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Contaba hacia 1976 un tal señor Rubio, habitante del barrio Bosque Izquierdo, que "a
mí toda la vida me encantó este sitio por su proximidad al centro y, a la vez, como
está retirado, es un barrio muy tranquilo, muy bien habitado, muy pequeñito, muy
solitario. Hasta ahora fue que nos metieron estos edificios de aquí encima...", en
referencia al conjunto de edificios de ladrillo construidos al pie de la plaza de toros,
una de las obras más influyentes en la historia reciente de nuestra arquitectura.
Para la investigadora Silvia Arango, durante
los cinco años del proceso de este proyecto financiado por el BCH y proyectado por el
arquitecto Rogelio Salmona, ganador en varias ocasiones del Premio Nacional de
Arquitectura, surgieron varias críticas según las cuales se creía que la altura de las
torres irrespetaría los edificios cercanos de tradición histórica, como la plaza de
toros, y que su planteamiento sería incompatible con la solución de vivienda de clase
media debido a su alto costo. Para solucionar estos problemas se hicieron varios tipos de
apartamentos, buscando tener una presencia combinada de usuarios, se redujo visualmente la
altura de las edificaciones mediante un escalonamiento de formas curvas que evocan la
plaza de toros, conformando a la vez un telón de fondo para la ciudad con los cerros de
Monserrate y Guadalupe.
El esquema constructivo de los edificios permite una libertad de acción en las paredes de
ladrillo, donde la luz cambiante se refleja sobre las superficies, logrando que las torres
puedan ser apreciadas desde distintos ángulos y alturas, incluso desde el aire, debido a
que sus techos son tratados como fachadas.
Este conjunto de edificios demuestra la faceta del arquitecto comprometido con el espacio
público, en el que las plazoletas recogen los flujos peatonales y las escaleras
adyacentes al Parque de la Independencia comunican los edificios con el centro de la
ciudad, convirtiendo el caminar por el sector en un espectáculo estético. La
asimilación de las referencias internacionales de arquitectos, como Alvar Aalto o Frank
Lloyd Wright, se hacen evidentes, no sólo en este proyecto sino en la mayoría del
arquitecto Rogelio Salmona, en donde no se hace una imitación literal de las formas
arquitectónicas, sino que, mediante un proceso de reflexión, se llega a una propuesta en
la que se logra que un barrio en transformación pueda adaptarse a un cambio radical en su
fisonomía, sin alterar su estructura urbana. Por sus cualidades de implantación urbana y
por el manejo de formas y materiales, el conjunto de edificios se ha convertido en una
referencia internacional obligatoria, volviéndose común el ver en el sector a
estudiantes de arquitectura provenientes de otros países.
Investigación y
textos: Pablo Castillo Muñoz.
Fuentes: Castillo, Carlos.
"Vida urbana y urbanismo", Biblioteca Básica Colombiana. Colcultura. Bogotá,
1977. Arango, Silvia. "Historia de la arquitectura en Colombia". Universidad
Nacional. Ed. Lerner, Bogotá, 1993. Saldarriaga, Alberto y Fonseca, Lorenzo. Un siglo de
Arquitectura Colombiana. Nueva Historia de Colombia. Vol. VI. Ed. Planeta, Bogotá 1990.
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