5pixeles.gif (45 bytes) 5pixeles.gif (45 bytes) Iglesia y Claustro de Santo Domingo

Iglesia y Claustro de Santo Domingo. Imagen

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En 1550 el cabildo de la ciudad adjudica los predios para la construcción del convento de los dominicanos sobre el eje de la Calle de la Carrera (luego Calle Real y actual Carrera 7), a la altura de las calles 12 y 13 sobre el costado occidental.
Seis años más tarde, se construiría la primera iglesia de la orden que al poco tiempo sería remplazada por la que sería considerada como de ¨las más grandes y capaces que hay en la ciudad¨. La obra se iniciaría en 1577 y se concluiría en 1619, momento en el cual la iglesia sería consagrada por el Arzobispo Arias de Ugarte; el resto del convento por su parte se construiría entre 1647 y 1678.
La construcción se vería afectada por el terremoto que sacude a la ciudad en 1743, y en 1761, cuando aún no se habrían terminado las reparaciones, un incendio causa la destrucción de la cubierta y de un gran número de lienzos que adornaban el interior de la iglesia.
Más tarde, el terremoto de 1785, destruiría casi por completo la iglesia, dejando en pie únicamente una de las naves laterales. El teniente coronel Domingo Esquiaqui realizó el levantamiento de la antigua iglesia y envió a España el avalúo de la reparación con la esperanza de conseguir apoyo económico para la obra. Los restos de esta primera iglesia dibujada por Esquiaqui serían finalmente demolidos entre 1790 y 1795, y tras una campaña de recaudo de fondos para la construcción de la nueva iglesia llevada a cabo por el prior de los dominicos Fray Luis Téllez, el diseño y la reconstrucción de la iglesia le serían encargados a Fray Domingo Petrés y la obra sería iniciada en 1807. Sin embargo y como un sino fatal, la magestuosa cúpula levantada por Pétres en esta ocasión se vería averiada por el terremoto que sacudió a la ciudad en 1827 y sería remplazada por una cúpula en cobre entre 1887 y 1891 bajo la intervención del arquitecto colombiano Eugenio López y la supervisión de Pietro Cantini.
La supresión de la orden dominica por disposición de Mosquera, significó el traspaso del convento a manos de los militares: el convento se convertiría en cuartel y en oficinas públicas.
Ya en los primeros años del siglo XX, el arquitecto Carlos Camargo Q. y el pintor Adonaí Martínez serían contratados en 1919 para llevar a cabo la tarea de ¨decoración moderna¨ de la iglesia tras el remplazo del altar mayor¨.
Más tarde, en 1925 la Academia de Historia emprende un proyecto de valoración del clausro que concluye con la identificación de un sector de conservación y la identificación de las partes que podrían ser demolidas y redesarrolladas aprovechando la estratégica ubicación del convento.
Finalmente en 1938 el Gobierno decide por intermedio del Ministerio de Obras Públicas, quien desde 1930 había contratado con el arquitecto Pablo de La Cruz el levantamiento de la manzana para la elaboración de los planos de un nuevo edificio para varios Ministerios, llevar a cabo la demolición del claustro.
La determinación fue justificada por el presidente Eduardo Santos con el argumento de que el convento constituía un ¨estorbo máximo para el desarrollo de Bogotá y el predio que ocupaba, por su ubicación, debía destinarse para la construcción de locales adecuados para las oficinas públicas¨.
El templo que debía colindar con el nuevo Palacio de las Comunicaciones. Terminaría por correr con la misma suerte del convento: no solamente la demolición cortaba la sacristía sino que con ella se desplazarían las bases del templo condenando el edificio a la ruina.
En marzo de 1946 los dominicos venden su templo y su casa conventual. El 15 de agosto la iglesia cerraría definitivamente sus puertas ¨. En 1947, ¨la bella cúpula que caracterizaba la silueta de la ciudad fue despedazada y los muros del edificio fueron cayendo entre nubes de asfixiante polvo¨.
 

 

 


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