NARCOTRÁFICO Y DEMOCRACIA: LA EXPERIENCIA COLOMBIANA
Jorge Orlando Melo
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Narcotráfico y guerrilla

El desarrollo de plantaciones de coca en zonas rurales generó una relación ambigua entre el narcotráfico y la guerrilla. Las zonas adecuadas para este cultivo, fuera de razones naturales, eran aquellas recientemente pobladas, que habían atraído un gran número de campesinos desplazados para su colonización, y en las que el estado tenía poca presencia y capacidad de control. Las regiones bajo influencia o control guerrillero eran justamente las más aptas, por ambos motivos. Los altos ingresos que generaba la coca resultaban muy atractivos para campesinos en zonas sin vías de comunicación que hicieran viable la producción comercial de otros productos. La guerrilla no podía enfrentarse abiertamente a los campesinos, y trató de regular el proceso: limitar las plantaciones y mantener productos alternativos alimenticios. Pero decidió además beneficiarse con el negocio: se implanto una tasa que convencionalmente se ha estimado en el 10% sobre las transacciones de hoja o pasta de coca. [17]

De este modo se formó una alianza coyuntural que contradecía los objetivos políticos muy divergentes de guerrilleros y narcotraficantes. Estaban unidos contra el control del Estado y por el beneficio mutuo económico y militar -la guerrilla recibía recursos económicos y además tenía acceso a redes que le permitían abastecerse de armas, mientras que el narcotráfico conseguía un mecanismo de protección de los cultivos. Los oponían ocasionales desacuerdos sobre los aspectos operativos del negocio: la guerrilla tendía a exigir el pago de precios mínimos a los campesinos, incluso en épocas de caídas de precios, los narcotraficantes no estaban dispuestos a pagar cargos fijos de protección en áreas que ellos mismos podían vigilar, tales como aeropuertos y laboratorios, aunque aceptaran a veces contratar grupos guerrilleros. Se presentaban también frecuentes incidentes entre grupos concretos de guerrilla y narcotraficantes diversos: ni unos ni otros formaban un grupo homogéneo, aunque la guerrilla tenía una estructura más sólida y disciplinada.

Pero sobre todo los enfrentaban motivos políticos: los narcotraficantes, en sus dominios rurales, tendían a mantener un proyecto político mucho más derechista y autoritario[18]. Buscaron, y en muchas partes obtuvieron, el apoyo de unidades locales del ejército para desarrollar acciones antiguerrilleras. Estaban también reconstruyendo una red de propiedades rurales de gran magnitud: una contrarreforma agraria. Además, los narcotraficantes eran obvios competidores políticos, con proyectos contrapuestos, que requerían un control más o menos integral de sus áreas de influencia geográfica. Para los narcotráficos, en muchas áreas, el apoyo guerrillero era redundante: si tenían o podían tener gente armada propia para vigilar sus cultivos o propiedades, ¿porque pagar además a un tercero? Esto llevo a que en algunas zonas, desde comienzos de los años ochenta, aparecieran redes de organizaciones de defensa antiguerrillera financiadas en buena parte por los narcos, y vistas con simpatía por el ejercito, o apoyadas por él. Los enfrentamientos iniciales se produjeron en el Magdalena Medio (1982-85). Pero a partir de 1986 Gonzalo Rodríguez Gacha, el mexicano, principal capo narcotráficante de la región centro-oriental del país, que había establecido algunas formas de cooperación con las guerrillas, entró en conflicto radical con ellas. El momento más crítico se produjo en 1987, con el asesinato del candidato presidencial apoyado por la guerrillas en las elecciones de 1986, el militante del Partido Comunista Jaime Pardo Leal, después de disputas por presuntas acciones de la guerrilla contra los narcotraficantes, que habrían incluido ataques militares, secuestros y la apropiación de los mismos bienes que se suponía estaban protegiendo. Desde ese momento, los grupos políticos relacionados con la guerrilla, en especial los miembros del movimiento de la Unión Patriótica fueron víctimas de una intensa campaña de exterminación coordinada y promovida por los traficantes de droga, que contó también con el apoyo y la ayuda más o menos secreta de miembros de los organismos de seguridad del estado, en especial de los del ejército.[19]

A pesar de que la relación entre narcotraficantes y guerrilleros es tan compleja como la que se da entre los narcotráficantes y los funcionarios públicos, miembros del ejercito o de la policía -ocasionales acuerdos tácticos, a pesar de la oposición de fondo- la retórica oficial, impulsada ante todo por Washington, creó la imagen de un frente unido, la "narcoguerrilla", como si los objetivos de ambos grupos, e incluso sus operaciones, se hubieran unificado a la postre. El término cobró vigencia a partir de marzo de 1984, cuando se descubrieron los laboratorios de Tranquilandia, protegidos -aunque las pruebas fueron débiles, el hecho probablemente era cierto- por la guerrilla. Se reutilizó en 1985, en medio de las negociaciones con las FARC que muchos sectores trataban de sabotearlo mostrando el carácter delictivo de las FARC, al encontrarse laboratorios que según se dijo eran manejados directamente por las FARC. Según esto, el papel de la guerrilla se había transformado, de simple vigilante, en empresaria interesada en asumir control completo del negocio. Otra vez cobró fuerza en 1993-94, cuando el gobierno llegó a la conclusión de que los ingresos por coca de las FARC podían llegar a 20 o 30 millones de dólares anuales. Recientemente, una nueva ola de acusaciones surgió cuando el avión del ministro de Defensa Fernando Botero, que viajaba con el embajador de los estados Unidos, fue atacado desde un laboratorio en el que se encontraron 10 toneladas de coca, presuntamente vigilado por las FARC: las pruebas, como siempre, fueron muy tenues y se manejaron de acuerdo con la habitual práctica policial: "filtraciones" relativamente imprecisas, que los periódicos inflan durante algunos días, sin que a la postre se sepa nunca si al fin de cuentas tenían base o no.

Sin embargo, nadie puede dudar que las FARC se benefician de los impuestos a los cultivos y de algunas otras operaciones ocasionales con coca. Es posible que, dado el manejo descentralizado de las finanzas de las FARC, algunos de los frentes tengan laboratorios. Nadie ha descrito realmente como entran al negocio y que hacen realmente en él. Es difícil, sin pruebas más sólidas que las que se han ofrecido hasta ahora, creer que la guerrilla ha logrado penetrar las redes de comercialización fuera del país, aunque deben estar interesados en ello, pues allí se encuentran las mayores ganancias. Y en todo caso, la extorsión a los narcotraficantes es apenas una de las fuentes de su financiación, además del secuestro de personas. También sacan tributos a los ganaderos, a los productores de banano y palma africana, a las empresas explotadoras de petróleo y oro y a muchos grupos más.

Pero lo importante de todo esto es que si la opinión pública se persuade de que la guerrilla es productora de coca, la capacidad de maniobra del gobierno colombiano, que durante más de 10 años tratando de negociar con ellas buscando un acuerdo de paz sobre la base de que son delincuentes políticos, se reduce muchísimo y es posible, para los enemigos de las negociaciones, esgrimir el espectro de la ira y la oposición norteamericanas, o que efectivamente los Estados Unidos se opongan y estimulen operaciones encubiertas contra cualquier forma de negociación con las guerrilla.

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[17] " La ley del monte", una película elaborada por Brian Moser para la BBC, presenta la estimulante imagen del secretario político de un frente de las FARC pesando montañas de pasta de coca y apilando pacas de billetes del impuesto.

[18] Pablo Escobar la familia Rodríguez Orejuela de Cali estaban, políticamente, mucho más al centro: estrechamente vinculados al partido liberal, compartían buena parte de su retórica populista.

[19] La Unión Patriótica fue formada como resultado de las negociaciones de paz de 1982-85 y aunque estuvo en buena parte orientada por el Partido Comunista, que actuaba entonces como brazo político de la guerrilla, logró el apoyo y la vinculación de importantes figuras de la izquierda independiente del país. Los asesinatos, sin embargo, se orientaron en forma más bien selectiva contra los militantes cercanos al partido comunista.