Alvaro Julián Cardona, Bala perdida
Alvaro Julián Cardona, Bala perdida
2007, Grabado- colografía, acrilografía y punta seca en acrílico, 70 x 100 cm
Armenia
Lexy Durán, La mujer ideal
Lexy Durán, La mujer ideal
2007
Dibujos en tinta sobre papel-instalación
Quibdó
Daniel Fernando Gómez, Ruana
Daniel Fernando Gómez, Ruana
2008, Objeto-instalación en tejido de alambre de hierro
Pereira
Diego Alexander Escobar-Cena para una conquista-
Diego Alexander Escobar-Cena para una conquista-
2007, Acrílico sobre lienzo
Dimensiones Variables
Manizales
WILSON OSPINA AGUIRRE Y MARTIN ALONSO ABAD, Video -m.art.in-
WILSON OSPINA AGUIRRE Y MARTIN ALONSO ABAD, Video -m.art.in-
2007-2008
Video digital, duración 13 minutos
Pereira
John Mario Ortiz Urrego, Mirador
John Mario Ortiz Urrego, Mirador
2008, Instalación fotográfica.
Dimensiones variables
Medellín
Pablo Guzmán, Ventana I
Pablo Guzmán, Ventana I
Acrílico sobre tela, 140 x 232 cm
Medellín
Patricia Londoño,Suturas continuas Niquitao
Patricia Londoño,Suturas continuas Niquitao
2007, Intervención in situ, Registro fotográfico, 50 x 30 cm
Medellín
Ulises Giraldo, Serie Oasis
Ulises Giraldo, Serie Oasis
2006, Fotografía digital a color
Hasta 36 fotografías de 40 cm x 30 cm c/u
Manizales
Ulises Giraldo, Serie Oasis
Olga Lucía Hurtado, Serie Ambientales
2008, Fotografía digital a color
3 fotografías de 1 m x 75 cm c/u
Manizales
Luz Ángela Flórez, Habitar pasajero
Luz Ángela Flórez, Habitar pasajero
2007, Intervención urbana
Instalación, medidas variables
Medellín
HENRY ÁLVAREZ, REGISTRO DE RITMOS 1
HENRY ÁLVAREZ, REGISTRO DE RITMOS 1
2007, Video-performance.
Medellín
Fernando Arroyave, Carne en Exhibición
Fernando Arroyave, Carne en Exhibición
2007, Instalación con medios mixtos,Cada elemento mide 6 x 24 x 18 cm
140 x 100 x 100 cm
Medellín
Colectivo PAPABOMBA-Practipiedra
Colectivo PAPABOMBA-Practipiedra
2007-Instalación-medidas variables
Medellín
Museo Tecmit-Colectivo DECI-DEPU
Museo Tecmit-Colectivo DECI-DEPU
2006-2008, Publicaciones virtuales y físicas, Dimensiones variables
Pereira

GUÍA DE ESTUDIO IMAGEN REGIONAL 6

Pereira - II Etapa

Presentación General

Álvaro Julián Cardona (Quindío) es un  artista que ha investigado los cambios que han ocasionado los acelerados procesos de industrialización y comercialización en una zona eminentemente agrícola. El éxodo masivo, el reciente fenómeno del  turismo en el Quindío  y la violencia generalizada del país, son parte de los problemas que este artista aborda a través de sus instalaciones. En su obra, Desplazamientos, Cardona  resignifica el objeto encontrado y reafirma el vínculo entre memoria-movilidad-desplazamiento   mediante la figura del azadón, herramienta  tradicional y fundamental en las prácticas agrícolas, símbolo de trabajo y laboriosidad  en la memoria ancestral  colectiva de los campesinos. El artista configura  una multitud anónima a partir de la serialidad del instrumento abandonado.

Con Mujer ideal, Lexy Durán (Chocó) nos propone diferentes ámbitos de reflexión pertinentes tanto en el ámbito de lo regional como en el de lo nacional. En primer lugar, la artista cuestiona las concepciones convencionales, importadas, mediatizadas y transculturales del ideal femenino que repercuten tanto en su corporalidad como en su comportamiento.  Las mujeres ideales de Durán están por fuera de los cánones formulados desde una publicidad globalizada al servicio de la mirada occidental, del primer mundo, blanca y heterosexual.  En segundo término, la artista nos recuerda la importancia de lo femenino en el contexto cultural. Son las mujeres las encargadas de recibir, conservar y transmitir gran parte del acervo de conocimientos que conforman lo que denominamos cultura.

Daniel Fernando Gómez (Risaralda) busca modificar el sentido de los objetos culturales explorando  en uno  de los íconos de la memoria colectiva del país: la ruana. En un acto de apropiación y reinterpretación de la tradición campesina, Daniel invita al espectador a ponerse una ruana tejida en alambre de hierro (cota de malla) que evoca las armaduras protectoras empleadas por los guerreros del medioevo. La ruana, que ha servido tradicionalmente para proteger  a los campesinos del frío (cobijar), se resignifica  con la presencia del metal que nos remite al impacto de la violencia  rural.  Igualmente, la pieza se propone como una obra participativa, en la que la gente puede vestir el objeto, o simular que lo hace,  dejando una constancia fotográfica del evento.

Diego Alexander Escobar (Caldas) en su obra Cena para una conquista, como en otros trabajos suyos, emplea como punto de partida una fotografía histórica extraída de sus archivos personales. La imagen recoge una escena de caza con antiguos colonos de la zona, y se pone en relación formal y simbólica con el caballo, animal que representa por excelencia la conquista. La obra plantea una metáfora que nos conecta con la memoria y el arraigo de la región. Al mismo tiempo, y como resultado de la comparación que hace entre la figura del colono (flanqueado por doce caballos) y la de Cristo en medio de los apóstoles, Escobar cuestiona el sentido de la colonización  evidenciando el carácter “conquistador” del cristianismo y su responsabilidad histórica por cuanto justificó y fundamentó las expansiones colonialistas de la cultura occidental.  Poseedor de la “verdad” filosófica y espiritual, Occidente se puso a sí mismo en el centro; la cruz se blandió con la misma fuerza que la espada.

Martín Abad y John Wilson Ospina (Risaralda) proponen a través de la instalación y el video el registro de la vida cotidiana de Martín Abad, llevando a la sala de exposición un rincón de su casa, ubicada en el corregimiento de
La Florida. El video registra en diversos planos el modus vivendi de un artista que ha hecho de su propia existencia su obra más importante; saltando las brechas entre el arte y la vida, Abad ofrece un buen ejemplo de lo que realmente significa el arte del comportamiento.  Esta coherencia vital lo ha llevado, por ejemplo, a renunciar a la tecnología (luz, celular, computador) y a encontrar que hasta los actos más nimios de lo cotidiano se llenan de sentido; el artista se muestra absorto en un mundo, ocupado en la reflexión sobre los estados naturales del ser, impensables en este siglo de tecnologías mediáticas.

La instalación Mirador,  de la serie Nuevas vistas de Medellín, de John Mario Ortiz (Antioquia), se enclava en un doble registro.  Por un lado, la obra permite dar cuenta, al interior del espacio expositivo, de una intervención urbana desarrollada por el artista en un edificio de la ciudad, recientemente construido, llamado Mirador de Argentina.  Como resultado de este proceso, Ortiz instaló en todas las ventanas del edificio una imagen fotográfica tomada desde cada uno de los apartamentos que permitía observar, en el exterior, la vista que sobre el paisaje urbano permite este nuevo mirador.  El artista señala no sólo cómo las miradas sobre la ciudad se modifican en relación directa con los cambios urbanos, sino que también hace un comentario irónico  a los nombres que reciben este tipo de edificaciones (¿Qué mira el mirador?).  De otra parte, la obra no sólo indica un evento sucedido afuera, sino que remite a alusiones agudas de un minimalismo revisado desde la contemporaneidad para contaminarlo y pervertirlo.

La obra de Pablo Guzmán (Antioquia) retoma el recurso histórico del trampantojo, táctica con la cual no sólo representa unos elementos y personajes, en una escala igual a 1:1, sino que le permite, como ya lo ha hecho en obras anteriores, pensar la pintura como instalación en un espacio.  Con este trabajo Guzmán le hace un guiño irónico a las concepciones tradicionalistas que entendieron la pintura, en determinados momentos de la historia de Occidente,  como una suerte de “ventana” que permitía asomarse y conocer el mundo.  Aquí, las pinturas, instaladas a la altura de las ventanas, no son más que representaciones de las mismas. Tanto cuadros como ventanas tienen no sólo una función similar (permitir un conocimiento visual del mundo) sino que, además, se emplazan en lugares semejantes desde un punto de vista arquitectónico. Concientemente el artista hace uso de uno de los medios más tradicionales, lo que le permite hacer comentarios transversales sobre las funciones históricas del arte.

Con la serie Suturas continuas, Patricia Londoño (Antioquia) realiza un conjunto de intervenciones que le permiten señalar puntos álgidos que se generan tras los inevitables procesos de transformación y cambio urbanos.  Con la convicción y el cuidado con los que un médico atiende a un herido, Patricia ve la ciudad como un organismo viviente que también necesita y clama sanación y curación.  Sus intervenciones urbanas son pues, suturas simbólicas, procesos de consolidación y reparación metafóricos en estructuras arquitectónicas que son tratadas como si fueran tejidos abiertos o soluciones de continuidad en la piel de la ciudad.

Ulises Giraldo y Olga Lucía Hurtado (Caldas) abordan desde polos disímiles, pero con el mismo medio de registro,  la  relación entre medio ambiente y ciudad. En  su  proyecto fotográfico,  Ambientales, Hurtado  hace  un seguimiento  de  los  cambios atmosféricos  generados por las emisiones de humo y gases provenientes de industrias aledañas a su entorno cotidiano. Con el objeto de sobrepasar los límites de la región, su proyecto comienza a explorar  otras zonas del país  donde igualmente la noción de paisaje está transformándose por efecto de la industria, lo que la ha llevado a  profundizar ambienten torno a problemáticas medioambientales. Para conjugar estas experiencias, y en búsqueda de otros lenguajes, realiza unos registros de videos que  complementan la serie fotográfica.

Ulises Giraldo, por su parte, consigna desde el lenguaje fotográfico las persistencias y resistencias de la naturaleza en el entorno de la ciudad.  Estas relaciones se ejemplifican en excrecencias  vegetales que afloran en las grietas de la urbe e invitan a complejizar la manera en la que convencionalmente comprendemos contextos que tradicionalmente han sido separados en su concepción: lo natural y lo hecho por el hombre, lo originario y lo artefacto (hecho con arte, hecho con tekhné).  Los Oasis que Giraldo encuentra y registra son micro-geografías que brotan espontáneamente en el pavimento, los andenes, las rejas metálicas y las paredes de la ciudad; metáforas visuales y poéticas que evidencian las fisuras, fracturas, fallas y hendiduras de las que se aprovecha la naturaleza para reaparecer y reclamar su puesto en el espacio urbano.

Luz Ángela Flórez (Antioquia) presenta la obra Habitar pasajero, propuesta como una acción poética en la cual se interviene un bus ejecutivo de la ciudad de Bogotá, alterando todo el interior del vehículo, pero dejando intacto su exterior.  De este modo se generó una sorpresiva y amable interferencia entre los usuarios que deben utilizar un medio de transporte masivo enclavado en un contexto urbano en el que habitan más de seis millones de habitantes.  Flórez le hace un amable regalo a la ciudad, que consiste en un bus que funcionó efectivamente y por espacio de una semana, en el que no se cobró a los usuarios por el servicio.  Los resultados de este experimento, que trasciende el campo meramente artístico y araña terrenos de reflexión propios de otras disciplinas como la sociología, la antropología, la psicología de comportamiento y la política, evidenciaron el modo en que las relaciones interpersonales se pueden modificar cuando sucesos de este tipo tienen lugar.

La propuesta Ritmos I, de Henry Álvarez (Antioquia), se debe ubicar  en el terreno de las prácticas performativas, estrategias formales de carácter efímero por medio de las cuales, en este caso, el artista realiza intervenciones urbanas que buscan señalar asuntos relacionados con el significado de su quehacer en una ciudad como Medellín. El artista vallecaucano Rosemberg Sandoval señala que “el arte transpira el lugar donde se elabora”. Siguiendo esa línea de pensamiento, la obra de Álvarez hace declaraciones tanto poéticas como políticas, estas últimas determinadas por la capacidad de intervenir y reflexionar, a través de una opinión (formalizada plásticamente), sobre los asuntos públicos que le interesan.  La pieza tiene dos momentos, primero el de su realización, cuando Álvarez ralentiza sus movimientos junto al edificio del Banco de la República, una de las instituciones representativas del poder estatal; y segundo, el de la edición, cuando el video-registro se acelera.  En ambos casos la obra constituye una suerte de interferencia que nos formula la pregunta: ¿es posible vivir al ritmo propio del individuo y al mismo tiempo mantener el sentido de comunidad?

La serie Carne en exhibición, de Fernando Arroyave (Antioquia), propone una pregunta crítica en torno a las prácticas de consumo del cuerpo en la urbe contemporánea.  La belleza es un bien que puede ser mercadeado, comprado y distribuido. Medellín se ha venido posicionando como un destino preferido por el público internacional para la realización de operaciones cosméticas, fenómeno al que contribuyen las buenas prácticas médicas y los costos moderados que tienen dichos procedimientos comparados con los de otros países. La belleza, como ha sido usual en la historia reciente de nuestra cultura, se encuentra particularmente asociada con la capacidad adquisitiva del individuo. La belleza es un bien de consumo.

PRACTIPIEDRA® es el nombre de la propuesta del Colectivo PAPABOMBA (Antioquia).  Esta obra desborda las prácticas convencionales asociadas a la producción artística, con el objeto de generar reflexiones pertinentes al urbanista contemporáneo y al ciudadano global.  La táctica empleada por el colectivo en este proyecto consiste en la formulación de una pieza multidisciplinar, complementada con el uso ex profeso de estrategias propias del marketing, que buscan la oferta de los productos a través de diversos medios de comunicación masiva como la televisión y la Internet, y la apropiación de recursos típicos del merchandising. Con PRACTIPIEDRA®, el colectivo señala el absurdo y el desaforo del consumo contemporáneo, al tiempo que hace un guiño irónico al empleo de la piedra, el instrumento más primitivo del hombre, como objeto utilizado por colectividades de las instituciones educativas públicas para manifestar sus inconformidades.

El colectivo L´H Y DECI DEPU (Risaralda) crea una ficción apropiacionista: el proyecto TECMIT (Museo Tecnológico-Mítico y de Arte Contemporáneo de la ciudad de Pereira). Partiendo de un espacio  físico real de la Universidad Tecnológica,  TECMIT articula lo  imaginario y lo real, creando un mito sobre los seres ciclópeos que en apariencia también poblaron esta ciudad en otra época, compartiendo el territorio con las culturas indígenas de la región.  Este proyecto, que promociona un pensamiento de resistencia y crítica, antiacadémico y contracultural, sienta una voz de protesta con el ánimo de cuestionar conceptos como los de patrimonio, memoria y museo, configurando un discurso cargado de sentido y humor.  Para mayor información visite museotecmit.blogspot.com

Viviana Ángel y Conrado Uribe