INDICE




Fray Juan de Santa Gertrudis...
Introducción

TOMO I
Prólogo
Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6
Capítulo 7
Explicación del mapa

TOMO II
Prólogo al lector
Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6
Capítulo 7 (Parte1)
Capítulo 8
Capítulo 9

TOMO III
Prólogo al lector
Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6
Capítulo 7
Capítulo 8
Capítulo 9
Capítulo 10

TOMO IV
Prólogo al lector
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6
Capítulo 7
Capítulo 8
Capítulo 9
Capítulo 10
Capítulo 11
Capítulo 12
Capítulo 13
Capítulo 14
Capítulo 15
Capítulo 16
Capítulo 17
Capítulo 17
Capítulo 19
Capítulo 20
Capítulo 21
Capítulo 22
Capítulo 23
Capítulo 24
Capítulo 25
Capítulo 26
Capítulo 27


  PRÓLOGO AL LECTOR
 

 

En este Segundo Tomo te ofrezco, amado lector, la sencilla relación de la segunda parte de mi peregrinación y viaje a la India Occidental, que vulgarmente ¡laman el Perú, sin crítica ninguna, sino sencillamente como me fuere acordando de lo que allí me pasó; y aunque los trabajos fueron muchos, y tan malos de pasar, que como Isaías puedo decir “Torcular calcavi solus” (Isai. cap. 63, v. 3). No tengo ánimo de escribir los tragos amargos que bebí ya porque no conviene, y yo sólo sé la razón, y ya también porque no es del caso relatar tristezas en una relación divertida; y así sólo lo forzoso, como verás leyendo este tomo, iré relatando. Mas también será forzoso dejar gran parte de las Provincias, porque yo no las anduve por entero, y aun de lo que en ellas anduve o no me informé de los pueblos, o con el tiempo se me han olvidado sus nombres. Y como ya noté en el Tomo Primero, yo no tenía intención de volver jamás a España, no fui notando las cosas con curiosidad, ni jamás, aunque después por fin volví me llegó a la fantasía que yo me había de meter a escribir mi viaje. Ya pero que llegó la ocasión de hacerlo, diré solamente lo que vi o supe de persona verídica, entretejiendo las cosas más raras que allí v i o informado supe que era así verdad. Y de lo que aquí hallarás escrito bien podrás imaginar que muchas más, y más raras y maravillosas habr á y ahora me pesa la poca curiosidad que tuve en inquirir sobre ello. Y doy por cosa cierta que si uno fuera allá y anduviera no más lo que yo anduve, y notara sólo las cosas raras y maravillosas que allí hay, se pudieran hacer muchos tomos de ello. Y aquí hallarás algunas tan contra la razón natural, que sólo viéndolo una persona por sus ojos lo puede creer. Y para afirmarlo puede ser sola razón decir: así es, y yo lo vi. Porque el Autor de la Naturaleza, que encerró tantas maravillas en el gusano de seda, y éstas las tenemos prácticas a los ojos, y por ello podemos decir que lo creemos, bien podrá haber encerrado allá otras semejantes maravillas, y mayores también. Y aunque a nosotros nos parezca que repugnan, no es así sino no comprender nosotros aquel modo de obrar de la naturaleza. Bien contemplo que habrá quien diga: Esto no puede ser verdad. Y yo desde ahora le respondo que vaya allá a verlo y quedará satisfecho de que es como aquí iré, queriendo Dios, relatándolo, sin meterme a discurrir filósofo ni metafísico, sino histórico y natural. Vale .

anterior | índice | siguiente