Colombia: estructura industrial e internacionalización 1967-1996
Luis Jorge Garay S

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CONCLUSIONES

Las implicaciones de la entrada de inversión extranjera directa -IED- propiciaron de tiempo atrás un amplio debate debido en parte a que la evidencia empírica ha mostrado la existencia tanto de desventajas como de ventajas para el país anfitrión. Si bien un juicio definitivo sobre los impactos de la IED debe contemplar las condiciones específicas de cada país, la actual globalización de las economías puede llegar a potencializar un buen número de las ventajas de la IED.

La adopción de nuevas estrategias de desarrollo orientadas a la internacionalización de las economías condujo a que los países latinoamericanos aplicaran reformas de tipo normativo, legal e incluso constitucional concernientes al régimen regulatorio de la IED. En varios casos dichas reformas aún deben ser profundizadas y complementadas con otros mecanismos relacionados con la protección a la IED. Como resultado de los cambios realizados hasta ahora, países como Argentina, Brasil, Chile y México han visto aumentar considerablemente las corrientes de IED.

En Colombia, con anterioridad al inicio de la apertura económica existía un marco normativo claramente restrictivo al movimiento de capitales, en particular a corto plazo. En 1991 el país estableció una nueva legislación que creó condiciones en su mayoría favorables a la entrada de capitales foráneos, entre otras las contempladas en la ley 9a de 1991 y garantizó la estabilidad de muchas de estas medidas, a través de la suscripción de varios acuerdos internacionales. Los cambios más sobresalientes fueron el establecimiento de un nuevo régimen cambiario y la adopción de tres principios básicos, guía para el tratamiento de la IED: el de igualdad -tratamiento igual tanto para el inversor nacional como extranjero-, el de universalidad -la libre entrada de flujos externos a las diversas actividades económicas-, y el de automaticidad -la supresión de criterios de aprobación por parte del Estado, con excepción de algunas actividades-. No obstante, existen restricciones de tipo constitucional que han perjudicado la creación del ambiente suficientemente propicio para la entrada de la IED. Es así como la inversión privada está sujeta a la expropiación sin indemnización por motivos de equidad. Además la presencia de otras condiciones desventajosas en relación con otros países de similar nivel de desarrollo como la elevada tasa impositiva, la inestabilidad de las normas tributarias, y otros como la corrupción y la violencia general, pueden influir negativamente en las decisiones de los inversionistas extranjeros.

Durante el período de apertura, los flujos de IED en Colombia han mostrado una tendencia creciente muy superior a la observada en la década del ochenta; sin embargo, sus niveles y tasas de crecimiento no se asimilan aún a los alcanzados por otros países de latinoamérica. En efecto, los indicadores de profundización de la IED-IED como porcentaje del PIB y de la formación bruta de capital-, aunque mejoraron sustancial mente en los últimos años, son muy bajos comparados con los que presentan países de similar desarrollo como Argentina y Chile.

Entre los factores que explican parte de la dinámica de los flujos de IED en países como Argentina se encuentran los procesos de privatización. En Colombia la orientación de los flujos de IED contribuyó, por ejemplo, a afianzar el proceso de privatización del sector financiero ya extraer recursos naturales como el petróleo. El origen de la inversión extranjera directa hacia Colombia generalmente procedió de los Estados Unidos y de algunos países de Europa. Recientemente varios países pequeños y los denominados paraísos financieros, vienen ganando participación como inversionistas.

A nivel macroeconómico se observó que entre 1991 y 1996 la dinámica de los flujos de inversión extranjera contribuyó a generar un superávit en la cuenta de capitales que, a su vez, afectó positivamente la balanza de pagos.  Además, la flexibilización de la legislación no sólo ha permitido la entrada de la IED sino también la de inversión extranjera en portafolio, mediante los fondos de inversión extranjera. Así, a partir de 1992 el influjo de inversión extranjera en portafolio ha venido incrementándose considerablemente; entre los sectores de mayor receptividad se destacan el financiero y el manufacturero.

La distribución sectorial de los flujos de inversión extranjera cambió en el período de apertura; si bien desde los ochenta el sector que mayores flujos de inversión extranjera recibía era el petrolero, a partir de 1991, con la adopción de la normatividad y flexibilización del régimen de inversión extranjera, otros sectores comenzaron a incrementar, o incluso a recibir por primera vez capitales foráneos, destacándose el sector financiero y el industrial.

Los flujos de IED dirigidos al sector manufacturero presentaron una trayectoria medianamente estable: hasta 1989 no superaron los 120 millones de dólares. A partir de dicho año, se evidencia un moderado crecimiento de la IED; no obstante, los incrementos significativos de los flujos de IED se presentaron a partir de 1993.

Entre las décadas del cincuenta y del setenta los flujos de IED al sector manufacturero contribuyeron a la creación  -establecimiento de filiales o nuevas empresas- y compra de empresas nacionales, principalmente en sectores productores de bienes intermedios. Esta dinámica determinó, en buena medida, la posterior afluencia y concentración de la IED dirigida al sector manufacturero. Es así como la distribución de los flujos de IED al sector no presentó cambios significativos en las últimas tres décadas, concentrándose en los sectores de tradicional predominio, entre ellos: la fabricación de sustancias químicas industriales y otros productos químicos, la producción de textiles y la producción de alimentos. El único caso a destacar es el sector de bebidas, que a partir de 1994 comenzó a ser un receptor de IED muy importante.

.La orientación exportadora de las empresas con IED no ha sido particularmente destacada ni en el período preapertura ni en el posapertura. En todos los períodos considerados, el coeficiente exportador de las empresas con IED para el conjunto industrial nunca superó el de las empresas nacionales. Sólo en ciertos sectores puntuales este coeficiente fue superior. Por lo general, el objetivo fundamental tanto de las empresas receptoras de IED -ERcomo de las empresas transnacionales -EET- ha sido el abastecimiento del mercado interno. En el período posapertura una de las características que sobresale en la dinámica comercial de las empresas con IED, es la alta dependencia de insumos y bienes de capital foráneos de las empresas con mayor apertura exportadora.

La comparación de las estructuras técnico productivas y del desempeño económico de empresas nacionales y receptoras de IED en el período de apertura permitió establecer diferencias significativas. Se evidenció una mayor intensidad de capital de las ER frente a las empresas nacionales, lo que en sí mismo parece haber favorecido una productividad laboral sustancialmente superior en las primeras. La mayor dinámica de crecimiento de la intensidad de capital en las empresas nacionales frente a las ER ha sido el reflejo de un relativo rezago en la modernización y equipamiento de sus plantas con respecto a las ER. A su vez, las mayores remuneraciones por trabajador en las ER permitieron confirmar la existencia de una fuerza laboral más capacitada. En términos de la tasa de rentabilidad, las ER presentaron un desempeño más favorable que las empresas nacionales para el caso de los sectores productores de bienes de consumo durable y no durable, mientras que las nacionales superaron la rentabilidad de las ER en el caso de bienes intermedios y algunos de capital.

Por último, se observó una clara correspondencia entre los sectores industriales hacia los cuales se dirigió prioritariamente la IED con sectores de alta participación en el producto industrial y, en menor grado, con sectores altamente exportadores. Adicionalmente, parece revelarse una clara orientación de la IED hacia empresas de gran tamaño y sectores con estructuras de mercado moderadamente competitivas.

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