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La ciudad de Manizales surge a mediados del siglo pasado como ¨proyección en el espacio
y producto urbano de la política expansionista del Estado de Antioquia¨, como define
Aprile-Gniset el periodo conocido como la colonización antioqueña... ¨auspiciando esta
fundación Medellín afirmaría su presencia frente a su vecino rival, el Estado del
Cauca.¨ Tratándose de intereses políticos y mercantiles, la aldea recién fundada es
elevada a categoría de cabecera de municipio o distrito parroquial en menos de seis
meses, caso que podrá compararse únicamente con el de la ciudad de Pereira que ocurrirá
quince años más tarde. Los fundadores de la ciudad serán, según el Archivo Historial,
¨acaudalados vecinos de Neira¨ radicados allá con anterioridad, dentro de los cuales
algunos comerciantes financiarían la expedición. La primera obra de utilidad pública
que se llevará a cabo será el camino que comunicará a la población con Neira que
contará con un puente sobre el río Guacaica, le seguirán, en orden, los caminos que la
comunicarán con Cartago y con el Tolima.
En un principio, la ciudad aportará un importante mercado de mano de obra para la empresa
colonizadora antioqueña, se concentrarán en ella y sus alrededores no sólo antioqueños
y caldenses sino numerosos inmigrantes del Cauca, del Tolima y de ambos Santanderes.
También por su localización, se desarrollará en Manizales un próspero tráfico de
contrabando: los antioqueños y caldenses importan del Cauca el tabaco y el aguardiente
para distribuirlo en el sur del Estado de Antioquia.
Manizales se sitúa, como se solía decir a principios del siglo, en un ¨contrafuerte de
la Cordillera Central¨ limitado por los ríos Olivares y Chinchiná. Se trata de una
ciudad construida sobre un terreno accidentado de todas las formas, tanto así que se se
dice que en ella los lotes no existen sino que se construyen. Llama la atención como,
contradiciendo la geografía del lugar y el momento en la historia, la ciudad se funda en
1849 según el modelo de damero español, patrón militar español de conquista. Por otro lado,
el eje vial urbano principal se bautizará ¨Calle Real¨, y al igual que en tiempos de la
Colonia, las demás vías respetarán las especificaciones del siglo XVI y no superarán
un ancho de diez varas.
Al interior del Centro Histórico se encuentran consignadas las huellas y la secuencia de
los sucesivos estilos arquitectónicos y modos de construcción. Cabe señalar en
Manizales la persistencia del modelo rústico y popular de la arquitectura en bahareque y madera
hasta entrado el siglo XX, hecho que si bien permitió la supervivencia de parte de la
ciudad luego de los trece terremotos que la han azotado, resultó fatal a la hora de los
tres incendios: uno en 1922 que afecta dos manzanas del centro, un segundo en 1925 que
destruye treinta manzanas, es decir la casi totalidad del sector, y finalmente un tercero
que destruye por completo la vieja catedral de madera que será reconstruida según el
proyecto de Julián Polty, arquitecto jefe de los monumentos históricos de París, y que
constituye hoy en día uno de los edificios más monumentales con que cuenta el país.
Entre 1920 y 1925 se construyen en Manizales las dos principales obras del quinquenio,
ambas dedicadas al transporte: la estación del ferrocarril y la estación terminal de los
cables aéreos, ambas obras, por su extensión, necesitarán terrenos planos y por lo
tanto implicarán enormes desplazamientos de tierra y notorias modificaciones de la
geografía. El aspecto que más llama la atención de la historia de Manizales es el hecho
de que toda ella transcurra durante los cincuenta años durante los cuales el país cambia
más que lo que había cambiado durante el periodo colonial español, como anota el
arquitecto Jorge Enrique Robledo: ¨En un lapso brevísimo Manizales pasó de ser unos
cuantos ranchos desperdigados en una pavorosa montaña a convertirse en una población con
aires de ciudad (...) Esa desesperada búsqueda de la ¨modernidad¨ que signa la historia
de Manizales es todavía más desesperada en la medida en que se conocen los mil
obstáculos que conspiraron contra ella. Cuando se establece la diferencia entre lo que se
deseaba y lo que se podía, porque lo deseado era tanto como lo que tenían Londres,
París, Nueva York, y lo que se podía era lo permitido en un país que apenas empezaba a
romper la paralizadora telaraña colonial, en una región que estaba lejos de todas
partes. Fue esa lucha entre lo de aquí y lo de allá, entre lo de antes y lo de ahora,
entre lo caduco y lo moderno, lo que significó el desenvolvimiento de la ciudad.¨
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