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Foto: Klaus Schutze
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ASPECTOS BIOGEOGRAFICOS DEL CHOCO
La región Chocoana, que
además del departamento de ese nombre, comprende toda la vertiente Pacífica colombiana,
siempre se ha caracterizado por su extrema pluviosidad, sin que por esto se pueda
considerar como una unidad independiente, desde el punto de vista faunístico y
florístico, de las áreas selváticas aledañas; es más bien, una zona de confluencia de
estas con las particularidades propias de su clima pluvial.
Hasta mediados del presente
siglo las selvas del Caribe centroaméricano, Pacífico ecuatoriano y Valle medio del río
Magdalena convergían en el Chocó. Según LeIlinger (1975) este conjunto selvático o lo
que queda de él, después de la deforestación intensa de los últimos treinta años,
presenta muchos más elementos en común con las selvas del flanco norte de la Sierra
Nevada de Santa Marta y las del Catatumbo, de las cuales está separado por barreras
naturales, que con las selvas amazónicas u orínoquenses del otro lado de los Andes.
Por lo tanto, podemos hablar
de un conjunto selvático cisandino amazónico
orinoquense y de otro, transandino situado al
occidente de la cordillera Oriental.
Entre los elementos más comunes, cuya presencia
caracteriza a estos dos grandes conjuntos, tendríamos para el sector trasandino: Guadua
angustifolia, típica de los valles húmedos interandinos y Caracolíes de las vegas
boscosas, tanto húmedas como secas, de estos mismos valles. Cualquiera puede observar, en
cambio, la ausencia en estas regiones de moriches o palmas del género Mauritia propias
de la región cisandina.
Existen varias teorías con
respecto al origen de las selvas transandinas: algunos, como Croizant (1976) piensan que
la parte tropical de América del Sur, poesía, a finales del terciario, una flora
generaizada que se fragmentó por el levantamiento de los Andes. Pero esto presupone la
existencia de tierra firme al occidente de los Andes; evidencias geológicas recientes
muestran que no fue así. Duante la mayor parte del terciario, el borde occidental del
continente era una gran falla por la cual corre actualmente el río Cauca. Según Malfait
y Dunkelman (1972), en el Oligoceno la cordillera Occidental era el fondo marino; su
emergencia empezó en el Mioceno.
A medida que ocurrió el
levantamiento de las cordilleras, la flora preexistente debió dispersarse a la zona
Andina. La región Chocoana, que en un principio debió tener el aspecto de un
archipiélago vecino a un continente al emerger apenas las cimas de la cordillera,
paulatinamete, se trasformó en tierra firme con montañas de poca elevación que aún no
se constituían en barreras, sino más bien en vías de paso.
Haffer (1970) descarta esa
posibilidad pues considera que las tierras emergidas serían bajas y pantanosas; sin
embargo, zonas que actualmente se encuentran en levantamiento presentan, por el contrario,
relieve montañoso, como la Serranía de Baudó, la isla Gorgona o la Sierra Nevada de
Santa Marta.
No hay acuerdo, entre los
distintos autores, acerca de cuando los Andes alcanzaron alturas considerables; para
algunos, como Van der Hamen (1974), la ausencia de morrenas u otras evidencias glaciares
anteriores a la penúltimas glaciación, (hace aproximadamente 250.000 años), indicaría
que sólo para esta época, las cordilleras alcanzaron la altura correspondiente a nivel
de las nieves perpetuas, inferior a más de 1.000 m al actual durante los períodos
glaciales, o sea, aproximadamente 3.200 m. s.n.m En cualquier caso, la cordillera se
contituyó en la barrera hace muy poco, e acuerdo con la escala geológica.
A partir de este momento la
cordillera, ya con cierta elevación, pudo además modificar el clima de los valles
interandinos, por efecto de la sombra de lluvia o Föhn, produciendo sequía extrema en
los valles internos y extrema humedad en algunos flancos externos.
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Foto: Juan Manuel Rengifo
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Foto: Juan Manuel Rengifo
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Una teoría alterna plantea
la posibilidad de que, esta flora preexistente hubiera colonizado la región andina
contorneando el extremo norte de los Andes, cuando ya se habían formado (Gentry op. Forero,
1982).
En la actualidad, existen
tres pasos de elevación inferiores a 2.000 mts. entre la vertiente del Pacífico y del
Valle del Cauca. Sin duda, existieron muchos más en las tres cordilleras durante la fase
inicial del levantamiento; no se puede dar tanta inportancia a accidentes de relieve de la
geografía actua, como la depresión mensionada.
Aun cuando se conocen pocos
depósitos fosilíferos continentales en Colombia, uno de ellos, el del desierto de la
Tatacoa en el alto Magdalena, de edad Miocena, presenta un afauna fluvial de tipo
amazónico, mucho más diversa que la actual para este río, con elementos tales como:
peces pulmonados (Lepidoserin paradoxa), charapas (Podocnemis expansa),
delfines de río (Inea geofrensis), diversos peces de la familia Doradidae y
algunos animales extintos en Suramérica, como los gaviales. Además de una enorme
cantidad de madera fósil que, desafortunadamente no ha sido estudiada.
Esta fauna de tipo amazónico
mucho mas variada, que la existente actualmente en la cuenca del río Magdalena, tiende a
confirmar la hipótesis, según la cual la fauna de origen amazónico se extiende hacia la
zona Andina a medida que el levantamiento incrementa el área emergida una vez culminado
éste, las cadenas de montañas se constituyeron en barreras, que por efecto de sombra de
lluvia, causo aridez extrema en los valles interandinos durante los periódos galciales
diezmando la fauna fluvial.
Lo que hoy encontramos en los
ríos al occidente de los Andes los sobrevivietes de una fauna acuática preexistente de
origen amazonico, alguna de estas especies producto de especiación "in situ"
durante el tiempo trascurrido a partir del aislamiento, y otras porquísimas provenientes
de Centroamérica.
Para la flora, la situación
debió ser diferente pues el levantamiento de las cordilleras originó microclimas en sus
flancos particularmente en los extremos, donde se produce alta condensación de lluvia
orogénica. Esto permitió sobrevivir a los elementos de selva húmeda durante los
periódos secos, en el caso del Chocó, en condiciones mejores por mayor humedad que la
misma Amazonia. Si asumimos que, para ese entonces, el relieve ya era bastante similar al
de hoy, esos refugios o microclimas corresponden a las zonas actuales de mayor
presipitación.
Fairbridge (1972) propuso un
esquema para el clima durante los pleniglaciales que coincide, curiosamente, con las
circunstancias que rodean al fenómeno de El Niño; la corriente de Humboldt, se aleja de
la costa pacífica peruana y ecuatoriana la ser desplazada por la corriente ecuatorial
cálida que produce un marcado efecto ciclonal y abundantes lluvias en la zona normalmente
desértica. Debido al ciclón que se forma sobre el Pacífico se incrementa la fuerza del
viento que converge hacía su núcleo. El viento proveniete del este (Alisio) produce
sequias extremas en las planicies alejadas de la cordillera tanto en la Costa Caribe
colombiana como en los Llanos de la Orinoquía y por el efecto Föhn, igualmente en os
Valles Interandinos. En cambio el flanco oriental de la cordillera presenta un régimen de
lluvia casi normal en el piedemonte llanero y exesivo en el amazónico. En la egión
Chocoana y en las estribaciones norte de las cordilleras Occidental y Central, las lluvias
se mantienen aunque con un ligero descenso.
Según Malfait y Dunkelman
(1972), Guatemala era en el Oligoceno temprano, el límite sur de Norteamérica y de ahí
hasta elactual Darién, centroamérica consistía en una cadena de islas separadas del
continente suramericano por el Geoinclinal de Bolivar, en el Mioceno superior, la cadena
de islas se transformó en un corredor terrestre contínuo entre Guatemala y el Darién
separado, aún de Suramérica, por un estrecho bordeado por el arco de islas del Chocó.
Para ese entonces debieron emerger algunas cimas de la cordillera Occidental, la cuál se
formó por el choque de dicho arco y la placa oceánica que lo subyace, contra la
plataforma continental suramericana.
Los escasos yacimientos
fosilíferos de origen continental en Centramérica indican que, hsta el Plioceno ,la
fauna de mamíferos centroamericana se componía en su mayor parte de elementos
provenientes de Norteamérica (Rich 1981). El mismo autor cree que le paso de la isla en
isla fue mas recuente en plantas que en animales.
A finales del Plioceno y
principios del Pleistoceno, el levantamiento de la cordillera occidental y la colmatación
pormaterial volcánico y sedimentos de los que hoy es el Valle de los ríos Atrato y San
Juan, permtéron el paso continuo de Suramérica a Centro y Norteamérica. El clima de
sabanas que prealecía facilitó por un lado el paso de mamíferos norteamericanos hacia
el sur pero, al mismo tiempo, demoró la expansión de la selva húeda suramericana hacia
el norte. La colonización de las tierras bajas de Centroamárica, por elementos de selva
humeda provenientes de Suramérica, solamente ocurrió cuando las montañas alcanzaron
allí suficiente elevación para actuar como condensadores durante los periódos
interglaciales cálidos y húmedos, es decir, bien entrado el Pleistoceno. La vegetación
proveniente del norte, aprovecho las mayores elevaciones de las montañas para avanzar
hacia el sur; y los periodos fríos, para cruzar las tierras bajas.
En conclusión, la variedad
de flora chocoana se puede atribuir a: en primer lugar, a la superviencia de elementos de
la flora terciaria amazónica, probablemente, bajo mejores condiciones de humedad que en
la misma amazonía durante los periódos secos del Pleistoceno. En segundo lugar, a
especiación "insi tu" aunque no debemos exagerar el alcance de ésta
posibilidad dado que, el aislamiento es muy reciente. En tercer lugar, a elementos
provenientes de Centroamérica. Por último, así sea un porcentaje mínimo, el arco de la
isla del Chocó también debió aportar algunos componentes.
Si acogemos el esquema
propuesto por Fairbridge, las condiciones de humanidad de la Costa Pacífica colombiana,
deberían extenderse hacia el sur durante los periodos secos y fríos; entonces, la selva
húmeda cubriría regiones hoy desérticas de la Costa Pacífica ecuatoriana y peruana
repleándose a norte en periódos húmedos, como el actual.
La pobreza en especies de
peces de agua dulce de los ríos que drenan al Pacífico se debe en parte, al
levantamiento rápido de la costa lo cuál impide la formación de planicies amplias de
inundación también, a la alta precipitación que implica gran dilución de nutrientes en
los ríos y por consiguiente, baja la productividad. la variedad y abundancia de peces
aumenta al norte en la cuenca del río Atrato y al sur en el Río Guayas, en los dos
casos, al disminuir la precipitación cuyos máximos valores se encuentran en la zona
intermedia.
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