.  (regresar 14)