LA ETNOEDUCACION AFROCOLOMBIANA
Guía para docentes líderes y comunidades educativas
Juan de Dios Mosquera Mosquera

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RAICES DE LA IDENTIDAD POLITICA DEL PUEBLO AFROCOLOMBIANO

Juan de Dios Mosquera Mosquera

El 21 de mayo de 1851, el Presidente José Hilario López, a la cabeza del gobierno de los sectores políticos llamados radicales, decretó la abolición legal de la esclavitud directa en Colombia. La puesta en vigor de esta ley, a partir del 1 de enero de 1852, suscitó varias guerras civiles en diferentes regiones, y una enconada lucha por el poder central entre los promotores de medida tan trascendental y los esclavistas que defendían sus intereses vitales.

El Estado, a través de las Juntas de Manumisión, defendió el derecho de propiedad del esclavista sobre el esclavo, y por medio de las leyes abolicionistas continuó con la tradición de considerar al hombre africano y sus descendientes como propiedades. Indemnizó a los propietarios de los esclavos con gruesas sumas de dinero, pero ignoró y desconoció el derecho a la indemnización y el pago de perjuicios en favor de los ex - esclavos, llamados por la ley nuevos colombianos.

Ni el sistema colonial ni el sistema republicano consideraron al esclavo como persona ni mucho menos le reconocieron derechos civiles y políticos; era un bien inmueble del esclavista, una propiedad más de la que se disponía a voluntad y se decidía sobre todo su ser.

El carácter de nuevos colombianos no significó el ser considerados nuevos ciudadanos con derechos e igualdad de oportunidades ante el Estado y frente a las etnias mestiza y blanca dominantes en la sociedad, la economía, la cultura y la política. Las clases dominantes "blancas", los ex - esclavistas, ni siquiera consideraron el reconocer algunos derechos económicos y sociales, menos políticos, a los ex - esclavos, en tanto que habían quedado en la indigencia general, sin tierras, sin viviendas, sin educación, sin participación política, en fin, sin posibilidades de poder alcanzar el nivel de vida y las oportunidades sociales que correspondían a las personas blancas. Tanto las personas como las Comunidades Negras fueron marginadas, discriminadas en todos los sentidos, despojadas y reprimidas por las etnias mestiza y blanca en todas sus clases sociales. Se impuso la miseria como forma de vida y futuro de la Comunidad Negra nacional.

Para los nuevos colombianos, la vida libre se convirtió en sofisma normatizado por la violencia. Las clases dominantes, unificadas en los partidos liberal y conservador, expidieron nuevas leyes que fortalecían sus privilegios y defendían "su" derecho a conservar y explotar a los ex - esclavos - obligadamente - como fuerza de trabajo, bajo su exclusivo dominio, indispensable para mantener en funcionamiento el establecimiento productivo.

En el proyecto de sociedad republicana, que desde el Congreso de Angostura, en 1819, comenzaron a construir las clases criollas ricas, no podía siquiera concebirse que tuviesen espacios y lugar ciudadano y político las Comunidades Negras ni las Comunidades Indígenas. En la conciencia de la oligarquía de "sangre blanca" un esclavo o un ex-esclavo eran simplemente "un negro"; no se le percibía y, menos, se le respetaba como persona o ciudadano del país, tampoco se le consideraba tronco, raíz, de la nación en formación. En ese entonces, y hasta muy entrado el siglo XX, las familias dominantes, que se reconocían con exclusividad ciudadanos, tenían que demostrar y vivir pregonando la pureza de su sangre, demostrada a través de títulos legalmente registrados. Había, pues, una "sangre blanca" que prodigaba oportunidades, dignidad, riqueza y poder político y social.

Durante estos 500 años de presencia. afrocolombiana es claro y evidente que la forma histórica de relación entre la clase dirigente, entre las familias que han sido dueñas del poder político y social, y las Comunidades Negras e Indígenas, ha sido la INJUSTICIA. En nuestros pueblos ha permanecido, siempre vivo aunque no expresado políticamente, un sentimiento de maltrato, un resentimiento, una protesta firme ante el daño histórico, ante el trato injusto, ante el abandono y el desprecio práctico mediante la marginación y la exclusión.

Esta forma de relación histórica nos ha mantenido en la infrahumanidad, en la pobreza absoluta, enfrentados a niveles de vida impropios de humanos. Injusticia ha sido la incesante explotación, injusticia sigue siendo el racismo y la discriminación racial, injusticia sigue siendo el desarraigo cultural de nuestra raíz africana, injusticia sigue siendo el hambre y la exclusión del presupuesto nacional y de la participación en la administración y las instituciones políticas democráticas.

Tenemos que decir que la gente que se ha creído con "sangre blanca" en este país, no quiere vernos cara a cara, palabra frente a palabra, porque quiere seguir ignorando la enorme injusticia que han cometido contra nuestro pueblo y no quiere reconocer que tiene una inmensa deuda por pagar, que nosotros tenemos un cheque por cobrar, pero que sigue sin fondo la cuenta dentro de la sociedad colombiana.

Pero la injusticia, como forma de relacionarse el "blancaje" dominante con las Comunidades Negras, no ha sido solamente a través de la explotación, el etnocidio y el racismo, también ha sido mediante la más grosera manipulación política. Desde que se universalizó el derecho al voto para los varones con cédula, las élites de sangre blanca, a través de los partidos liberal y conservador, comenzaron a congratularse de tiempo en tiempo con los Pueblos Negros, en algunas épocas: los períodos electorales.

En las elecciones, los políticos blancos se acordaban que las Comunidades Negras vivían aisladas en las selvas, se olvidaban que no les era grata su gente, para repartírselas en el botín electoral. Las Comunidades Negras accedieron al derecho al voto por carambola, sin saber en qué país vivían y en qué irían a beneficiarse de él.

Los Pueblos Negros nunca llegaron a ver, ni en la prensa, porque a las selvas no llegaba, a las famosas personalidades políticas oriundas de Bogotá, Popayán, Cali o Pasto, que mandaban a decir "con sus amigos negros" que les iban a representar y debían votar por ellos al Congreso. Nuestros pueblos fueron pintados de rojo y azul, sin saber porque.

Las élites de los partidos liberal y conservador sólo se acordaban de ellos para robarles el voto, para chantajearlos, y así, poder competir, entre ellos, por el control del poder gubernamental, por el tamal, del cual sólo las hojas y las sobras han dejado a las Comunidades Negras. Las circunscripciones electorales que comprendían a las Comunidades Negras, eran repartidas arbitrariamente por los políticos blancos del interior del país.

Han sido 142 años de manipulación y engaño. Siempre participando en unas elecciones donde no hemos estado representados por nuestras propias caras, con nuestro propio rostro. Siempre utilizados como dadores de votos, como mercado donde se compran votos para legitimar la pobreza y la discriminación racial. Siempre utilizados como sillas de montar de todos los partidos, de la gente "con sangre blanca", que luchan por las comunidades de su "color", donde se sienten identificados, menos, jamás por el "color" Negro, por las otras caras constructoras con sudor y sangre de esta nación.

Los Pueblos Negros no podemos seguir siendo sillas de montar, donde cabalga la gente que se ha creído con sangre blanca negando sus raíces indígenas y africanas. No podemos seguir apoyando a quienes luchan por todos los colores menos por el Negro. No podemos seguir amparando a quienes no nos quieren recónocer como cara linda de la nación ni el pago de la deuda histórica contraída durante estos 500 años de explotación de nuestra sangre.

Los Cimarrones llamamos a nuestros Pueblos Negros a decir ˇBASTA YA!, a decir ˇYA NO MÁS!, a empezar a sentirnos libres y dueños de esta nación cuya gente con poder nos quiere negar. Vamos a tomar la iniciativa en la participación política electoral, en la participación en la vida y la toma de decisiones de la sociedad colombiana. Vamos a organizarnos con autonomía e independencia de los partidos que nos han venido manipulando y utilizando, que nos han venido discriminando y excluyendo. Vamos a dar una gran sorpresa política en los próximos años, participando masivamente en la elección de nuestros auténticos voceros y representantes salidos de nosotros mismos, probados en la lucha por nuestra propia organización, luchadores reconocidos por nuestros derechos e identidad.

El movimiento CIMARRÓN convoca a todos los Pueblos Negros de la nación a construir un movimiento político propio de todo el Pueblo Negro Unido. Un movimiento que esté enraizado en cada Comunidad y luche por los derechos de la Comunidad Negra colombiana y todo el pueblo marginado que lleva nuestras raíces, el pueblo de todos los colores, con un liderazgo propio, formado por la propia organización, capacitado a conciencia para que pueda representar dignamente a nuestras Comunidades. Con un liderazgo no contaminado de los vicios y los oportunismos, un liderazgo con conciencia de su deber y responsabilidad histórica.

No vamos a seguir botando nuestros votos, no vamos a seguir apoyando a los racistas, a los que nos marginan; de ahora en adelante, vamos a apoyarnos a nosotros mismos, votando como Pueblo Negro Unido, con identidad, con orgullo de la negritud ultrajada que llevamos como herencia de nuestros antepasados hace ya 500 años.

ˇPOR LOS DERECHOS E IDENTIDAD, POR LA REPRESENTACION QUE MERECE LA COMUNIDAD NEGRA COLOMBIANA...

CONSTRUYAMOS EL MOVIMIENTO POLITICO PROPIO DEL PUEBLO NEGRO UNIDO!!!

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