LA ETNOEDUCACION AFROCOLOMBIANA
Guía para docentes líderes y comunidades educativas
Juan de Dios Mosquera Mosquera

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II. GRAVES OBSTACULOS QUE DEBEN SUPERARSE

34. En poco tiempo, el Gobierno colombiano ha logrado ciertos progresos pero existen graves obstáculos que siguen oponiéndose a un cambio profundo de la sociedad colombiana. Estos obstáculos provienen de la pesada herencia del pasado, las contradicciones legislativas y reglamentarias, la lentitud administrativa vinculada a las luchas de intereses, la diversidad de concepciones del desarrollo económico y social, la ineficacia de la concertación con las poblaciones interesadas, sobre todo en lo que se refiere a la explotación de los recursos territoriales y, por último, la violencia endémica.

A. La carga del pasado y las disparidades económicas y sociales

35. La carga del pasado se nota en primer lugar en la cultura popular y en ciertos comportamientos de las élites. Por ejemplo, parece de buen gusto ridiculizar a la persona negra en la televisión, como ocurre en un programa semanal titulado "Sábados Felices", cuyo contenido racista ha sido denunciado al Relator Especial en varias ocasiones. Una vez efectuada la emisión, las autoridades colombianas, entre ellas el Defensor Regional del pueblo de Cartagena, iniciaron recientemente gestiones ante el responsable del programa para señalar a su atención los daños que pueden causar.

36. En la conciencia colectiva de los colombianos criollos o blancos subsisten muchos prejuicios y estereotipos racistas que contribuyen a asociar a la persona negra con la fealdad, la ignorancia, la suciedad, el mal, el servilismo, la brujería y el diablo. Para esas personas, la persona negra debe dedicarse solamente a los trabajos manuales rudos, los deportes, la música y el servicio doméstico. De manera general, subsiste la idea de la superioridad cultural y biológica del blanco en la sociedad colombiana.

37. Los dichos y refranes populares recogidos entre nuestros interlocutores reflejan la imagen del Negro en la sociedad colombiana:

"Negro ni mi caballo";
"negro que no la hace a la entrada la hace a la salida";
"no hay negra que mal no huela";
"más contento que Negro estrenando desodorante";
"Negro con saco, se pierde el negro y el saco";
"los negros a la cocina y los blancos a la tarima";
"todo lo feo y lo malo es negro";
"los negros viven riéndose para mostrar los dientes que es lo único blanco que tienen";
"blanco que corre es atleta, Negro que corre es ladrón".

38. A esto se añade el carácter folclórico de la persona negra denunciado por las mujeres palenqueras 12/, vendedoras de frutas, víveres y golosinas, de trajes pintorescos que prestan servicios en los centros turísticos de las ciudades de Cartagena y Barranquilla. Se fotografía a las mujeres palenqueras sin su consentimiento a fin de preparar tarjetas postales y de que su imagen sirva de decoración en las manifestaciones oficiales. Pero, salvo en estas ocasiones, son maltratadas por los agentes de policía y expulsadas de las zonas turísticas para que no puedan dedicarse a su comercio habitual de frutas y flores que venden a los turistas.

39. En la prensa, es frecuente que se presente a los Negros con un perfil negativo, en particular como ladrones, y los deportistas de esta población tienen apodos racistas como "diablo negro" 13/.

40. Según los trabajos de psicólogos y los testimonios recogidos, como consecuencia de la discrimináción racial y de la aculturación, se nota una gran pérdida de identidad en los que, según el Movimiento CIMARRON, comprende a los afroindígenas, los afromestizos y los afrocriollos. Los miembros de estas comunidades tienen una mala percepción de sí mismos. Los niños no saben cómo presentarse; los mestizos se hacen aclarar y alisar el cabello porque "lo negro es feo". Los niños encuentran fea su propia nariz y se desprecian a sí mismos. Se observa, por otra parte, una autodiscriminación entre los afrocolombianos. No existe, contrariamente a lo que ocurre en las poblaciones indígenas, una conciencia colectiva y solidaria; se es pero en primer lugar de Chocó, de Tumaco, de Urabá, etc. Los afrocolombianos son considerados como minorías y coexisten con los indígenas muy solidarios y movilizados. Se está organizando un vasto movimiento, el P.C.N. (Proceso de Comunidades Negras), para hacer que las comunidades tomen conciencia de sus valores y su identidad cultural, a fin de defenderlas y asumirlas en el marco nacional colombiano. Los afrocolombianos desean reafirmar su identidad cultural tal como se ha mantenido y desarrollado en los palenques y en CIMARRON, que se han convertido en espacios dinámicos que desean conservar al tiempo que recuperan sus territorios tradicionales, en particular las zonas de selva.

41. Según el Movimiento CIMARRON la discriminación contra los afrocolómbianos se demuestra en la forma siguiente: un 80 por ciento de sus necesidades elementales no están satisfechas; un 60 por ciento vive en una gran miseria, por debajo del nivel de pobreza; un 79 por ciento cobra un salario inferior al mínimo legal; un 7 por ciento percibe un salario inferior a 40 dólares; la esperanza de vida es de 55 años en comparación con 60 años que es la media nacional. Por otra parte, CIMARRON sostiene que existe una discriminación que afecta a los Afrocolombianos. En efecto, señalan que las necesidades de agua y de electricidad no son atendidas en el caso de un 86 por ciento de los municipios afrocolombianos y un 45 por ciento de los blancos; en los servicios de abastecimiento de agua, se satisfacen las necesidades de un 10 por ciento de los municipios negros en comparación con un 78 por ciento de blancos; un 79 por ciento de las muertes registradas en el Pacífico pueden atribuirse al cólera y a la falta de servicios de salud; igualmente, de 500.000 casos de paludismo anuales, 10.000 se registran en la región del Pacífico. Por otra parte, se señalan, en la esfera de la educación, las siguientes disparidades:

a) Tasa de analfabetismo: Municipios Afrocolombianos 43 por ciento en zonas rurales y 23.2 por ciento en zonas urbanas; blancos, 20 por ciento en zonas rurales y 7,3 por ciento en zonas urbanas;

b) Tasa de escolarización: 1) primaria: 60 por ciento de afiocolombianos en comparación con 70 por ciento de blancos en zonas urbanas; 73 por ciento de afrocolombianos en zonas rurales en comparación con 41 por ciento de blancos; 2) secundaria: 38 por ciento contra 88 por ciento de blaiicos en zonas urbanas; 3) Universidad: de cada 100 jóvenes afrocolombianos en las comunidades urbanas sólo 2 llegan a la universidad; el 80 por ciento de los bachilleres negros no pueden pagarse estudios universitarios.

42. La Universidad Nacional de Bogotá, que cuenta con alrededor de 25.000 estudiantes, tiene pocos estudiantes afrocolombianos. Estos están sometidos a un examen de ingreso y no existe ningún programa espeéial que les esté destinado. A menudo, aparecen en los muros inscripciones racistas dirigidas contra ellos. Se dice que un profesor de Antropología ha declarado a sus estudiantes: "trabaja como un Negro para poder ganar como un blanco". Existen universidades privadas pero los afrocolombianos no pueden pagar los 2.000 a 3.000 dólares exigidos.

43. No existe una universidad afrocolombiana. La Universidad de Quibdó, en el Chocó, que visitó el Relator Especial y donde celebró una reunión de trabajo con el Vicerrector y los miembros del cuerpo docente, cuenta con un 98 por ciento de estudiantes y profesores negros pero no es considerada como universidad afrocolombiana, puesto que según lo reconocieron los mismos profesores "durante mucho tiempo, ellos mismos han transmitido el pensamiento dominante, de esencia europea, que afirma y celebra la superioridad del hombre blanco; en consecuencia la universidad ha servido para blanquear a la persona negra. No se tenía una concepción del desarrollo de la población negra con todo su patrimonio cultural". La vida escolar, universitaria y cultural, según los interlocutores del Relator Especial, está dominada por una simbólica racial y racista; por ejemplo, en la televisión, las personas negras son siempre sirvientes; no existe un solo periodista , con excepción de un periodista deportivo; las mujeres aparecen para hacer publicidad de detergentes, aunque recientemente apareció un anuncio publicitario en que figuraban lado a lado un niño blanco y uno negro.

44. Los interlocutores del Relator Especial lamentan que la ciudad de Cartagena, que cuenta de un 40 a un 60 por ciento de negros, no haya elegido nunca una "Miss Negra" pues el arquetipo de la mujer es "la blanca"; los intereses económicos que organizan la elección de "Miss Belleza" quieren hacer, según se explica, una inversión comercial y financiera; las grandes empresas trabajan para todo el país y para el extranjero, y la imagen del país debe ser blanca.

45. En la ciudad de Buenaventura, donde la mayoría de la población es negra, se ha sostenido ante del Relator Especial que las personas negras, sobre todo las mujeres, no consiguen empleos de oficina porque las empresas exigen de ellas que se ajusten a las características de belleza de las mujeres blancas y, en particular, que tengan el cabello liso.

46. El pasado sigue influyendo con todo su peso en las Fuerzas Armadas colombianas, en que los afrocolombianos y los indígenas no pueden acceder a los puestos de mando. El racismo que reina en esta institución culminó el 14 de octubre de 1995 con el caso trágico del cadete Sosir Palomeque Torres, de la Escuela Militar General Santander, en Bogotá. Este joven de 21 años, que era víctima de hostigamiento racista, llegó al extremo de prender fuego a su superior jerárquico que falleció como consecuencia de este acto 14/. Los interlocutores del Relator Especial atribuyen a la discriminación racial la ausencia de personas negras en la marina y en la diplomacia (una sola, "Miss Colombia", fue destinada a una embajada europea como agregada cultural), así como la falta de obispos indígenas o en la jerarquía católica, en un país donde la Iglesia católica está profundamente arraigada y es activa en el plano social.

47. La carga del pasado se advierte todavía en la disparidad de las estadísticas relativas, de una parte, a las Comunidades Negras e indígenas y, de otra parte, al resto de la población colombiana, en las esferas económica y social. Los siglos de discriminación racial han tenido como consecuencia la marginalización y será preciso adoptar medidas de gran envergadura para mejorar la situación de esas poblaciones.

48. En cuanto a la imagen del indígena en la sociedad colombiana, sigue siendo la del "salvaje" como se deduce de la ley No. 89, de 25 de noviembre de 1890, que se titula (Ley) "por la cual se determina la manera como deben ser gobernados los salvajes que vayan reduciéndose a la vida civilizada" 15/.

49. Los indicadores socioeconómicos relativos a las poblaciones indígenas revelan que el 45 por ciento no sabe leer mientras que la media nacional se calcula en un 11 por ciento 16/. El porcentaje de niños indígenas que frecuentan la escuela primaria es de 11.3 por ciento, en comparación con un 85 por ciento en el plano nacional.

Tratándose de la educación secundaria, sólo un 1,25 por ciento de indígenas llegan a ese nivel (50 por ciento a nivel nacional) 17/.

50. En la esfera de la salud, la mortalidad infantil se estima en un 110 por ciento, es decir cuatro veces más que el promedio nacional. Se observa también una gran mortalidad y morbilidad debidas a la malnutrición existente en las zonas habitadas por poblaciones indígenas.

B. Contradicciones legislativas y reglamentarias y dificultades de la concertación

51. Las contradicciones legislativas y reglamentarias se deben, al mismo tiempo, a la voluntad del Estado colombiano de atribuir tierras a las comunidades indígenas y reconocer la autonomía territorial de las entidades indígenas así como a la voluntad de mantener su control sobre los recursos del suelo, el subsuelo y los recursos acuáticos. Por otra parte, las políticas de ordenamiento del territorio nacional tropiezan con el obstáculo de los intereses de las poblaciones mencionadas.

52. Por ejemplo, el Relator Especial observa que lás leyes y reglamentos relativos a la explotación minera y la protección del medio ambiente son contrarios a los derechos territoriales reconocidos a las poblaciones indígenas y tal como se exponen más adelante. En la Ley No. 99 de 22 de diciembre de 1993, relativa a la creación del Ministerio del Medio Ambiente así como a la gestión y conservación del medio ambiente, yen la Ley No. 160 de 1994 sobre la reforma agraria, se declaran terrenos baldíos las tierras ancestrales de los miembros de las Comunidades Afrocolombianas, en particular en la zona del Pacífico, con lo cual esas disposiciones resultan contrarias al reconocimiento de su propiedad de esas tierras. Por otra parte, la creación de parques nacionales y reservas forestales en esas zonas, que deben atribuirse a dichas poblaciones, parecen limitar sus posibilidades reales de acceso a las tierras. Se ha hecho notar que entre los 42 parques nacionales existentes, 15 coinciden con zonas reservadas a los resguardos 18/. El Ministerio del Medio Ambiente, por intermedio de las corporaciones regionales autónomas, e] Ministerio de Minas y Energía y el INCORA, sin proceder a una verdadera concertación con las poblaciones instaladas en esas tierras, ni gestionar la participación de esas poblaciones, como está previsto en diversas leyes y reglamentos, ha concedido títulos de explotación minera, forestal o agrícola a empresas privadas nacionales o internacionales o a particulares. Esta política pone en peligro el medio ambiente y permite a los empresarios apropiarse de recursos (oro, petróleo, maderas, etc.) que podrían mejorar las condiciones de vida de esas poblaciones.

C. Explotación de recursos naturales, proyectos de desarrollo y peligros para la existencia de las comunidades afrocolombianas e indígenas

53. La franja de territorio colombiano en la costa del Pacífico, que estuvo abandonada durante mucho tiempo, despierta ahora la codicia de intereses internos y externos. En particular, la zona conocida con el nombre de Chocó Biogeográfico es un ecosistema casi virgen de gran riqueza en biodiversidad y las empresas internacionales desean beneficiarse de sus especies 19/. Las Comunidades Afrocolomb lanas e indígenas, que han sabido mantener esa región debido a su modo de vida y a su respeto por el medio ambiente, sé ven gradualmente desposeídas de~esos preciosos recursos naturales. El subsuelo de la región, rico en oro, está sometido a una explotación intensiva que, debido a la utilización del mercurio, contamina las corrientes de agua y destruye la flora acuática, que es la fuente de alimentación de esas poblaciones 20/. La explotación intensiva de los bosques empobrece los suelos y los somete a la erosión. Como consecuencia de la creciente importancia del Pacífico en la economía mundial, surgen poderosos intereses económicos nacionales e internacionales que buscan un mejor acceso al mar para comerciar con el Extremo Oriente. Resultadó de ello son las fuertes presiones ejercidas sobre las Comunidades Afrocolombianas e indígenas a las que tratan de desalojar a fin de crear grandes infraestructuras.

54. Existen muchos proyectos de desarrollo (represas hidroeléctricas, rutas, puertos, aldeas turísticas, plantaciones, etc.), que han tenido o tendrán por consecuencia la expropiación, la expulsión y la desestructuración de comunidades. En el norte de Colombia, la construcción de la Carretera Panamericana, que va de Alaska a Tierra del Fuego, amenaza la existencia de las poblaciones Emberá y Tule.

De la misma manera, la construcción del canal interoceánico, llamado canal Atrato - Truandó (nombres de los ríos que sirven para inundar el canal) hace presagiar un grave trastorno económico y social en la región del Chocó, que suscita la inquietud de los afrocolombianos y los indígenas, sobre todo si no están asociados a esos proyectos ni pueden aprovecharlos para su desarrollo.

55. En el departamento de Nariño, la construcción del canal Naranjo en la cuenca del río Patía por una empresa maderera ha modificado el equilibrio hidrológico de los ríos y ha tenido consecuencias ecológicas trágicas para las poblaciones de la región. En efecto, en tiempos de crecida, las aguas del río Patía y sus afluentes inundan las aglomeraciones vecinas obligando a sus poblaciones a desplazarse 21/.

56. Al norte de Cartagena y en los alrededores, con miras a construir complejos turísticos, los habitantes de las islas Barú, Tierra Bomba y El Rosario, así como de la zona de Boquilla, han sido expulsados por las autoridades locales que estuvieron sometidas a presiones de las grandes empresas hoteleras.

57. Las poblaciones autóctonas de la Amazonia colombiana se inquietan también de los intentos de ciertas empresas internacionales de apropiarse del patrimonio genético de plantas medicinales tales como el yagé, la albahaca y la ortiga, cuya propiedad intelectual reivindican.

D. Obstáculos y lentitudes administrativas

58. El Gobierno tiene previsto atribuir colectivamente 600.000 hectáreas a las poblaciones pero hasta la fecha éstas no han recibido nada debido a la oposición de poderosos intereses económicos y financieros así como a las contradicciones legislativas.

59. Las poblaciones indígenas estiman que los progresos logrados para satisfacer sus necesidades de tierras avanzan a un ritmo demasiado lento. "En los datos de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) las necesidades de adquisición de tierras para constituir resguardos son de 1.196.316 ha; para saneamiento, 54.947 ha y para ampliación de resguardos 153.898 ha En cuanto a baldíos, las necesidades para constitución de resguardos suman 4.493.637 ha. y para ampliación 132.867 ha" 22/.

60. Sin embargo, el INCORA, organismo gubernamental encargado de la reforma agraria, sólo compra 20.000 ha por año. Con este ritmo, harían falta "70 años" 23/ para responder a la expectativa de esas poblaciones.

61. Las organizaciones que representan a las poblaciones indígenas (ONIC, OREWA) han señalado además al Relator Especial que no reciben gran parte de los recursos financieros destinados a los resguardos debido a la acción de los departamentos ministeriales que intervienen en los asuntos de las poblaciones indígenas o de las municipalidades a las que se remiten esos fondos. Este problema, así como el de la tierra, ha sido el origen de la ocupación pacífica de la sede regional del INCORA en Quibdó y de la sede de la Conferencia Episcopal de Colombia, en Bogotá de las que fue testigo el Relator Especial el 11 ye] 15 de julio de 1996.

E. La violencia generalizada

62. La violencia afecta grávemente a las poblaciones indígenas y afrocolombianas que se encuentran en el fuego cruzado del ejército, los narcotraficantes, los movimientos de guerrilla y los grupos paramilitares. En las zonas rurales, donde existe el problema de la propiedad de la tierra y de su explotación, ya sea para cultivos lícitos o ilícitos, así como el de la explotación de los recursos mineros, los miembros de las organizaciones paramilitares armados por los terratenientes y los narcotraficantes asesinan a los dirigentes indígenas y afrocolombianos. Se considera que la instalación de bases militares en los territorios indígenas y en las Comunidades. Afrocolombianas constituye una agresión cultural. Por otra parte, estas comunidades están afectadas por las consecuencias de la guerra entre la guerrilla y el ejército, aunque sean ajenas a las motivaciones del conflicto. Cada uno de los bandos en pugna militar pretende que las comunidades apoyen sus propios planes militares, violentando las reglas mínimas de existencia de estas comunidades y dando lugar a que los contendores las consideren enemigos políticos y objetivos militares por eliminar.

63. Desde 1990 han sido asesinados más de 87 líderes indígenas. Muchos homicidios aún siguen sin esclarecerse; es el caso de la muerte a manos de sicarios, en mayo de 1994, del dirigente del Consejo Regional Indígena del Tolima (CRIT), Yesid Bocanegra Martínez. También se encuentra sin sanción la masacre cometida en diciembre de 1990 en la que participaron, según el informe de la Procuraduría, miembros del batallón La Popa de Valledupar, al norte del país, donde fueron muertos tres indígenas arzarios, entre ellos el Mamo (gobernador indígena) Angel María Torres y el dirigente indígena Hugues Chaparro. A pesar de la sanción impuesta por la Procuraduría a través de procesos disciplinarios, los militares señalados como responsables de este triple homicidio fueron absueltos de todo cargo penal por la justicia penal militar 24/.

64. La situación es particularmente trágica en el Urabá (departamento del Chocó y Antioquia) donde la violencia es endémica debido a los enfrentamientos entre el ejército y los grupos paramilitares y los narcotraficantes. Muchas poblaciones han sido desplazadas. Durante el mes de junio de 1996, 165 familias pertenecientes a la comunidad indígena zenú, que habitaba en el municipio de Necoclí (Antioquia) en el oeste del país, debieron abandonar sus territorios a causa de la guerra.

65. En las ciudades de Buenaventura y de Tumaco, los sicarios y los miembros de la policía se dedican a operaciones de "limpieza" urbana que consisten en asesinar a jóvenes a los que sin razón se considera como ladrones. Muchas veces se han visto en los muros de Buenaventura inscripciones en las que se invita a dar muerte a las personas negras: "Hágale un favor a la patria. Mate un Negro y reclame un pavo". Se atribuyen estas inscripciones a miembros de la policía.

111. CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES

66. Al terminar su visita, el Relator Especial celebró una reunión de trabajo con las autoridades colombianas, a las cuales formuló oralmente sus recomendaciones. Les comunicó los temores de las poblaciones interesadas de que los textos no pasen de ser letra muerta porque estiman que falta la voluntad política. El Gobierno colombiano declaró seguir con mucha atención la situación y ratificó su determinación de aplicar la Constitución de 1991 así como la Ley No. 70 y de llevar a cabo los cambios necesarios.

67. Por último, conviene señalar a la atención de la Comisión y de la comunidad internacional que las Comunidades visitadas que sufren de una constante discriminación racial consideran las Naciones Unidas como "el Mesías" y ponen en ellas toda su esperanza; en Buenaventura, en Quibdó, en la pequeña aldea de Sanceno, al igual que en Tumaco, al terminar las conversaciones, surgió la misma pregunta: "¿,qué pueden hacer las Naciones Unidas por nosotros para cambiar y mejorar nuestra situación?".

68. El Relator Especial reitera aquí sus recomendaciones:

a) Adoptar una ley sobre el racismo y la discriminación racial.

b) Prohibir la emisión de "Sábados Felices".

c) Acelerar el proceso de atribución de tierras a las poblaciones afrocolombianas e indígenas.

d) Resolver los problemas administrativos que se plantean en las subvenciones de los resguardos.

e) Sensibilizar al ejército y a la policía en cuanto a los derechos humanos y darles formación en tal sentido.

f) Conseguir una mejor participación de las poblaciones afrocolombianas e indígenas en la adopción de las decisiones que les interesan.

g) Respetar mejor los derechos económicos, sociales y culturales de las poblaciones interesadas en la concepción y aplicación de los planes de desarrollo, en particular en la región del Pacífico.

h) Defender a las poblaciones de la violencia en las zonas de conflictos.

CONTINUAR