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20. LA HERPETOFAUNA
D
E LA
PROVINCIA
BIOGEOGRAFICA DEL CHOCO
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Phyllomedusa Danieli
Foto: Pedro Ruiz
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La provincia biogeográfica
del Chocó se extiende desde Panamá oriental (provincias del Darién y Comarca de San
Blas), a través del occidente de Colombia y por el noroeste del Ecuador hasta las provincias de Esmeraldas y
Pichincha, desde el nivel del mar hasta la cordillera Occidental de Colombia y Ecuador
(exceptuando algunos enclaves áridos y semiáridos, como el del Alto Río Sucio (Dabeiba,
departamento de Antioquia) y el valle del río Dagua (departamento del Valle). Por el
nordeste prolonga por la región de Urabá (norte de Antioquia), las cuencas superiores de
los ríos Sinú y San Jorge, el bajo río Cauca incluyendo la cuenca del Nechí, la
serranía San Lucas y al menos la banda izquierda del valle medio del río Magdalena en la
vertiente oriental de la cordillera Central hasta el norte del departamento del Tolima
(cercanías de Mariquita).
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Anolis frenatus
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Algunos elementos de afinidad
chocoana alcanzan la margen derecha del río Magdalena (sur del Cesar, Santander,
occidente de Boyacá y noroeste de Cundinamarca) e inclusive la cuenca del río Catatumbo
en Norte de Santander y el Estado Zulia (Venezuela).
La delimitación de las
grandes regiones zoogeográficas del mundo fue establecida por el zoólogo inglés Phílip
Luthey Sclatter en 1858, quien reconoció la
región zoogeográfica neotropical, que ocupa desde el sur de México hasta la Patagonia
y Tierra del Fuego (Isla Grande), inclusive. La región así definida coincide en límites
esencialmente con la región fitogeográfica neotropical por lo cual los conceptos de la
región fitogeográfica neotropical y de la región zoogeográfica neotropical, pueden
integrarse bajo la denominación región hiogeográfica neotropical que incluye así tanto
la zona intertropical como la zona templada del sur.
La región biogeográfica
neotropical se subdivide en varias provincias biogeográficas, de acuerdo con las
características de la biota de diferentes áreas. Una de las provincias biogeográficas
americanas mejor caracterizadas es precisamente la provincia biogeográfica del Chocó.
También un apreciable
número de elementos faunísticos y florísticos de la provincia biogeográfica del Chocó
se extiende por el norte hasta las selvas húmedas de Costa Rica. Ya en 1868 el zoólogo
alemán, Alexander von Frantzius, señaló que la avifauna de Costa Rica tiene origen
sudamericano lo cual es parcialmente correcto y varios de los elementos sudamericanos
existentes en Costa Rica tienen origen chocoano.
En conjunto, la provincia
biogeográfica del Chocó corresponde a un área de selvas muy húmedas. Sin embargo en el
bajo Atrato, Urabá y el norte del departamento del Chocó, la precipitación decrece y
durante el invierno del hemisferio aparece una breve temporada de sequía que más al NE
(sector de Arboletes) se prolonga durante parte de la primavera y se intensifica la
disminución de la lluvia anual, dando paso a las condiciones más secas y con lluvias
bimodales de la planicie costera del Caribe. En el litoral Pacífico del Cauca y Nariño,
la precipitación también disminuye sensiblemente hacia el sur.
Enclaves con tendencia hacia
semi-aridez o aridez, como resultado probable de mecanismos de sombra de lluvia, aparecen
en la cuenca superior del río Sucio (sector de Dabeiba, Antioquia), el valle del río
Garrapatas y las inmediaciones del Darién (Valle), el curso medio del río Dagua
(Loboguerrero, departamento del Valle, 625m,3º 46N, 703mm). Los cursos transandinos
de los valles de los ríos Patía, Chota (alto Mira) y Guaillabamba, que cortan
transversalmente la cordillera Occidental de Colombia y Ecuador forman cañones áridos.
En la costa ecuatoriana desde la provincia de Manabí, gradualmente el clima tiende a
desecarse y paulatinamente las selvas húmedas son substituidas por bosques
higrotropofíticos o subxerofíticos y matorrales xerofíticos, llegándose a condiciones
desérticas (Salinas, península de Santa Elena, 6m, 2º11´ con 112.7mm de precipitación
media anual).
La mayor parte del área
ocupada por la Provincia Biogeográfica del Chocó, corresponde a selvas húmedas o -muy
húmedas donde la precipitación elevada y sin temporadas secas pronunciadas favorece el
desarrollo continuo de la biomasa si bien factores edáficos, drenaje deficiente y quizás
el alto grado de nubosidad (como filtro reductor de la energía solar) contribuyan a
restringir la productividad primaria. Bajo estas condiciones existen ecosistemas variados,
algunos estructuralmente muy complejos, que han creado oportunidades numerosísimas para
la ocupación de los biótopos y la diferenciación y subsistencia de los componentes de
una de las biotas más diversificadas del mundo.
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Agalychnis spurreli
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A partir de la aparición de
la teoría de los refugios húmedos pleistocénicos como estímulo de los procesos de
especiación desarrollada por el ornitólogo alemán Jurgen Haffer, la biogeografía
histórica recibió un impulso renovador. Según esta teoría, profundos cambios
climáticos ocurridos durante el Pleistoceno con alternancia a nivel mundial de fases
climáticas frías y relativamente secas, correlativas con el descenso del nivel de las
nieves perpetuas y del límite inferior de los glaciares de las montañas tropicales,
vastas áreas de selvas húmedas tropicales fueron substituidas por sabanas y áreas
semidesérticas lo cual determinó que las selvas se fragmentaran y persistieran en
sectores comparativamente reducidos, denominados refugios pleistocénicos húmedos. El
aislamiento así producido favoreció la diferenciación de especies y subespecies
distintivas en muchos casos en los diferentes refugios. Además se produjeron descensos
del nivel marino a escala mundial (durante la última fase fría del Wisconsiniano ca 12.000-24.000 años A.P.- el nivel marino
descendió más de 100 m y quizás hasta unos 150180m
por debajo del actual) lo cual permitió que muchas islas situadas sobre las plataformas
continentales por entonces estuvieran conectadas con el respectivo continente.
Las fases climáticas frías
o glaciales alternaron con fases climáticas cálidas y húmedas denominadas períodos
ínterglaciales, como el Holoceno o Reciente (período actual). Durante estos períodos la
temperatura del planeta aumentó sensiblemente hasta alcanzar temperaturas, como la actual
o hasta unos 2-3ºC más; las áreas nevadas persistentes y los glaciares retrocedieron;
las lluvias aumentaron y los bosques húmedos se expandieron a expensas de los que habían
sido sabanas, praderas, páramos o semidesiertos durante el respectivo período glacial
precendente y muchas áreas semidesérticas o desérticas persistieron o han persistido
como refugios negativos. Además el nivel marino ascendió al actual e inclusive algunos
decímetros por encima de este.
Conviene
observar que los cambios climáticos anotados, aun cuando con intensidades variables
parecen haber ocurrido por lo menos desde el Mioceno (Terciario Medio) y existen indicios
que permitieran suponer que tales cambios hayan podido ocurrir desde el Paleoceno o
Eoceno.
Haffer planteó la existencia
de un gran refugio pleistocénico de selvas húmedas que denominó refugio del Chocó, que
por el norte se había extendido hasta la cordillera de Baudó y por el sur hasta las
tierras bajas del NW de Ecuador. Además otros refugios de menor extensión habían
existido en la serranía del Darién y en la serranía de Limón en Darién (Panamá) y
sectores aledaños del departamento del Chocó. Otros refugios relacionados con la
provincia biogeográfica del Chocó habían sido el refugio del Nechí, el del Catatumbo y
en Panamá y Costa Rica, el de Talamanca.
Según el criterio de Haffer,
el área mencionada que cubrió el refugio del Chocó, durante los períodos glaciales del
Pleistoceno había estado cubierta de selvas húmedas, con la probable excepción del
Cañón del Dagua, un sector de Dabeiba y quizás otros pequeños enclaves adicionales en
valles de la vertiente occidental de la cordillera Occidental. Cabe destacar que para
entonces las plataformas continentales se hallaban al descubierto por las regresiones
marinas de 120 m o más; de esta manera, el actual golfo de Urabá y el golfo de Panamá
eran planicies emergentes, al igual que una faja adyacente al litoral Pacífico de
Colombia y Ecuador, lo cual favoreció intercambios bióticos de elementos de sabanas,
matorrales y bosques secos abiertos. Estas condiciones habrían sido posibles sólo a
partir del Pleistoceno Medio, si se admite, como Haffer lo planteó, que la emergencia o
levantamiento de las tierras bajas del litoral Pacífico de Colombia, podría datar apenas
de esa época, o sea, ca. un millón de años
atrás.
Podría suponerse que el
refugio pleistocénico húmedo del Chocó hubiera actuado durante los períodos glacial
como una barrera ecológica impenetrable para la difusión de las especies inmigrantes de
América Central, opias de ambientes con tendencias xerofíticas, hacia sur en dirección
a la región árida del oeste y SW de Ecuador y NW del Perú. De hecho, la ausencia de
numerosos elementos xerófilos tanto en las áreas mencionadas, como las perdices (Colinus), los conejos sabaneros Sylilagus floridanus y las serpientes de cascabel (Crotalus durissus), de indiscutible origen
centroamericano o norteamericano, conduce a suponer que fueron elementos que no pudieron
transponer la barrera de selvas húmedas.
Sin embargo, Campbell ha
presentado una vigorosa argumentación en favor de la posibilidad de la existencia de un
corredor seco que habría comunicado, a través del litoral Pacífico de Colombia, las
regiones áridas del oeste de Ecuador y Perú, con América Central. El modelo presentado
por Campbell postula la existencia durante períodos glaciales del Pleistoceno de focos de
surgencia (upwelling) en el Pacífico colombiano, correlativos con aguas
marinas superficiales frías que habrían favorecido brisas marinas frías, que al actuar
sobre la faja litoral habrían reducido la pluviosidad en la planicie costera chocoana al
menos entre enero y marzo, lo cual habría permitido entonces el desarrollo del supuesto
corredor seco, que habría sido una faja angosta de sabanas seguido de una faja de bosque
higropofítico, otra de selva húmeda y finalmente una de selva muy húmeda. Dicho
corredor seco explicaría, por ejemplo, la estrecha relación entre las guacharacas de
Ecuador Occidental (Ortalis) y las del norte de
Colombia (Ortalis garrula), la dispersión
pleistocénica del león (Leo leo atrox) durante
el Wisconsiniano desde América del Norte y Central hasta el NW de Perú (Talara) y la
identidad de algunos elementos florísticos de la planicie del Caribe de Colombia y
Venezuela, con los de las zonas áridas de Ecuador occidental.
Otra posibilidad digna de
mención que habría facilitado la existencia transitoria de un corredor árido en el
Pacífico colombiano es la de un desplazamiento hacia el sur de la zona de convergencia
intertropical unos 3 o 4o de latitud hacia el sur, lo cual pudo ser correlativo
con los cambios cíclicos de inclinación del eje del planeta. Igualmente, si para hace
18.000 años A.P., la precipitación general en el planeta disminuyó cerca del 50% y se
mantenía la tendencia actual de que en la mayoría de las estaciones pluviométricas
situadas dentro de la Provincia Biogeográfica del Chocó, la temporada anual menos
lluviosa coincide con el invierno del hemisferio norte, en una vasta área se habrían
dado condiciones climáticas favorables para el reemplazo de las selvas húmedas por
sabanas y bosques higrotropofíticos.
Bajo tales condiciones las
selvas húmedas habrían persistido en las estribaciones inferiores de las montañas
favorecidas por mecanismos de lluvia orográfica y en la costa de los departamentos de
Cauca, Chocó y Valle, la isla Gorgona y desde el curso medio del Atrato hasta el sur,
excluyendo una faja litoral de Nariño (incluyendo Tumaco).
Diversos autores y conforme
a otras líneas de evidencia (flora y mariposas) han reconocido también el refugio del
Chocó (i.a. Prance, Brown, Gentry, etc.).
Aún cuando numerosas
especies monotípicas tienen un areal continuo entre el Darién panameño y el occidente
de Ecuador, otras especies (aves y mamíferos) dentro de ese areal muestran una
pronunciada variabilidad geográfica que permite el reconocimiento de varias subespecies
endémicas, lo cual sugiere la posibilidad de que el refugio del Chocó haya sido
fragmentado en el pasado, en varios refugios menores donde ocurrieron procesos incipientes
o plenos de especiación. Esta probabilidad sólo podrá confirmarse mediante futuras
investigaciones.
La herpetofauna de la
Provincia Biogeográfica del Chocó incluye todos los órdenes de Reptilia y Amphibia
representados en la región neotropical y contiene 30 (11 de Amphibia, 19 de Reptilia,
73.170o) de las 41 familias (15 de Amphibia, 26 de Reptilia) representadas en la región,
puesto que faltan, entre otras, las familias Dermaternyidae, Xenosauridae, Xantisiidae y
Helodermatidae existentes en América Central, Typhlonectidae, Pseudidae, Pelomedusidae y
Chelidae representadas en las cuencas de los ríos Sinú, San Jorge y Magdalena y al
oriente de los Andes y Anilidae de la Amazonia y las Guayanas.
La serranía de Abibe ha
sido una barrera para la dispersión de algunas familias desde el este hacia Urabá y la
cuenca del bajo Atrato y de los Typhlopidae, Plethodontidae y Anguidae en dirección
contraria; sin embargo, el área de los ríos Sinú y San Jorge aún ha sido escasamente
coleccionada herpetológicamente y las tres últimas familias citadas podrían existir
allí.
Clase Amphibia
La clase AMPHIBIA
comprende animales vertebrados cuadrúpedos acuáticos, terrestres o fosoriales; con piel
desprovista de escamas epidérmicas, con fosas nasales internas; con respiración por
branquias, pulmones, piel y cavidad bucal; con sexos separados,
generalmente con
fecundación externa y desarrollo con renacuajos o sin ellos, algunos con fecundación
interna y desarrollo directo. Los adultos de los Anura
(ranas y sapos)
tienen una diferenciación anatómica regional de la columna vertebral, cinco a nueve
vertebras, las caudales fusionadas para formar un coxis (urostilo); tibia y fíbula, radio
y ulna fusionados respectivamente; no tienen cola, ni cuello, sus miembros posteriores
largos; los pies pueden ser palmeados; poseen párpados; adultos terrestres, acuáticos o
arborícolas. En Colombia existen 9 familias de Anura de las cuales
están representadas en la Provincia Biogeográfica del Chocó:
Bufonidae
Comúnmente llamados sapos;
la mayoría son terrestres, de aspecto generalmente rechoncho; piel a menudo rugosa,
granulosa, o verrugosa (muy pocos son lisos) adaptada para evitar la desecación; el
tamaño cabeza-cuerpo en algunas especies es de 15 mm y alcanzan 250mm en el sapo
mamboré, el anuro neotropical de mayor tamaño superado sólo por Conraua goliath del alto Camerún; la mayor parte
presentan abultamientos glandulares situados cerca y atrás de la cabeza, a veces
alargados, producen un líquido lechoso (leche de sapo), infundadamente se
cree que al cogerlos producen carate, enfermedad causada en realidad por un organismo
microscópico. Su dieta básica consiste en insectos y diminutos vertebrados por lo cual
son altamente beneficiosos para el agricultor. Las especies ponen numerosos huevos en
cordones protegidos de gelatina en pozos de aguas permanentes o temporales, en Bufo marinus alcanzan a 50.000 y son pigmentados,
en otras especies los huevos son pocos, no pigmentados y se desarrollan adheridos a
piedras o vegetación de quebradas lentas; la mayoría hacen metamorfosis, pocas especies
pueden tener desarrollo directo sin etapa de renacuajo.
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