BANCA COMERCIAL -BC-
Desde finales del siglo XIX los establecimientos bancarios han sido protagonistas del
desarrollo económico colombiano, y durante un largo período de tiempo mantuvieron el
dominio del mercado. Las cuentas corrientes y de ahorro han sido sus mecanismos básicos
de captación, mientras que su tarea de intermediación ha consistido en la colocación de
recursos crediticios. Sin embargo, al igual que en muchos países latinoamericanos, el
desarrollo de la banca comercial ha presentado sus altibajos.
En los años ochenta, como consecuencia del proceso de nacionalización de la banca
durante la crisis financiera, las dos terceras partes de los activos de la BC pasaron a
manos del Estado. Lo anterior se tradujo en un monopolio estatal de este tipo de
intermediarios financieros. En razón de los resultados poco alentadores de la economía a
principios de esta década, se generaron expectativas pesimistas entre los empresarios, lo
que se tradujo en una disminución de la demanda de créditos a largo plazo en 1985 y
entre 1986 y 1988. (Gráfico 3.10). De esta manera se presentó un predominio del crédito
bancario de corto plazo al sector industrial, que alcanzó una participación en el total
de créditos cercana a 90%. En particular, se incrementaron los créditos de
transformación y de capital de trabajo, y los cupos de redescuento. Al contrastar los
créditos de los BC dirigidos a la industria con la tendencia de la producción del
sector, durante el proceso de liberalización financiera que tuvo lugar desde mediados de
los setenta hasta comienzos de los ochenta, se observa una disminución de su importancia
relativa debido principalmente a la liberalización de los CDT y al congelamiento del 100%
del encaje en enero de 1980, medida que estuvo vigente hasta 1983. En 1984, parte de las
empresas industriales aumentaron considerablemente sus proyectos de inversión, lo que
implicó un incremento en la demanda de crédito a largo plazo (Gráfico 3.10).
Las exigencias del mercado obligaron a que en la década del noventa se replanteara el
esquema de propiedad de los BC, con el objetivo de abrir espacios para la iniciativa
privada. El Estado conservó la dirección de la política monetaria y cambiaria y la
función de vigilancia e inspección, al incentivar la competencia financiera.
Algunas características del crédito de la BC al sector industrial son su baja
participación respecto al total de la cartera bruta y su pérdida de importancia en lo
corrido de la década del noventa. Como se aprecia en el Gráfico 3.11, durante el
período 1980-1988 la industria participó con un 8%, porcentaje que aumentó
significativamente en el período 1991-1994, cuando alcanzó, el 14%. Entre 1995-1996 se
registró una pérdida de dos puntos porcentuales.
Los sectores en que se ha concentrado la cartera bruta de la BC son el de otros,
que entre1 991 y 1994 participó con eI31.2% y entre 1995 y 1996
con el 33%, y el de comercio, que en ambos períodos participó con el 21 % (Gráfico
3.12).
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