VEN CONMIGO AL AMAZONAS
Relatos de los niños indígenas del Amazonas
 
MEDIO AMBIENTE
Página elaborada con la colaboración del
FONDO FEN COLOMBIA

Yo soy un muchacho decente y tengo 11 años, vivo en la maloca (vivienda comunal tradicional, se reúnen allí para bailes y reuniones importantes), soy muy juguetón, pescador, me gusta muy poco el trabajo, tengo un cabello medio largo.
Estoy estudiando en el curso cuarto de primaria, si acabo mi estudio, quiero ser un buen piloto.
Tengo seis hermanos y dos hermanas y tengo una mamá que se llama Graciela y mi papá se llama Marceliano.
Soy un muchacho que no le gusta el egoísmo, ni la ambición porque destruye al hombre.
Cuando nací, nací en el Monochoa. Me gusta bañar todos los días, no me gusta los desordenados, siempre hago caso y respeto a los mayores, porque nos dan consejo.
Me gusta pintar y viajar en bote, en carro y en avión, pero más viajamos en canoa.
En el Amazonas hay muchas tribus de nosotros como los Huitotos, los Muinane, Andoque, Yucuna, Macuna, Ticuñas, Mirañas y también mucho blanco que ha venido. Yo pertenezco a la tribu Huitoto, mi mamá también, todos somos huitotos.
Aquí todo es muy bonito. Para llegar no es tan lejos, la Satena es un avión que viene todos los jueves, sale de Bogotá y llega a Villavicencio, de allí ya se viene por encima del monte y luego de cruzar el Chorro aterriza en Araracuara.
Los niños estudiamos como allá, pero nos gusta más la casa con la familia. Es más rico vivir entre el río y el monte, ayudar en la casa, la chagra o salir de cacería o a pescar en los quebradones.
Los jueves son como un día de fiesta, porque toda la gente sube a la pista, vamos a recibir remesa o a despedir el avión. Es muy alegre, también llegan paisanos y gente de afuera. Lo mejor es cuando traen paletas para vender. Por la tarde todo se acaba, bajamos al internado a estudiar. Pero cuando estamos de vacaciones y no hay escuela nos bajamos por el río hasta la casa.
Tenemos un puesto de policía, la base militar, la corporación y el internado donde estudiamos todos los niños de toda parte de por aquí, pero al otro lado del río hay otra escuela pequeña en Puerto Santander, donde van los niños también. Es como una vereda porque todavía no tiene hartos o muchos habitantes como allá.
Siempre colaboramos en los bailes, en el juego. En mi comunidad hay varias clases de bailes y cada cual tiene su historia. Algunos bailes que conozco son el de la danta, el de la fruta, el del chontaduro, el de carne, el de charapa y cada baile tiene su fecha y su tiempo.