CERROS, HUMEDALES Y ÁREAS RURALES
JACQUELIN OSORIO OLARTE
EDUARDO URIBE BOTERO
LUIS FERNANDO MOLINA PRIETO
© Derechos Reservados de Autor

(Continuación capítulo Flora)

FLORA DE LOS CERROS

La flora de los cerros y de las áreas rurales pertenece a los niveles que por altitud se definen como bosque alto andino y páramo. Entre 2.800 y 3.200 metros de altitud se desarrolla el bosque alto andino que se distingue por su amplia diversidad biológica. Árboles como el raque, encenillo, mortiño, canelo, romero, aliso y varios familiares del sietecueros como el angelito, son predominantes. Una familia muy vistosa de arbustos está formada por los parientes del pegamosco que se distinguen fácil por lo vistoso de sus flores. Los helechos van desde las minúsculas gateaderas hasta el helecho palma, especie que supera los diez metros de altura; algunos de ellos se comportan como epífitos en el bosque alto andino y como rupícolas en el páramo. Los musgos y los líquenes al igual que las orquídeas son parte integral de estos ecosistemas; ellos aportan el color y las texturas propias del bosque nativo.

Sobre las márgenes de ríos y quebradas crecen plantas muy similares a las del borde de los humedales como juncos y cortaderas. En el páramo predomina la vegetación arrocetada compuesta por frailejones, puyas y quiches. 

La repoblación de las laderas de los cerros, por medio de monocultivos con especies exóticas como el pino candelabro y el eucalipto, es la mayor fuente de degradación de la vegetación original y de los frágiles suelos del ecosistema.

FLORA DE LOS HUMEDALES

La flora que los habita se distingue por crecer bien en ambientes muy húmedos, colaborando con su conservación. El área de ronda de los humedales es sin duda uno de los ambientes biológicos más pletóricos de especies. Zona de transición entre la tierra firme y el cuerpo de agua que presenta varios cinturones de vegetación. Donde los cambios de nivel se sienten más, se desarrolla una zona más palustre que lacustre, pues comprende una densa franja de juncos y cortaderas. Otra característica de estos ambientes es la vegetación flotante como el buchón y la lenteja, el helecho y la sombrillita de agua. Estas plantas flotan libremente y obtienen los nutrientes que se hallan suspendidos en el agua por medio de diversos procesos adaptativos, por lo que no son afectadas por los cambios de nivel del agua como aquellas que habitan en los bordes. En otras épocas grandes bosques de alisos y arbolocos rodeaban los humedales (sus raíces actúan como esponjas que retienen y regulan el nivel y el caudal de las aguas); pero penosamente fueron reemplazados por eucaliptos.

Lacustre: perteneciente a los lagos. Que habita, está o se realiza en un lago. Palustre: perteneciente o relativo a humedal o pantano.

 

ÁRBOLES DE LOS CERROS

En esta sección incluimos especies que desarrollan tronco leñoso y en promedio superan 3 metros de altura.

Función dentro del ecosistema: los árboles actúan como productores dentro  del ecosistema sintetizando la energía del sol y t ransformándola en materia orgánica. Alimentan y dan refugio a una variada fauna. Regulan la cantidad de agua que baja del páramo acumulando y regulando sus nutrientes. Con sus raíces dan estructura al suelo evitando la erosión; sus copas generan un manto de sombra posibilitando el desarrollo de otras especies vegetales de menor tamaño, como helechos, orquídeas, quiches y musgos.

RAQUE

Bellísimo árbol que se cubre de pequeñas florecitas rosadas durante casi todo el año, encantando con su colorido el lugar donde se encuentra. Es el árbol más antiguo de la Cordillera Oriental (7millones de años) y alcanza una altura de 10 metros. Sus hojas verdes matizadas de vinotinto se hacen predominantes en los ejemplares jóvenes. Las flores son visitadas por aves e insectos melíferos. Es ideal para reforestar cerros, quebradas y humedales; incluso para la ciudad.

Raque, Vallea stipularis

ENCENILLO

Uno de los árboles más importantes de la flora nativa es el encenillo, por la sencilla razón de que el bosque alto andino del sector de los cerros al madurar (por ser un ecosistema vivo que evoluciona), se convierte en un encenillal asociado con muchas otras especies. Antaño los bosques de encenillo cubrían la mayor parte de los cerros.

Encenillo, Weinmannia tomentosa

AZAFRÁN DE PÁRAMO

Es originario de la Cordillera Oriental. Este hermosísimo árbol crece hasta 8 metros. Se distingue porque sus duras hojas son verdes y lisas por el haz, con nervaduras muy marcadas en el envés que es de tonos cobrizos o ferruginosos. Lo encontramos en los cerros de Usaquén y en algunos sectores de las áreas rurales.

Azafrán de páramo, Clethra fimbriata

 

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