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Con el cultivo del café, la ciudad de Manizales se consolidó como un centro urbano próspero y
dinámico alrededor de 1864. El inicio del siglo XX trae consigo la necesidad
de superar de alguna manera las dificultades topográficas de la ciudad, emplazada en el
filo de la cordillera. A lomo de mula se llevaba el café, primer producto de
exportación, hasta Mariquita y luego a Honda para embarcarlo en los vapores por el río Magdalena. Las
escarpadas montañas y los continuos precipicios hacían que las mulas y su carga se
despeñaran con frecuencia. Buscando una solución al problema, a finales de la primera
década del siglo, se contrató a una compañía inglesa para que realizara un estudio y
propusiera la solución. Ésta encuentra el remedio mediante el diseño de una serie de
torres de metal y un cable aéreo. Partiendo del alto sobre la salida al Magdalena se
llevaban los productos a través de la cordillera, pasando por el Alto de Letras, Herveo y
Padua, entre otros, hasta llegar a Mariquita a un lugar cercano a la estación del
ferrocarril. En 1912 se inició la construcción y se empezó, poco a poco, a ensamblar la
línea, a través de cerca de 300 torres de alturas diferentes, la más alta, cerca al
municipio de Herveo (Tolima), que vence la bajada de la zona del páramo.
La Torre Herveo se construyó entre 1915 y 1920, y su diseño corrió por cuenta del
inglés que estaba a cargo de las obras del cable, James Lindsay, quien tuvo que sustituir
la estructura de metal por una especial de madera, pues un submarino alemán se encontró
en plena guerra mundial con el barco inglés que transportaba la estructura metálica
original y lo hundió. La Torre, luego del desmantelamiento del cable en 1962, por parte
del antiguo Ferrocarriles Nacionales, fue trasladada a Manizales en 1984 y emplazada en el
parque cerca a la estación de "El Cable".
James Lindsay construyó también el edificio sobre el cual convergían todas las
funciones que debían realizarse en el funcionamiento del cable aéreo. Su fin primordial
era servir de bodega para los productos que llegaban y salían, y el inglés diseñó una
serie de alas longitudinales de almacenamiento: por un lado se recibía la mercancía de
exportación y por el otro, la destinada a la ciudad. En el centro de estas dos alas se
creó una zona administrativa, la que servía como articulación con un eje de acceso. Al
extremo occidental, como remate del cable y del edificio, se localizó el cuarto de
máquinas para los engranajes y la caldera que impulsaba las cargas hacia el páramo del
Ruíz. Toda la estación del cable aéreo se construyó con piezas de madera,
perfectamente ensambladas, característica que, junto con su forma, la hacen única y
particular. Actualmente la estación de El Cable es la sede de la Facultad de Arquitectura
de la Universidad Nacional de Manizales.
Investigación y textos: Jimena Montaña Cuéllar
Fuentes: April Gniset Jacques "La Ciudad Colombiana" Biblioteca Banco Popular
1992, Bogotá y Revista Proa No 327, marzo 1984. Bogotá |