18.  LOS MAMIFEROS

Didelphidia
Foto: Juan Manuel Renjifo

Entre todos los países, sólo seis han sido señalados como “países de megadiversidad biológica” por los especialistas en la conservación. De estos, tres se encuentran en el trópico del Nuevo Mundo y, en comparación con los otros dos (Brasil y México), Colombia tiene la menor extensión geográfica. Puesto que Colombia se ha destacado como un centro de diversidad en casi todos los grupos estudiados, por ejemplo, las plantas con flores y las aves, no es sorpresa ver que contiene, también, una gran diversidad de aquellos animales de pelo, los mamíferos. Excluyendo la fauna marina en las costas de sus dos océanos, se han reportado hasta el momento aproximadamente 334 especies terrestres nativas en el territorio nacional, cifra que seguramente se verá atada en la medida que se amplíen los conocimiento de nuestros recursos faunísticos.

De los ecosistemas naturales de Colombia, los versos son las selvas húmedas de baja elevación de la cuenca amazónica al oriente de los Andes e la región chocoana al occidente. Sin embargo, es importante notar que los bosques de la Costa Pacífica en una extensión geográfica muy reducida en comparación con la cuenca amazónica, pero la diversidad biológica es similar. En esta zona relativamente pequeña, con apenas el 10% del territorio nacional, se pueden encontrar hasta unas 150 especies de mamíferos nativos que representan el 45% de la diversidad de este grupo en el país. Corno en todos los grupos, la con occidente colombiano depende del mantenimiento la selva húmeda, que actualmente está desapareciendo rápidamente. Como en la mayoría de los bosques lluviosos del neotrópico, los murciélagos (Orden Chiroptera) representa el grupo más numeroso de mamíferos presentes en Pacífico colombiano, con más de la mitad del número de especies y, también, del numero de individuos. Las comunidades de murciélagos en la selva neotrópico representan indudablemente las agregaciones más complejas de especies de mamíferos que se encuentran en el mundo. De las 81 especies de este grupo cuya distribución alcanza la región, se han reportado hasta 50 en un área limitada del bosque chocoano. Esta alta diversidad de murciélagos se puede explicar ecológicamente por la gran cantidad y variedad de recursos alimenticios, disponibles durante casi todo el año, que ha permitido la evolución de mucha variación en cuanto a hábitos alimenticios. Así, en la selva chocoanas encuentran especies que se han especializado en come frutas (Subfamilias Stenodermatinae y Carolliinae) néctar (Glossophaginae), sangre (Desmodontinae), peces (Familia Noctilionidae), nichos ecológicos que son netamente tropicales. En otras regiones estos recursos están ausentes o se encuentran disponibles apenas durante una época corta del año. Además, en el trópico donde existe abundancia de insectos durante todo el año, el gremio de los insectívoros es sumamente diverso, también, con unas veinte especies diferentes presentes.

La mayoría de las especies de murciélagos tienen una distribución geográfica amplia en las selvas húmedas, muchas veces incluyendo tanto América Central com el Amazonas, como por ejemplo, el comerranas (Trachops cirrhosus), el nectarívoro común (Glossophaga soricina), el gran frugívoro común (Artibeus lituratus) o el vampiro común (Desmodus rotundus). Algunas especies de murciélagos tienen su centro de distribución en Centroamérica, pero su rango geográfico se extiende por la Costa Pacífica de Colombia: el frugívoro de orejas amarillas ( Vampyressa nymphaea) y el frugívoro blanco de Honduras (Ectophylla alba), con un solo reporte para América del Sur. Otras pocas especies tienen una distribución principalmente amazónica, pero se extienden hasta la Costa Pacífica, aparentemente bordeando el piedemonte del norte de los Andes: el frugívoro pequeño de ojos grandes (Chiroderma trinitatum) y otras recién encontradas. La falta de barreras geográficas fuertes entre las selvas húmedas se ve reflejada también por el hecho de que en, la región chocoana se encuentran únicamente tres especies endémicas de murciélagos, es decir, aquellas cuya distribución está limitada a dicha zona. Estas son: el nectarívoro de trompa larga (Choerontscus periosus), el pequeño frugívoro negruzco (Rhinophylla alethina) y el frugívoro mediano de rostro ancho (Platyrrhinus chocoensis).

Tremarctos Ornatus
Foto: Juan Manuel Renjifo

La importancia ecológica de los murciélagos en estos bosques tropicales se ha destacado repetidamente en años recientes. Muchas especies vegetales dependen de estos voladores nocturnos para su polinización y/o diseminación. En el neotrópico existe una familia de quirópteros que es sumamente grande en cuanto a número de especies y diversidad en su alimentación: Phyllostomidae (casi todas las especies de esta familia tienen una característica en común, la presencia de una estructura especializada de piel en la punta de la nariz que tiene la forma de una hoja o una espada). Entre esta familia hay una subfamilia (Glossophaginae) que puede ser el equivalente ecológico de los colibríes diurnos, por tener características morfológicas similares, como trompa larga y delgada, lengua larga y extendible y, además, tienen la capacidad de sostenerse estacionarios en el vuelo. Otras subfamilias que son más omnívoras (Phyllostominae) o frugívoras (Carolliinae, Stenodermatinae) poseen algunas especies que, también, pueden ser agentes de la polinización. Como esta familia evolucionó en la región neotropical, se sugiere que ha habido una coevolución estrecha con las plantas de los bosques húmedos aquí. Las flores especializadas en polinización por los murciélagos son principalmente tropicales y su morfología facilita esta relación. Típicamente, son grandes y de colores claros (blanco, crema o verde claro) que son fáciles de ver de noche pero poco vistosas de día, producen grandes cantidades de néctar y tienen olores algo fermentados que ayudan a los murciélagos a encontrarlas. Muchos de los árboles que dependen de los murciélagos para su polinización no producen sus flores entre la vegetación alta, sino directamente sobre el tronco o en las puntas de las ramas, dando más oportunidad para la visita de un mamífero volador.

En forma similar podemos citar los murciélagos como agentes de la diseminación. Es muy probable que los murciélagos sean más importantes que otros animales frugívoros en la regeneración de los bosques. En primer lugar, no comen las frutas en el mismo árbol donde crecen, como hacen muchos pájaros, sino que suelen coger una fruta de un árbol y llevarla a otro, algo distante, para comérsela. Además, es más probable que dejen caer las semillas en los espacios abiertos del bosque, en claros formados naturalmente por la caída de árboles o por los habitantes indígenas con sus huertas pequeñas. Todo parece indicar que los murciélagos normalmente suelen sobrevolar estos claros, defecando las semillas a la vez; mientras los pájaros frugívoros pasan de un árbol a otro cercano, evitando los claros. Desafortunadamente, parece que ningún frugívoro que habita los bosques tropicales sale muy lejos del borde de la vegetación. Por eso el proceso de regeneración en las grandes extensiones taladas por el hombre nunca puede ser tan veloz como en el caso de espacios pequeños rodeados por bosque primario.

El segundo grupo más diverso de mamíferos en los bosques de la Costa Pacífica son los roedores (Orden Rodentia), con 28 especies, que representa el 19% del total de las especies de mamíferos presentes. Estos varían desde el tamaño del chigüiro (Hydrochaeris hydrochaeris, el roedor viviente más grande del mundo, hasta más de 50 kilos) hasta el ratón espinoso (Neacomys tenuipes, de unos 20 gramos). El chigüiro aparentemente habitaba la Costa Pacífica hasta el norte del Ecuador, pero en años recientes se ha encontrado únicamente en el norte del departamento del Chocó. Estos roedores se encuentran asociados con cuerpos permanentes de agua, donde se alimentan de una variedad de plantas tanto acuáticas como de la orilla. Viven en grupos sociales y son básicamente diurnos. Por su tamaño y el sabor exquisito de su carne, esta especie se encuentra fuertemente amenazada en casi todo su rango geográfico y se ha extinguido localmente en muchas regiones. El chigüiro pertenece al grupo de roedores (Suborden Caviomorpha) que se diversificó en América del Sur a partir del Oligoceno, los cuales típicamente son de tamaño mediano a grande. Casi todos los caviomorfos son aprovechados como alimento por los nativos de la Costa Pacífica. La guagua (Agouti paca) es el segundo roedor más grande (unos 12 kilos) de estos bosques y, probablemente, es la presa más apetecida en el país por los cazadores de pelo. Es una especie nocturna, come principalmente frutas caídas y cava sus madrigueras cerca a las quebradas. Frecuentemente utiliza el agua como medio de escape cuando se siente acosada. El pariente más cercano de la guagua, también aprovechado por su carne, es el guatín (Dasyprocta punctata), muy similar en su ecología, pero de menor tamaño (hasta cuatro kilos). Normalmente es de actividad diurna pero, en áreas con mucha persecución por el hombre, se puede volver nocturno. Come semillas y frutas en el bosque tropical y es una de las pocas especies capaces de abrir las semillas más duras del bosque. 

Siendo animales con territorios individuales, los guatines no toleran más de unos pocos en un área determinada y, por lo general, no son capaces de acabar con la totalidad de la cosecha de un árbol. Con tal abundancia de frutas o semillas, el guatín come las que puede y lleva las otras lejos para enterrarlas. Después vuelve a desenterrar las semillas para seguirlas aprovechando. Sin embargo, de todas las semillas transportadas y enterradas lejos de su sitio de producción, hay algunas que el roedor no vuelve a encontrar. Estas tienen la posibilidad de crecer, formando una nueva generación vegetal. Aunque mucha gente se sorprende al saberlo, las ratas espinosas (Familia Echimyidae) de la Costa Pacífica, también son apetecidas por su carne. En estos bosques se encuentran dos especies del piso, Proechimys semispinosus y Hoplomys gymnurus, la primera con los pelos largos de la espalda ligeramente modificados en forma de espinas y la segunda con fuertes espinas en la espalda y los flancos. Las dos especies son similares en distribución (desde Centroamérica hasta el noroeste del Ecuador), hábitat (selvas de baja elevación), hábitos (nocturnos comedores de frutas y semillas) y tamaño (hasta unos 500 gramos). Otro miembro de la misma familia es poco conocido por los habitantes de la región por la dificultad que presenta observarlo. Esta rata del género Diplomys (la especie más probable es D. labilis, que también se encuentra en Panamá) es completamente arbórea y nocturna, duerme de día en huecos en los árboles y come frutas y hojas.

Bradypus Variegatus
Foto: Juan Manuel Renjifo

Otro roedor caviomorfo de la selva chocoana es el puercoespín, Coendou bicolor. Se reconoce por su pelaje modificado con fuertes púas y su tamaño relativamente grande (hasta cuatro y medio kilos de peso). Duerme en árboles huecos de día y su cola larga y prensil le ayuda a treparse fácilmente en los árboles, donde se alimenta de noche de una variedad de productos vegetales.


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