Diéresis y sinéresis
La disolución de un diptongo, ésto es, la separación de sus
vocales en lo pronunciado se llama diéresis. La sinéresis consiste
en pronunciar en el mismo tiempo que una, dos vocales que por su
naturaleza no deben formar diptongo. En verso es a veces lícita la
sinéresis. De la de llena y débil o débil y llena con acento en la
débil, hay pocos ejemplos en buenos autores. De la de dos llenas
sin acento, se hallan muchos. La de dos llenas con acento en una,
está autorizado por no pocos. La diéresis es permitida y aún
conveniente en muchas palabras que tienen débil y llena, con el
acento en la llena, como oriente, Diana, piano, suave, impetuoso,
glorioso, afluencia, afluente, influencia, influente; y otros que
tienen dos débiles con acento en la segunda, como ruin, ruina,
ruido, viudo, juicio.
Combinaciones de más de dos vocales.
Cuando se reúnen más de dos vocales, se fijará la atención en la
combinación que resulte de la 1ª y la 2ª; luego, en la que resulte
de la 2ª y la 3ª; en seguida, en la que resulte de la 3ª y 4ª, y
así sucesivamente, y a cada una se aplicará la regla que le
convenga. Ejemplo: En cambiáis se reúnen las tres vocales ¡ a i:
las dos primeras vocales ¡ a forman diptongo, porque cuando
concurren una débil y una llena con el acento en la llena, debe
haberlo; la segunda combinación, a i también es diptongo, porque
cuando se juntan una llena y una débil con el acento en la llena,
debe haberlo igualmente.
De la sinalefa y el hiato
Cuando concurren dos, tres, cuatro o más vocales que pertenecen
a distintas palabras, todas ellas se confunden y forman una sola
sílaba. En la AntigUA EUropa se verifica esto dos veces.
Esta confusión de vocales, pertenecientes a diversas dicciones
en una sola sílaba, se llama sinalefa.
La sinalefa tiene cabida aún en aquellas combinaciones de
vocales que no podrían formar una sola sílaba, si se hallaran
dentro de una palabra.
Las vocales que por la sinalefa se pronuncian en el mismo tiempo
que una, se pueden y se deben pronunciar distintamente.
La h inicial de una palabra no se opone a la sinalefa; la habrá
por tanto en sabe honrar.
Llámase hiato lo contrario de la sinalefa, esto es, la
separación en lo pronunciado de dos vocales que pertenecen a
distintas voces. Así, cuando hay hiato habrá por lo menos dos
sílabas, como se observa en la hoz. El hiato tiene lugar:
1º Cuando entre dos vocales cualesquiera que sean, está una
débil sin acento, la cual hace las veces de consonante. Ejemplos:
oro y estaño, Sevilla u Oviedo.
2º Cuando la vocal que se halla en medio es una de las
conjunciones e, o. Ejemplos: Francia e Inglaterra, ciencia o
arte.
3º Si la vocal inicial de la última dicción es acentuada y hay
conexión gramatical muy estrecha entre esta dicción y la que
antecede, como la que existe entre el artículo y el sustantivo, y
entre el adjetivo y el sustantivo, o entre la preposición y su
término. Ejemplos: Lo útil, mi hijo. a éste, preciosa urna.
4º Cuando siendo acentuada la primera vocal de la última
dicción, se halla ésta hacia el fin de la frase o del verso.
Ejemplos: ¡Oh naturaleza, que magnífica eres! ¿A dónde irá el buey
que no are?
5º Cuando concurren dos vocales acentuadas. Ejemplos: Qué
áspero. Tú alzas.
En varios casos es permitido no seguir las reglas que acabamos
de dar; pero estas son las más generales de cuantas se pueden
establecer.
Nota.- En las Notas y Nuevos Apéndices con que don Miguel
Antonio Caro ilustró la edición de la Ortología de Bello, que se
hizo en Bogotá en 1882, se halla expuesto cuanto es necesario saber
en orden al valor que ha de darse a las vocales concurrentes.
PARTE CUARTA
APLICACIÓN DE LAS REGLAS ORTOLÓGICAS A LA MÉTRICA.
Como en lo que se escribe en verso tiene aplicación más práctica
y frecuente lo que se acaba de exponer sobre acentuación y sobre
vocales concurrentes; y como las nociones principales de la
versificación que no se han explicado todavía en este libro son
bastante breves y sencillas, no parecera importuno que en este
lugar se exponga u algunas de aquellas nociones.
Verso es un grupo de sílabas en el cual el número de éstas y la
combinación de las acentuadas con las inacentuadas se ajustan a
ciertas reglas con el fin de hacer su conjunto agradable al oído.
Al contar las sílabas de un verso hay que cuidar de distinguir las
combinaciones de vocales que forman diptongo de las que no lo
forman, y las que se unen y confunden por sinéresis de las que
permanecen separadas:
Cuando al rayar el día las aves cantan
no es verso, o a lo menos no es verso perfecto, aunque parezca
tal a las personas que no tienen oído delicado; la palabra día está
tomada por monosílaba siendo disílaba. Para la generalidad de los
americanos, toda combinación de vocales que no determine verso
tiene valor de una sola sílaba. Hasta buenos poetas ha habido entre
nosotros que siempre han considerado como diptongo cualquier
combinación de vocales. Gutiérrez González, v.gr., dijo:
Cuando hechicera te sonríe esa edad
reduciendo a una sílaba la ¡ y la e de sonríe.
Hay sin embargo casos en que en una combinación de vocales que
termina vocablo y que precede a otra vocal perciben dos sílabas,
así los que tienen el oído menos educado como los que mejor educado
lo tienen. Ejemplos:
Mil pesos apostaría
a que ya el Judío errante
se encuentra en tu librería.
No es agradable un verso que contenga más de una de aquellas
combinaciones de vocales que no forman diptongo, a no ser que una
de ellas termine el verso y no haya más que otra en el principio o
en el medio:
Con tu vista serían virtuosos
Qué gran deseo sentirían ahora.
Para medir un verso no se cuentan las sílabas que lo constituyen
como se cuentan las de una voz según las reglas comunes de la
Ortología:
Quien no espera vencer ya está vencido
es un grupo de trece sílabas contadas según esas reglas; y de
once si se cuentan según las de la métrica, esto es, según el arte
a que deben ajustarse las composiciones en verso en su parte
material. Las vocales o y e de no espera forman métricamente una
sílaba por sinalefa, y lo mismo la a y la e de ya está.
En todo verso que termina en sílaba acentuada se cuenta una más,
y en todo verso que acabe en una voz esdrújula se cuenta una
menos.
Así, para decir qué número de sílabas tiene un verso, se ha de
contar hasta la última acentuada y añadir siempre una unidad. El
tipo en cualquier especie de versos es el verso que acaba en
dicción grave.
Los versos de ocho sílabas, por ejemplo, no tienen en realidad
ocho, si acaban en voz aguda o esdrújula:
Quiero en estos versos lánguidos
alguna muestra ofrecerte
de lo que acabas de oír.
Estos son tres versos de a ocho sílabas métricamente computadas:
el primero tiene siete sílabas hasta la acentuada lán; el segundo,
igual número hasta la acentuada cer; el tercero, el mismo número
hasta la acentuada ir. Añadiendo a este número una unidad, resulta
lo que se ha dicho. Entre un verso y el que le sigue media una
pausa.
Esta coincide frecuentemente con la que exige el sentido, pero
no es forzoso que coincida:
Y aunque debo celebrar
con más risa que sorpresa
el sumo donaire de esa
declaración singular...
Aquí la pausa que separa los dos últimos versos no es la misma
que se notaría en prosa. Las pausas de sentido no se oponen a la
sinalefa:
Oye los claros nombres que en la historia
nos guarda Italia; entre futuras gentes
mira pasar tus dignos descendientes.
Las pausas que exige el sentido pueden estar en cualquier lugar
del verso:
Cruel no hay dicha para ti en el mundo.
Sobre la senda del pavor; y pugne...
Entre un verso y el que le sigue es natural el hiato y nunca la
sinalefa;
Y en la mesa el glotón tiene derecho
a que le sirvan el mejor bocado.
Hay hiato entre la o que termina el primer verso y la a que
empieza el segundo: quien los va leyendo no siente propensión a
reunir estas dos vocales en una sola sílaba. Para descubrir si dos
grupos de sílabas son dos versos o dos partes de un verso, debe
examinarse si entre los dos tiene cabida la sinalefa: si la
tuviere, podrá afirmarse que hay dos partes de un verso, y no dos
versos.
Aparta de la vista aquella negra imagen.
Esto no es un verso sino la reunión de dos versos escritos en
una misma línea. En primer lugar hay hiato entre vista y aquella, y
en segundo, el aparte de la vista, puede cambiarse por aparte de tu
párpado, o por aparte de la luz, sin que la primera parte del
renglón deje de sonar como sonaba al principio, esto es, como verso
de siete sílabas. Esto sucede no obstante que párpado tiene una
sílaba más y luz una menos que vista.
La luna aparta el nebuloso velo
es un verso. Para advertir que estos dos grupos la luna aparte y
el nebuloso velo no son dos versos, basta considerar que entre
aparte y el tiene cabida la sinalefa, y que si se sustituye un
esdrúiulo a la palabra aparte diciendo, v.gr.: La luna apártame el
nebuloso velo, no quedaría un verso ni tampoco dos. En castellano
no hay verso sino de cinco sílabas, de seis, de siete, de ocho, de
nueve, de diez y de once. Los impropiamente llamados versos de dos
y de cuatro sílabas, no son sino fracciones de los de a ocho; los
llamados versos de doce y de catorce sílabas no son sino pares de
versos de seis y de siete, respectivamente, escritos en un solo
renglón.
El verso de cinco sílabas se llama pentasílabo; el de seis
hexasílabo; el de siete, heptasílabo; el de ocho, octosílabo; el de
nueve, eneasílabo; el de diez, decasílabo, y el de once,
endecasílabo. El que un grupo de sílabas sea verso no consiste sólo
en el número de éstas, sino también en el modo como en él se
combinen las acentuadas con las inacentuadas.
Esas extravagancias de Pedro
es un grupo de diez sílabas que no es verso.
Por punto general, en cualquier género de verso cada sílaba
acentuada debe ir entre dos inacentuadas. El que una sílaba con
acento quede junto a otra que también lo tenga, en unos casos
despoja al grupo de sílabas de la naturaleza de verso y en otros
echa a perder el verso. Pero hay circunstancias que debilitan unos
acentos y circunstancias que realzan otros.
El acento que los versos de cada especie necesitan en lugares
determinados ha de ser lleno y fuerte.
Quién me dijera cuando las pasadas.
Esto no es verso por lo débil del acento de cuando,
Veré las causas y de los estíos.
Este grupo de sílabas está más que el anterior lejos de ser
verso porque los carece enteramente de acento. Como un acento se
debilita si a la sílaba en que está sigue otra acentuada, un acento
necesario puede anu1arse si le sigue otro.
Y tú, rapaza, tú tienes el robo,
aquí el acento del segundo tú, que sería necesario para que
hubiera verso, se debilita por estar seguido del de tienes. El
acento débil de una palabra cobra vigor si después de ésta se hace
pausa.
Él duerme mientras el ladrón roba,
aquí no hay verso porque mientras tiene el acento débil; pero
este acento satisface el oído si se hace pausa después de dicha
voz:
Todos los suyos cuidadosos velan
y él duerme mientras. El ladrón le roba
Sin que lo eche de ver ni se incomode.
No en toda especie de versos es forzoso que cada uno de éstos
tenga los acentos distribuidos de la misma manera que los que le
acompañan:
El mal que hacemos en cabeza ajena
Refluye en nuestro mal por carambola.
Estos son dos versos de una misma especie; pero el primero tiene
acento en la segunda sílaba, en la cuarta, en la octava y en la
décima; y el otro carece del de la cuarta y del de la octava, y
tiene uno en la sexta.
No hay más que dos especies de verso en que es preciso que cada
uno tenga acentuadas las mismas sílabas que todos los que lo
acompañan:
Cuando al fin tras penoso camino,
En su patria se mira al viajero...
son versos que necesitan siempre acentos en la 3ª, 6ª y 9ª y que
no admiten otros acentos. El verso
Suban al cerco de Olimpo luciente,
ofrece un ejemplo de la otra especie. En la de estos ha de haber
acentos en la 1ª,4ª,7ª y l0ª y no ha de haber otro. Rima es la
semejanza de terminación entre dos o más dicciones. Rima perfecta o
consonancia es la igualdad de todos los sonidos finales de dos o
más voces, desde la vocal acentuada inclusive hasta la última
letra. Las dicciones que terminan en una misma vocal acentuada son
también consonantes entre sí. Ejemplos: cientifico y específico,
Carmen y alarmen, bola y estola, sol y farol, acá y estará.
Para la rima perfecta es permitido tomar el sonido de la y como
idéntico al de la b, pero no es el de la s como equivalente al de
la z o al de la c. Rima asonante o asonancia, es la identidad de
sonidos vocales desde la vocal acentuada para adelante. Ejemplos:
fatige y lime, milagros y encerrado.
En los esdrújulos no se hace caso de la vocal que medie entre la
acentuada y la final; así son asonantes crédulo y dedo, orgánica y
descansan. Cuando hay diptongo acentuado sólo se atiende a la vocal
acentuada que tenga. Son asonantes aire y margen.
Cuando hay diptongo inacentuado, sólo se atiende a la vocal
llena. Cambie es asonante de vales.
En dicciones agudas la asonancia consiste en que, habiendo
después de la vocales acentuadas alguna diferencia en cuanto a
consonantes, no haya ningún sonido vocal o no haya sino el de una
vocal débil sin acento: está, batán, amáis, mararay, son
asonantes.
En sílaba final no acentuada, la i vale por e, y la u poro; de
suerte que casi es asonante de valle; débil, de verde; Venus de
cielo. Se da el nombre de versos blancos, libres o sueltos a los
que carecen de rima. Se llama por excelencia verso endecasílabo el
de once sílabas, con acento en la 6ª y la 10ª, o bien en la 4ª, la
8ª y la 10ª.
Que la Arabia en sus venas atesora
y el rico Tajo en sus arenas cría.
Los endecasílabos de ambas clases pueden tener otros acentos;
pero si tuvieren uno en la 5ª sílaba o en otra que preceda
inmediatamente a una de aquellas en que van los acentos necesarios
para el verso, éste se hará muy desapacible:
De donde se ven todas las naciones.
Ya se ha dicho, e importa repetirlo, que se debe evitar el que
se junten dos acentos. Once sílabas de las cuales las cuatro
primeras sean inacentuadas, no pueden jamás ser verso. Hay otros
versos de once sílabas que llevan acento en la sílabas 4ª, 7ª
Los remendones que escritos ajenos.
Otros hay con acento en la 1ª, en la 4ª, en la 7ª y en la 10ª y
que no admiten otros acentos:
Suban al cerco de Olimpo luciente.
El verso decasílabo lleva acento en la 3ª, 6ª, y la 9ª sílaba y
no admite otros acentos:
¡A cazar! En alegre desorden...
El verso de nueve sílabas puede tener los acentos distribuidos
de varios modos, pero el de la sílaba penúltima es indispensable,
como en toda clase de versos:
Mientras tenemos, despreciamos,
sentimos después de perder...
El verso octosílabo no exige en rigor más acento que el de la
penúltima sílaba;
Despopularizaría,
Una notabilidad.
Oiga, vea, coma y calle.
Si fueran acentuadas la 6ª y la 7ª, y las cuatro anteriores
inacentuadas, no habría verso:
Y sobre recibir palo...
Siete sílabas con la sexta acentuada forman un heptasílabo, con
tal que no estén sin acento las cuatro primeras y con acento la 5ª
y la 6ª.
En el contemplar hallo...
Este renglón no es verso.
Los versos de seis sílabas admiten cualquier combinación de acentos
y aun la falta de ellos en las cuatro primeras sílabas:
Cerca de unos prados
que hay en mi lugar
pasaba un borrico
por casualidad.
Los pentasílabos también admiten varias combinaciones, pero son
preferibles los que no tienen acento en la tercera:
Son estudiantes.
Están perdidos.
Es feliz, díme.
Si los grupos de a cuatro sílabas fueran versos, y no quebrados
de octosílabos, se podía agregar una sílaba acentuada a cualquiera
de ellos sin que el oído percibiera alteración en el metro; pero
tal cosa no es posible. Si en vez de decir:
A una mona
muy taimada,
decimos:
A una pérfida
muy taimada.
veremos desaparecer lo que podía hacer reputar estos dos
rengloncitos como versos. Observaciones semejantes pueden demostrar
que no hay versos de dos sílabas, sino octosílabos divididos en
porciones de a dos sílabas, una acentuada y otra inacentuada; y que
tampoco hay versos de tres sílabas sino grupos de tres con acento
en la segunda, y que cada par de éstos es un hexasílabo.
LISTA
de las palabras que más a menudo se acentúan mal, escritas como
las trae la Academia en la decimaquinta edición de su Diccionario.
Incluye también las que pueden acentuarse de dos modos, y aquellas
sobre cuya acentuación se puede dudar: