CONSIDERACIONES TEÓRICAS EN TORNO A LA IED
Las implicaciones específicas de los flujos de IED en una economía, también han
propiciado un amplio debate teórico, debido, en parte, a que la evidencia empírica ha
mostrado la existencia de una gran variedad de campos de acción y de efectos múltiples,
algunos de ellos contradictorios. Lo anterior se ha reflejado en el surgimiento de
diversas aproximaciones teóricas que, a grandes rasgos y con enfásis en los problemas
que han abordado.
Retomando algunos de los aspectos más relevantes de estas teorías, Garay y Baillu
(1996) sostienen que uno de los principales criterios para evaluar los beneficios y los
costos de la IED y las empresas transnacionales -ET , es su contribución al mejoramiento
de la competitividad y la productividad de actividades domésticas en los países
anfitriones. Hay diferentes vías para mejorar la competitividad, tales como el logro de
una producción más eficiente mediante la reducción de costos administrativos y el
aumento de la productividad factorial, el aprovechamiento de economías de escala y
extemalidades, la innovación y actualización de tecnologías, la diversidad y mejoras en
la calidad de los productos y servicios, el aprovechamiento de ventajas comparativas y la
generación de ventajas competitivas dinámicas por medio de la adecuación de las
estructuras productivas domésticas a las nuevas condiciones del mercado.
De otra parte, los posibles costos para las economías anfitrionas asociados con la IED
son: los incentivos dados por los gobiernos locales para atraer inversionistas foráneos;
las restricciones impuestas por las compañías matrices sobre sus afiliadas en términos
del abastecimiento de insumos y componentes provenientes de algunos mercados y no de otros
-como los abastecedores locales; los precios de transferencia entre filiales de insumos,
componentes, patentes y tecnologías; la diversidad y calidad de los productos y
servicios; el tipo de tecnología utilizado; la investigación y el desarrollo adelantada,
etcétera.
Un juicio definitivo sobre los impactos de la inversión extranjera y de las empresas
transnacionales en las economías anfitrionas es una cuestión de carácter eminentemente
empírico, que debe analizarse caso por caso tomando en debida consideración y de manera
integral, tanto los posibles beneficios como los costos en una gran variedad de campos.
Dunning (1994), ilustra algunos de los aspectos y campos más relevantes que deben ser
considerados para este tipo de análisis. Como se muestra en la Tabla 4.2, el
aprovechamiento de las ventajas derivadas de la IED depende, en parte, de las condiciones
y políticas macroeconómicas adoptadas en los países anfitriones. Además, como anotan
otros autores, los objetivos que orientan los flujos de inversión extranjera
(explotación de recursos naturales, racionalización de la producción, abastecimiento
del mercado doméstico, aprovechamiento de economías de escala, internalización de
activos estratégicos, usufructo de ventajas localizacionales y ventajas de propiedad, entre otros (Garay y Vera, 1998 y OECD, 1997) también
determinan sus consecuencias.
Es importante anotar que la mayor parte de las consideraciones anteriores se
fundamentan en las implicaciones de la afluencia de IED observadas en países en la
mayoría de los casos bajo políticas comerciales relativamente proteccionistas y en el
contexto de modelos de sustitución de importaciones y de sustitución-promoción de
exportaciones. Actualmente, algunos estudios muestran que, en un ambiente de
globalización, los flujos de IED pueden posibilitar una internacionalización de la
economía más efectiva que la que se obtiene solamente con los flujos comerciales (Garay
y Vera, 1998). Además, el aprovechamiento de las potencialidades derivadas de los flujos
de IED se incrementa en la medida en que los países suscriben acuerdos de integración
regional -AIR- y disponen de los marcos normativos, institucionales y el ambiente
macroeconómico y político propicios para la atracción de flujos de IED y la
transferencia de tecnología.
En primer lugar, el impacto de los AIR sobre la IED ha sido fuente tradicional de
debate y, sin pretender profundizar en este tema (Garay, 1997), cabe destacar, entre
otros, los siguientes planteamientos que sugieren que los AIR afectan positivamente los
flujos de IED si se cumple al menos una de las siguientes condiciones:
.La reducción de las distorsiones en los países miembros y el aumento del tamaño del
mercado.
.La generación de un gran cambio en el ambiente económico, acompañado por la
existencia de gran-
des ventajas localizacionales en el país receptor.
.El incremento de los retornos a la inversión.
.La reducción de la incertidumbre sobre las políticas comerciales, el entorno macro y
el ambiente político.
.La existencia de elevados costos de transacción para la transferencia de tecnología
a través de modalidades diferentes a la IED.
El segundo aspecto importante en torno al impacto de la IED en un contexto de
internacionalización de la economía, es el caso de la contribución que puede llegar a
ofrecer la inversión extranjera para el país anfitrión si se propicia la reducción de
costos en la transferencia y la adaptación tecnológica (Easterl y et al., 1991). Esta última se podría evidenciar, no solamente en el
campo de la gestión y de las actividades de producción, sino también en los procesos
científicos y técnicos relacionadas con la organización y la comercialización.
Se considera que las ET pueden ser importantes vehículos de transferencia directa e
indirecta de tecnología, ampliando y mejorando la calidad y actualidad del stock de capital fijo del país anfitrión. Las ET son difusores
directos de tecnología cuando la compra de empresas nacionales -en su totalidad o en joint
ventures- o la instalación de nuevas empresas implica
la concesión de una licencia a una empresa nacional para que explote la nueva tecnología
-technological sPillover-. Un ejemplo de
difusión tecnológica deliberada es la mejora de la capacidad tecnológica de la empresa
nacional que establece relaciones con la ET. Es el caso de las multinacionales productoras
de pulpa de papel en Colombia, que transfieren tecnologías en el área de reforestación.
Las ventajas derivadas de estas formas de transferencia directa de tecnología radican
en que generalmente las ET tienen un interés financiero en el éxito de la filial, razón
por la cual mantiene un control sobre las decisiones de inversión y tecnológicas de la
filial, ubicándola además en un lugar estratégico con el fin de garantizarle un
mercado. Además, cuanto mayores sean el grado de complejidad, el ritmo de cambio y más
costosa la tecnología, mayor es la importancia de este tipo de transferencia (Lall,
1992).
Por su parte, el efecto tecnológico es indirecto cuando la ET tiene una nueva
tecnología y la asimilan posteriormente las empresas nacionales competidoras y cuando la
ET transfiere tecnología gratuita a las empresas que suministran insumos o realizan
actividades en las fases finales de la cadena de producción o distribución. Este es el
caso de algunas empresas petroquímicas en Colombia, donde el componente tecnológico
trasciende el proceso de producción, por medio de la sustitución y empleo de nuevos productos.
Estudios realizados en los países en desarrollo han mostrado que aunque no existe una
relación directa entre los flujos de IED que recibe un país y su nivel de desarrollo
tecnológico, el acceso a los flujos de IED es fundamental en un contexto de políticas
industriales y tecnológicas e infraestructura adecuadas. Sin embargo, la transferencia de
tecnología vía IED involucra un costo económico asociado con los medios específicos
utilizados para la transferencia. Además, condiciones como la dotación de factores de
los países receptores y la naturaleza del proceso de innovación influyen en las
decisiones de las ET de transferir o no a sus filiales las tecnologías de frontera (Lall, 1992).
Otra consideración importante sobre la inversión extranjera en un entorno de
internacionalización de las economías es la generación de mayor competencia, lo cual
podría ser especialmente relevante en el caso de las estructuras de mercado monopólicas
que han caracterizado a varios países en desarrollo. Las empresas extranjeras que llegan
a sectores monopólicos pueden contribuir a reducir distorsiones en el mercado y aumentar
la competencia entre firmas. No obstante, lo anterior sólo ocurriría si simultáneamente
ala entrada de una ET se rompen las barreras
proteccionistas y privilegios usufructuados por las empresas existentes nacionales y
extranjeras, generándose una situación de mayor transparencia en los mercados, más
propicia para avanzar en el diseño de nuevos procesos y productos. Sin embargo, la
existencia de ventajas patrimoniales en el terreno tecnológico y en el comercial de las
ET, puede generar nuevas barreras a la entrada.
Por último, la inversión extranjera puede llegar a ser una alternativa de inserción
en los mercados externos si las empresas extranjeras cuentan con un mejor manejo de las
redes de comercialización, un mayor conocimiento de las exigencias de los consumidores en
diferentes mercados y mayores niveles de inversión en diferenciación de productos y
adopción de marcas. Esto se puede traducir en dinamismo y diversificación de las
exportaciones en los países receptores. (4)
4 El caso chileno demuestra que la inversión extranjera se estableció
en sectores que luego serían altamente transables. Por otra parte, Lucas encontró que en
el Este y Sureste asiático se presentó una mayor elasticidad de los flujos de IE hacia
países con dinamismo exportador, que hacia los países con amplio mercado doméstico;
Para una mayor exposición, ver Cepal (1992).
Regresa a (4) |