INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA EN ALGUNOS PAÍSES DE AMÉRICA LATINA
Durante la presente década, América Latina y el Caribe experimentaron un cambio
importante en la participación de los flujos de capital foráneo, pasando de recibir US$
6.999 millones en 1990 a 21 millones de dólares en 1996. Estas corrientes de capital se
explican principalmente por la IED -ingresos de capital, reinversión de utilidades,
capitalización de deuda y compra de activos privatizados-; las inversiones en portafolio
-inversión en diferentes títulos valores, acciones, bonos, papeles comerciales y
certificados de títulos- y diversas modalidades de endeudamiento -préstamos de la banca
comercial a corto y largo plazo y créditos de proveedores en diferentes modalidades,
entre otros (Cepal, 1996).
Como anota un estudio reciente, existen serios problemas en la información de los
flujos y stock
de IED dirigida a la mayoría de
países de América Latina (Garay y Vera, 1998). En el presente apartado se utilizan
cifras del Fondo Monetario Internacional. En el caso de Colombia, se utiliza también la
información del Banco de la República debido a que es más confiable ya que permite
distinguir, dentro del total de inversión extranjera sin petróleo, tanto la inversión
directa como la inversión en portafolio.
Entre 1990 y 1995 la participación de los flujos de IED como porcentaje del PIB, en la
mayoría de los países de la región, presentó una tendencia creciente, sobresaliendo
los casos de Brasil, Argentina y México. En el caso de Chile su participación sobre el
PIB se mantuvo constante. En Colombia se viene presentando una dinámica importante
explicada principalmente por los flujos de IED -sin incluir petróleo- dirigidos al sector
financiero y a la industria.
Es así como, de acuerdo con las estadísticas financieras del Fondo Monetario
Internacional (Cepal, 1996), los flujos de IED durante 1996 se dirigieron principalmente a
países como México -que contó con flujos por siete mil millones de dólares-, Argentina
-con US$ 3.200 millones- y Brasil -con ocho mil millones de dólares-. Por su parte,
pese a que los flujos de IED hacia Colombia presentaron una clara tendencia ascendente, no
alcanzaron los niveles ni tasas de crecimiento obtenidas por estos países (Gráfico 4.1).
Entre los factores que explican estas tendencias de la IED hacia los países de la
región se encuentran: primero, los procesos de privatización de empresas estatales,
especialmente en los casos de Argentina, Brasil y Chile
(10);
segundo, la recuperación de la dinámica de los procesos de integración regional en un
contexto de internacionalización de las economías y tercero, el cambio de estrategia de
las empresas transnacionales tendiente a diversificar productos para la exportación, cosa
que favoreció una mayor entrada de IED en Brasil, México y Argentina, por ejemplo
(Cuadro 4.1).
En el Cuadro 4.2 se muestra la importancia de los flujos de IED orientados a la
privatización de empresas estatales en algunos países de la región entre 1993 y 1995.
Los países en los cuales la privatización presentó una mayor participación en el flujo
de IED fueron Argentina, Colombia y Brasil. En Argentina, el proceso de privatización se
centró en los sectores de energía eléctrica, minas e hidrocarburos y financiero; en
Brasil, se concentró en la actividad industrial, especialmente en los sectores de
petroquímica básica y en industrias básicas de hierro y acero; en el caso de Colombia,
los ingresos provenientes de IED por concepto de privatizaciones se originaron
especialmente en el proceso de privatización del sector financiero. Además, los flujos
de IED a través de privatizaciones, se incrementarán debido al sector eléctrico,
destacándose el caso de la venta del 48.5% de la Empresa de Energía de Bogotá aun
consorcio chilenoespañol por US$ 2.178 millones.
De otra parte, la contribución que ha tenido la inversión extranjera intraregional en
el crecimiento de los flujos de capitales a América Latina aún es muy modesta, siendo
más importante la dinámica presentada al interior del Grupo Andino que la del Mercosur y
con tendencia hacia la concentración en pocos países y sectores (Garay y Vera, 1998).
Por último, en algunos países de latinoamérica la afluencia de la IED ha sido de
gran importancia en la generación de la formación bruta de capital, dinámica que ha
propiciado una cierta acumulación productiva por su contribución a la formación de
capital fijo, IED/ FBKF- y ha contribuido a ir renovando determinados patrones de
especialización. En este sentido, los flujos de inversión extranjera hacia Colombia en
términos de la participación de la IED en el total de la formación bruta de capital
fijo del país, se encuentran rezagados respecto a otros países de la zona. Así,
por ejemplo, mientras que en países como Argentina y Chile la IED equivale, en promedio,
a110% de la formación bruta de capital, en Colombia llegó apenas al 7% durante el
período 1990-1995 (Gráfico 4.2).
Cuadro: 01 | 02
Gráfico: 01 | 02
10 Es importante destacar que aunque no se posee una serie
estadística anterior, estudios muestran que los procesos de privatización también
explicaron los grandes flujos de IED en otros países, es el caso de la IED dirigida al
Perú y Chile entre 1990-1995 que se debió en un 80% y 50% , respectivamente, a los
procesos de privatización. (Garay, y Vera, 1998).
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