Guía de Árboles de Santafé de Bogotá
Luis Fernando Molina, Gabriel Jaime Sánchez y Mauricio González
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(CONTINUACIÓN CAPÍTULO "HISTORIA")

1948

En 1948, con motivo de la IX Conferencia Panamericana, la Sociedad de Mejoras y Ornato, le encargó al arquitecto japonés Hochín, la arborización de la ciudad. El arquitecto oriental, que contaba sólo con seis meses para tan colosal tarea, decidió sembrar un árbol de crecimiento rápido: el Urapán. Gracias a esa decisión, Bogotá es actualmente una ciudad con grandes árboles, al menos en algunos sectores. Se publicó el libro titulado ‘Bogotá 1948’, con un sinnúmero de fotografías en las que se aprecia el aspecto de la ciudad y su arborización a mitad del siglo: se destaca la Avenida Caracas en su recorrido por los barrios Teusaquillo, La Magdalena, Santa Teresita y Palermo, poblados con grandes ejemplares de Pinos, Eucaliptos y Acacias.

En la carrera 7a. es notoria la carencia de árboles, en su gran recorrido solo se goza del verde al pasar frente al parque de la Independencia (Palmas de Cera, Cauchos Tequendama, y Yuccas de unos 40 años de edad). El Parque Nacional con sus Palmas Fénix recién sembradas, y el Museo Nacional donde los Cauchos Sabaneros ya tienen un tamaño respetable. En el sector norte, tres árboles, muy distantes unos de otros son los encargados de embellecer la importante avenida: la Palma de Cera de la calle 72, y dos Araucarias, una frente a las “Residencias El Nogal” y otra en el antejardín de una magnífica casa a la altura de la calle 70 (los tres viven hoy en día).

La Avenida Chile, una de las rutas del tranvía, goza de un centenar de Acacias que, posteriormente, serán taladas para la adecuación de la vía al tránsito automotor. En la plazuela Rufino José Cuervo, a escasos metros de la plaza de Bolívar, se aprecian cuatro jóvenes Palmas Fenix, (majestuosas hoy en día).

En la Universidad Nacional, donde no se ha concluido la construcción del proyecto original, se levantan algunas avenidas profusamente arboladas con Eucaliptos, Pinos y Acacias.  

A la Avenida de las Américas, construida para comunicar la ciudad con el hipódromo de Techo, se le llama “ultramoderna vía jardín”. Esta avenida, en su tramo oriental, se consolidó como pulmón de la ciudad y especialmente de la zona industrial.

1950

A mediados del siglo (1955) se fundó el Jardín Botánico “José Celestino Mutis” en lo que por aquellos tiempos era un inmenso bosque de Eucaliptos. Siguiendo el diseño de “ciudad radial”, impuesto por Napoleón en París, y que ciudades latinoamericanas como Buenos Aires ya habían retomado, se construyó el Park Way y se arborizó con Urapanes.

Plazuela Rufino José Cuervo

1960

A partir de 1960 las migraciones campesinas crearon los cinturones de miseria, la ciudad creció a un ritmo vertiginoso, se talaron los árboles de la sabana para dar cabida a nuevos barrios o urbanizaciones, y sólo en los de estratos altos se arborizó nuevamente; en otros sectores se sembraron, equivocadamente, árboles de gran porte como los Urapanes, talados masivamente veinte años después para proteger los cables de las redes eléctricas y telefónicas. En los barrios populares nadie se tomó la molestia de sembrar un sólo árbol, la ciudad empezó a convertirse en un inmenso desierto.

En la década del 60 las empresas encargadas del acueducto, lanzaron la primera campaña para la protección de las cuencas hidrográficas que abastecían de agua a la ciudad. El libro, ‘Bogotá 1960”, nos permitió apreciar el estado de la arborización por aquel tiempo: La Avenida Chile, recientemente adecuada para el tránsito automotor no tiene un solo árbol, a las carreras Séptima y Trece desde el Parque Nacional hasta el extremo sur les pasa lo mismo; la ausencia de árboles también es notoria en la Autopista Norte, la Avenida y el Aeropuerto El Dorado, la calle 26 y el barrio Quiroga. En esta década es evidente la falta de árboles en la mayor parte de la ciudad.

Sobre la Avenida Jiménez, orgullo de los años 60, se aprecian sólo tres ejemplares de Caucho Sabanero a la altura del hotel Continental. Frente al Instituto “Agustín Codazzi” cuatro Sauces acabados de sembrar. En los grandes jardines de la Casa de Nariño solo se aprecia una Palma de Cera que aún no despega del suelo. Se observa la ausencia de árboles en las grandes avenidas y en los barrios periféricos.

Por otro lado, la calle 57 (ejemplo de buena arborización) muestra los Pimientos Muelle en las aceras y las Palmas Fénix de menos de 1 m de alto en el separador. La carrera Décima, a la altura de la Avenida Jiménez, contiene Urapanes, Araucarias y Acacias en el separador. En la carrera 13 desde Chapinero hasta el edificio de Ecopetrol, hay grandes Urapanes. La Avenida Caracas, a la altura del edificio de Telecom (Chapinero), tiene arbolitos de menos de dos metros de altura (Pinos y Urapanes) y por último, en el Centro Urbano Antonio Nariño se observan muchísimos Urapanes jóvenes (de 5 a 7 metros de altura). Es decir, el área de Chapinero al igual que el centro internacional poseen una buena cantidad de árboles; al resto de la ciudad, le hacen mucha falta.

1970 - 198O

En las últimas dos décadas entidades públicas y privadas han plantado árboles en la ciudad y algunos habitantes se han entregado a la tarea de arborizar de manera espontánea. La Secretaria de Obras Públicas en conjunto con el Jardín Botánico sembró Cauchos Sabaneros en la carrera 7a, en la carrera 30 y en la calle 80. Hojas Verdes por su parte, ha arborizado la Autopista Norte, la Avenida Boyacá, el Barrio La Esmeralda y actualmente está plantando árboles en el parque Simón Bolívar.

El esfuerzo comunitario no se ha hecho esperar; en barrios tan distantes como Tibabuyes, Britalia o Nueva York, los habitantes (de escasos recursos) han logrado organizarse no sólo para solucionar sus problemas básicos, sino también para empezar a arborizar sus parques y avenidas

1990

Mediante el acuerdo 9 del 8 de junio de este año se crea el Departamento Técnico Administrativo del Medio Ambiente (DAMA), con la función de elaborar un plan de gestión ambiental, y coordinar la ejecución de sus proyectos, definiéndolo como una entidad de gestión con carácter eminentemente científico-técnico.

1991

Se conforma el equipo técnico del DAMA y se estructura el Plan de Gestión Ambiental, haciendo el reconocimiento e identificación de las diversas entidades responsables de ejecutar las acciones y proyectos; además se realiza el análisis de la problemática ambiental de Santafé de Bogotá.

 

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