CARACTERÍSTICAS DEL CRÉDITO INDUSTRIAL
Esta sección tiene como objeto analizar el comportamiento de los recursos ofrecidos
por el sistema financiero a la industria manufacturera colombiana durante el período
comprendido entre 1970 y 1996. La demanda de crédito a mediano y largo plazo de la
industria manufacturera se caracterizó por un tendencia decreciente en los setenta, que
se acentuó en los ochenta. Lo anterior favoreció el endeudamiento mediante crédito a
corto plazo, afectándose negativamente la formación de capital. La estructura crediticia
de la industria adquirió un carácter perjudicial para las empresas, tanto por las
exigencias en término de plazos y costos de interés como por el efecto de la
restricción a la inversión que se empezó a acentuar tras la escasez de recursos
crediticios (Superbancaria, 1990).
Al observar la relación entre el crecimiento de la producción industrial y el
crédito desembolsado en el período 1980-1986, se aprecia que aunque las dos variables
presentan cambios en su comportamiento, han evolucionado de forma paralela a través del
tiempo.
Después de haberse pasado de un ciclo negativo -entre 1981 y 1982- a uno positivo
-entre 1983 y 1986-, la drástica caída del crédito industrial en 1987 y 1988 condujo a
replantear la estructura financiera de las empresas a favor de los recursos propios y, en
ocasiones, de recursos provenientes directamente del exterior que no se canalizaron a
través de los intermediarios financieros. Mediante la política de financiación externa
para sectores prioritarios, la financiación del crédito para capital de trabajo y de
inversiones tuvo una importante influencia en el endeudamiento industrial a inicios del
ochenta. Según Garay (1991), la deuda industrial externa se concentró en pocas firmas,
fundamentalmente empresas dominantes,
con capacidad
financiera y respaldo para acceder a créditos externos. Así, en 1984 seis empresas de
los sectores textil -Fabricato, Coltejer y Tejicóndor-, minerales no metálicos -Cementos
Samper- e industrias metálicas básicas -Acerías Paz del Río y Sidemuña- concentraban
el 45% del total de la deuda externa privada.
En la década del noventa se diferencian dos períodos para el análisis del crédito
doméstico: 1990-1993 y 1994-1996. La producción y crédito industriales fueron
superiores en el primer período como consecuencia de la facilidad de crédito doméstico
a corto plazo de las entidades bancarias. Sin embargo, la participación del sector
industrial dentro del total de la cartera bruta del sector financiero fue disminuyendo, al
pasar del 20% en 1991 al 16% en 1993 (Gráfico 3.7).
Entre 1994 y 1996 la reducción del crédito doméstico con respecto al período
anterior fue el resultado de las elevadas tasas de interés de colocación; en 1996 el
sector industrial alcanzó una participación de tan sólo el 13% del total de la cartera
bruta (Gráfico 3.7). Lo anterior produjo un incremento del saldo de la deuda privada a
mediano y largo plazo en el exterior (Gráfico 3.8).
En cuanto al costo del capital, medido en términos de la tasa de interés real
efectiva de colocación, resalta el hecho de que durante la década de los ochenta
presentó niveles cercanos a 13%, incrementándose hasta llegar en 1992 a 20%,
reduciéndose nuevamente en 1993 y 1994 a niveles cercanos a 15%, para ascender nuevamente
a 20% en 1995-1996 (Gráfico 3.9).
También sobresale la tendencia creciente de las tasas de interés reales para los
créditos de fomento, a pesar de la cual se mantuvieron por debajo de las cobradas por las
demás instituciones del sistema financiero. Mientras que en el primer quinquenio de los
ochenta registraron niveles negativos, en el segundo empezaron a presentar niveles
superiores a 5%, hasta llegar casi a 15% en 1991 (Gráfico 3.9).
Para una mayor comprensión de la dinámica del crédito dirigido al sector industrial,
a continuación se examina el comportamiento de las diferentes instituciones financieras
especializadas.
Grafico: 01 | 02 | 03
|