| BANCO DE LA REPÚBLICA Como consecuencia del despegue del proceso de
industrialización y de la limitada capacidad del sistema financiero para brindar
créditos a largo plazo, el Banco de la República inició operaciones de crédito de
fomento en el año de 1951, mediante la creación de un amplio sistema de cupo de
redescuento a tasas de interés subsidiadas y encaminadas a suministrar crédito a los
sectores industrial, agrícola y de infraestructura urbana. Las líneas de crédito del
Banco de la República dirigidas a la industria tuvieron como principal objetivo facilitar
la importación de bienes de capital con créditos a largo plazo en moneda nacional,
dejando el riesgo cambiario al Banco Central. Las principales líneas que manejó el Banco
de la República fueron las BIRF y BID, colocadas a través de las CF.
Durante los años sesenta, con el objetivo de complementar las líneas de importación
de maquinaria y equipo, el Banco creó líneas de crédito en moneda nacional para el
financiamiento de proyectos de inversión local a empresas cuyos activos superaban los
cien millones de pesos, las cuales fueron ofrecidas por los BC y las CF. Estas líneas se
encontraban subsidiadas por el Fondo de Inversión Privada -FIP- a tasas del 24% y 29%
(24)
En 1968 el Banco de la República creó el Fondo Financiero Industrial-FFI- basado en
dos premisas: primero, la creencia de que la industria del país presentaba una capacidad
instalada ociosa; y, segundo, la convicción de que las pequeñas y medianas empresas
generaban el mayor número de empleos y que, por lo tanto, al financiar sus necesidades de
capital de trabajo con crédito subsidiado se lograría un incremento de los niveles de
empleo (Silvani, 1983) (Cuadro 3.1 ).
El crédito de fomento del Banco de la República jugó un papel activo en la
estrategia de sustitución de importaciones, con el propósito fundamental de proteger el
tejido industrial existente, privilegiando el mantenimiento del statu quo
de las empresas en sectores con amplia capacidad instalada.
Además del crédito de fomento industrial, en los años sesenta y setenta el Banco de la
República contaba con el Fondo Financiero Agropecuario -FFA- financiado con inversiones
forzosas. El FFA igualmente operó con créditos a corto y largo plazo con tasas de
interés del 21 % en comparación con el 25% para el crédito industrial.
Las anteriores líneas constituyeron los principales recursos de fomento ofrecidos por
el Banco de la República. Su importancia se basó en la capacidad reguladora a la entrada
de nuevas firmas y de capital en los sectores económicos, en especial a la industria. Una
importante modalidad que ofreció el Banco fue la de los cupos especiales que, mediante
emisión, tuvieron como objetivo ayudar a sectores con dificultades financieras para
impedir su salida del mercado.
Durante el período de poscrisis de la deuda en la década del ochenta, la Junta
Monetaria del Banco de la República emitió diferentes resoluciones para establecer cupos
de crédito transitorios hacia sectores con graves problemas, como los de textiles y
metalurgia
(25), con el objetivo de evitar su
bancarrota. Estos estaban atrasados tecnológicamente, presentaban baja productividad y
estaban sujetos a condiciones desfavorables, como la presencia de la revaluación del peso
y los elevados niveles de contrabando. En general, estas modalidades de crédito de
salvamento permanecieron por varios años incluso incrementándose el cupo de crédito y
ampliándose los plazos previamente establecidos.
El crédito proveniente del Banco de la República empezó a perder importancia a
partir de 1985 cuando se deterioraron los créditos del FIP y de las demás líneas
después de haber mantenido su participación relativa entre 1970 y 1981. En 1992, con el
cambio institucional del Banco de la República, los fondos especiales de crédito de
fomento fueron trasladados al IFI.
24 Durante esta época, las tasas cobradas por créditos comerciales
de corto y largo plazos estaban en el orden del 40%.
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25 Una de las razones para establecer los cupos fue la presión
regional que ejercieron los propios sectores: en el caso del sector textil, la presión de
Antioquia se tradujo en la emisión de la resolución 75 de 1982 con un cupo de dos mil
millones de pesos e igualmente la presión ejercida por la principal empresa del
departamento de Boyacá, Paz del Río, dio como resulta do la emisión de la resolución
76 de 1982 con un cupo inicia de un billón de pesos ambos con períodos de corto plazo.
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