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(Continuación capítulo Flora)
FLORA DE LOS CERROS
La flora de los cerros y de las áreas rurales
pertenece a los niveles que por altitud se definen como bosque alto andino y páramo.
Entre 2.800 y 3.200 metros de altitud se desarrolla el bosque alto andino
que se distingue por su amplia diversidad
biológica. Árboles como el raque, encenillo, mortiño, canelo, romero, aliso y varios
familiares del sietecueros como el angelito, son predominantes. Una familia muy vistosa de
arbustos está formada por los parientes del pegamosco que se distinguen fácil por lo
vistoso de sus flores. Los helechos van desde las minúsculas gateaderas hasta el helecho
palma, especie que supera los diez metros de altura; algunos de ellos se comportan como
epífitos en el bosque alto andino y como rupícolas en el páramo. Los musgos y los
líquenes al igual que las orquídeas son parte integral de estos ecosistemas; ellos
aportan el color y las texturas propias del bosque nativo.
Sobre las márgenes de ríos y quebradas crecen
plantas muy similares a las del borde de los humedales como juncos y cortaderas. En el
páramo predomina la vegetación arrocetada compuesta por frailejones, puyas y quiches.
La repoblación de las laderas de los cerros, por medio de monocultivos con
especies exóticas como el pino candelabro y el eucalipto, es la mayor fuente de
degradación de la vegetación original y de los frágiles suelos del ecosistema.
FLORA DE LOS HUMEDALES
La
flora que los habita se distingue por crecer bien en ambientes muy húmedos, colaborando
con su conservación. El área de ronda de los humedales es sin duda uno de los ambientes
biológicos más pletóricos de especies. Zona de transición entre la tierra firme y el
cuerpo de agua que presenta varios cinturones de vegetación. Donde los cambios de nivel
se sienten más, se desarrolla una zona más palustre que lacustre, pues comprende una
densa franja de juncos y cortaderas. Otra característica de estos ambientes es la
vegetación flotante como el buchón y la lenteja, el helecho y la sombrillita de agua.
Estas plantas flotan libremente y obtienen los nutrientes que se hallan suspendidos en el
agua por medio de diversos procesos adaptativos, por lo que no son afectadas por los
cambios de nivel del agua como aquellas que habitan en los bordes. En otras épocas
grandes bosques de alisos
y
arbolocos
rodeaban los humedales (sus raíces actúan como esponjas que retienen y regulan el
nivel y el caudal de las aguas); pero penosamente fueron reemplazados por eucaliptos.
Lacustre:
perteneciente
a los lagos. Que habita, está o se realiza en un lago. Palustre: perteneciente o relativo a
humedal o pantano.
ÁRBOLES DE LOS CERROS
En esta sección incluimos especies que desarrollan tronco
leñoso y en promedio superan 3 metros de altura.
Función dentro del
ecosistema:
los
árboles actúan como productores dentro del ecosistema sintetizando la energía del
sol
y
t
ransformándola
en materia orgánica. Alimentan y dan refugio a una variada fauna. Regulan la
cantidad de
agua que baja del páramo acumulando y regulando sus nutrientes. Con sus raíces dan
estructura
al suelo evitando la erosión; sus copas generan un manto de sombra
posibilitando el desarrollo de otras especies vegetales de menor tamaño, como helechos,
orquídeas, quiches y musgos.
RAQUE
Bellísimo árbol que se cubre de pequeñas florecitas rosadas durante casi todo
el año, encantando con su colorido el lugar donde se encuentra. Es el árbol más antiguo
de la Cordillera Oriental (7millones de años) y alcanza una altura de 10 metros. Sus
hojas verdes matizadas de vinotinto se hacen predominantes en los ejemplares jóvenes. Las
flores son visitadas por aves e insectos melíferos. Es ideal para reforestar cerros,
quebradas y humedales; incluso para la ciudad.
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Raque, Vallea
stipularis
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ENCENILLO
Uno de los árboles más
importantes de la flora nativa es el encenillo, por la sencilla razón de que el bosque
alto andino del sector de los cerros al madurar (por ser un ecosistema vivo que
evoluciona), se convierte en un encenillal asociado con muchas otras especies. Antaño los
bosques de encenillo cubrían la mayor parte de los cerros.
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Encenillo, Weinmannia tomentosa
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AZAFRÁN DE PÁRAMO
Es originario de la
Cordillera Oriental. Este hermosísimo árbol crece hasta 8 metros. Se distingue porque
sus duras hojas son verdes y lisas por el haz, con nervaduras muy marcadas en el envés
que es de tonos cobrizos o ferruginosos. Lo encontramos en los cerros de Usaquén y en
algunos sectores de las áreas rurales.
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Azafrán de páramo, Clethra
fimbriata
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